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viernes, 2 de mayo de 2025

Triunfo Arciniegas / Los cuentos de hadas no existen




Triunfo Arciniegas
LOS CUENTOS DE HADAS NO EXISTEN


Mauricio Palomo Riaño*
1 de mayo de 2025


Caperucita Roja y otras historias perversas, de Triunfo Arciniegas, es un verdadero rescate de la memoria infantil. Su primera edición con Panamericana Editorial data de la década de los noventa, y hoy, en esta nueva reedición de la misma casa editorial, se destacan, además de los cuentos que la componen, sus ilustraciones, un trabajo con los colores muy potente y un querer atrapar a los niños, el público que más le ha sido fiel a Arciniegas en su carrera como escritor. El epígrafe, tomado de una cita del gran Charles Perrault, ya expone a Caperucita Roja como una muchacha no tan ingenua.

Por esta galería de tinta el lector transitará por una serie de relatos que no lo dejarán ileso, porque definitivamente reflejan mucho más de lo que su contenido literal manifiesta. Una Caperucita Roja desde una versión antónima, porque es aquí el lobo el que tiene la voz, una voz silenciada por la cultura y por la misma intención inicial del cuento de hadas original, pero que necesitaba ser escuchada, ser leída; pues bien, Arciniegas se preocupa por darle sentir y pensar a la figura más vilipendiada de los cuentos de hadas; el lobo, y resulta que la de aquí es una versión bellísima, de hecho, es un lobo romántico y conquistador, un lobo admirador de la belleza y enamorado de lo imposible; el puro y sincero drama del romántico, el drama de la imposibilidad para amar. Da tristeza el lobo de esta versión, se alcanza uno a compadecer y verse reflejado en su espejo (muchos hemos pasado por estos dramas). Sin embargo, Los tres cerditos volverán a ponerlo en su lugar de origen, tristemente, y seguiremos teniéndolo en la retina como el humillado.



En estos cuentos conseguir princesas de sangre azul es un asunto muy difícil, y, sin embargo, hallamos en ellos princesas reales, de carne y hueso, de cotidianidad, de pies en los asfaltos y de oficio; la princesa Corocora, por ejemplo, que se quedará con el corazón de Fernando VII a punta de matarle piojos y pulgas. Los lectores empezarán a añorar princesas de esta clase en sus casas y castillos. Esto dará el vuelco, usted solo atrévase a entrar en estas páginas, niños y adultos saldrán de ellas fascinados por tantas hadas reales que recorren nuestras calles y ciudades.

Pero, sin duda, lector, y desde lo subjetivo, claramente, el cuento que más cautivará será el del sapito que comía princesas. La redención existe, aunque la fama que nos anteceda sea muchas veces nuestra principal enemiga; nos suele pasar a todos los sapos, por eso, querido lector, tenga usted mucho cuidado de andar por ahí dando besos equivocados. Ni la historia patria se salva aquí: hay muchos sapos en ella, encantados por brujas malhechoras. Los sapos que no hemos tenido fortuna aín en el amor seguimos en la búsqueda invisible de nuestra propia Flordemivida. Un día se producirá el beso verdadero y sabremos entonces dónde estará para siempre el lugar de nuestra casa.




Los cuentos de Triunfo Arciniegas son cuentos de amor, un amor elemental y, sin embargo, potente y diáfano, con todo y las virtudes y los defectos que existen en este afecto cuando empiezan a construirse los vínculos amorosos; no son cuentos idílicos, y por fortuna que no lo son, son cuentos tan reales que cuando uno cierra el portón de su casa después de haberlos leído, puede identificar claramente y con sencillez al sapo de la esquina y a la princesa más linda de la cuadra. 

Dosis de humor también acompañan las páginas de este libro y, al hibridarlo con la poesía, se percibe maravillosa la reinterpretación de los relatos originales. Este ejercicio es metaliterario, es combinar otros cuentos entre los mismos cuentos y lograr en medio de futuros bonitos, árboles de medallas, secretos inenarrables de princesas temerosas de encontrar el amor, no de añorarlo, una apuesta que ya lleva más de treinta años en las pupilas de lectores de varias generaciones, una genialidad literaria que no nos podemos perder.

El guiño a la bella durmiente desde un anuncio en el periódico, la princesa que resulta ser bizca al despertar, y la carcajada del lector al saber este detalle que el cuento original jamás nos reveló, porque quizá le dio miedo reñir con el estereotipo, nos hacen, incluso, cuestionarnos. ¿Iríamos por un beso de la hermosa princesa reconociendo el oculto defecto debajo de sus párpados? Esto es una locura de tinta, una locura feliz. Cuando despertó, el idilio ya no estaba allí.

