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viernes, 6 de septiembre de 2024

Carmen Balcells: "Me hubiera gustado ser presidenta del Gobierno"

 



Retrato de Carmen Balcells que ilustraba la entrevista de la revista 'Quimera'.
Retrato de Carmen Balcells que ilustraba la entrevista de la revista 'Quimera'. 


Carmen Balcells: "Me hubiera gustado ser presidenta del Gobierno"

Segunda colaboración con la revista Quimera con esta entrevista que Carme Riera realizó a la gran agente literaria Carmen Balcells y que se publicó en enero de 1983


Carme Riera

1; de agosto de 2024

Este es el segundo capítulo de la colaboración de El Confidencial con la revista Quimera a través de las entrevistas que publicó en los años ochenta a grandes escritores y miembros de la industria editorial. Un rescate de la mejor tradición de las entrevistas literarias, que son también un reflejo de cómo era entonces el país y de las ideas que aparecían en los debates. Esta fue realizada por Carme Riera a Carmen Balcells cuando la agente literaria, ya fallecida, tenía 52 años. Apareció en el número de enero de 1983.

lunes, 11 de marzo de 2019

El médico cubano forofo de Gabo y otros detalles del ‘boom’



El médico cubano forofo de Gabo y otros detalles del ‘boom’

Una nueva edición de ‘Aquellos años del boom’ amplía episodios del fenómeno literario que lideraron García Márquez y Vargas Llosa



CARLES GELI
Barcelona 29 ENE 2019 - 12:56 COT



Cristina Peri Rossi y Júlio Cortázar, en la casa de éste en París, en 1973, en una de las imágenes inéditas de la nueva edición del libro.
Cristina Peri Rossi y Júlio Cortázar, en la casa de éste en París, en 1973, en una de las imágenes inéditas de la nueva edición del libro. JULIO CORTÁZAR / ARCHIVO PERI ROSSI

Había inquietud en el entorno de Gabriel García Márquez por sus olvidos; por ello no dudaron en llevarle ante unos reputados especialistas cubanos, allá en 2002. “Más enfermo de la cabeza está quien le ha dicho que venga aquí, después del gran libro que acaba usted de publicar, maestro”, le dijo, más forofo que científico, el médico, al poco de la aparición de las memorias Vivir para contarla. El trastorno neurocognitivo de Gabo, sin embargo, galopaba: apenas tres años después, en la entrevista que el periodista Xavi Ayén mantuvo con el escritor, este ya dejaba entrever que no escribía por problemas de salud y en 2007, en una fugaz vista a Barcelona, “ya solo reconocía a su mujer, a la agente literaria Carmen Balcells y al matrimonio amigo Feduchi”, dice el ensayista. La familia llegó hasta a desmentir a Jaime García Márquez, cuando deslizó la, oficialmente, demencia senil de su hermano, que acabaría tratándose con un galeno de Los Ángeles que le recomendó el político y amigo Pasqual Maragall, afectado de Alzheimer.

lunes, 12 de octubre de 2015

El boom / Biografía de una leyenda


Biografía de una leyenda: el ‘boom’



Xavi Ayén rastrea la historia de la literatura hispanoamericana en la Barcelona de Carmen Balcells y Carlos Barral



    Carmen Balcells y Mario Vargas Llosa / FERNANDO VICENTE
    Incluso a distancia ya sideral llega todavía la luz de un fenómeno extravagante. Y persiste y aumenta la incontenible curiosidad por enterarse de todo y sobre todos, incluidos compañeros de viaje, auxiliares, taxistas, chóferes o secretarias, arrendatarios y traductores, críticos y periodistas. A Xavi Ayén le gusta reivindicarlo como Boom, a otros nos gusta menos, pero es indiferente, porque el libro ofrece la óptica plural que va de un señorial Álvaro Mutis ya muy mayor, o un torturado José Donoso, hasta la timidez cortada de Sergio Pitol o del mayor lúcido del reino, Julio Ramón Ribeyro y sus impagables diarios de La tentación del fracaso desde 1950. Los reflejos luminosos de cuando entonces mantienen una vivacidad inaudita, como si el carisma se hubiese encarnado en un puñado de escritores en el español de América. Gran parte de sus obras no pasan, aunque varíe la estimación de unos y otros, y la curiosidad sigue siendo incluso morbosa, compulsiva, ante la red de significados de ruptura literaria y ética que atrajeron sobre sí tantos escritores entre principios de los sesenta y medidados de los setenta. Hubo antes buena literatura en español (sobre todo en América) y hubo después buena literatura en español (en América y España), y sin embargo sigue fragante y rumbosa la nube de factores que ligaron la alta literatura a la mayoría lectora.
    Las casi 900 páginas de Aquellos años del boom pasarán a ser la enciclopedia informada, dispersa, chismosa y a menudo confidencial sobre las relaciones personales y profesionales de los escritores hispanoamericanos que encontraron en una muchacha despierta e inagotable, Carmen Balcells, y en un editor con vocación de actor, marino pirata y estrella literaria, Carlos Barral, los catalizadores para cuajar sus vocaciones literarias. El relato de Ayén sin embargo sacará de quicio al lector académico porque apenas usa nada de la bibliografía crítica sobre todos ellos y remite demasiado a menudo a la historia literaria de Giuseppe Bellini (que es de 1985). De ahí quizá se derivan algunas inexactitudes o imprecisiones insignificantes pero incómodas: el hallazgo expresivo sobre la metralla del boom, por ejemplo, no es mío; es de Dunia Gras (y el mono azul que algunos vestimos hace mil años lo imitamos del mecánico mayor García Márquez).

