
Vendido un cuadro de Pollock en Nueva York por 155 millones, el triple de su anterior récord
La subasta de la obra ‘Número 7A, 1948’, del maestro estadounidense del expresionismo abstracto, se ha celebrado en la casa Christie’s

La subasta de la obra ‘Número 7A, 1948’, del maestro estadounidense del expresionismo abstracto, se ha celebrado en la casa Christie’s
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| Jackson Pollock |
En un período de desintegración cultural, como el que vivimos hoy en Occidente, no es fácil calcular el valor del talento individual. Algunos artistas tienen claramente más talento que otros, y se espera que quienes entienden profundamente el medio en el que operan sepan distinguir entre los más y los menos dotados. A la mayor parte de la crítica contemporánea solo le interesa establecer esta distinción; en general, el crítico actual acepta los objetivos del artista (siempre que no supongan un desafío a su propia función) y se concentra en la facilidad o la aptitud con las que los persiguen, o la carencia de las mismas. Pero esto elude la cuestión principal: ¿hasta qué punto puede el talento librar al artista de reflexionar sobre la decadencia de la cultura a la que pertenece, hasta qué punto puede eximirlo de cuestionarla?
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| Obras de Mark Rothko |
A principios de 1959 un maremoto procedente del otro lado del Atlántico sacudió el mundo del arte europeo. Cuesta imaginar lo que pudo suponer para un ensimismado discípulo cualquiera de la Escuela de París, acostumbrado a reflexionar sobre la condición humana ante su caballete, contemplar aquellos lienzos inmensos, cargados de energía y emoción, que se pasearon por el Viejo Continente con la exposición La nueva pintura americana. El impacto de la visión conjunta de las obras de Mark Rothko, Willem de Kooning, Clifford Still o Jackson Pollock, que había muerto estrellado en su coche tres años antes, firmó el acta de defunción de París como capital de las vanguardias y terminó de inclinar la balanza hacia Estados Unidos.

Es la mejor pintora de EE.UU. del siglo XX y forma parte de los grandes artistas norteamericanos de ese tiempo. Su condición de mujer y de pareja de Jackson Pollock fueron su mayor obstáculo para ser reconocida como lo que fue, a pesar de ser una de las pocas mujeres que ha tenido una exposición individual en el MoMA (en 1984), y de ser una de las artistas más demandadas en el mercado. En 2008, Polar Stampede (1960) se vendió en Sotheby’s por 3,2 millones de dólares.
Lee Krasner (1908-1984) quedó viuda en agosto de 1956, cuando Pollock murió en un accidente de tráfico. Ella cayó en un insomnio crónico y comenzó a pintar de noche. Su paleta se simplificó y se llenó de colores crudos, sin brillo; en estos cuadros emplea la espátula, arrastra la pintura y la derrama sobre el lienzo, como un caos controlado en todo momento. Espontaneidad restringida. Y lo más llamativo: el tamaño de sus expresiones creció, ya no pintaba en una habitación, pasó a ocupar el espacio en el que actuaba Pollock y, en consecuencia, sus lienzos se ampliaron. Su libertad se expandió y el mercado terminó recibiendo esos tamaños –además de su fuerte sentido del color y del movimiento, y sus huellas autobiográficas– con los brazos abiertos.
| 'Mural' (1943) Jackson Pollock |
"Algunas veces utilizo el pincel, pero otras prefiero recurrir a los palos. En ocasiones, incluso, vierto la pintura tal y como sale del bote", explicaba Jackson Pollock (1912-1956), mientras remataba –metafóricamente– al artista académico, tradicional y preocupado por el pasado, que ya habían herido sus antecesores. En su abstracción expresiva retomó, sin embargo, algunos rasgos de los primeros abstractos con el objetivo de alejarse de ellos.
Pollock pintó este mural para el recibidor de la casa de Peggy Guggenheim, en Manhattan, cuatro años después de que Picasso presentara Guernica en el pabellón de la República española, en la Exposición Universal de París de 1939. "Es tan grande como el infierno", dijo la mecenas cuando contempló el lienzo por primera vez. De existir, el infierno debe de ser un popurrí de colores: bermellón, rojo de cadmio, carmín alizarina, cadmio limón, verde, azul cerúleo, azul cobalto, sombra quemada, blanco de titanio, negro… Hasta 25 pigmentos distintos se han identificado en el Mural; y mucho dripping (la técnica de goteo que introdujo el artista estadounidense).
Y a pesar de ello, aún faltaban unos años para que Pollock liberase definitivamente su cuerpo y perdiera el control sobre la pintura, y los goterones se derramaran sin medida y sin condiciones. Pollock dijo de Mural que representa una estampida: "Cada animal en el oeste americano, vacas y caballos y antílopes y búfalos, todos a la carga a través de la maldita superficie".