Mostrando entradas con la etiqueta Catherine Millet. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Catherine Millet. Mostrar todas las entradas

lunes, 20 de enero de 2025

Escritores en busca de alma gemela

 

Michel Houellebecq (izquierda) y H. P. Lovecraft.
Michel Houellebecq (izquierda) y H. P. Lovecraft.CRISTÓBAL MANUEL / WIKIPEDIA

Escritores en busca de alma gemela

En 1991, un desconocido Michel Houellebecq publicaba una brevísima pero intensa biografía de H. P. Lovecraft y se sumaba a una corriente que ha existido siempre: la de los autores que dedican biografías a sus maestros

Laura Fernández
LAURA FERNÁNDEZ
Barcelona - 06 ABR 2021 - 22:30 COT

Los escritores tienden a enamorarse de otros escritores. John Fante, explicaba su hijo Dan, cogía al azar los libros de su biblioteca y ensayaba en ellos la firma de Knut Hamsun, su escritor favorito. Jugaba Fante a meterse en su cabeza. Su obra cumbre, Pregúntale al polvo, es de hecho un intento de reformular la marginalmente canónica Hambre. Fante no escribió sobre Hamsun, pero podría haberlo hecho. Es probable que hablase sobre él con quien quisiera escucharle y que entendiese exactamente por qué había hecho lo que había hecho y cómo lo había hecho. Después de todo, como dice Lorrie Moore, “nadie como un escritor para entender a otro escritor”. Y esto podría aplicarse a cualquier artista, pero el escritor, dice Moore, es el único que puede expresarlo, además, en el arte que practica. Lamentablemente, añade, “no se puede bailar una reseña de una obra de arte”.

miércoles, 14 de febrero de 2018

Catherine Millet / La mujer no es solo un cuerpo


Catherine Millet

La mujer no es solo un cuerpo

“No todas reaccionan de la misma forma a las agresiones masculinas”: la escritora, una de las 100 firmantes del manifiesto publicado en enero en ‘Le Monde’, responde a las críticas que sufrió tras la publicación del texto


CATHERINE MILLET
14 FEB 2018 - 07:14 COT




La mujer no es solo un cuerpo
RAQUEL MARÍN

El pasado 10 de enero, el periódico Le Monde publicó una tribuna titulada Mujeres liberan otra voz, firmada por otras cuatro escritoras (Sarah Chiche, Catherine Robbe-Grillet, Peggy Sastre y Abnousse Shalmani) y yo. De inmediato, más de un centenar de mujeres —artistas e intelectuales, pero no solo— aceptaron firmar el texto, entre ellas Catherine Deneuve. En los días sucesivos, los principales diarios de todo el mundo nos pidieron entrevistas. De pronto empezaron a oírse otras voces además de la única que estaba alzándose hasta entonces, la que reclamaba “denunciar a tu cerdo” y alimentaba el tsunami del #metoo.

Catherine Deneuve y el feminismo de las francesas


El arte de la seducción
Edoorellana

Deneuve y el feminismo de las francesas

A Simone de Beauvoir le sorprendieron, ya en 1947, las profundas diferencias que existen entre Estados Unidos y Francia en las relaciones de hombres y mujeres. La cultura francesa considera que la seducción es un juego inocuo y agradable



AGNÈS POIRIER
21 ENE 2018 - 18:00 COT

Deneuve y el feminismo de las francesas
ENRIQUE FLORES

 Igual que los estadounidenses sienten desde hace mucho tiempo cierta fascinación por las francesas y sus actitudes respecto al amor y el sexo, los franceses se han sentido siempre intrigados por las opiniones de los estadounidenses sobre el sexo, las normas sexuales y las relaciones entre hombres y mujeres. Un ejemplo fue Simone de Beauvoir.
En América día a día, que escribió cuando vivió en Estados Unidos en 1947, la autora observaba a sus homólogas estadounidenses con una perplejidad que todavía hoy caracteriza las relaciones entre las mujeres de los dos países. “La mujer americana es un mito”, escribió. “Se la suele considerar una mantis religiosa que devora al varón. La comparación es acertada, pero incompleta”.

miércoles, 17 de enero de 2018

Catherine Millet / “Hay que dejar de creer que la mujer siempre es una víctima”


Catherina Millet

Catherine Millet

“Hay que dejar de creer que la mujer siempre es una víctima”

