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martes, 19 de noviembre de 2024

La ‘zona gris’ de Auschwitz: Primo Levi y el destino de los presos del Kommando 98


Primo Levi, en una imagen tomada en Como, Italia.
Primo Levi, en una imagen tomada en Como, Italia.LEONARDO CENDAMO (GETTY IMAGES)


La ‘zona gris’ de Auschwitz: Primo Levi y el destino de los presos del Kommando 98

Un libro de Sergio Luzzatto investiga por primera vez quiénes eran y qué suerte corrieron los compañeros del escritor italiano en el campo de concentración, especialmente aquellos a los que juzgó duramente en ‘Si esto es un hombre’ por colaborar con los nazis


Íñigo Domínguez
ÍÑIGO DOMÍNGUEZ
Roma - 16 NOV 2024 - 23:15 COT

Al poco tiempo de volver de Auschwitz, ya en marzo de 1946, Primo Levi escribió una carta a su antiguo compañero del campo de concentración Jean Samuel: “¿Sabes algo de Brakier, Kandel, Szanto, Arnold…?”, y enumeraba los nombres de otros que compartieron su suerte. El escritor italiano, autor de uno de los libros clave del siglo XX, de referencia sobre el Holocausto, Si esto es un hombre, sintió enseguida la necesidad de saber de los demás, si se habían salvado o no. Encontró a algunos, pero en muchos casos no logró averiguar nada. Nadie hasta ahora se había preocupado de saberlo, de indagar qué fue de las personas reales que estaban detrás de esos personajes del libro. Lo ha hecho el historiador Sergio Luzzatto, en un libro que se acaba de publicar en Italia: Primo Levi e i suoi compagni (Primo Levi y sus compañeros, editorial Donzelli).

miércoles, 21 de junio de 2023

8 escritoras comparten su lista definitiva de lecturas para la cuarentena

Fotografía de Irving Penn


8 escritoras comparten su lista definitiva de lecturas para la cuarentena

“De la misma manera que tenemos comidas que nos reconfortan, también tenemos autores que lo hacen”: Te presentamos la lista de lecturas definitiva para el período de cuarentena, cortesía de ocho escritoras de ficción aclamadas por la crítica

En momentos de crisis puedes hallar consuelo perdiéndote en las páginas de un libro capaz de absorberte. Por eso le hemos pedido a ocho escritoras que nos cuenten a qué títulos acuden cuando necesitan consuelo para poder crear la lista de lectura de cuarentena definitiva. Entre ellas se encuentran Emma Cline, la ganadora del Premio Plimpton, que nos recomienda una novela austera situada en la Suiza de la posguerra; Elizabeth Acevedo, la escritora de superventas del New York Times que busca refugio en los relatos cortos de Nafissa Thompson-Spires; y la estrella en alza Jasmin Kaur, que está releyendo la poesía inmersiva de Trista Mateer. “Ha sido una inmensa fuente de alegrías y de consuelo mientras estaba en auto-aislamiento”, dice Kaur. “No puedo dejar de recomendarla”.

viernes, 19 de julio de 2019

Primo Levi / Ladrones


Cerrojo I
Kiku Poch

Primo Levi

Ladrones
Traducción de José Tapia Granados


Llegan de noche como hilos de niebla,
con frecuencia incluso en pleno día.
Inadvertidos, se introducen a través
de las hendiduras, de los huecos de las cerraduras,
sin ruidos. No dejan huellas
ni quebrados cerrojos, ni desórdenes.
Son los ladrones del tiempo,
líquidos y viscosos como sanguijuelas:
se beben tu tiempo y lo escupen
como si botaran inmundicia.
Nunca les has visto el rostro. ¿Tienen rostro?
Labios y lengua sí,
y dientes muy pequeños y afilados.
Chupan sin causar dolor dejando sólo una lívida cicatriz.


Primo Levi / Si esto es un hombre



Sylvain Columbe


Primo Levi
Si esto es un hombre
Traducción de José Tapia Granados

Los que vivís seguros
En vuestras casas caldeadas
Los que os encontráis, al volver por la tarde,
La comida caliente y los rostros amigos:

Considerad si esto es un hombre
Quien trabaja en el fango
Quien no conoce la paz
Quien lucha por la mitad de un panecillo
Quien muere por un sí o por un no.
Considerad si es una mujer
Quien no tiene cabellos ni nombre
Ni fuerzas para recordarlo
Vacía la mirada y frío el regazo
Como una rana invernal.