Radiografías de desamores inmediatos, palacios cogidos de ruana por fiestas ampulosas, recursos inusuales en las narraciones, idioteces de príncipes que no saben por qué tienen que casarse, poesía salpicando la prosa, las hermosas razones de un lobo silenciado por la historia y hasta el mismísimo Pedro Navajas que aquí no se salva y sale a bailar por estos renglones cargados de imágenes reales e inverosímiles, según el lector que se le asome, están a la orden del día en Caperucita roja y otras historias perversas

Los homenajes a grandes de la literatura también se aprecian: cabalgan por estos reinos Kawabata, Vargas Llosa, García Márquez y Sabines.

Una última invitación, si es que toda esta nota ya no lo ha sido, es a que el lector no se pierda a Blancanieves salida de los paisajes de su cuento prolífico y deambulando en bicicleta con una camiseta de los Rolling Stones por las calles atestadas de visajes de San Victorino. Esta imagen, en serio, es imperdible.

A partir de juegos intertextuales, Arciniegas resignifica los personajes emblemáticos de los cuentos de hadas tradicionales, ubicándolos en contextos espacio-temporales disímiles. Así, es fácil encontrar princesas en calles comerciales de ciudades tercermundistas, cafés atendidos por escritores del Boom que no llegaron al reconocimiento, princesas y príncipes con todos los defectos físicos alimentados por los estereotipos, bellas durmientes bizcas, príncipes idiotas, protagonistas pobres, sapos mujeriegos en busca del verdadero amor, etc. Se busca desde el humor y la resignificación inusual desde lo literario dar apertura a los cuentos y por extensión al hábito lector, una manera genial de acercar la literatura a la infancia desde historias jocosas y sugestivas que logran el impacto positivo en el lector. El público más genial de Triunfo sigue siendo el corazón de los niños.

___________

*Escritor, gestor cultural y docente.

PERIÓDICO DE LIBROS



domingo, 27 de abril de 2025

Triunfo Arciniegas / Una Caperucita de treinta y tantos

 



UNA CAPERUCITA DE TREINTA Y TANTOS

Julián Acosta Riveros
26 de febrero de 2027

Pero ¿por qué una reseña biográfica? Porque la historia de esta Caperucita (su historia editorial, por así decirlo) es la de una entidad que va transformándose con los años, no solo en su aspecto visual, sino también en su contenido y en su tamaño; además, dicha historia se encuentra íntimamente ligada a la de la literatura infantil de los últimos años en Colombia.

Por allá en 1993 salía la primera edición de este libro por Comfamiliar del Atlántico, tras ganar en la segunda versión de este concurso que ya es toda una institución, pero que para 1991, año en el que ganó, apenas estaba surgiendo. Dicha edición, más que príncipe, se podría considerar primigenia y embrionaria de lo que sería después esta magnífica obra, ya que solo contaba con dos relatos que pasarían a las siguientes ediciones: “Caperucita Roja” y “El sapito que comía princesas”.

Posteriormente, el libro lo vería Calibán y lo propondría a Fernando Rojas, el gerente de Panamericana Editorial, quien, según me contó alguna vez, le pidió a Triunfo que ampliara el relato y a raíz de esto cobraría forma la colección de diez relatos que circularon por varios años, con una curiosidad adicional: este fue el primer libro que el por aquel entonces joven Alekos ilustró para Panamericana Editorial, y que abrió la puerta para muchas otras colaboraciones y libros de este genio-artista-duende en esta casa editorial.

De dicha colección, cuya edición cuidaría Calibán, se resalta su irreverencia frente a la tradición literaria de los cuentos de hadas, desacralizando sus arquetipos y trayéndolos a una mentalidad moderna plena de humor e ironía: por ejemplo, el lobo ya no es la presencia ominosa de Caperucita Roja ni la que enfrentan los tres cerditos (me permito aventurar que la elaboración que hace Triunfo de estos tres hermanos prefigura, por su carácter travieso, a los de David Wiesner), mientras que princesas bizcas, príncipes tontorrones y hasta el diablo desfilan por esta edición que en 1997, con una sociedad aún más conservadora en sus ideas sobre la infancia y lo que “se debía leer”, fue bastante osada; creo que es justamente ahí donde radica su actualidad, su frescura y el hecho de que se mantenga como un clásico de la literatura infantil latinoamericana; claro, además de algunos guiños y doble sentidos que solo entenderemos los lectores adultos. Toda una apuesta editorial.

Casi veinte años después, en 2015, Caperucita se fue con los españoles.

