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miércoles, 19 de marzo de 2014

Vincent Cassel / Todos los actores somos actrices

Vincent Cassel

"Todos los actores somos actrices"


El feo más guapo del cine europeo actual estrena nueva versión de ‘La bella y la bestia' y protagoniza la portada de ICON, que se entrega este jueves con EL PAÍS

Aunque tenga pinta de bruto, confiesa sentirse como una bella de hermosos pechos



La portada del nuevo número de ICON, por los fotógrafos Belloso y Estévez
Más hombres, más estilos y más tendencias. ICON, la revista masculina de EL PAÍS, vuelve a los quioscos el próximo 6 de marzo (2014) con el actor francés Vincent Cassel en su portada. En una entrevista realizada en París, el protagonista de El odio, de Mathieu Kassovitz, explica cómo consiguió distanciarse del epíteto de icono generacional que se le colgó después de aquel estreno. Y quien ha sido llamado el feo más guapo del cine europeo, se sincera además sobre su inconfundible rostro (“No me considero guapo”, se sincera. “Siempre he creído que tengo una cara extraña”) mientras, por último, se desprende de los tópicos sobre su notable masculinidad: “Todos los actores somos actrices”, asegura. "Dicen que soy un tipo femenino porque sé usar mi instinto".
En el número, que estará disponible el primer jueves del mes con EL PAÍS sin coste adicional y que luego se podrá adquirir en quioscos por tres euros como es habitual, también se incluye una entrevista al venerado escritor y periodista Tom Wolfe. Cumpidos los 82 años y después de haber reinventado la literatura y el periodismo, Wolfe comparte con ICON, sus recuerdos cubriendo las turbulencias sociales del años sesenta (“Hubo gente que me metió drogas en la comida, pero no LSD gracias a Dios”) y unas enemistades que todavía tiene energía para alimentar: “Lamento no haber sido más mezquino con Norman Mailer. Lo intenté, pero no fue posible”, cuenta.

El número también incluye una entrevista con el escritor Tom Wolfe
En la revista se explora además el valor de la excentridad dentro de una cultura. En un reportaje titulado Descaro, genialidad y otras rarezas, se estudian grandes excéntricos del extranjero como Albert Einstein, que solo rellenaba su pipa con el tabaco sacado de colillas que recogía por el suelo, Oscar Wilde, que sacaba su langosta a pasear, o John Mytton, que llegaba a las cenas a lomos de su oso. Se estudia el vínculo entre ser raro y ser creativo ("Los individuos que son creativos tienen pensamientos extraños", asevera una psicóloga en estas páginas) y se busca un motivo a la falta de excéntricos en la cultura española: "Es la tierra en la que para triunfar es menester no molestar a nadie", sopesa Carlos Primo, coautor del estudio sobre el dandismo Prodigiosos mirmidores.
El cuarto número de ICON –en febrero no hubo número porque el de enero era doble, algo que sucederá también en julio-agosto– contiene otro reportaje en el que se cuestionan las verdaderas intenciones deSilicon Valley: ¿cómo puede un lugar que todavía vive de su imagen de icono de progreso y el interés por la ciencia haber fomentado tanto la sociedad desigual que hay en Estados Unidos? Titulado ¿Recuerdan cuando Silicon Valley iba a cambiar el mundo?, el reportaje estudia también las poco conocidas relaciones entre la meca de la tecnología y la política estadounidense.
Hay también, complementando el número, un reportaje de moda de la mano del mítico fotógrafo Michelangelo Di Battista. Se describe asimismo cómo es un vuelo en el Airbus 380 (el avión comercial más grande del mundo) y se entrevista al escritor Mark Z. Danielewski (autor de La casa de hojas), a los dueños del imperio DSquared2 y a la it girl del momento, Poppy Delevigne. El primer gran relaciones públicas de España, Javier Escobar, comparte también sus recuerdos y confiesa cómo afronta el futuro.



lunes, 17 de marzo de 2014

Léa Seydoux / Las risas de la bella Seydoux


Léa Seydoux

Las risas de la ‘bella’ Seydoux


La actriz interpreta al personaje del clásico cuento de hadas en una versión de Christophe Gans con Vincent Cassel como Bestia



