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Ngugi Wa Thiong’o |
El idioma swahili, también denominado suajili, suahelí o kiswahili (pertenece a la familia de lenguas Níger-Congo, en concreto al grupo de las lenguas bantúes), es una lengua hablada sobre todo en Tanzania (lengua nacional), Kenia y Uganda (lengua oficial) y en zonas limítrofes de Comores, Mozambique, República Democrática del Congo, Ruanda, Burundi, Somalia y Zimbabue.
A pesar de su condición de lengua africana, ha recibido una fuerte influencia del árabe y, en los últimos dos siglos, del inglés y del portugués; este último en menor medida. Más de 10 millones de personas tienen este idioma como lengua materna y más de 50 millones lo utilizan como segunda lengua. El nombre swahili deriva de la palabra árabe sahil, que quiere decir «de la costa».
El primer libro que leyó Ngugi wa Thiong'o en su lengua materna, gikuyu o kikuyu, fue la Biblia. «Todavía sigo volviendo al Antiguo Testamento buscando imágenes», confiesa, admitiendo el trasfondo cristiano que asoma en su obra (a pesar de haber renunciado expresamente a dicha religión). Y el primer libro que sintió le hablaba directamente a él fue In the Castle of My Skin (1953) del escritor de Barbados, George Lamming. Esta obra fue un antídoto para Memorias de África (1937), que describió en un ensayo sobre Karen Blixen, «Her Cook, Her Dog» (1980), como «uno de los libros más peligrosos jamás escritos» sobre el continente, por su condescendencia disfrazada de amor.
Por escribir una obra de teatro en kikuyu (o gikuyu) crítica con el gobierno y por ponerla en escena con campesinos y trabajadores, se ordenó su ingreso en prisión. Y fue en la cárcel de máxima seguridad de Kamiti donde escribió, usando para ello el papel higiénico de su celda, la primera novela moderna escrita en lengua kikuyu, Caitaani mũtharaba-Inĩ (“El diablo en la cruz”, editada por Txalaparta en 1994). Este escritor habla del inglés como «lengua no africana» y por esa razón decidió que su narrativa posterior se escribiría en su lengua materna. En una reciente entrevista para la BBC se expresaba así:
| Ngugu wa Thiong'o |
Numerosos autores europeos han escrito libros sobre África. Quien más quien menos hemos visto la película “Memorias de África” y/o hemos leído el libro “Out of Africa” en el que se basa.
La baronesa Karen Blixen quien respondía «Yo nací hace 3.000 años y he cenado con Sócrates» a la pregunta de por qué sus cuentos se ambientaban siempre en el pasado, se encuentra asociada para siempre a Kenia. Muchos son los que la han acusado de dar una imagen idealizada e idílica del continente, a pesar de declararse enamorada de África. Sobre Blixen (quien me parece una gran escritora) y esta película opinaba Nuruddin Farah en su libro «Regalos»:

A veces conocemos escritores que se emparejan con escritores o que descienden de escritores. Más difícil es encontrar familias como la de Ngugi wa Thiong´o, un caso peculiar en la literatura africana y me atrevería a decir que en la universal. Tres de sus hijos; Tee Ngugi, Nducu wa Ngugi, Mukoma wa Ngugi y su hija Wanjiku wa Ngugi, son autores con libros publicados. La celebración del 50 aniversario de la publicación de su primera novela Weep
Not, Child (también la primera publicada en inglés en África oriental) ha sido un buen motivo para reunirlos a todos.
En 1962, un todavía estudiante James Ngugi participó en la Conferencia sobre el estado de la literatura africana de la Universidad de Makerere, la más antigua de Uganda. Allí pudo debatir sus puntos de vista con Chinua Achebe, al tiempo que le pasó el texto inacabado de la que sería su primera novela publicada, Weep Not, Child (traducida al euskera bajo el título Negarrik ez, haurra por la editorial Txalaparta).
| Ngugi Wa Thiong'o |
Tan alto pone el listón de su literatura, que el escritor keniano Ngugi Wa TThiong'o, eterno aspirante al Premio Nobel y leyenda viva de las letras africanas, asegura que quiere "competir" con genios como Miguel de Cervantes.
| Chimamanda Ngozi Adichie |
Igual que Abdulrazak Gurnah, premio Nobel de Literatura, otros escritores africanos como J. M. Coetzee, Doris Lessing, Ngugi wa Thiong'o y Chimamanda Ngozi Adichie han denunciado, cada uno a su modo, el racismo