    FOTORRELATO: el 'boom que reinventó al literatura, por J. E. Ayala-Dip (2011)
    Ayén va legítimamente a su aire, como el buen periodista cultural que es, y maneja, ordena y confronta tres tipos de materiales, además de las biografías de los más relevantes autores: las entrevistas con todo tipo de testigos —entre los más sugestivos están Joaquín Marco, Salvador ClotasNélida PiñónBeatriz de MouraElena PoniatowskaJuan Cruz, Luis Feduchi, Balcells—, los testimonios directos y actuales de muchos de los autores, y quizá lo más valioso de todo: el acceso a una parte del archivo de la Agencia Carmen Balcells y a las fuentes disponibles e inéditas que custodia la Universidad de Princeton en el Fondo Mario Vargas Llosa. Las citas son generosas, con extensos extractos de cartas inéditas de muchos de ellos, largas parrafadas de entrevistas, cruce de testimonios para intentar aclarar detalles: ¿quiso o pudo Carlos Barral editar Cien años de soledad? No. ¿Sabemos por qué García Márquez encajó un sólido puñetazo de Vargas Llosa en 1976? En el fondo tampoco, pero importa poco, aunque es divertido seguir la pesquisa en busca del fotógrafo notarial (García Márquez quiso retratarse con el ojo morado) y de la causa de que Patricia Llosa perdiese un avión cuando García Márquez la llevaba al aeropuerto en Barcelona.

    ¿Sabemos por qué García Márquez encajó un sólido puñetazo de Vargas Llosa en 1976? En el fondo tampoco, pero importa poco, aunque es divertido seguir la pesquisa 
    Esta biografía colectiva contiene retratos potentes, y muy en particular, el de Balcells y sus poderes taumatúrgicos, sus aptitudes de maga doméstica y pegajosa, irresistible y astuta, también frágil, vulnerable y sentimental, y quizá por eso indómita e incómoda para los editores y a veces para los propios autores. Pero el objetivo se abre al retrato de grupo a través de las noches de Boccacio, los encuentos en Los Caracoles y después en Flash Flash o Il Giardinetto, los barrios y esquinas míticas, las ciudades legendarias con un París que los ha vivido a todos, los contratos editoriales y los datos asombrosos, como la curva de ventas de Cortázar cruzada con la de García Márquez. Quizá porque las obras de Cortázar en 1966 llegaron a tirar 65.000 ejemplares en total y quizá porque Cien años de soledad era un libro especial, su editor en Sudamericana, Francisco Porrúa, y el dueño de la editorial, Antoni López-Llausàs, se atrevieron a tirar en junio de 1967 la enormidad de 8.000 ejemplares. Desde entonces y sin cesar, vendieron 100.000 ejemplares anuales, mientras Cortázar aumentaba la tirada de sus propias obras hasta casi 100.000, aunque no hubiese libro nuevo.
    Pura brujería, desde luego, o pura magia, quizá como la que Cortázar había detectado en un capítulo de novela que lee en 1966, en la revista Mundo Nuevo, con una prosa "tan viva, tan caliente, tan fabulosamente inventiva", que necesita contárselo de inmediato a su autor, Gabriel García Márquez, para que nadie se olvide.
    Aquellos años del boom. Xavier Ayén. RBA Libros. Barcelona, 2014. 800 páginas. 26 euros





    lunes, 5 de octubre de 2015

    Vargas Llosa / Carmen Balcells / Vela de armas por una luchadora

    Mario Vargas Llosa y Carmen Balcells

    Carmen Balcells

    Vela de armas por una luchadora

    Carmen Balcells sacó de las cavernas a la edición española y la incitó a ser ambiciosa y proyectarse por todo el vasto territorio de la lengua