Léa Seydoux en un cartel de 'La bella y la bestia' de Christophe Gans.
Léa Seydoux no puede parar de reír. Se ríe al descolgar el teléfono por primera vez, disculpándose por la hora de retraso. Se ríe la segunda vez que lo descuelga, 20 minutos después, pidiendo de nuevo perdón por "no saber usar bien mi teléfono". Se ríe si se le pregunta por Vincent Cassel como Bestia, por el cambio tan radical de registro de La vida de Adèle y hasta por las malas críticas de su última película, la adaptación de este cuento que vuelve a sus raíces cinematográficas francesas tras la inolvidable versión de Jean Cocteau con Josette Day y Jean Marais de 1946.
Seydoux es consciente de que esta no es la película que esperaban los que se fascinaron con su interpretación de la artista de cabellos azules en La vida de Adèle. Pero no le importa, porque está convencida de querer llevar una doble vida frente a la cámara: "Me encanta hacer blockbusters. Y me encantan también hacer películas más intimistas. Creo que no tengo por qué elegir". La razón de encariñarse con el cine más comercial, muy de actor: "Te ve mucha más gente. Llegas a todo tipo de público. Y además son muy divertidas de hacer, ¡Correr de aquí para allá!". Cómo no, se ríe al decirlo.

Léa Seydoux
Claro que los blockbusters también tienen su contrapartida. Que con un director como Christophe Gans (El pacto de lobos, Silent Hill) ya se sabe lo que toca: grúa por aquí, grúa por allá, y una omnipresente pantalla verde. Esta última era el verdadero enemigo de Seydoux durante el rodaje. "¡Es que todo era verde! La mayoría del rodaje tuvimos que imaginárnoslo todo". Claro que tanta dependencia de lo digital también daban oportunidades para el pasatiempo favorito de esta Bella, las carcajadas. Muchas de ellas fueron a costa de su monstruosa pareja de baile, Vincent Cassel, que apenas sale como tal en la película porque se pasa la mayoría del metraje como un Bestia CGI (creado por ordenador), lo que le obligaba a vestir el aparatoso traje de captura de movimiento: "¡Se suponía que me tenía que dar miedo, y lo único que podía hacer era reírme de él! Verlo allí, con ese pijama negro y los puntitos en la cara... No daba ningún miedo. Daba risa. Tuvimos que parar muchas veces porque no podía mantenerme seria".
Sobre la presencia de Eduardo Noriega, villano de la función con cicatriz incluida, no tiene mucho que contar: "Apenas compartimos una secuencia. Pero lo pasamos bien, que luchamos contra gigantes". Tanto le ha gustado la experiencia con la acción que tiene claro un objetivo a corto plazo: Hollywood, aunque reconozca que el inglés aún le cueste. "Me encantaría hacer una película enorme allí. Es una experiencia que quiero tener". Eso sí, la chanza no le abandona cuando se le pide que nombre a su director ideal para esa megasuperproducción en la que ansía enrolarse. ¿Será Spielberg? ¿Scorsese? ¿Nolan? "Woody Allen. ¡Que sí, que sí, Woody Allen!".