Este jueves ha recibido el Premio Nobel de Literatura el escritor tanzano Abdulrazak Gurnah, reconocido por su "interés en el colonialismo y los refugiados". El despertar lento pero imparable de la literatura con raíz africana viene haciéndose sitio, a codazos, desde hace años. No muy rápido pero sin desmayo. Y no solamente sus integrantes son negros: ahí está J. M. Coetzee, escritor sudafricano y Premio Nobel en 2003 cuya novela Desgracia (Debolsillo) mostró sin contemplaciones la violencia en el país, el apartheid con toda su crudeza: el pavor ante quienes, cuchillo en mano, nada tiene nadan que perder, urgidos por la miseria, por la envidia, por el rencor. O por quienes intentan conservar sus privilegios. La venganza como respuesta ante el blanco privilegiado que vive en guetos. La desconfianza mutua constante.
| Ngugi wa Thiong'o |
Ngugi wa Thiong'o reúne en su escaso metro setenta algunos de los tópicos que el hombre blanco suele imaginar. Es el quinto hijo de la tercera de las cuatro esposas de su padre (tuvo el futuro escritor 24 hermanos/hermanastros), recorría 10 kilómetros «corriendo descalzo, sin detenernos ni un segundo, con la cara bañada en sudor, para no llegar tarde a la escuela y evitar así que nos azotaran las palmas de las manos»; jugaba al fútbol con una pelota hecha con el fruto del algodón de seda; a la vera del camino se extendían campos de maíz, patatas, guisantes y alubias; vivía entre rebaños de cabras y vacas de la familia; un hermano huyó y fue encarcelado por ser miembro de Mau Mau; su madre fue torturada y encarcelada por ello; su familia sufrió, como otras, la expropiación de sus tierras ancestrales por parte de los colonizadores británicos; su esposa fue violada y él mismo pasó un año en la cárcel de alta seguridad de Mamiti sin juicio previo donde, a falta de folios, escribió un libro en papel higiénico. Allí se dijo basta y decidió no escribir en inglés más novelas ni ensayos; el resultado de aquella confinación fue y es El diablo en la cruz (Debolsillo), el primer texto moderno escrito en gikuyu, su lengua materna.
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| Haruki Murakami |
El escritor keniano Ngugi wa Thiong'o era el favorito para ganar el Premio Nobel de Literatura 2017, pero finalmente se hizo con el galardón Kazuo Ishiguro, que no entraba en las apuestas. El anuncio más esperado cada año del mundo de las letras se ha conocido este jueves. Mientras llegaba la decisión de la Academia Sueca, las pujas en la casa de apuestas británica Ladbrokes situaban como principal candidato al novelista africano, con una cuota de cuatro a uno, aunque no es la primera vez que el autor de Descolonizar la mente aparece entre los candidatos.
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| Bob Dylan |
| Ngugi wa Thiong'o |
Ya lo he dicho en más de una ocasión. Debería de ir a África. En todas partes hay buenos escritores/as, también allí. En marzo de este año murió Chinua Achebe. Ya es tarde para reconocer todo lo que este hombre aportó a la literatura. Como en tantas ocasiones, otro agravio más para este continente. Sólo cuatro escritores africanos han sido galardonados con el premio desde su creación: Wole Soyinka (1986), Naguib Mahfouz (1988), Nadine Gordimer (1991) y JM Coetzee (2005). A veces se añade también a Doris Lessing (2007) quien no nació en África, pero se crió allí y varios de sus libros están basados en este continente.
En las últimas horas las apuestas (no olvidemos que donde hay un premio, hay apuestas) que se están haciendo a través de Landbrokes (una empresa británica dedicada a juegos de azar y apuestas deportivas), van arrojando nombres. Estas apuestas aunque no siempre aciertan, a veces lo hacen, como ocurrió en 2011, cuando el Nobel fue para Tomas Tranströmer. Según Landbrokes, la lista de favoritos la encabeza el japonés Haruki Murakami.
Sin embargo, la Academia sueca suele provocar muchas sorpresas también y, como he dicho, la mayoría de las veces los apostantes no aciertan en el pronóstico. Por eso, no podemos olvidarnos de los nombres africanos que suenan con fuerza en la lista de Landbrokes (son nombres que año tras año aparecen como candidatos al Nobel) y que me sirven de excusa para hablar de ellos ahora en este blog:

♦La argelina Assia Djebar está a 12/1: (en árabe أسيا جبار ) seudónimo literario de Fatema Zohra Imalayen, nació en Cherchell, Argelia en 1936. Su nombre aparece a menudo entre los candidatos al Nobel. Escritora, cineasta y feminista comprometida, ingresó en la Academia Francesa en 2005. Su trayectoria literaria incluye poesía, teatro, drama, narración o ensayo, además de películas de cine. Recibió el prestigioso Premio Internacional Neustadt de Literatura. Entre su obra destacan: Grande es la prisión (1995) y el Cuarteto Argelino en el que la autora recorre la atormentada historia de Argelia y se recorre a sí misma. Mujer comprometida con su país, después de la independencia de Argelia y de trabajar como periodista para un diario del FLN, ejerció de profesora en la universidad de Argelia, hasta que, a causa del golpe de Estado de Bumedián, se vio obligada a abandonar el país