    FERNANDO VICENTE
    Cuando la conocí, en los años sesenta, en un vuelo de Londres a Barcelona, Carmen Balcells llevaba un extraño rodete en la cabeza y una camisola que parecía de abadesa. Muchas veces le tomaría luego el pelo recordando ese atuendo. Nunca sospeché en aquel viaje que ella sería en el futuro, además de mi agente literaria, mi amiga más íntima y querida.
    Con la franqueza que siempre la caracterizó me dijo en aquella ocasión que había cometido un error aceptando la oferta de Carlos Barral de ser la agente literaria de la editorial Seix Barral, porque la razón de ser de este oficio era defender a los autores frente a los editores y no al revés. La segunda vez que nos vimos, no mucho después, ya había convencido a Carlos que la dejara partir y comenzaba a operar de manera independiente como agente literaria. Consiguió, por lo pronto, que Seix Barral anulara el leonino contrato que yo había firmado (sin leerlo, claro está) por mi primera novela, La ciudad y los perros, cediendo aquellos derechos por toda la eternidad y concediendo a la editorial una comisión del 50% sobre todas las traducciones. Había comenzado ya ese largo combate que ella ganaría al cabo de los años en toda la línea y cambiaría para siempre la relación entre escritores y editores en todo el ámbito de nuestra lengua. E, incluso, más allá: recuerdo muy bien el día que me llamó para contarme que, por primera vez en su historia, la editorial Gallimard, de Francia, había aceptado firmar el contrato de un libro por sólo 10 años de duración.

    martes, 29 de septiembre de 2015

    Winston Manrique Sabogal / El agente literario se reinventa


    El agente literario se reinventa


    Los intermediarios entre escritores y editores se adaptan a los retos del siglo XXI. Los profesionales del libro debaten sobre su futuro tras la muerte de Carmen Balcells




    Las agencias literarias viven una metamorfosis en medio de la tormenta del mundo del libro. / CEVDET GOKHAN PALAS (GETTY IMAGES)
    En medio de la tormenta perfecta de cambios y reinvenciones que envuelve al mundo del libro, uno de los eslabones de la cadena de valor que parece confirmarse como necesario es el del agente literario. Su presencia se asegura, precisamente, por la mudanza del sector al haber asumido funciones y servicios extra, algunos dejados por los editores, lo que ha afianzado la alianza entre agentes y escritores. Ocho agencias, de las 30 que hay en España, han surgido en los últimos cinco años.

    Agentes literarios / Se dispara la competencia

    Javier Marías,
    escritor sin agente literario
    El interés por los escritores españoles 

    dispara a competencia por contratar sus libros


    La figura de las agentes literarias gana poder en el agitado mercado literario


    ANDRÉS FERNÁNDEZ RUBIO Madrid 21 MAY 1995

    lunes, 28 de septiembre de 2015

    Carmen Balcells / La partida interrumpida con Andrew Wylie

    Andrew Wyle, El Chacal

    La partida interrumpida con Andrew Wylie


    La catalana y el agente anglosajón no llegaron a cerrar la venta de la firma de Balcells



    Juan Marsé / Antes y después de Carmen Balcells

    Carmen Balcells con los reyes de España, cuando todavía eran príncipes, 2012
    Antes y después de Carmen

    La pasada semana le entregó su último libro 'Esa puta tan distinguida'


    Winston Manrique Sabogal / La risa de Carmen Balcells


    Carmen Balcells
    Foto de Marcel Lï Saenz
    La risa de Carmen Balcells

    Un recuerdo personal de una insólita visita a la casa de la gran agente literaria, fallecida este 21 de septiembre, a los 85 años

    Muere Carmen Balcells, la gran agente literaria en español

    WINSTON MANRIQUE SABOGAL
    Madrid 22 SEP 2015 - 06:49 CEST

    domingo, 27 de septiembre de 2015

    Último acto mágico de Carmen Balcells

    Carmen Balcells

    Último acto mágico de Carmen Balcells

    Un funeral de tono íntimo en su pueblo natal marca la despedida de la gran agente literaria