Léa Seydoux


Me encantaría hacer una película enorme en Hollywood
Algo más seria se pone Seydoux si se le recuerdan los pitos de Berlín, que capturó con especial mala leche Jessica King en su crítica para The Playlist: "La reacción del público en el pase de prensa resumió perfectamente la estúpida grandilocuencia del proyecto por entero: en los momentos que debían resultar de silenciosa tragedia, la dramática revelación vino acompañada de una banda sonora compuesta por un par de cientos de silbidos y no pocos ronquidos". Seydoux no se despeina en el contraataque. "Es que me importa poco lo que digan los críticos. No es una película ni para ellos ni para los cinéfilos. Es un cuento de hadas para disfrutar en familia". Los números de momento le dan la razón. Casi dos millones de espectadores y 10 millones de euros en el bolsillo en su periplo francés, que aún continúa, y la pasada semana se estrenó con el número uno en Italia. Eso sí, como su presupuesto ronda los 35 millones de euros (y la regla no escrita para las películas grandes es de que hay que doblar para entrar en beneficio), no le llegará con haber goleado en casa.
En España, su debut ha sido tibio. Ante el (teóricamente) mejor público posible, los fans del fantástico de la semana Syfy, La bella y la bestia de Seydoux fue recibida con algún "¡Menuda merde!" durante la proyección y unos tibios aplausos en el final. También hubo quien se levantó de la sala y hasta el propio Noriega, que asumió con paciencia la caótica interacción entre Leticia Dolera y el público pasado de rosca y fiestero de la muestra, soltó una broma que sonó a profecía: "Ya me habían dicho que erais un público intenso, pero vamos, no esperéis ni de coña que me quede durante la proyección. Así que podéis darle palos a gusto". Seydoux no entra el trapo del mal boca a boca del filme. En lugar de eso, hace un chiste: "Pero La vida de Adèle sí tuvo buenas críticas, ¿no?". Y se ríe.


martes, 10 de septiembre de 2013

Divorcios y escándalos / Clint Eastwood, Michael Douglas, Calvin Klein, Monica Bellucci


EL ARTE DE TRONAR

Por Triunfo Arciniegas

Todo divorcio es un fracaso (un pacto que no se cumplió, unas promesas que se fueron al carajo) y el desgaste del amor siempre será un hecho lamentable. A menudo se dice que la separación es amigable, al menos en la comunicación que se presenta a los medios, pero no debe olvidarse que es el producto de una ruptura. Algo se ha roto en el mundo y dos criaturas más se lamen las heridas en cuartos separados. En realidad, la mayoría de las veces se trata de una guerra. El divorcio es un campo de batalla.

"Tronaron" dicen los mexicanos cuando una pareja se separa. Tal vez porque casi nunca se hace silenciosamente. Y si es a la manera azteca, implica sangre, es decir, cuchillo de pedernal y corazón palpitante. Corazón por fuera del pecho, tripas al aire, trapitos al sol. En todas partes truenan, tarde o temprano. Tres famosos han tronado en estos días: Clint Eastwood, Michael Douglas y Monica Bellucci. Y dos de ellos con parejas famosas: Catherine Zeta-Jones y Vicent Cassel, ambos actores. Tres sólidos matrimonios: entre los trece y los diecisiete años. Dos viejos (Clint Eastwood, de 83, y Michael Douglas, de 68), dos mujeres casi cincuentonas y aún hermosas, Dina Ruiz y Monica Bellucci, y una cuarentona, Catherine Zeta-Jones. Vicent Cassell tiene 46 y, como van las cosas, más de un matrimonio en las líneas de su mano. Todos muy adinerados, por supuesto, y, exceptuando a la mujer de Eastwood, con exitosas carreras cinematográficas. El trabajo y el dinero se pueden manejar con cabeza fría, pero el corazón es otro cuento. La convivencia es un difícil arte.

El cuarto caso merece un párrafo aparte: Calvin Klein y Nick Gruber se llevan medio siglo. El septuagenario modisto conoció al joven Gruber, drogadicto y actor porno, cuando estaba en el ejército. Tuvieron su cuento y tronaron en abril de 2012. Ahora el muchachito ventila la relación en un jugoso libro, Obsession: My life with Calvin Klein.

¿Alguien quiere seguir leyendo? Lo sé: la curiosidad mató al gato.

