El apagón de Petro
Decisiones de Petro y su minminas nos dejaron sin gas, frenaron proyectos y quebraron distribuidoras.
5 de septiembre de 2026
Vimos esta semana a un Gustavo Petro agónico —el pato cojo, como llaman en Estados Unidos al mandatario de salida—, vestido de blanco y disfrazado de pastor de secta engañabobos. Y mientras nos ofrecía el espectáculo de sus delirios de ‘cafeína’, y trinaba sobre fraudes electorales que solo habitan en su perturbada mente, el agudo investigador Ricardo Calderón, del Canal Caracol, nos puso ante la evidencia de la componenda mafiosa que, a inicios de este cuatrienio, el gobierno de Petro acordó con los narcotraficantes y masacradores del ‘clan del Golfo’.
Pocas fechas han sido tan decisivas en la historia de Colombia. Cerca de 25 millones de votantes efectivos definimos hoy si el país cae en la trampa de pobreza y represión del socialismo del siglo XXI, al elegir al candidato comunista Iván Cepeda. O si, por el contrario, apuesta por el liderazgo de Abelardo de la Espriella, para recuperar mucho de la seguridad perdida, salvar al Estado de la quiebra por el gasto público desbordado y la corrupción y, sobre todo, para preservar nuestra democracia —imperfecta, pero democracia al fin—, y el sistema de pesos y contrapesos gracias al cual, por muy autoritario que quiera ser un gobernante, encuentra talanqueras en los demás poderes públicos.
Vandalismo casa de campaña Abelardo de la Espriella en Bucaramanga Foto: tomada del video de redes
Hoy votaré en la decimosegunda elección presidencial de mi vida. Nunca —lo digo sin un ápice de exageración— había sentido que la responsabilidad fuera tan grande. No escogemos un presidente entre varios candidatos que compartan los principios democráticos. En esta contienda, una de las dos opciones más fuertes es representada por un marxista-leninista convencido, Iván Cepeda, un comunista que no cree en la democracia liberal, ni en la multiplicidad de partidos e ideas ni en las sagradas libertades que de ese sistema se derivan.
Las últimas encuestas antes de la primera vuelta dejaron en claro que, tras semanas de disputas, Abelardo de la Espriella le ganó el pulso a Paloma Valencia como favorito para pasar a la segunda vuelta y disputar la presidencia con el comunista Iván Cepeda. Algunas, como Atlas Intel y Guarumo, muestran que el abogado, a quien pocos colombianos conocían hace diez meses, cuenta con ventaja para ganar en segunda vuelta, lo que derriba el principal argumento esgrimido en su contra por los palomistas.
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Durante más de ocho meses de campaña política hemos visto un proselitismo ampliamente basado en las redes sociales, donde, por un lado, el gobierno de Gustavo Petro y sus bodegas interneteras han trabajado con vigor por su candidato, el comunista Iván Cepeda, y, por el otro, el aspirante ‘outsider’ Abelardo de la Espriella ha cabalgado sobre una poderosa y robusta red de decenas de miles de influenciadores, seguidores y replicadores de su mensaje en las redes sociales. Si los demás candidatos han quedado rezagados, ha sido en buena medida porque fueron incapaces de usar, con intensidad y eficacia, esas tecnologías.
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| Iván Cepeda |
“La democracia no es para nosotros, olvídenla”, declaró el jueves, sin sonrojarse, Ibrahim Traoré, capitán del ejército de Burkina Faso, mandatario ‘de facto’ de ese malhadado y empobrecido país del oeste de África, y cuyo régimen se proclama anticolonialista y revolucionario. Es de la misma estirpe de Vladimir Putin, Daniel Ortega, Fidel y Raúl Castro, los ayatolas de Irán y muchos otros sátrapas, pero al capitán Traoré se le abona la franqueza.
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En más de 40 años de periodismo, he cubierto diez elecciones presidenciales y, aparte de seguir la actividad de los candidatos y sus propuestas, siempre he analizado la evolución del comportamiento de los electores, desde cuando expresan sus preferencias iniciales en las encuestas antes de Navidad hasta la recta final en mayo. Y en esa labor he aprendido que la pausa de Semana Santa marca el momento de reflexión en que millones de votantes toman su decisión final.