     Santa Fe de Segarra 23 SEP 2015 - 09:40 CEST

    Familiares y amigos despiden a Carmen Balcells en la entrada del cementerio. / ALBERT GARCIA
    “Aún no lo creo; parecía que iba a ser eterna”, comenta en un susurro la escritora Carme Riera. El atributo cobra fuerza en la pequeña iglesia romana de una sola nave y ábside, impoluta y de sillares impecables, sin duda fruto de una restauración, pagada por la agente Carmen Balcells, cuyo féretro sencillo, color cerezo, hace juego con la sobriedad del recinto, reforzada por la poca luz que se cuela en la filiforme ventana. Es la iglesia de Sant Pere de Santa Fe de Segarra, su pueblo natal, que media hora antes de empezar la ceremonia está ya a rebosar con solo 150 personas, la mayoría familiares y amigos íntimos, como deseaban los suyos. Riera es casi una excepción de entre los representados por la agencia: con su discreción natural está Eduardo Mendoza (“Es sorprendente porque como hace más de 40 años que decía que estaba pachucha pero siempre la veías tan activa…”), o Manuel de Lope y el catedrático de Literatura Luis Izquierdo o la periodista Pepa Fernández. Pocos famosos más.

    El archivo de Carmen Balcells / Objeto del deseo en Madrid y Barcelona

    Carmen Balcells

    El Archivo Balcells, 

    objeto del deseo en Madrid y Barcelona

    La Generalitat asegura que también estaba negociando la compra del valioso legado de la agente literaria, pero respetará la voluntad de la fallecida

    Carmen Balcells, agente literaria, en su casa de Barcelona, ante un retrato suyo que le hizo el artista Gonzalo Goytisolo / MARCEL·LÍ SÀENZ










    La Generalitat no convertirá la titularidad del archivo de Carmen Balcells en una reedición de la feroz pugna que mantuvo en 2009 con el Ministerio de Cultura por el del fotógrafo Agustí Centelles, pero este martes mostró su extrañeza por el anuncio de que la agente había pactado ya la venta de su legado al Estado. “En ningún momento ella me dijo que la venta de su archivo estuviera cerrada”, aseguró ayer a EL PAÍS el consejero de Cultura catalán, Ferran Mascarell. “Pero si lo está, lo está y ya nos parecerá bien porque queremos, por supuesto, que se cumpla su voluntad”, añadió.

    Carmen Balcells / El hallazgo de representar a Carlos Fuentes

    Carmen Balcells
    Carmen Balcells
    BIOGRAFÍA

    El hallazgo de representar a Carlos Fuentes

    La agente literaria Carmen Balcells, clave en la generación del 'boom', recuerda cómo y cuándo conoció a Carlos Fuentes

    EL PAÍS 16 MAY 2012 - 17:22 CET



    "¡Que tristeza! Tengo que confesar una cosa, y es que tengo la sensación de que yo era la que debía estar esperándolos al otro lado… Pero yo sigo aquí en mi silla de ruedas. Como decía Carlos Fuentes en la entrevista que publicó EL PAÍS ayer, desde Buenos Aires, se sentía más joven que nunca. Acabo de volver a ver el manuscrito que Adán en Edén, una de sus novelas recientes. Es que cuando se muere alguien así me pongo a ordenar todo tipo de papeles como en una reacción de seguir adelante, de olvidar. Es una forma de no convertir algo tan terrible en algo natural. Yo no esperaba que se muriera Fuentes.
    Lo conocí a finales de los años sesenta. Es una anécdota que recuerdo siempre. Un editor que se llama José Luis Ramírez me dijo que Fuentes estaba en Barcelona y quería conocerme. Yo le contesté que yo también. Y quedamos a comer. En ese momento sólo había leído de él Aura, y me gustaba, era un autor muy bueno, importante. Así es que el día de la comida fui a mi ropero pensando en qué ponerme porque sabía que era un hombre elegante, caballeroso, políglota y cosmopolita. Y yo tenía que ir muy bien. Después de mirar la ropa decidí ponerme un traje de dos piezas, de esa tela de cuadros pequeños blancos y negros, de espiga. Cuando llegué al restaurante vi para mi sorpresa que coincidimos en la misma tela del traje. Entonces, me dije, ‘Qué bien Carmen, por una vez…’.
    La verdad es que nunca tuve mucha familiaridad con Fuentes. Es algo que he adquirido cuando cumplí 80 años. Él y Silvia, su esposa, vinieron a Barcelona a celebrarlo conmigo. Poco a poco he ido tratando con gran amor a Fuentes gracias a Silvia, y eso que yo, al principio, tenía con ella una relación cordial pero con reticencias por parte mía. Ayer recibí una frase de Javier Martín, administrador de la agencia, en la que me decía que tenemos que acompañar mucho a Silvia, se ha quedado completamente sola.
    Con esta mejora de la vida y la salud tendemos a pensar en la inmortalidad, pero cuando uno llega a los 80 años es como si la policía te avisara que estamos a punto de ser detenidos. Es algo que llega para todo el mundo.
    Representarlo ha sido un hallazgo. Ahora siento dolor… mucho…".