Triunfo Arciniegas
5 de septiembre de 2013


"Dicen que los matrimonios están hechos en el Cielo, 
pero también en el Cielo están hechos 
los truenos y los relámpagos"
Clint Eastwood

foton
Clint Eastwood

Clint Eastwood se separa de su mujer

El actor y director deja la relación con su esposa tras 17 años de matrimonio

Ella sostiene que la ruptura se produjo hace más de un año y que ha sido amistosa




Clint Eastwood junto a Dina Ruiz. / CORDON PRESS
El actor y director Clint Eastwood, de 83 años, se ha separado de su mujer, Dina Ruiz, tras 17 años de matrimonio, según informó ayer la edición digital de la revista Us Weekly y confirmó después la propia Ruiz. La experiodista, de 48 años, sostiene que Eastwood y ella mantienen su amistad, aunque llevan haciendo vidas separadas desde hace un tiempo.
Una fuente de la revista sostiene que la pareja se separó amistosamente hace más de un año, en junio de 2012. "Clint dejó de estar enamorado hace un tiempo", afirmó la fuente. Eastwood y Ruiz, que tienen una hija en común, Morgan, de 16 años, se casaron el 31 de marzo de 1996. El cineasta es padre de siete hijos más, aunque solo estuvo casado anteriormente en una ocasión, con Maggie Johnson, con la que tuvo dos hijos: Alison y Kyle.
Morgan y Dina Ruiz aparecieron juntas en el reality show Mrs. Eastwood & Company, del canal E!, donde también salía Francesca, otra de las hijas de Eastwood (en este caso, fruto de su relación con la actriz Frances Fisher). Ese programa se mantuvo en antena durante el año pasado y seguía las andanzas de la familia Eastwood en Carmel by the Sea, en California, localidad de la que el intérprete fue alcalde desde 1986 hasta 1988.
En abril, la prensa estadounidense publicó que Ruiz había ingresado en una clínica de rehabilitación para tratarse de una depresión y de problemas de ansiedad.


Vincent Cassel y Monica Bellucci
cuando eran felices

Monica Bellucci y Vincent Cassel 

se separan tras 14 años

Los actores contrajeron matrimonio en 1999 y son padres de dos niñas



Sus posados conjuntos en los photocall parecían decir “morid de envidia, lo nuestro es para siempre”. Quizás por eso la ruptura entre Monica Bellucci y Vincent Cassel, tras 14 años de matrimonio y dos hijas en común, haya pillado al mundo por sorpresa, en la recta final del letargo veraniego.
Lo ha revelado la agencia de noticias italiana Ansa, que cita al gabinete de prensa de la actriz como fuente, sin dar mayores detalles sobre las razones de la separación ni la fecha en que se ha producido. La previsible tormenta informativa ha pillado a la intérprete en Serbia, donde rueda bajo las órdenes de Emir Kusturica (Gato negro, gato blanco) la cinta titulada Na mlecnom putu (En la vía láctea). En ella, encarna a una agente de inteligencia en la guerra que cambia de identidad y se enamora del hombre que la ayuda a obtener un nuevo pasaporte. Cassel, por su parte, está a la espera de estrenar una nueva versión de La bella y la bestia con Léa Seydoux como coprotagonista.
Los comienzos de la relación entre la actriz italiana, que el mes que viene cumplirá 49 años, y el actor francés, de 46, se remontan a mediados de los noventa. Él acababa de alcanzar cierto estatus como bestia interpretativa por El odio; ella se había mudado a París en pos de una carrera más internacional. Los escogieron para hacer juntos la película Flash-back (El apartamento). Y nació un amor que compartieron fuera y dentro de la pantalla en varias ocasiones, incluyendo algunos episodios particularmente duros, como el de la película Irreversible, donde Bellucci sufre una violación de 15 minutos en plano fijo. Él mismo ha declarado al Telegraph que “trabajar con alquien a quien quieres lo hace todo más ágil y divertido”.
Desde hace un año, la pareja residía en Río de Janeiro. En febrero, Monica Bellucci desvelaba a Vanity Fair: “Vincent y yo vivimos una vida completamente independiente el uno del otro. No estamos juntos todo el tiempo: sus amigos son suyos y los míos son otro asunto. Ese es nuestro secreto”.
Un secreto y una libertad que le valió altibajos al matrimonio. Ella misma lo delataba a La Repubblica hace un año: “Creo en el amor, pero no en la fidelidad. Es lo que me interesa, el amor. De lo demás prefiero no enterarme. Necesito saber que la persona a la que quiero va a estar ahí si la necesito. Creo, entonces, en la fidelidad del corazón. Sobre la del cuerpo tengo más dudas. Una traición de la carne es menos grave. Lamentablemente, no existe una ley que mantenga juntas a dos personas o un contrato que las obligue a seguir. Ojalá existiera. La respetaríamos y todos sabríamos a qué nos enfrentamos. En cambio, no sabemos nada. Y yo también sigo adelante día tras día. Así es cómo funciona una relación de pareja. El hasta cuándo es imposible saberlo”. Sus palabras, leídas hoy, suenan premonitorias.
EL PAÍS