♦El keniata Ngugi wa Thiong’o está a 20/1: Novelista, ensayista, dramaturgo, periodista, editor, conferenciante y profesor universitario, ha desarrollado además una importante labor como activista político y social. La publicación de Petals of Blood (1977), un fresco crítico acerca del régimen poscolonial del país, provocó su encarcelamiento. En prisión decidió abandonar el inglés y escribió en kikuyu, su lengua natal, la novela Caitani Mutharabaini (Diablo en la Cruz) (1982). El acoso político y las dificultades para continuar trabajando en su país motivaron su exilio. Su siguiente novela, Matigari (1986), fue prohibida en Kenia. En 2004, tras la dictadura de Moi, trató de instalarse de nuevo en su tierra, pero fue torturado brutalmente junto con su esposa que fue violada. Su decisión de no volver a escribir en inglés y hacerlo solamente en kikuyu, le ha hecho ganar fieles seguidores en todo el mundo que admiran su firmeza y su compromiso. Entre su obra destaca más reciente destaca El brujo del cuervo.
♦El somalí Nuruddin Farah está a 100/1: Estudió en Chandigarh, India, así como en las universidades de
Londres y Essex. From a Crooked Rib (1970) ha sido reconocida como la primera novela moderna escrita por un hombre centrada en la opresión de las mujeres. Ha escrito varias trilogías, la segunda es quizás la más conocida: Maps (1986), Gifts (1992) y Secrets (1998). Con Eslabones comienza su tercera y más ambiciosa trilogía, a la que pertenecen también Nudos y Crossbones. También es un escritor muy comprometido con su país, de hecho tuvo que exiliarse, sus libros críticos con la dictadura de Mohamed Siad Barre, provocaron su exilio de Somalia del que solo regresó en 1996. Actualmente reside en Ciudad del Cabo y hace periódicas visitas a su país. A nivel literario, sus obras tienen dos grandes protagonistas: la propia Somalia y su proceso de autodestrucción («escribo sobre mi país, para tratar de mantenerlo vivo»), y el papel de la mujer somalí
Dentro de poco se va a conocer al Premio Nobel de Literatura 2013. Nunca he sido amiga de los grandes premios. En sus listas siempre hay dudosas distinciones y tristes omisiones. El Nobel de Literatura va unido, a menudo, a motivos ideológicos, políticos y de oportunidad. Además es un premio que desdeña a las lenguas minoritarias; la mayoría de los ganadores son escritores en lenguas europeas (el top lo tiene el inglés). En cuanto a las mujeres; 12 ganadoras de un total de 112. El mismo Chinua Achebe decía que si bien el Nobel era importante, era un premio europeo, no africano.
Hoy quizás tengamos un Nobel africano, cualquiera de los tres mencionados se lo merece, sé que no se debe de premiar nada más que la pura literatura, pero quiero destacar que en los tres mencionados se une una extraordinaria trayectoria literaria con un gran compromiso personal. Y si no lo ganan da igual, os invito a leer sus obras. Y las de Chinua Achebe.
LITERAFRICAS
| Ngugi wa Thiong'o |
El 5 de enero de 1938 se produjo en la ciudad keniata de Limuru el nacimiento de Ngugi wa Thiong’o, un autor perteneciente a una familia de campesinos que, a lo largo de su trayectoria, ha enriquecido al mundo de las letras con varios ensayos, cuentos y novelas.

Al regresar a su tierra natal, sumó experiencia en el plano periodístico como colaborador del periódico “The Nation” y, desde 1967, además de cultivar su faceta como escritor, trabajó como profesor tanto en Kenia como en Uganda.
De su país se fue exiliado después de haber pasado una temporada en prisión en Kamiti por cuestiones políticas. Vivió primero en Londres y más tarde en California (sitios en los cuales se ha ganado la vida como docente y respaldó las actividades del Comité por la Liberación de Prisioneros Políticos de Kenia) antes de decidir, junto a su familia, volver a suelo keniata. A juzgar por las experiencias que atravesaron allí, fue complicado ese retorno: mientras que su esposa fue víctima de una violación, Ngugi, un eterno candidato al Premio Nobel de Literatura, fue quemado y golpeado por varios hombres.
“El brujo del cuervo”, “Un grano de trigo” y “Matigari” son algunos de los títulos traducidos al español que forman parte de la extensa producción literaria de Ngugi wa Thiong’o, quien suele publicar sus obras en inglés. Cabe resaltar que, en los últimos años, este escritor optó por instalarse en Estados Unidos, donde dirige el Centro Internacional de Escritura y Traducción de la Universidad de California.