El libro tuvo una nueva edición en Ediciones SM y así se sumaba al fondo de la casa de Daniel Keyes, María Gripe, Joan Manuel Gisbert, por nombrar solo algunos en el mercado extranjero, o de Ivar da Coll, Claudia Rueda o Luisa Noguera, en el mercado nacional. María Fernanda Paz-Castillo cuidó esta edición para la querida colección de El barco de vapor; en este título, revisado y actualizado por Triunfo, se incluyó por primera vez “Las razones del lobo”, una vuelta de tuerca interesantísima sobre estos relatos, ya que algunos personajes abordan al narrador y le reclaman por la forma en la que los describe: así, además de desacralizarlos, Triunfo los saca de los relatos y los pone en un nivel que rompe la cuarta pared de una manera que nos recuerda de nuevo a Wiesner y a otros autores que han jugado con esta propuesta estética en el ámbito narrativo, como Unamuno o Macedonio Fernández.

La edición de SM contó con las ilustraciones de Mateo Rivano, lo que le dio una nueva vida al libro y tendió un puente interesante entre dos propuestas visuales que, aunque separadas en el tiempo, constituyen una misma mirada irreverente y diferente sobre el acto de ilustrar (en la otra orilla, me refiero, claramente, a Alekos). El arte del libro tiene la firma de Camila Cesarino.

El fin de la aventura de Ediciones SM en Colombia trajo también el fin del coqueteo de la Caperucita con editoriales internacionales y, tras varios años de tira y afloje, Triunfo decidió que volviera a su primera casa: Panamericana Editorial. Un reencuentro que también, como en el eterno retorno, tuvo como protagonista a Fernando Rojas.

Como la persona encargada de cuidar esta edición, para mí esta obra fue todo un reto. Sopesamos cada aspecto narrativo y físico del libro durante días y días de trabajo, desde el manuscrito con los comentarios de Triunfo, hasta comparaciones con las ediciones anteriores, análisis del papel que se usaría, el diseño que tendría, en fin, toda una aventura con un autor exigente y con el que logramos tener el libro que queríamos.

Para esta nueva edición, publicada en 2025, agregamos varias cosas: primero, un nuevo (y según dice Triunfo) último cuento, “Las razones de Blancanieves”, un relato urbano de princesas en pantalones y sandalias, con el caótico centro de Bogotá como trasfondo. Para mí, la vuelta de tuerca final de esta colección. El relato definitivo que conjuga la total desacralización de los personajes de los cuentos de hadas, cuyas historias ya se han diluido prácticamente en la experiencia humana contemporánea, que también tiene al propio narrador, de nuevo, como testigo y personaje. De igual manera, la posibilidad del libro a todo color permitió jugar y darle una identidad de color a cada cuento, entre otros pequeños gestos gráficos y editoriales que el lector disfrutará, así no los aprecie en la primera lectura. Acá hay que nombrar el impecable trabajo de Martha Cadena, quien cumplió la visión surgida en los desvaríos entre autor, editor y Caperucita.

Insisto de nuevo en labor de constante revisión de esta obra por parte de Triunfo, que me recuerda la de Juan Ramón Jiménez sobre Platero y yo: quizás esta tercera sea la vencida, aunque Caperucita nos ha demostrado que siempre quiere verse más bella, moderna y cercana a sus lectores.

Evento en FILBo: 

Más de 30 años de Caperucita Roja y otras historias perversas. Domingo 27 de abril, 5:30 p.m., Sala Jorge Isaacs.


EL ESPECTADOR


miércoles, 22 de noviembre de 2023

Triunfo Arciniegas / Tres estrenos en la Fil 2023




Triunfo Arciniegas

TRES ESTRENOS EN LA FIL 2023


La Feria del Libro de Guadalajara está a punto de comenzar y tengo tres estrenos: Caperucita Roja (SM México), Esopo dijo que era el burro (Cataplum) y El dragón viejo (Cataplum). Tres libros muy bien hechos, con una maravillosa dirección editorial. María Fernanda Paz Castillo estuvo a cargo de Caperucita y Esopo, y María Osorio Caminata del tercero, El dragón viejo, que acaba de salir del horno. Mateo Rivano ilustró con sabiduría Caperucita Roja y Juan Palomino resolvió con maestría y belleza Esopo dijo que era el burro. El dragón viejo, por su parte, va con fotos mías.

Tres libros que me regocijan. Tres bellezas. Espero que se vendan como pan caliente y que sus lectores brinquen de dicha en ese México lindo y querido.


17 de noviembre de 2023

martes, 24 de octubre de 2023

Caperucita Roja y otras historias perversas en México



CAPERUCITA ROJA EN MÉXICO


“Caperucita Roja y otras historias perversas”, uno de los libros más exitosos del escritor colombiano Triunfo Arciniegas, llegó al mercado de México de la mano de Ediciones SM y seguramente estará cautivando a muchos lectores con su humor afilado y su voluntad paródica. Esta edición cuenta con  atractivas ilustraciones con sabor vintage de Mateo Rivano. No conocíamos el cuento final, en el que Arciniegas está en un café, leyendo “La casa de las bellas durmientes”, de Kawabata, y es interpelado sucesivamente por varios de sus personajes. Puro ingenio: 100% Triunfo Arciniegas. Esta colección de cuentos no necesita recomendación, pero no está de más sugerir su lectura, desde Cuatrogatos, como una experiencia divertida, provocativa y desarticuladora.