Catherine Millet, escritora y crítica de arte, impulsora del manifiesto de 100 mujeres francesas contra el movimiento #MeToo, denuncia sus métodos y consecuencias




ÁLEX VICENTE
París 12 ENE 2018 - 18:00 COT




Su manifiesto ha logrado sembrar el caos en Francia y parte del extranjero. La escritora y crítica de arte Catherine Millet (Bois-Colombes, 1948), autora del superventas La vida sexual de Catherine M., es una de las cinco impulsoras de la tribuna opuesta al movimiento #MeToo, firmada por 100 personalidades de la cultura francesa, encabezadas por la actriz Catherine Deneuve, la cantante Ingrid Caven o la editora Joëlle Losfeld. Millet denuncia que este movimiento, al que tilda de “puritano”, favorece un regreso de la “moral victoriana”. Ella defiende “la libertad de importunar”, incluso en el sentido físico, que considera indispensable para salvaguardar la herencia de la revolución sexual. Así lo relata en su despacho parisino, un cuarto lleno de catálogos amontonados en el que no deja de sonar el teléfono, desde el que dirige la revista Art Press, que cofundó en 1972.

Catherine Millet, una molicie de sensación pura

Catherine Millet

Catherine Millet

Una molicie de sensación pura


Catherine Millet dirige la prestigiosa revista ArtPress y es autora de La vida sexual de Catherine M., la autobiografía sexual más leída, celebrada y abominada del siglo XXI. Fantasiosa desde niña, pasó casi sin escalas de la virginidad a las partusas y, tras décadas de libertinaje colectivo, se entregó con placer a los celos de la monogamia. De paso por Chile, conversó con The Clinic sobre su vida dedicada al arte y al sexo, dos placeres que practica con los ojos y sin apuro por llegar al clímax.

martes, 16 de enero de 2018

El manifiesto de las francesas / Mujeres liberan otra voz



El manifiesto de las francesas

Mujeres liberan otra voz

Texto completo del manifiesto publicado en 'Le Monde' por 100 artistas e intelectuales francesas, el pasado 9 de enero


EL PAÍS
16 ENE 2018 - 18:00 COT





La escritora francesa, Catherine Millet, redactriz del manifiesto 'Mujeres liberan otra voz', publicado en Le Monde el pasado 9 de enero.
La escritora francesa, Catherine Millet, redactriz del manifiesto 'Mujeres liberan otra voz', publicado en Le Monde el pasado 9 de enero.  AFP

Este es el texto completo del manifiesto publicado en 'Le Monde' por 100 artistas e intelectuales francesas, el pasado 9 de enero:




"La violación es un crimen. Pero el coqueteo insistente o torpe no es un delito, ni la galantería es una agresión machista. El caso Weinstein ha generado una concienciación legítima de las violencias sexuales contra las mujeres, particularmente en el ámbito profesional en el que algunos hombres abusan de su poder. Era necesario. Pero esta liberación de la voz de las mujeres se convierte hoy en su opuesto: ¡Nos ordenan a hablar como es debido, a silenciar lo que enoja, y aquellas que se niegan a cumplir con tales órdenes son consideradas como traidoras y cómplices!
Sin embargo, es propio del puritanismo tomar prestado, en nombre de un llamado bien general, los argumentos de la protección de las mujeres y de su emancipación para encerrarlas en un estado de eternas víctimas, de pequeños seres indefensos bajo la influencia de falócratas demoníacos, como en los buenos viejos tiempos de la brujería.

