Aburrido de limpiar piscinas y de actuar en producciones de televisión donde ni siquiera aparecía en créditos, en cuanto le rozó el primer golpe de suerte como actor, interpretando al vaquero Rowdy Yates en la serie Western Rawhide a finales de los 50, Clint Eastwood se lanzó sin red y firmó un contrato para protagonizar la ‘trilogía del dólar’. Su agente le advirtió que ese sería un "mal paso" para su carrera. A partir de ese momento, Eastwood no ha dejado de avanzar dando zancadas de gigante. Este domingo cumple 90 años y la energía perdura, resistente, infatigable.



Pasaron solo tres años después de aquel feliz contrato −convertido ya en ‘el hombre sin nombre’ de Por un puñado de dólares, La muerte tenía un precio y El bueno, el feo y el malo− cuando fundó la productora The Malpaso Company. Nadie sabe a ciencia cierta si el nombre es una burla a aquel desatinado vaticinio o se debe a Malpaso Creek, la localidad el Sur de Carmel donde vive Eastwood. Probablemente, sea una mezcla de ambos, como lo es casi todo en su filmografía.