Claudio López Lamadrid
Nuestro hermano mayor
Todo pasaba por él y él pasaba por todo, huyendo siempre un poco para siempre volver
Rafael Gumucio
11 de enero de 2019
Uno escribe, entre otras cosas, para hacer creíble lo increíble. Sé que Claudio López Lamadrid murió ayer en una reunión editorial, pero no lo puedo creer. Tampoco tengo porqué creerlo. Puedo esperar perfectamente que llegue a Chile o me mande a llamar a Barcelona en cualquier momento. Puedo seguir esperando, como esperábamos todos los que lo queríamos, que decidiera el instante en que de pronto lo eras todo para él y después verlo subirse a una moto y arrancar repitiendo con delicia los sobrenombres e infidencias chilenos o argentinos o mexicanos que coleccionaba como quien colecciona piedras raras. Puedo esperar juntarme en la esquina de con la calle Balmes de Barcelona, equilibrando difícilmente su cabeza risada de emperador romano a un cuerpo que se sostenía siempre en diagonal sobre la vereda.