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#edicionessm #smmexico #triunfoarciniegas #caperucitaroja #literaturainfantil #escritorescolombianos #librosrecomendados #cuatrogatosrecomienda #literaturainfantilyjuvenil




domingo, 22 de marzo de 2020

Nataly Londoño / Caperucita Roja evanescente, luminosa

Lobo y Caperucita
Ilustración de Mateo Rivano



Caperucita Roja evanescente, luminosa 


Por Nataly Londoño

Me gusta huir. Ojalá siempre al campo. Me gusta huir y llegar al campo y encontrar una casita rodeada de eucaliptos, empotrada en el verde de alguna montaña. Antes de llegar allí me gusta esa sensación de escape: odiar el tráfico de Medellín y luego perderme en una carretera que tiene muros de pinos de mil años y allá arriba, en el cielo, un colchón de motas de algodón. Ahí sí, me gusta llegar a la casita de puertas y ventanas color madera, sentir el frío de La Ceja, ver el paisaje y entrar rápido antes de que el blanco algodón se convierta en  gris oveja y se desate en furiosas corrientes de lluvia. Me gusta entrar y percibir la soledad, poner a hacer café, y planear que a la mañana siguiente voy a levantarme temprano para ir a comprar un litro de leche recién ordeñada. Sin saberlo, me gusta quedarme en una casa que no tiene manecillas de reloj.
Llueve y ha llovido con fuerza. Y alguna fotografía me hace recordar los pasos de mis ancestros. Estoy en una casa con muchas historias y muchas voces. Una casa a la que siempre quiero regresar aunque la cabeza se me llene de palabras pronunciadas por algún vagabundo, algún personaje de ficción o algún recuerdo olvidado, quién sabe. ¿No te cansas de estar ahí sentada viendo llover? ¿Disculpa? Digo que si no te cansas de estar ahí sentada viendo llover, llevas tres días en las mismas: lluvia, café, lluvia, café. Mmm, no me canso, me gusta la lluvia y el café, ¿vos quién sos? Caperucita Roja. ¿La Caperucita de quién? La de TriunfoArciniegas. Sí, sé quién es. Sonreí. ¿Lo conoces? Sí, él es una persona bien particular. Sonrió.
El lobo y el autor
Ilustración de Mateo Rivano



2014. La primera vez lo vi de lejos, en la Fiesta del libro, rodeado de estudiantes de universidad. La segunda lo sorprendí sentado en el piso de una estación cualquiera del Metro, a un lado de los torniquetes: inmutable, observador, silencioso, solitario, paralelo. La tercera me lo encontré en Versalles (el restaurante que visitaban Borges, Sabato y Marta Traba, el sitio donde Manuel Mejía Vallejo escribió ‘Aire de tango’, y el punto de encuentro de los nadaístas, “esos jóvenes irreverentes que en los años sesenta sacudieron la tranquilidad de Medellín”), comiendo empanada argentina y tomando jugo de mandarina. Nos saludamos aquel día y después nos fuimos a caminar sin rumbo, y en ese caminar descubrí que Triunfo muy pocas veces habla sobre su obra; que sus amigos son unos cuantos; que aún conserva a su niño interior; que nunca sale sin cámara fotográfica y que si te descuidás, guarda en su memoria SD mil retratos tuyos. Esas primeras imágenes que tengo de él, son las que concibo siempre que intento recordarlo: un tipo que prefiere escuchar a hablar, y que cuando habla es para liberar a las historias que tiene amarradas en el corazón.
¿Será que algún día deja de llover? ¿No te gusta la lluvia? No. A mí me encanta… contame, ¿cómo fue que te escapaste del libro? Lo dejaste abierto ayer sobre la mesita de noche, no fue difícil salir de ahí. Veo… qué raro entonces. ¿Por qué? Porque si saliste vos, ¿cómo es que el resto no salió? ¿Cuál resto? El resto de personajes de ‘Caperucita Roja y otras historias perversas’: el sapito que comía princesas, la bella durmiente, los tres cerditos, el lobo feroz… me refiero a las otras paradojas, los otros cuentos, a los demás. Ah… ellos, sí, no, es que cuando salí cerré el libro. Hubo silencio. ¿No te cansas de tomar café? No, ¿vos no te cansás de masticar chicle? No.  Hubo silencio. ¿Sabes?, para tener 25 años te ves muy joven. Será porque vivo cautiva en 137 páginas, en un hogar donde el tiempo no es tiempo. Hubo silencio. ¿Esta casa es tuya? No, es de mi abuela. Me recuerda a la casa de la mía. ¿Y te da nostalgia recordarla o qué? Sí. Nunca me lo hubiera imaginado. ¿Por qué? Porque vos misma obligaste al lobo feroz a que se la comiera para reclamar la herencia… pobre él, es verdad aquello de que “el lobo siempre será malo si solo escuchamos la versión de Caperucita”, y vos le hiciste hasta para vender a ese animal, que al fin y al cabo, ni feroz era.