Pensad que esto ha sucedido:
Os encomiendo estas palabras.
Grabadlas en vuestros corazones
Al estar en casa, al ir por la calle,
Al acostaros, al levantaros;
Repetídselas al vuestros hijos.

O que vuestra casa se derrumbe,
La enfermedad os imposibilite,
Vuestros descendientes os vuelvan el rostro

Solo el número 174.517 en la tumba de Primo Levi recuerda su paso por Auschwitz




Solo el número 174.517 en la tumba de Primo Levi recuerda su paso por Auschwitz



La sepultura del escritor judío, en el cementerio de Turín, recuerda su paso por el campo de concentración de Auschwitz


José Ovejero
8 de junio de 2019

AL LLEGAR AL Cementerio Monumental de Turín pregunto a una empleada por la tumba de Primo Levi. De la localización de las tumbas de familiares se ocupan en la oficina de información, responde. La segunda empleada a la que consulto sí sabe a quién busco y me da instrucciones detalladas. La lápida es muy sencilla, dice, no le será fácil encontrarla.

viernes, 26 de abril de 2019

Antonio Muñoz Molina / Ética de la prosa

Colm Tóibín


Ética de la prosa

De siglos de oscurantismo nos ha quedado una propensión a la palabrería irresponsable disfrazada de brillos literarios



Antonio Muñoz Molina
26 de abril de 2019

Primo Levi
Ilustración de T.A.
En el último número de la London Review of Books viene un largo ensayo de Colm Tóibín que corta el aliento. Está escrito en una prosa tan sobria como la de un informe, como la de uno de los informes médicos que Tóibín habrá leído a lo largo de los meses de la enfermedad que cuenta el ensayo. Un día, en medio de las tareas habituales de la vida, empezó a notar un dolor, poco más de una molestia, una hinchazón en un testículo. Era una incomodidad tan trivial que Tóibín la atribuyó al principio al roce de las llaves que llevaba en el bolsillo. Al poco tiempo se encontró con un diagnóstico de cáncer, y empezó un largo calvario de esperas angustiadas de análisis, estancias en el hospital, sesiones de quimioterapia. El dolor físico, la debilidad extrema alientan una desolación abismal, agravada sin duda por la soledad, porque Tóibín está en Dublín y su compañero en Los Ángeles. Con una lucidez que en ningún momento deriva hacia la autocompasión o el sentimentalismo, el enfermo da cuenta de sus síntomas y de los efectos devastadores de la medicación. Yo leía y me acordaba de una canción tenebrosa de Lou Reed en Magic and Loss, un disco tardío dedicado a la enfermedad y la muerte de un amigo: “To cure you they must kill you”. Para curarse o al menos para no perder toda esperanza, Tóibín ha de someterse a un tormento que ya es en sí mismo una completa agonía de inhumana duración, al dolor crudo que no parece posible seguir sufriendo un solo minuto más y a las diversas humillaciones que vuelven más amarga la enfermedad aunque no la hagan más grave, la pérdida del pelo, la del sentido del gusto, que vuelve de repente desagradable y ajeno cualquier alimento.

jueves, 17 de mayo de 2018

Primo Levi / En cierta calle


Primo Levi
Ilustración de Tullio Pericoli

En cierta calle

En la fachada de la casa de Primo Levi no hay ningún recuerdo de su presencia. No hay una placa ni un panel explicativo