Calvin Klein y Nick Gruber

Los más sórdidos secretos sexuales 

de Calvin Klein salen a la luz

El exnovio del modisto filtra un adelanto de sus polémicas memorias a la prensa

Nick Gruber es un actor porno medio siglo menor que el célebre diseñador




Calvin Klein y Nick Gruber

Ninguno de los provocativos anuncios de la firma de moda de Calvin Klein ha resultado ser tan controvertido y escandaloso como el adelanto de las frustradas memorias de su examante. El tabloide The New York Post ha publicado un texto supuestamente escrito por Nick Gruber, expareja del septuagenario diseñador, y la periodista Lisa Arcella, resumen del libro Obsession: My life with Calvin Klein, que, a modo de propuesta editorial, describe la tormentosa relación que mantuvo el icono de la moda neoyorquina con el joven Gruber, un actor porno al que conoció cuando estaba enrolado en el ejército.
Klein —sobre cuya homosexualidad se ha especulado durante décadas y que ha estado dos veces casado y es padre de Marci, productora de televisión— hizo público su romance con Gruber en 2010, 30 años después de la inauguración de su icónica tienda en Madison Avenue y ocho desde que cerró la venta de su firma —de la que aún es accionista y conserva derechos— a la compañía Phillips-Van Heusen por 300 millones de euros. La diferencia de edad de la pareja era de medio siglo.
En abril de 2012 estalló la ruptura, tras la detención de Gruber por asalto y posesión de cocaína y su ingreso en una clínica de desintoxicación en Arizona. El diseñador, que en 1988 también tuvo que someterse a la primera cura para superar sus adicciones, corrió con los gastos, pero rompió con su amante. Este saltó a la palestra de nuevo en otoño de 2012, del brazo de un nuevo adinerado protector, instalado en Los Ángeles y dispuesto a dar guerra con el anuncio, también a The New York Post, de que estaba preparando sus jugosas memorias. Unos meses después se desdijo, afirmando que era una buena persona: “Nunca haría nada así, ni causaría daño a alguien a quien quiero”, declaró a Gawker..

Nick Gruber
A la luz del texto hecho público esta semana, el representante de Gruber niega que su cliente lo haya escrito, mientras que el portavoz de Calvin Klein ha optado por guardar silencio. Pero, ¿qué cuenta el adelanto del libro cuya autoría está ahora en duda? Pues en sus páginas se explica la complicada infancia de Gruber, hijo de un motorista miembro de los Ángeles del Infierno a quien conoció a los 15, tras pasar su primera infancia en casas de acogida. Tres años después se mudó a California con su madre y a los 21 ya estaba en Nueva York del brazo de Klein, quien le organizó, para celebrar este señalado cumpleaños, una fastuosa fiesta a la que asistieron todos los grandes del mundo de la moda en la Gran Manzana, desde la editora del Vogue USA, Anna Wintour, para abajo.
Nick Gruber
Entre la oficina de ayuda social de California y los salones de la élite neoyorquina, Gruber pasó por un buen número de platós. Bajó el pseudónimo de Aaron Skyline rodó películas pornográficas y comprobó que ejercía un poderoso imán sobre los hombres homosexuales, por quienes, según el texto de The New York Post, no se sentía especialmente atraído. Ello no fue obstáculo para que empezara a prostituirse. En 2009 hacía un buen sueldo con sus películas y se había enrolado en el ejército.
Fue en una base de Kansas cuando recibió la visita del ya fallecido productor de cine porno Vaughn Kinsley, que lo puso en contacto con Klein. Hubo muchos correos electrónicos y tórridos mensajes de texto hasta que finalmente se produjo el encuentro en los Hamptons. Klein lo fletó en su jet y aquello fue el principio de una nueva vida para Gruber, que dejó el ejército y sufrió una completa transformación: nuevos trajes, nueva dentadura, nuevos modales e incluso nueva dicción. Klein estaba orgulloso de los cambios de su joven amante y lo mostraba ante sus amistades. Lo instaló en un apartamento del Greenwich Village y más adelante en su mansión de la calle Perry, y le pasaba cerca de 7.500 euros al mes.

