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lunes, 7 de julio de 2025

La historia de Walter Tevis, el escritor detrás del éxito de "Gambito de dama"

 

Walter Tevis


Un autor relativamente olvidado que volvió al tablero de la literatura de la mano de Netflix

La historia de Walter Tevis, el escritor detrás del éxito de "Gambito de dama"

La un tanto sorprendente popularidad de la miniserie de Netflix Gambito de dama empujó la publicación por primera vez en la Argentina de la novela en la que está basada con absoluta fidelidad, y también generó un renovado interés por los otros libros de su autor. Walter Tevis murió en 1984, un año después de la publicación de Gambito de dama, que paradójicamente resultó ser su novela menos exitosa. Antes había escrito otras novelas más y varias de ellas fueron adaptadas al cine con notable repercusión, como El audaz, dirigida por Robert Rossen y protagonizada por Paul Newman, su secuela El color del dinero, con Newman y Tom Cruise dirigidos por Martin Scorsese, y El hombre que cayó en la Tierra, protagonizada por David Bowie, film de culto en los 70 basado en su única novela de ciencia ficción. La historia de Walter Tevis es también la de un narrador clásico norteamericano que se basó en su propia vida, en su afición por el pool y el ajedrez para contar historias, y que tuvo un precipitado final a causa del alcoholismo. Su nombre ha sido relativamente olvidado, pero las andanzas de Beth Harmon lo traen de nuevo al tablero de la literatura, el cine y la vida.

Sinsonte / El mundo infeliz de Walter Tevis




Sinsonte: el mundo infeliz de Walter Tevis


DANIEL FERMÍN
30 de mayo de 2022

El deseo de construir una sociedad utópica basada en la obtención de la felicidad dio paso, con el transcurso de los años, a su antítesis. En contraposición de las utopías, las distopías plantean un futuro catastrófico en el cual la sociedad ha fracasado. Si la utopía, a partir de los fallos de una sociedad, imagina lo que esa sociedad debería ser, la distopía funciona como una advertencia de lo que está por venir si se sigue ese camino. Toma los problemas de su época para radicalizarlos y crear un mundo en el que resulta indeseable estar.

“El buscavidas” / Una obra maestra



Una obra maestra que no es solo obra de Newman: “El buscavidas” (1961)


De niño, vivía al lado de un respetable caballero de clase media que regentaba el billar del pueblo donde crecí. Su familia era una buena vecina, pero recuerdo que recibía advertencias, de vez en cuando, sobre no ir al billar donde —se insinuaba— se jugaban todo tipo de cosas para adultos.

domingo, 6 de julio de 2025

Walter Tevis / El buscavidas / Capítulo seis

 


Walter Tevis
EL BUSCAVIDAS
Capítulo seis


    Tuvieron que coger el ascensor hasta la octava planta, un ascensor que se estremecía y tenía puertas de bronce y capacidad para cinco personas. No parecía muy adecuado entrar en un salón de billar en ascensor; y Eddie nunca había imaginado así el Bennington. Nadie le había hablado del ascensor. Cuando salieron había un pasillo muy alto y muy amplio ante ellos. Sobre la puerta estaba escrito, con débiles letras de neón, SALÓN DE BILLAR BENNINGTON. Miró a Charlie y luego entraron.

'El buscavidas' / La sombra de Paul Newman es alargada en la excelente novela de Walter Tevis

 



'El buscavidas', la sombra de Paul Newman es alargada en la excelente novela de Walter Tevis

La edición de Impedimenta de 'El buscavidas' es una excelente oportunidad de volver al gran clásico de Walter Tevis


La película El buscavidas (Robert Rossen, 1961) fue uno de los papeles que consagraron a Paul Newman como uno de los mejores actores de su generación y de toda la historia del cine.

Walter Tevis / El escritor que cayó del espacio sobre una mesa de billar

Walter Tevis


Walter Tevis, el escritor que cayó del espacio sobre una mesa de billar


Marta Ailouti

«Escribo sobre perdedores y solitarios», confesó Walter Tevis (San Francisco, 1928 – Nueva York, 1984) en una ocasión durante una entrevista a The New York Times. Escritor «de segunda», según se consideraba a sí mismo, Tevis tenía algo de ambos. También de antihéroe carismático e ingenioso.

miércoles, 25 de noviembre de 2020

Walter Tevis / Gambito de reina / Reseña


"Gambito de reina", de Walter Tevis


Felipe Velasco
23 de octubre de 2014

La editorial Alamut ha publicado Gambito de reina, una de las obras más tardías del escritor estadounidense Walter Tevis, autor de otras novelas como El buscavidas y El color del dinero, que llegaron a la gran pantalla protagonizadas por Paul Newman. A los ocho años, Beth Harmon es una huérfana callada, introvertida y, según todas las apariencias, sin nada especial. Pero entonces juega su primera partida de ajedrez. Sus sentidos se aclaran, su inteligencia se afina, y por primera vez en su vida se siente plenamente al control.