Antonio Muñoz Molina
17 de mayo de 2018

Turín es una maqueta exacta de Turín. Turín es un modelo de ciudad que se parece a aquel mapa de Borges que era tan fiel en todos sus detalles que tenía el mismo tamaño del territorio que representaba. Turín es plana, cuadriculada, geométrica, como un tablero de ajedrez, una apoteosis del ángulo recto y de la perspectiva. Uno camina por una calle con soportales magníficos en dirección hacia una plaza que se distingue al fondo y el punto de fuga es una estatua ecuestre en el centro justo de la plaza, y los arcos de los soportales y las losas ajedrezadas del suelo van disminuyendo de tamaño según se alejan de la mirada, como en esos fondos de ciudades ideales en las pinturas del Quattrocento. En Turín el aficionado a la pintura y a las ciudades se acuerda unas veces de Piero della Francesca y otras de Giorgio de Chirico. De Piero es la claridad racional de lo visible en la plena luz limpia de una mañana. Según anochece y las plazas y las avenidas que desembocan en ellas van quedándose vacías, Turín tiene un aura de ciudad fantasma a la manera de De Chirico, que se acentuará sin duda en sus inviernos de capital ya muy al norte, y que quizá sería mucho más pronunciado en los tiempos en que Turín era abrumadoramente una ciudad industrial.

jueves, 7 de abril de 2016

Javier Rodríguez Marcos / Un hogar llamado Auschwitz





Primo Levi

Un hogar llamado Auschwitz

JAVIER RODRÍGUEZ MARCOS
6 ABR 2016 - 04:41 COT


“No es cosa fácil ser una excepción”. Imre Kertész, que murió en Budapest la semana pasada, repitió esta frase en varios de sus libros y en su discurso del Nobel de 2002. Se entiende la insistencia porque esas siete palabras explican bien la angustia que subyace en su obra y en la de otros supervivientes del Holocausto. Unos encontraron en la literatura un bálsamo. Otros, la vía hacia el suicidio. Fue el caso de Tadeusz Borowski, que se quitó la vida tras escribir los relatos de Nuestro hogar es Auschwitz (Alba), decisivos para el propio Kertész.



El año pasado se cumplieron 70 del final de la Segunda Guerra Mundial y de la liberación de los campos nazis y ambos hechos fueron conmemorados dignamente. Hay, sin embargo, un capítulo de la literatura concentracionaria menos trágico que el de los días de encierro pero casi tan desasosegante: la vuelta a casa de los supervivientes. Primo Levi, que dedicó La tregua (El Aleph) a la odisea de nueve meses que le llevó de Polonia a Italia, cierra su libro contando cómo tardó en perder la costumbre de andar mirando al suelo “como buscando algo que comer”. Lo que no consiguió fue sacudirse un sueño que empezaba con él rodeado de amigos y terminaba devolviéndolo al Lager. Sonaba entonces una sola palabra “temida y esperada”, la orden del amanecer en Auschwitz: “a levantarse, Wstawac”. Levi se tiró por el hueco de las escaleras el 11 de abril de 1987. La semana que viene hará 29 años.




Ese mismo día, macabra coincidencia, pero de 1945 las tropas de Patton liberaron a los prisioneros de Buchenwald. Uno de ellos era Jorge Semprún, que en La escritura o la vida recuerda el impacto que le causó el suicidio de Levi. Si él mismo, escribió, no hubiera esperado para narrar su experiencia habría corrido la misma suerte: o escribir o vivir. Semprún, del que acaba de publicarse Ejercicios de supervivencia (Tusquets), acudió a la conmemoración anual de la liberación de Buchenwald meses antes de morir en 2011. Estaba enfermo, sabía que era la última vez. Tomó allí la palabra y puso su esperanza en los niños y los adolescentes del campo. A ellos les tocaba seguir testimoniando. Uno de aquellos adolescentes era Imre Kertész, de ahí que su muerte produzca la sensación de que algo va a perderse definitivamente. No la historia de lo que sufrieron sino algo que obsesionaba a Semprún: el olor de los crematorios. Es difícil que un libro transmita eso.

 

En Sin destino, obra cumbre de Kertész, la reclusión compite en crudeza con el retorno a casa y con la mezquindad de los que le reciben. Traducidos recientemente, Y tú no regresaste (Salamandra), de Marceline Loridan-Ivens, o Quien así te ama (Ardicia), de Edith Bruck, retratan bien esa cara de la supervivencia. Bruck se autorretrató así en un poema: “Nacer por casualidad / nacer mujer / nacer pobre / nacer judía / es demasiado / para una sola vida”. Solo falta añadir el drama de ser una excepción.

martes, 26 de enero de 2010

Primo Levi / "Quedamos nosotros seis"