Nick Gruber y Calvin Klein en las calles de Nueva York
Hubo un viaje a Europa sazonado con un encuentro sexual en una iglesia en Francia, según el texto. Gruber le propuso matrimonio, pero no acabaron por formalizar su unión. Celos, encuentros de Gruber con mujeres y un tormentoso viaje a Río de Janeiro anunciaron el principio del fin. Cuando Klein cortó el chorro de dinero, Gruber volvió a la prostitución y, tras la detención policial, parece haber “tocado fondo”. En la clínica, recibió una visita de Klein, que lo llevó a un hotel para mantener relaciones sexuales. Según el adelanto del libro, Gruber se sintió decepcionado y “usado”. Cuando completó el tratamiento se mudó a Los Ángeles, donde todo apunta a que se dedicó a escribir sus prometidas polémicas memorias, que están listas para ver la luz.
Si entre Brooke Shields y sus vaqueros no se interponía nada, como rezaba el legendario anuncio, entre Calvin Klein y el escándalo, tampoco. Lo que ahora queda por despejar es la verdadera autoría del texto y el culpable de su difusión.



Michael Douglas y Catherine Zeta-Jones 

separan sus caminos


Ninguno de los dos actores ha iniciado los trámites de divorcio, según la revista 'People'

Desde el pasado mes de abril no han sido fotografiados juntos


Rocío Ayuso
Los Ángeles, 20 de agosto de 2013


Los rumores eran ciertos: Michael Douglas y Catherine Zeta-Jones se separan. Después de varias semanas de habladurías sobre el alejamiento de la pareja tras 13 años de matrimonio, ayer llegó la confirmación. Como aseguraron los portavoces de ambos actores, Douglas y Zeta-Jones han decidido “tomarse un tiempo separados para evaluar y trabajar en su matrimonio”.

Y es que los últimos han sido años difíciles para esta pareja, a la que separan 25 años de edad (él tiene 68 años; ella, 43) y unen dos hijos, Dylan, de 13, y Carys, de 10. Douglas fue diagnosticado en 2010 con un cáncer de garganta que logró superar pese a su avanzado estado. Zeta-Jones admitió en 2011 su diagnóstico de trastorno bipolar de grado II, enfermedad que padece un gran número de personas y de la que ella se siente “una más”. Además está la condena que cumple el mayor de los hijos de Douglas, Cameron, fruto de su anterior matrimonio y esas recientes y polémicas declaraciones del actor en las que aseguró que su cáncer de garganta pudo estar relacionado con una enfermedad venérea, aunque tuvo que aclarar que no fue nada que hubiera contraído por culpa de su mujer.
Tiempos complicados de los que ambos han decidido tomarse un respiro. Pero no han presentado los papeles de divorcio, lo que puede ser interpretado como que todavía hay esperanza. O como que Douglas aprende de sus errores: su divorcio de Diandra Luker, uno de los más costosos de Hollywood, se saldó con 33,7 millones que recibió su exmujer. Aunque, según la prensa estadounidense, existe un acuerdo prenupcial entre Douglas y Zeta-Jones.

Irónicamente, la separación llega en los mejores momentos de la carrera de ambos. Zeta-Jones acaba de regresar a las pantallas con la popular comedia de acción Red 2, mientras que se espera que Douglas obtenga el Emmy por su trabajo en Behind the Candelabra.

Fuentes cercanas a la pareja aseguran que el comunicado de ayer solo confirma lo que es una realidad desde abril. En el caso de Douglas, el actor y parte de una de las más veneradas dinastías de Hollywood, disfruta de su soledad en un yate y jugando al golf en las costas italianas de Cerdeña.

