LECTORES 2016
Las lecturas de Elvira Lindo, Elsa Mesa, Martín Caparrós, Eduardo Mendoza, Cristina Fernández Cubas, Javier Marías...
16 DIC 2016 - 18:03 COT
Eduardo Mendoza
Premio Cervantes 2016
Este año, como todos: caos y propósitos incumplidos. Últimamente, en vez de releer, como correspondería a mi edad y a mi elevada categoría intelectual, me dedico a leer libros importantes que (me avergüenza decirlo) aún no había leído. Verbigracia: el Paraíso de la Divina comedia. ¿Me ha entusiasmado? No es la palabra. Satisfecho del deber cumplido, eso sí. De cuando en cuando, Balzac, Thomas Mann, un Dickens del fondo del baúl. Para alternar, novela negra especialmente sangrienta. Como con la comida basura, se empieza con ardor y se acaba con ardor, pero de estómago. Prefiero no dar nombres. A los amigos, no por obligación, sino por gusto: El punto ciego, de Javier Cercas; La habitación de Nona, de Cristina Fernández Cubas; Patria, de Fernando Aramburu; No en mis días, de Pere Gimferrer, y el Diccionario enciclopédico de la vieja escuela, de Javier Pérez Andújar. Que me perdone alguno si lo omite mi mala memoria. El resto, picoteo. Algo de ficción nacional y extranjera, más extranjera que nacional (me gusta leer en idiomas que conozco mal), algo de filosofía (que no entiendo), poesía, historia, ensayo y prensa, pero no deportiva. No sigo estrictamente las novedades. A veces leo títulos que fueron éxitos hace unos años y hoy todo el mundo ha olvidado, como quien sale a la calle con un pantalón ancho cuando se llevan estrechos, o al revés. ¿Leo en papel o en soporte mecánico? Eso es tema para otro día.

Elvira Lindo
Escritora
En 2016 descubrí los formidables cuentos de Lucia Berlin, Manual para mujeres de la limpieza. Leí y prologué dos libros de experiencias memorables: La importancia de no entenderlo todo, de Grace Paley, y El valor de la memoria, de Mercedes Núñez Targa, la vida fascinante de una mujer que pasó por las cárceles franquistas y por el campo nazi de Ravensbrück. Uno de historia que me entusiasmó: Victoria Kent y Louise Crane en Nueva York,de Carmen de la Guardia, sobre el exilio de la política española y su relación con la americana Crane. Y unas memorias publicadas en 2003, A Fly in the Soup, de Charles Simic.
Sara Mesa
Escritora
Mis lecturas han sido dispares y caóticas (novedades, lagunas, obsesiones…). Ha sido un año de libros excéntricos escritos por mujeres excéntricas. Pienso en los cuentos de Grace Paley o en las novelas de Ivy Compton-Burnett, en Ingeborg Bachmann, en el descubrimiento de Marianne Fritz, en El chal, de Cynthia Ozick. Estoy leyendo El hombre que amaba a los niños, de Christina Stead. Si el escritor es siempre un ser extraño, estas mujeres tienen el plus de haber roto con lo que se esperaba de ellas. Son magníficas.