Autorretrato
Triunfo Arciniegas

2015. Lo vi (otra vez) por ahí, un día cualquiera, caminando el gris asfalto de Medellín: Triunfo es un tipo alto, moreno, que viste jeans y camisas de botones, a veces chaquetas de cuero o buzos de lana. Triunfo es un poeta narrador cuentero, un bloguero ilustrador  al que le encanta el chocolate y toma café todo el día; el que le agradece a sus perros, Toto del Carmen y Hannibal Lecter, que lo saquen a pasear de vez en cuando a las tres de la madrugada para no encontrarse con nadie en las calles del pueblo en donde está su casa; el que hoy duerme en Cúcuta o Bogotá pero amanece mañana en Brasil  o en La Habana o en Nueva York, un viajero, un hombre sin hogar, ¿un gato?; el que siempre ha dicho que “la obra es pública pero la vida es íntima” y sin embargo alguna vez escribió un poema titulado ‘Biografía’: “con el lápiz del trompo / el niño escribe sobre el polvo / la historia de su vida”; el que hace de los relatos fantásticos tradicionales sus propias versiones miserables o perversas, porque lo que le gusta es jugar con los referentes culturales; un tipo que no sé con qué tiempo ha leído tanto tanto, que tiene más de medio centenar de libros publicados, que ha trabajado mucho no solo en el ejercicio de la literatura, sino también en el mundo de la traducción, en el de la docencia, en el de la fotografía. Un tipo sobre el que muchas voces han hablado: la del poeta Jaime Fernández Molano: “Sigue lejano (al tiempo y a la luz pública) el día en que el niño Triunfo, con el corazón roto por primera vez, comenzara a escribir sus primeras líneas sin presentir el futuro que este oficio le traería: las cartas de amor a su abuela Emperatriz, que por circunstancias familiares de fuerza mayor había tenido que abandonar en Málaga, para partir al lado de sus padres rumbo a Pamplona”. La del también escritor de literatura infantil, Octavio Escobar: “Y sabíamos, aunque no lo dijéramos en voz alta, que en sus minicuentos, depurados durante años, y entre las líneas de sus cuentos, novelas y obras de teatro para niños y jóvenes, dormían fragmentos de exquisita poesía”. La de Juan Manuel Roca: “A veces acude al expediente, como buen observador de la pintura, de realizar un óleo sobre tela en el que entrelaza el lenguaje. Entonces deja en el lector la sensación de que la palabra pinta, de que el verbo dibuja más allá de abstracciones y figuraciones”. La dulcísima voz de Isabel Barragán, la famosa amiga de Esteban Carlos Mejía: “Con su literatura, Triunfo se inventa otro mundo, un mundo hermoso, pues es creyente fervoroso de la belleza como razón para vivir”. Y la de la escritora Yolanda Reyes, quien después de haberle dedicado un artículo precioso, reflexiona: “Y a pesar de que han pasado tantos años, a veces pienso que apenas lo conozco y a veces pienso exactamente lo contrario: con él, uno no sabe nunca a qué atenerse. Quizás, parodiando al mismo Triunfo, cabe la posibilidad de que me lo haya inventado. A fuerza de desconocerlo y de reconocerlo en lo que escribe, entre la magia y el silencio, cabe la posibilidad de que haya tenido que inventármelo para escribir este retrato”.
Pero la culpa no es del todo mía, los escritores son los que le dan a uno mala fama, no soy una niña ingenua, lo sé, pero tampoco la mujer malvada del cuento. Sus ojos estaban lluviosos.  Lo he estado buscado, pero no logro dar con su paradero… ¿A quién? Al lobo, el otro día encontré a Arciniegas en ‘Los tres mirlos’, le pregunté por él, me respondió: “vino y se fue” y juró no saber a dónde. Sí, yo sé de qué hablás, en el fondo me alegré por el lobo: supe que después de tener que huir del bosque por tu culpa, se convirtió en un lector disciplinado, que a veces escribe, que va por ahí muy intelectual diciendo cosas como: “El dolor es la esencia de la poesía”. ¿Quién te contó? Triunfo lo escribió y yo lo leí… el día en que lo encontraste en ‘Los tres mirlos’ no fuiste la única, después de vos llegaron otras ficciones a hacerle reclamos: uno de los siete enanitos le puso problema por qué escribió que la bella durmiente es bizca, y así. ¿Y dónde está escrito eso? Mujer, en un cuento que incluyeron en el libro del que te saliste, a manera de festejo por tus 25 años de publicación. ¿Cómo se llama el cuento? ‘Las razones del Lobo’. Puede ser, vi el título en el índice pero no me animé a caminar por sus letras. Andá a caminar entre ellas que allí están todas tus respuestas, y de paso apreciá las bonitas ilustraciones que hizo sobre ustedes Mateo Rivano. Lo haré… larga vida, Nat. Y se fue tal cual llegó: evanescente, luminosa.
Ilustración de Triunfo Arciniegas