Michael, Catherine e hijos

Se veía venir


Sorprendió al mundo que el matrimonio de Michael Douglas 
y Catherine Zeta-Jones llegara a su fin. 
Los amigos de la pareja, sin embargo, 
afirman que no entienden cómo duraron 13 años.

El acuerdo prenupcial de Catherine y Michael establece que, en caso 
de que se divorcien, ella recibirá 1 millón de dólares por cada año 
que hayan pasado juntos. En caso de que Michael le haya sido infiel, 
debe pagarle 5 millones por cada indiscreción.


La vio por primera vez en el Festival de Cine de Deauville, en Francia. Se le acercó y, sin tapujos, le dijo: “Quiero ser el padre de tus hijos”. Ella, sin sonrojarse, le contestó: “He escuchado muchas cosas sobre ti. Qué bueno saber que son todas ciertas. Buenas noches”. Michael Douglas es un hombre insistente, por eso a la mañana siguiente, cuando Catherine Zeta-Jones se despertó, encontró un ramo de flores en la puerta de su cuarto de hotel. 

Empezaron a salir y menos de un año después Michael le propuso que se casaran. Lo hicieron y tuvieron, en efecto, dos hijos: Dylan y Carys. Pero la dicha de esos primeros años parece haberse agotado, pues la semana pasada Catherine y Michael anunciaron que se separaban. Aunque muchos se asombran con la noticia, la verdadera sorpresa es que esta ‘pareja perfecta’ de Hollywood no lo hubiera hecho antes. 

Douglas es 25 años mayor que Catherine y aunque esa diferencia no parecía ser un problema cuando se conocieron –ella tenía 28 años y él 53– el tiempo no le ha pasado en vano al actor. Ella, en cambio, luce mejor que nunca y sigue siendo una de las mujeres más atractivas de Hollywood.

Michael está pisando los 70 años y acaba de superar un cáncer de garganta que lo dejó muy deteriorado. Y los cambios en su apariencia no son solo un problema para su matrimonio sino para el negocio: cada vez le es más difícil conseguir trabajo. 

Desde que Catherine protagonizó La máscara del Zorro, su carrera se disparó y no ha parado desde entonces. Además, todavía tiene muchos años de éxitos por delante, porque sigue siendo joven y apetecida por muchos directores. La historia es distinta para Michael, quien hace tiempo no hace películas importantes ni ha conseguido papeles protagónicos. Entre los famosos, el éxito de uno despierta sentimientos de competitividad en el otro, lo que dificulta el equilibrio de la relación.

Si la enfermedad normalmente puede ayudar a unir a una familia, en este caso ha hecho todo lo contrario. Primero los médicos le diagnosticaron cáncer a Michael y dos años más tarde, trastorno bipolar a Catherine. La pareja decidió luchar con sus males por separado: ella estuvo mucho tiempo en Europa, junto a su familia, y él se quedó en Estados Unidos. Ahora que ambos están mejor, parece que empiezan a darse cuenta de que la distancia les sienta bien. 

“Estos matrimonios de celebridades siempre son difíciles, porque hay dos grandes egos en juego. Además, Catherine siempre fue una mujer complicada y tensa”, explicó a SEMANA Marc Eliot, el biógrafo de Douglas. Para él, es casi un milagro que su matrimonio no se haya desmoronado antes, pues ambos están acostumbrados al amor del público y, cuando uno lo obtiene y el otro no, los problemas comienzan. 

Después del anuncio, Douglas le dijo a un grupo de periodistas del Festival de Venecia que él y su esposa “están bien”. Los representantes de Catherine no se han pronunciado al respecto y la última vez que se le vio en público, ella llevaba todavía su anillo de boda. No se sabe aún si se llegará a un divorcio, pero desde ya se estima que la actriz podría quedarse con unos 330 millones de dólares después de la ruptura. “Tienen un acuerdo prenupcial que ella negoció, en el que tiene todas las de ganar –explica Eliot–. Después de todo, para Douglas es más barato quedarse con su mujer”.