KATOWICE, 6 JUNIO DE 1945

Primo Levi

"Quedamos nosotros seis"


"Bianca queridísima, por fin se me presenta una ocasión de comunicarme con Italia con alguna garantía de que llegue a su destino. [...] Como los pocos compañeros italianos supervivientes, estoy vivo de milagro. En el momento en que los alemanes dejaron la Alta Silesia, estaba convaleciente en el hospital de Monowitz con otros 800 enfermos; parece que los alemanes habían dado orden de matarnos [...], y quizá no tuvieron tiempo.
Conseguí quitarme el hambre de la mejor manera durante diez días, librándome de un tremendo bombardeo, y luego el 27 de enero llegaron los rusos. Después de bastantes peregrinajes, he acabado aquí, en un campo que llaman 'de espera'. Efectivamente, todos los extranjeros que han estado aquí han sido repartidos a sus respectivas patrias, solo los italianos esperan todavía. De los que vinieron conmigo de Fossoli quedamos ahora aquí seis.
De los inútiles para el trabajo (mujeres, viejos, niños) no tenemos más que escasísimas noticias, resulta por desgracia cierto que Vanda Maestro está muerta. Luciana Nissim salió en septiembre hacia Breslavia: quizá se ha salvado. De los 95 que estábamos en el campo de Monowitz, 75 murieron allí de hambre o de enfermedad; 14 fueron deportados por alemanes en fuga (entre ellos Alberto della Volta de Brescia, Franco Sacerdoti de Turín, el ing. Aldo Levi de Milán, Eugenio Gluecksmann de Milán). De ellos no hay noticias ciertas, pero corren voces muy preocupantes sobre su suerte. Quedamos nosotros seis".
Carta inédita de Primo Levi a Bianca Giudetti Serra.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 26 de enero de 2010

Primo Levi / "Bianca, estoy vivo de milagro"


PRIMO LEVI

"Bianca, estoy vivo de milagro"

Textos inéditos y una exposición recuerdan a Primo Levi en vísperas del Día de la Memoria - Turín reconstruye los años de juventud como partisano del autor de 'Si esto es un hombre'


MIGUEL MORA
Roma 26 ENE 2010
Hoy, víspera del Día de la Memoria, recobra con fuerza la de Primo Levi, escritor italiano, superviviente de Auschwitz (campo de concentración y símbolo de la barbarie liberado hace exactamente 65 años) y autor de Si esto es un hombre,recuento de sus vivencias como preso y uno de los más sobrecogedores retratos del horror del Holocausto. Su recuerdo resuena en Vivir para contar (Alpha Decay), que recobra para las librerías españolas textos inéditos en español y construidos al poco de que Levi volviese a la vida aquel día de su liberación del campo de exterminio. El lanzamiento se une a la reciente edición de sus Cuentos completos (El Aleph).
Italia también se suma al recuerdo de un hombre y un escritor valiente con una exposición diferente, que se celebra en el Archivo Estatal de Turín. A noi fu dato questo tempo in sorte (A nosotros nos tocó este tiempo en suerte) reconstruye un proyecto colectivo, la historia de una amistad: cuenta la vida de Primo Levi y de sus jóvenes compañeros, casi todos judíos y turineses como él, desde la promulgación de las leyes raciales, en 1938, hasta la publicación de Si esto es un hombre, en 1947.







'Vivir para contar' reúne escritos posteriores a la liberación de Levi
La muestra recorre también la vida de los compañeros judíos del literato