    Carmen Balcells / Generosa y terrorista



    Carmen Balcells

    Generosa y terrorista

    ROSA MORA 4 MAY 2000


    Es una de las mujeres que menos habla (en público) y sobre la que más se habla, mal que le pese. El diario francés Le Monde ha escrito de ella: "Es astuta como una campesina, generosa como una madre de familia, dispuesta a defender a sus autores a base sobre todo de intuición". Tiene una formidable nariz que le ha hecho tener en cartera no sólo a casi todo el boom literario latinoamericano sino también a cuatro premios Nobel de literatura: Pablo Neruda, Gabriel García Márquez, Vicente Aleixandre y Camilo José Cela. La prestigiosa publicación especializada Publishers Weekly ha dicho que "es apasionadamente admirada u odiada, respetada o temida". Rosa Montero asegura que la hace "sentir Marilyn Monroe".Discreta, apasionada y contradictoria, dura como el diamante, llega a las lágrimas fácilmente. Algunas editoriales la han acusado de ser una terrorista editorial: afirman que las sumas escandalosas que suele pedir como anticipos hacen tambalear sus cimientos económicos. Para Carmen, los adelantos nunca son inimaginables ni astronómicos. "Me di cuenta del desnivel entre la capacidad de creación y su valoración en el mercado de trabajo en cuanto a retribuciones económicas", dijo en cierta ocasión.
    Se ríe con humor cuando la llaman terrorista. Lo suyo, explicó hace más de 20 años, es promover la publicación de aquellos autores que, a su juicio, tienen valía literaria y controlar que las ediciones se hagan en condiciones mínimas de garantías para las obras de creación. Sabe que vende el producto más delicado de la Tierra: las palabras. "Me siento absolutamente solidaria con el autor". Fue la primera en introducir la cláusula de cesión por tiempo limitado de los derechos de un libro (generalmente cinco años). También ha sido la pionera en España en contemplar en un mismo contrato los derechos electrónicos, cosa que ya hizo antes con el cine o la televisión. Ha dedicado un montón de años a una lucha feroz para rescatar derechos cautivos con los que se había hecho alguna editorial para poder administrarlos casi de por vida: Juan Benet, Ana María Matute, Camilo José Cela, James Joyce o William Faulkner son algunos ejemplos.

    sábado, 26 de septiembre de 2015

    Vargas Llosa / El jubileo de Carmen Balcells


    El jubileo de Carmen Balcells
    BIOGRAFÍA
    Por MARIO VARGAS LLOSA 
    El País, 20 de agosto de 2000
    Cuando la conocí, pronto hará de eso cuarenta años, llevaba en la cabeza un rodete de señora buena y era tan sensible que la menor contrariedad la hacía llorar como una Magdalena. Para entonces, ya había administrado una compañía teatral que desapareció antes de estrenar una pieza, exportado al mundo entero unas máquinas que ella llama telares (pero yo sé que eran trenes), y, de la mano del novelista rumano exiliado Vintila Horia, abierto una agencia literaria que desfallecía de inanición hasta que el joven Carlos Barral, flamante director literario de Seix Barral, le encargó que gestionara los derechos extranjeros de sus autores. Éste fue un momento providencial para Carmen Balcells, para los escritores de nuestra lengua y para la industria editorial de España y América Latina, principalmente, pero también la de otros países, que, a consecuencia de la intrusión en sus predios de este torbellino procedente de la Cataluña recóndita, experimentaría una transformación radical y sería poco menos que catapultada a la modernidad.

    Carmen Balcells y Mario Vargas Llosa, 2005

    Que esta afirmación parezca hoy exagerada da la exacta medida de lo profundos e irreversibles que fueron los cambios en las costumbres editoriales que la Mamá Grande de Barcelona -llamada también, a veces, la agente 007- provocó. A poco de iniciar sus tareas al servicio de Seix Barral, Carmen Balcells descubrió que la verdadera función de una agente literaria no era representar a un editor frente a otros editores, sino a los autores ante quienes los publicaban. Entonces, acudió donde Carlos Barral, y éste entendió (era, claro está, el único editor que hubiera podido entender una cosa así) y le devolvió la libertad y aceptó que, a partir de entonces, los contratos de edición los firmarían los autores, sí, pero las condiciones de cada contrato las discutiría la editorial con ella, la provincianita de Santa Fe.