10 looks de “The Queen’s Gambit” / El espíritu rebelde y elegante de los 60

 

Anya Taylor-Joy como Beth Harmon en "The Queen's Gambit".


10 looks de “The Queen’s
Gambitque reflejan
el espíritu rebelde y elegante
de los 60 
Carlos Turmero
13 de noviembre de 2020

Netflix siempre sorprende con algún proyecto que quizás no estaba en el radar de muchos peor que al final la calidad de su contenido y de su estética prevalece por encima de la popularidad, elemento que termina sumando dado que se genera el boca a boca, tweet a tweet o DM a DM entre todas las personas que empiezan a recomendar una serie. Algo parecido ocurrió con The Queen’s Gambit, una miniserie que rápidamente caló en el gusto de la audiencia por su historia de empoderamiento de una chica que se convierte en toda una maestra del ajedrez, mientras luce una serie de atuendos que hacen honor a una época tan fashion como fueron los 60.

Ilustres ilustradores / Beth Harmon



BETH HARMON

Numerosos ilustradores se inspiran con Beth Harmon, la reina del ajedrez

20 de noviembre de 2020

Beth Harmon, el personaje de Anya Taylor-Joy en la miniserie Gambito de dama, es fuente de inspiración para numerosos artistas.  

Seguro que habéis oído hablar de Gambito de Dama y, uunque no está basado en ningún personaje real, esta ficción, que adapta la novela homónima de Walter Tevis, no es el biopic televisivo de la vida de una gran jugadora de ajedrez que hubiera pasado desapercibida para el común de los mortales y que ahora, verbigracia de la plataforma de streaming, sea, por fin, reconocido.

La actriz que encarna al personaje es Anya Taylor-Joy y abrió sus ojos al mundo en Miami, Florida el 16 de abril de 1996, así que tiene 24 años y una proyección que apunta con llegar hasta Luna. Sus ojos grandes y su mirada cargada de magia, hacen que su rostro sea casi inolvidable.

martes, 24 de noviembre de 2020

Así comienza / Walter Tevis / Gambito de dama







Walter Tevis
Gambito de dama


Beth se enteró de la muerte de su madre por una mujer con un portapapeles. Al día siguiente apareció su foto en el Herald-Leader. Tomada en el porche de la casa gris en Maplewood Drive, mostró a Beth en un vestido sencillo de algodón. Incluso entonces, ella era claramente sencilla. La leyenda bajo la imagen decía: "Huérfana debido choque de ayer en New Circle Road, Elizabeth Harmon contempla un futuro turbulento. Elizabeth, de ocho años, se quedó sin familia por el accidente, que mató a dos personas e hirió a otras. Sola en casa en ese momento, Elizabeth se enteró del accidente poco antes de que fuese tomada la foto. Ella estará bien cuidada, dicen las autoridades ".


The Queen's Gambit
by Walter Tevis

BETH LEARNED OF HER MOTHER'S DEATH FROM A WOMAN WITH A clipboard. The next day her picture appeared in the Herald-Leader. The photograph, taken on the porch of the gray house on Maplewood Drive, showed Beth in a simple cotton frock. Even then, she was clearly plain. A legend under the picture read: "Orphaned by yesterday's pile-up on New Circle Road, Elizabeth Harmon surveys a troubled future. Elizabeth, eight, was left without family by the crash, which killed two and injured others. At home alone at the time, Elizabeth learned of the accident shortly before the photo was taken. She will be well looked after, authorities say."








Gambito de dama / De peones y reinas televisivos



Anya Taylor-Joy
Gambito de dama

De peones y reinas televisivos

Dos personajes femeninos brillan por encima del resto, la ajedrecista de «Gambito de dama» y la agente de Asuntos Internos de «Antidisturbios»

17 de noviembre de 2020
Federico Marín Bellón

La conquista de nuevos territorios por parte de la mujer, bien contada, da lugar a historias vibrantes. El ajedrez de mediados del siglo XX y una unidad especializada de la Policía actual no tienen nada en común, salvo que sobra testosterona. Plantar en medio un personaje femenino no basta para triunfar. Antidisturbios y Gambito de dama ofrecen mucho más.