2016. Volvimos a los días en que la gente se habla por teléfono y el teléfono tenía mala señal, así que fue todo muy fragmentado, muy: ¿qué?, no te entendí. Él desde la sala de espera de un hotel, yo desde mi casa: Supe que te incluyeron en la Lista de Honor IBBY 2016, qué emoción, felicitaciones. Gracias, eso supe yo también. Hubo risas. Por ahí vi una fotografía tuya que rodaba en Facebook y que tenía de leyenda: “Celebrando los 25 años de Caperucita!”. Me sorprendí porque justo esa semana estuve hablando con alguien sobre ese libro. Triunfo, ¿los niños de hace 25 años son los mismos niños de hoy? Los niños son los mismos, con otros juguetes. Nosotros tuvimos caballitos de madera, ahora ellos tienen “tablas”. La magia existe desde la época de las cavernas: esa fascinación por lo desconocido. El ansia por las historias nunca se acaba. Vengo de los cuentos de hadas, que funcionan desde hace trescientos y más años porque apuntan a los principios fundamentales de la vida. Se cayó la llamada. Volvimos a intentarlo: De los cuentos infantiles clásicos se han hecho todas las versiones del mundo, ¿las tuyas en qué se diferencian de las demás?, ¿cuál es tu aporte a esos relatos? El humor y el descaro, diría. Tiendo al disparate pero nunca me olvido del dolor, de la miseria, del lado oscuro de la luna. Hay veneno en mis líneas pero estoy de parte de la vida definitivamente. Otra vez el pi pi pi pi retumbó en mi oído, marqué nuevamente: Para esta nueva versión algunas historias cambiaron… Sí, se presentó la oportunidad de una nueva edición en SM y la aproveché para volver a trabajar el libro. Fueron tres meses delirantes y felices. El impulso me alcanzó para escribir dos nuevas historias. La editora, María Fernanda Paz-Castillo, aceptó una, donde los personajes le piden cuentas al autor y que resulta un cierre maravilloso para el libro. Y la señal murió definitivamente.  


No ha parado de llover. Me doy un tiempo para adorar el olor a humedad; un tiempo azul para pensar que esta casa es mi refugio; un tiempo para ir a recoger los libros que dejé en la mesita de noche desde que llegué y sobre los que no regreso sino hasta ahora. Me doy un tiempo para pensar que aquí se mantienen vivos los días en que, de pequeña, algunos fines de semana me era concedido el privilegio de sentirme dueña del aire, del campo, de la tierra. Me doy un tiempo para despedirme de los muros de bahareque, de la quimera y de los recuerdos. Es hora de volver a la ciudad con esta historia diluida en un cuaderno que alberga garabatos por letras.

sábado, 21 de marzo de 2020

Triunfo Arciniegas / Caperucita Roja en búlgaro

Триунфо Арсиниегас

Biografía

ЧЕРВЕНАТА ШАПЧИЦА
превод: Гергана Владимирова

Triunfo Arciniegas / Caperucita Roja


Този ден в гората намерих най-красивото цвете в живота ми. Аз, който винаги съм бил чувствителен и ужасен почитател на красотата, ми се стори, че не съм достоен за него и потърсих някого за да му го подаря.
Отидох тук, отидох там, докато не се натъкнах на момичето, което наричаха „Червената шапчица”. Познавах я, но никога не съм имал възможност да се приближа до нея.
Бях я виждал от края на април да отива към училище с нейни съученици. Толкова луди, толкова палави, винаги в облак прах, никога не се спираха да говорят с мен, нито ми помахваха с ръка за сбогом.
Какво забавно момиче. Със смъкнати чорапи до глезените и с пеперуда вързана за опашката на косата й. Оставах да слушам смеха й сред дърветата. Написах й писмо, намерих го дни по-късно, покрито с прах, непрочетено на същото дърво, и прободено със същата топлийка.
Веднъж я видях да се забавлява, като дърпаше куче за опашката. Друг път хвърляше камъчета по прилепите на камбанарията. А последния път беше хванала сиво зайче за ушите и го носеше нанякъде…никой повече не го видя.
Спрях колелото и слязох. Поздравих я с уважение и радост. Тя направи с дъвката си балон толкова голям, колкото целия свят, после го спука с нокът и го сдъвка отново.



