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viernes, 27 de febrero de 2026

Alonso Cueto evoca a Vargas Llosa y explora los ejes de su creación literaria

 


Alonso Cueto evoca a Vargas Llosa y explora los ejes de su creación literaria
Mario Vargas Llosa

  


Alonso Cueto evoca a Vargas Llosa y explora los ejes de su creación literaria 

Se trata de un ensayo brillante sobre un literato que siempre tuvo claro que «escribir es sublevarse»


Mauricio Bach

7 de enero de 2026


«No lo recuerdo, pero sé que conocí a Mario a fines de la década de 1950, en unas navidades celebradas en París», cuenta Alonso Cueto en el apéndice final de Mario Vargas Llosa. Palabras en el mundo (Alfaguara). La historia es la siguiente: cuando el autor tenía tres años, su padre trabajaba en el Departamento de Educación de la UNESCO y la madre invitó a una cena navideña a varios peruanos residentes en la capital francesa. Le recomendaron convidar a «un muchacho muy inteligente y agradable, con su esposa». Fue así como Mario y Julia llegaron a nuestra casa en el barrio de Neuilly a pasar las Navidades. No tengo ningún recuerdo consciente de ese encuentro, por supuesto. Solo sé lo que mi madre me contó. Me dijo que, en esa visita, Mario me cargó y me puso encima de una mesa. «A veces bromeo diciendo que en ese momento empezó mi vocación de escritor».

lunes, 4 de mayo de 2015

Vargas Llosa / Las esquinas del tiempo / Así nace el título de una novela

Mario Vargas Llosa
Poster de T.A.

Mario Vargas Llosa

Las esquinas del tiempo

  • Así nace el título de una novela

Cinco esquinas, el título de la novela que tiene proyectada Mario Vargas Llosa, es un término familiar para cualquier limeño experimentado. Se refiere a un punto de encuentro de cinco calles, en la zona de Barrios Altos, donde se cruzan autobuses, coches y peatones avezados. Ahora que estoy aquí el mundo parece gobernado por las oscilaciones de un semáforo que sirve a las cinco calles y que funciona como un faro en la incertidumbre. La zona, que está atravesada de montones de desperdicios, fachadas de rejas y paredes desolladas y pintarrajeadas, está lejos de lo que alguna vez fue. Hasta hace menos de cien años, este barrio aristocrático sirvió a su vez a la bohemia en sus tiempos de esplendor. César Vallejo, Ricardo Palma y el compositor Felipe Pinglo Alva mencionan en algunas de sus cartas sus estancias en los Barrios Altos (bautizados así porque se trata de una zona más alta que el resto de la ciudad y también por ser territorio de la aristocracia).
Esta mañana, cuando le propuse a un amigo acompañarme a Cinco esquinas, él aceptó con muchas reticencias, diciéndome que es posible que no saliéramos vivos de aquí. Los maleantes que aún pululan en la zona son parte de la historia urbana. Uno de ellos fue el mítico Tatán (llamado en honor a su héroe de la selva), un delincuente tartamudo y feroz. Su novia, la Rayo, era conocida por la velocidad con la que podía robar carteras y huir de la policía. Le contesto a mi amigo que siendo domingo es probable que los delincuentes hayan ido a misa o que estén viendo el fútbol (es la final del Campeonato, felizmente), de modo que podemos andar tranquilos. No parece muy convencido.