Los motivos para ver «Gambito de dama» en Netflix




Los motivos para ver «Gambito de dama» en Netflix

La serie protagonizada por Anya Taylor-Joy es una de las mayores sorpresas televisivas del año

Ernesto Rodríguez
10 de noviembre de 2020


«Gambito de dama» es una creación extraña. Serie de deportes y análisis de personaje a partes iguales, el drama ajedrecista de Netflix es una de las grandes sorpresas de la plataforma este año. Escrita y dirigida por Scott Frank, guionista de «Logan» (2017) y «Minority Report» (2002), la serie presenta la historia de Elizabeth Harmond (Anya Taylor-Joy), quien descubre el ajedrez durante su infancia en un orfanato.

Walter Tevis / Gambito de reina / Amazon

 



Walter Tevis

GAMBITO DE REINA


A los ocho años, Beth Harmon es una huérfana callada, introvertida y, según todas las apariencias, sin nada especial. Pero entonces juega su primera partida de ajedrez. Sus sentidos se aclaran, su inteligencia se afina, y por primera vez en su vida se siente plenamente al control. A los diecisiete años ya está compitiendo en el abierto de Estados Unidos. Pero al mismo tiempo que Beth mejora sus habilidades en el circuito profesional, las bazas en juego son cada vez más elevadas, y su aislamiento cada vez más terrible, hasta que la idea de escapar se vuelve irresistiblemente tentadora. Apasionante y trepidante, ambito de Reina acelera hasta una conclusión tan elegante y satisfactoria como un mate en cuatro movimientos.


AMAZON



¿Es realista Gambito de Dama?

 


¿ES REALISTA 'GAMBITO DE DAMA'? HABLAMOS CON UNA CAMPEONA DE AJEDREZ SOBRE LA SERIE DEL MOMENTO

Jennifer Shahade, dos veces campeona de ajedrez femenino de Estados Unidos, habla con 'Vanity Fair' sobre lo realista que es la serie, las mujeres en el deporte, las adicciones y los jugadores/estrellas del rock.

Julie Miller
7 de noviembre de 2020

Cuando Jennifer Shahade se enteró de que Netflix estaba adaptando la novela de Walter Tevis de 1983 Gambito de dama a miniserie, no le preocupó especialmente que la versión no fuera tan técnicamente precisa como el libro de Tevis. La dos veces campeona de ajedrez femenino de Estados Unidos y actual directora del programa de mujeres de la Federación de Ajedrez de EEUU, sabía que la serie ayudaría a atraer a las mujeres a un deporte con mayoritaria presencia masculina.

“No estaba preocupada [sobre de la precisión respecto al juego] pensado algo como 'Oh, Dios mío, ¿van a hacerlo mal?'”, ha confesado Shahade a Vanity Fair esta semana. “Con el ajedrez, creo que cuanta más exposición, mejor. Siempre tiende a presentarse de manera muy positiva, como símbolo del intelectualismo y el poder de la mente". Pero cuando Shahade descubrió que Garry Kasparov, uno de los mejores ajedrecistas de la historia, y Bruce Pandolfini, el célebre entrenador de ajedrez que asesoró a Tevis en la novela, habían asesorado a los responsables de la serie sobre el juego, supo que sería realista. Después de ver el drama, protagonizado por Anya Taylor-Joy como la prodigio del ajedrez Beth Harmon, Shahade confirmó: "Simplemente clavaron por completo la precisión del ajedrez".

lunes, 23 de noviembre de 2020

Walter Tevis / Mary Lou IV / Spofforth

 