Почесах се зад ухото, изритах едно камъче, поех дълбоко въздух, винаги със скритото зад гърба цвете. Шапчицата ме погледна от горе надолу и отговори на моят поздрав без да спира да дъвче.
- Какво искаш? Ти ли си страшния вълк?
Онемях. Да, бях вълк, но не и страшен. Аз само исках да й подаря току-що откъснатото цвете. Показах й го внезапно, сякаш беше номер от фокусник.
Не очаквах да ме аплодира като магьосниците, които изваждат зайци от шапката си, но този неин жест на безразличие направо ме побърка. Заеквайки й казах:
- Искам да ти дам това цвете, хубаво момиче.
- “Това цвете?” Не виждам защо.
- Пълно е с красота, казах изпълнен с емоция.
- Не виждам красотата - каза малката Червена шапчица.
- Това е цвете като всяко друго.
Извади дъвката и я разтегна. После я превърна в топче и я върна в устата си. Тръгна си, без да се сбогува. Чувствах се наранен, дълбоко наранен от презрението й, толкова, че очите ми се насълзиха. Качих се на колелото и я настигнах.
- Погледни следите от сълзите ми.
- Падна ли? - каза тя. - Бягай в болницата.
- Не паднах.
- Така изглежда, защото не виждам раните ти.
- Раните са в сърцето ми - казах.
- Ти си идиот.
Изплю дъвката със силата на куршум. Отново си тръгна, без да се сбогува. Усетих, че прахът са гърдите ми, пронизани от куршума на дъвката за балончета. Реката от кръв се простираше, за да стигне до момичето, което вече никъде не се виждаше.
Нямах сили да се кача на колелото. Седях цял следобед, потънал в мъка. Без да го осъзнавам, изтръгнах едно след друго венчелистчетата от цветето.
Приближих се по-близо до изоставената камбанария, но не намерих утеха и сред прилепите, които привечер се отдалечиха.
Хванах една бълха от корема си, смачках я яростно и разпръснах парчетата на вятъра.
Блъскайки велосипеда, с тежестта на презрението върху костите и сърцето ми, по-разрушено и от сухо листо, утъпкано от сто коня, отидох в града и изпих няколко бири.
“Хубав карнавален костюм”, казаха ми някои пияници и поискаха да го пробват.
Същата вечер имаше фойерверки. Всички празнуваха. Видях Червената шапчица с родителите й в парка. Ядеше огромен шоколадов сладолед и беше безсрамно щастлива.
Тръгнах си бързо, като душа, носена от дявола.
Няколко дни по-късно на горския път видях Червената шапчица отново.
- На училище ли си тръгнала? - попитах я и скоро разбрах, че никой не посещава училище със сребърни сандали, къса блуза, показваща пъпчето и пола толкова къса, като за кукла.
- Във ваканция съм, каза тя. - Или смятате, че това е униформата ми?
Вятърът идваше отдалеч и се загнезди в пъпа й.
- И какво имаш в кошницата?
- Вкусна торта за баба ми. Искате ли да я опитате?
Почти припаднах от вълнение. Малката Червена шапчица ми предложи от тортата си. Какво да правя? Да приема или да й кажа, че току-що съм обядвал?
Ако приема, ще изглежда, че съм нетърпелив и груб: това все пак беше торта за баба й. Но ако откажа поканата, щях да нараня Червената шапчица и никога повече нямаше да ми говори. Тя ми се стори толкова мила, толкова красива. Казах “да”.
- Отрежете си парче.
Зае ми ножа си и много внимателно си отрязах едно парче. Изядох го деликатно, възпитано. Исках да я накарам да види, че съм с изискани маниери, че не съм просто един обикновен вълк. Тортата не беше много вкусна, но не й казах, за да не я обидя.
Щом свърших, почувствах нещо странно в стомаха си, пробождане, което се издига нагоре и се превръща в изгаряне на сърцето ми.
- Това е експеримент - каза Червената шапчица. - Носех го, за да го пробвам с баба ми, но ти се появи първи. Кажи ми дали ще умреш.
Остави ме да лежа на пътя и да се оплаквам.
Такава беше тя, малката Червена шапчица, толкова красива и толкова перверзна. Почти й се разсърдих. Отне ми доста време да й простя: три дни.
Върнах се към горската пътека и я срещнах. Заклевам се, тя се радваше да ме види.
- Рецептата работи - каза тя. - Ще я продам.
И с цялата си щедрост ми каза тайната рецепта: костен прах от прилепи и човки от лястовици. И някои билки, чието име не знаех. Останалото целият свят го знае: масло, брашно, яйца и захар в правилните пропорции.
Също ми каза, че се нуждаела от една много специална услуга от мен и да я придружа до къщата на баба й. Въртях си опашката по целия път. Сърцето ми звучеше като локомотив на влак.
Предвид звука от гърдите обясних на Червената шапчица, че ще се подлагам на операция, за да монтират заглушител на сърцето ми. Тичахме. Потта заля корема й, кръгъл и дълбок, съвършенството на Вселената. Щом стигнахме до къщата, тя натисна звънеца и каза:
- Изяж баба.
Ококорих се.
- Хайде, направете го сега, когато имате шанс.
Не можех да повярвам. Попитах я защо.
- Тя е богата, вкусна баба - обясни тя. - И аз искам да я наследя.
Нямах друг изход. Всички знаят това. Но искам да се знае, че го направих по любов.