MÁS INFORMACIÓN



Las fotos y la memoria de los 13 protagonistas son las de una vida de provincias, sana y alegre, dedicada al estudio, la montaña, la amistad, el amor y... acaba arrollada por el tren de la Historia. "Casi todos, de una forma u otra, participaron en la resistencia contra el fascismo", recuerda la comisaria, Alessandra Chiappano.
"Eran chicos normales, judíos y estudiantes al 90%. A partir de 1943, cuando empezaron las redadas, comenzaron a temer por su vida y eligieron la resistencia de un modo instintivo". Se llamaban Alberto Salmoni, Bianca Guidetti Serra, Silvio Ortona (autor de la frase que da título a la exposición), Emanuele Artom, Luciana Nissim, Vanda Maestro, Eugenio Gentili Tedeschi, Giorgio Segre, Franco Momigliano, Giorgio Diena, Ada della Torre, Franco Sacerdoti y Primo Levi.
El escritor italiano formó con dos de ellos una pequeña banda partisana. Fueron arrestados en diciembre de 1943. Pasaron un mes en la cárcel de Aosta, donde se declararon judíos, y el 22 de febrero de 1944 fueron deportados, primero a Fossoli y luego a Auschwitz. Con ellos viajó también Franco Sacerdoti, que murió en enero de 1945. Maestro había caído en 1944. Luciana Nissim se salvó. Fue médico en Birkenau y Buchenwald. Liberada en abril de 1945, al volver a casa escribió su testimonio: Los recuerdos de la casa de los muertos se publicó en 1946 y fue uno de los primeros textos sobre el exterminio.
Primo Levi trabajó en el laboratorio de la fábrica de Monowitz hasta enero de 1945, cuando el campo fue liberado por los soviéticos. Tras una larga odisea, llegó a Turín. Dos años después publicaría Si esto es un hombre.
El 6 de junio de 1945 escribió desde Katowice una carta a Bianca Guidetti Serra, cercana al Partido Comunista y fundadora en Turín de los "Grupos de defensa de la mujer y para la asistencia a los combatientes de la libertad". La carta, guardada en el Archivo Terracini de Turín, ha sido rescatada por Chiappano porque explica la profundidad de aquella amistad. Se publica ahora completa por primera vez.Levi cuenta su historia ("Como los pocos compañeros italianos supervivientes, estoy vivo de milagro") y sobre todo da y pide noticias sobre la suerte de sus compañeros. También tiene tiempo para hablar del futuro y de las reparaciones debidas: "Llevaré (espero) a Italia el número de matrícula tatuado en el brazo izquierdo, certificado de infamia no para nosotros, sino para aquellos que ahora comienzan a expiar".

miércoles, 5 de marzo de 2003

Libros / La guerra, con mirada maestra

 



La guerra, con mirada maestra

05 ABR 2003 - 00:00 CEST

El Nobel Ivo Andric es la figura señera de las letras yugoslavas. Un puente sobre el Drina es un monumento literario y casi una radiografía profética de las fuerzas que han contribuido a destrozar los Balcanes y de modo especial su patria chica, Bosnia. Crónica de Travnik participa de la misma pasión por la férrea estructura narrativa y por la vertebración de la trama a través de periodos históricos, en este caso las guerras napoleónicas. Pero lo que subyuga es la capacidad de Andric (1892-1975) para concebir y desarrollar todas las contradicciones de sus criaturas y fundirlas con el peso desolador de la Historia con mayúsculas.

sábado, 16 de diciembre de 2000

Elie Wiesel / He perdido todas mis batallas

Elie Wiesel

Elie Wiesel
"He perdido todas mis batallas"

CARLOS GARCÍA SANTA CECILIA
Madrid 16 DIC 1996

"Los 40 libros que he publicado tienen un mismo tema, la memoria; incluso he escrito sobre la enfermedad de Alzheimer", declara el periodista, escritor y premio Nobel de la Paz Elie Wiesel, sobreviviente de los campos de concentración de Buchenwald y Auschwitz, en el que murió casi toda su familia. A sus 58 años, Wiesel ha consagrado su vida a la defensa de los derechos humanos, y muy especialmente a conservar la memoria del pueblo judío, su pueblo. Esta tarde dictará una conferencia en el Club de Debate de la Universidad Complutense: La urgencia de recordar. ¿Qué hacer el día que se sale de un campo de concentración como el de Auschwitz o Buchenwald? Algunos se dedicaron a perseguir nazis de por vida, como Simon Weisenthal; otros elaboraron la idea de la culpa del superviviente, como Primo Levi, con quien Wiesel estuvo en Auschwitz, y otros se imbuyeron en la lucha política, como Jorge Semprún, gran amigo del premio Nobel y compañero de Buchenwald. Wiesel se dedicó a escribir: "Nunca ha habido una generación a la que obsesionara tanto la memoria como la nuestra, pero creo que es el patrimonio que debemos dejar a nuestros hijos".