Walter Tevis

MARY LOU IV

SPOFFORTH


Walter Tevis / Mary Lou I

Walter Tevis / Mary Lou II 

Walter Tevis / Mary Lou III / Seis de octubre

Walter Tevis / Mary Lou IV / Spofforth


    Por sí mismo, tiene el mismo aspecto que en 1932, un edificio esencialmente estúpido e inhumano, con una arquitectura solo interesada en la altura y en la baladronada. Ahora, el 3 de junio de 2467, tiene el mismo número de pisos (ciento dos) que tenía entonces; pero ahora están todos vacíos, incluso del mobiliario de las oficinas. Tiene mil doscientos cincuenta pies de altura. Casi un cuarto de milla. Y ahora no sirve para nada. Es solo una señal, un mudo testimonio de la capacidad humana de hacer cosas que son demasiado grandes.
    El contexto sobre el cual se erige ha llegado a magnificarlo más que el Nueva York del siglo veinte. No hay otros edificios altos en Nueva York; a decir verdad, se eleva sobre Manhattan en unidad de forma e intención, tal como debió de surgir en las esperanzadas mentes de sus arquitectos. Nueva York es casi una tumba. El Empire State Building es su piedra sepulcral.
    Spofforth se halla de pie, lo más cerca que puede del borde de la plataforma. Está solo, esperando que Bentley y Mary Lou acaben de subir. Él ha llevado el bebé de Mary Lou, y lo sostiene ahora, resguardándolo del viento. El bebé duerme en sus brazos.

Walter Tevis / Mary Lou III / Seis de octubre


Gustav Klimt

Walter Tevis

MARY LOU III

SEIS DE OCTUBRE


Walter Tevis / Mary Lou I

Walter Tevis / Mary Lou II 

Walter Tevis / Mary Lou III / Seis de octubre

Walter Tevis / Mary Lou IV / Spofforth


    Casi había anochecido cuando pasábamos sobre el enorme, vacío, oxidado y viejo puente de la isla de Manhattan; en algunas de las pequeñas casas de Permoplástico, a lo largo del Paseo del Río, las luces estaban encendidas. Las aceras se hallaban vacías, excepto algún robot ocasional que empujaba un carro de materias primas hacia una de las tiendas de la Quinta Avenida, o un equipo de sanidad que recogía escombros. Vi a una mujer vieja en la acera, en Park Avenue; estaba gorda y llevaba un vestido gris sin forma y un ramo de flores en la mano.

Walter Tevis / Mary Lou II



Walter Tevis 

MARY LOU II


Walter Tevis / Mary Lou I

Walter Tevis / Mary Lou II 

Walter Tevis / Mary Lou III / Seis de octubre

Walter Tevis / Mary Lou IV / Spofforth


    El bebé tiene que nacer uno de estos días. Es la época del año perfecta para tener un bebé, la primera parte de la primavera. Ahora, estoy sentada junto a la ventana de la sala de estar que da a la Tercera Avenida. Hacia abajo y hacia el Oeste, puedo ver, por encima de solares vacíos y bajas azoteas, el Empire State Building. Bob se sienta a menudo en esta silla verde y mira hacia allí; me gusta mirar el árbol que hay fuera. Es un árbol grande, que hace tiempo debió de resquebrajar el gastado pavimento alrededor de su enorme tronco; se eleva por encima de nuestro edificio de tres pisos. Puedo ver desde aquí las pequeñas hojas que han empezado a brotar en las ramas más bajas; me hace sentir bien el verlas, ver ese fresco y pálido verde.

Walter Tevis / Mary Lou I


Walter Tevis

MARY LOU I


Walter Tevis / Mary Lou I

Walter Tevis / Mary Lou II 

Walter Tevis / Mary Lou III / Seis de octubre

Walter Tevis / Mary Lou IV / Spofforth


    UNO
    Leer a veces se hace aburrido, pero, de cuando en cuando, descubro algo sobre lo que me gusta saber. Estoy sentada en un sillón junto a la ventana, escribiendo esto, con una tabla en el regazo para escribir encima, y durante largo rato antes de empezar me he limitado a estar sentada mirando cómo caía la nieve. Grandes, pesados, aglutinados copos caen directamente del cielo. Bob me ha dicho que descanse para que no me coja dolor de espalda por llevar este abultado vientre. Así, pues, observé la nieve durante largo rato. Y empecé a pensar en algo que leí hace unos cuantos días acerca del ciclo del agua, acerca de cómo funciona en realidad todo el complicado asunto de la evaporación y condensación y aire y vientos. Veía caer la nieve y pensaba en cómo esos copos blancos habían estado hace poco en la superficie del agua del Océano Atlántico, se habían convertido en vapor debido al calor del sol. Podía visualizar nubes que se movían juntas muy por encima del agua, y el agua que hay en ellas cristalizar en copos de nieve, y esos copos caer y aglutinarse y seguir cayendo hasta que yo podía verlos, fuera de esta ventana, en Nueva York.