Larga resulta la agonía del fracasado mandato del cambio del presidente Gustavo Petro. Mientras él da rienda suelta a sus delirios, que ahora incluyen el rendimiento que asegura alcanzar en la cama, y se imagina conspiraciones en su contra basadas en falsas denuncias anónimas, sus peones y alfiles untados de corrupción van cayendo uno a uno por acción de la Justicia, lo que ha llevado a Petro –en el colmo de sus desvaríos– a acusar a la fiscal general, Luz Adriana Camargo, a quien él mismo ternó, de estar al servicio de la oposición.
En 1934, recién elegido canciller de Alemania, Hitler dio el visto bueno para que las SS y la Gestapo mataran a un centenar de integrantes de las SA, fuerza de asalto clave en el ascenso del nazismo. Los generales del ejército no gustaban de las SA ni de su líder, Ernst Röhm, y Hitler quiso complacerlos con el asesinato de Röhm y de sus compañeros durante ‘la noche de los cuchillos largos’, el 30 de junio de ese año, todo un paradigma de la traición política en el siglo XX.
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| Nicolás Maduro |
El miércoles 28 de enero, Quito, Guayaquil y tres poblaciones de la provincia del Guayas despertaron en medio de una inusual actividad de las fuerzas de seguridad. En cumplimiento de órdenes judiciales, la Fiscalía y la Policía allanaron residencias de líderes del movimiento Revolución Ciudadana (RC), que lidera desde el exilio el expresidente Rafael Correa, condenado por corrupción. Los investigadores buscaban información sobre la financiación de las campañas de este grupo por el régimen chavista. Entre las afectadas estaba la casa de la excandidata presidencial del correísmo, Luisa González, dos veces derrotada por el actual presidente, el derechista Daniel Noboa, en las elecciones de 2023 y 2025.
Millones de colombianos conscientes del desastre causado por el gobierno de Gustavo Petro, y que en las encuestas suman casi 60 %, están muy preocupados ante el riesgo de vivir cuatro años más de lo mismo, si Iván Cepeda gana las presidenciales. Pero el tema también desvela, en Washington, al secretario de Estado, Marco Rubio. Hijo de inmigrantes cubanos que salieron de la isla en vísperas del triunfo de Fidel Castro, Rubio quiere barrer de América Latina cualquier forma de castrismo, chavismo o socialismo del siglo XXI, doctrinas que, a punta de caótica gestión y de corrupción, sumieron a decenas de millones en la miseria.
¿Cómo pasamos de la impecable operación quirúrgica de la Fuerza Delta de Estados Unidos para capturar al narcodictador Nicolás Maduro al incierto despelote de ahora? Pregúntenle a Donald Trump, quien, en su megalomanía, no distingue entre sus sueños de semidiós planetario y la cruda realidad. Dijo el miércoles el diario francés ‘Le Monde’ que, bajo Trump, “las proezas militares estadounidenses terminan casi siempre en el vacío del día después”.
Escribo esta columna al amanecer del sábado, cuando aún no se apaga el eco de los bombardeos de la vasta operación de comando desarrollada por las fuerzas de los Estados Unidos en Caracas y otras regiones de Venezuela, que derivó –según anunció de madrugada el presidente Donald Trump– en la captura de Nicolás Maduro y de su esposa, Cilia Flores, causantes de esta crisis por su terquedad en permanecer en el poder contra más del 60 % de los votantes venezolanos que, en julio de 2024, eligieron al opositor Edmundo González como legítimo presidente.
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A punto de enfrentar un juicio por corrupción, acusado por la Fiscalía de peculado, interés indebido en la celebración de contratos y prevaricato por acción, y asediado por las escandalosas revelaciones contra su hermano Miguel, el exalcalde de Medellín Daniel Quintero renunció a participar en la consulta para elegir candidato presidencial del Pacto Histórico, el partido del presidente Gustavo Petro. Las encuestas internas del petrismo lo mostraban muy debilitado, una quincena de puntos por debajo de sus competidores Iván Cepeda y Carolina Corcho: sin duda eso lo acabó de decidir a tirar la toalla.
Mientras la izquierda avanza hacia su consulta interna para escoger candidato presidencial el 26 de octubre, entre el comunista Iván Cepeda, la ultrapetrista Carolina Corcho y el procesado por corrupción Daniel Quintero, el centro y la derecha mantienen un abanico amplio de aspirantes. Las posibilidades de estos postulantes se irán aclarando de noviembre en adelante, después de terminar, el 31 de octubre, la veda de encuestas que impuso la ley.