Макар че Червената шапчица казваше, че съм го направил от глад. Полицията повярва в това и започнаха да ме преследват, за да отворят корема ми, да извадят бабата, да ме напълнят с камъни, да ме хвърлят в реката, и никога повече да не се чуе за мен.
Искам да изясня и други въпроси сега, когато имам вашето внимание, господа. Червената шапчица ми каза да облека дрехите на баба й, и аз го направих, без да се замислям. Не виждах много добре с тези очила. Момичето ме заведе за ръка в гората, за да си поиграем и после избяга и започна да вика за помощ.
Затова ме видяха облечен като баба. Не исках да изяждам Червената шапчица, както тя крещеше. Аз и също не обичам да се обличам като жена, слабостите ми не стигат чак толкова далеч. Винаги съм облечен като вълк.
Това е нейната дума срещу моята. И кой не вярва на Червената шапчица? Аз съм просто вълкът от историята. Освен полицията, господа, никой не иска да чуе за мен.
Дори и малката Червена шапчица. Сега повече от всякога съм горският вълк, самотен и изгубен, отровен от пренебрежителното отношение.
Никога не съм казвал на Червената шапчица за лошото ми храносмилане, което баба й ми причини, и никога няма да имам друг шанс с нея.
Сега тя е много богато момиче, винаги ходи с мотоциклет или кола, и е трудно да я достигна на моето колело макар и с рамка.
Трудно е, безполезно и опасно. Един ден, когато се видяхме каза, че ако продължавам да я притеснявам, ще си направи кожено палто от мен и ми показа острието на ножа си.
Страх ме е. Мисля, че е способна да изпълни заплахата си.




Триунфо Арсиниегас

Триунфо Арсиниегас (Triunfo Arciniegas), колумбийски писател, е роден в Малага, Колумбия. Завършил е Университета в Памплона, специалност преводи на текст, магистър по литература от Pontificia Universidad Javeriana de Bogotа. Бил е член на Националния съюз на писателите и на редакционния съвет на списанието Puesto de Combate. Когато е на дванадесет години, семейството му емигрира в Памплона, където живее и прави литературни и театрални работилници в селските училища в бедните квартали Чихара, Ел Наранхо и Алтогранде - Колумбия. Режисира детския театър „Синята ябълка”. Участва в работни срещи със Сатоши Китамура и Хавиер Саес Кастан. Освен че е илюстрирал някои свои книги, той е илюстрирал и за издателя „Норма” през 1991 г. „Седемнайсет басни на лисицата” от Жан Музи. Издал е много книги за деца със собствени илюстрации, новели, книги за възрастни, поезия и театрални произведения. Притежава награди за: Награда на III конкурс на фондация за култура „Testimonio”, 1983 г. с „Жената- Комета”; Награда „Енка” за детска литература, 1989 г. с „Битките на Розалино”; Награда „Comfamiliar del Atl?ntico”, 1991 г. с „Червената шапчица и други зли истории”; Национална награда за литература и култура - Колумбия, 1993, жанрова литература за деца, с “Момичето от Трансилвания и други любовни истории”; Национална награда за култура, Колумбия, 1998 г., в детския игрален жанр, с „Торкауто е стар лъв”; Награда за детска литература „Паркър”, 2003 г., с историята: „Негърката и дявола”; X Национален конкурс за кратка история “Хорхе Гайтан Дуран”, 2007 г., с “Мъртви жени от любов”; 2016 IBBY Honor List, за книгата „Откраднати писма”. Номиниран за наградата Ханс Кристиан Андерсен (2018).

Гергана Владимирова

Гергана Атанасова Владимирова е родена на 24.09.1972 г. в гр. Перник. Завършила е „Специална педагогика” със степен магистратура през 1999 г. в ЮЗУ„Н. Рилски” Благоевград От 2002 до 2013 г. живее със семейството си в провинция Каталуния в Испания и в Тенерифе, Канарските острови. Там е работила като възпитател в училище. В момента работи като ресурсен учител към РЦПППО, гр. Кюстендил. Владее испански, каталунски, английски и португалски език. Пише стихове на български и испански език. Рисува. Правила е изложби в Испания.