Delaciones y acusaciones

De hecho, #metoo ha provocado en la prensa y en las redes sociales una campaña de delaciones y de acusaciones públicas de personas que, sin tener la oportunidad de responder o defenderse, fueron puestas exactamente en el mismo plano que los agresores sexuales. Esta justicia expedita ya tiene sus víctimas: hombres sancionados en el ejercicio de su profesión, obligados a renunciar, etc.; mientras que su única falta fue la de haber tocado una rodilla, tratado de robar un beso, hablado sobre cosas "íntimas" en una cena de negocios, o enviado mensajes con connotaciones sexuales a una mujer para la que la atracción no era recíproca.
Esta fiebre por enviar a los "cerdos" al matadero, lejos de ayudar a las mujeres a empoderarse, en realidad sirve a los intereses de los enemigos de la libertad sexual, los extremistas religiosos, los peores reaccionarios y los que estiman, en nombre de una concepción sustancial del bien y de la moralidad victoriana que conlleva, que las mujeres son seres "aparte", niñas con rostros de adultas, que reclaman protección. Frente a ellas, los hombres están obligados a confesar públicamente su culpabilidad, y buscar, en lo más profundo de su conciencia retrospectiva, un "comportamiento fuera de lugar" que podrían haber tenido hace diez, veinte o treinta años, y del cual deberían arrepentirse. La confesión pública, la incursión de fiscales autoproclamados en la esfera privada participan de la instalación de un clima de sociedad totalitaria.
La ola purificadora parece no conocer ningún límite. Aquí, censuramos un desnudo de Egon Schiele en un cartel; allí, pedimos la retirada de una pintura de Balthus de un museo con el argumento de que sería una apología de la pedofilia; en la confusión del hombre con la obra, pedimos la prohibición de la retrospectiva de Roman Polanski en la Cinémathèque (Cinemateca Francesa) y obtenemos la postergación de la muestra dedicada a Jean-Claude Brisseau. Una académica considera que la película de Michelangelo Antonioni Blow-Up es "misógina" e "inaceptable". A la luz de este revisionismo, ni John Ford (La prisionera del desierto) ni incluso Nicolas Poussin (El rapto de las sabinas) quedan a salvo.
¡Los editores ya piden a algunas de nosotras que cambiemos a nuestros personajes masculinos para que sean menos "sexistas", que hablemos de sexualidad y de amor con menos desmesura, o que garanticemos que el "trauma experimentado por los personajes femeninos" sea más obvio! ¡Al borde del ridículo, un proyecto de ley en Suecia quiere imponer un consentimiento explícitamente notificado a cualquier candidato a una relación sexual! Queda muy poco para que dos adultos que quieran acostarse tengan que marcar primero, vía una “app” móvil, un documento en el que las prácticas que consienten y rechazan serán debidamente listadas.
El filósofo Ruwen Ogien defendía una libertad de ofender indispensable para la creación artística. De la misma manera, defendemos una libertad de importunar, indispensable para la libertad sexual. Ahora estamos suficientemente advertidas para admitir que el impulso sexual es por naturaleza ofensivo y salvaje, pero también somos lo suficientemente clarividentes como para no confundir el coqueteo torpe con la agresión sexual.
Sobre todo, somos conscientes de que la persona humana no es monolítica: una mujer puede, en el mismo día, dirigir un equipo profesional y disfrutar siendo el objeto sexual de un hombre, sin ser una “zorra” ni una vil cómplice del patriarcado. Puede asegurarse de que su salario sea igual al de un hombre, pero no sentirse traumatizada para siempre por un manoseador en el metro, aunque se considere un delito. Incluso puede considerarlo como la expresión de una gran miseria sexual, o como un evento al que no merece dar importancia.
Como mujeres, no nos reconocemos en este feminismo que, más allá de la denuncia de los abusos de poder, toma el rostro del odio hacia los hombres y la sexualidad. Pensamos que la libertad de decir no a una propuesta sexual no existe sin la libertad de importunar. Y consideramos que hay que ser capaces de responder a esta libertad de importunar de otra forma que la que nos encierra en el papel de la presa.
Para aquellas de nosotras que han elegido tener hijos, creemos que es mejor criar a nuestras hijas para que estén informadas y sean lo suficientemente conscientes para poder vivir plenamente sus vidas sin dejarse intimidar ni culpabilizar. Los incidentes que pueden tener relación con el cuerpo de una mujer no necesariamente comprometen su dignidad y no deben, por muy duros que sean, convertirla necesariamente en una víctima perpetua. Porque no somos reducibles a nuestro cuerpo. Nuestra libertad interior es inviolable. Y esta libertad que atesoramos no es exenta de riesgos o responsabilidades".
Redactoras del texto: Sarah Chiche (escritora, psicóloga clínica, psicoanalista), Catherine Millet (crítica de arte, escritora), Catherine Robbe-Grillet (actriz, escritora), Peggy Sastre (autora, periodista, traductora), Abnousse Shalmani (escritora, periodista).
Y lo firman otras 95 mujeres intelectuales y artistas francesas, entre las cuales están la actriz Catherine Deneuve.
Traducción de Carla Mascia



martes, 10 de mayo de 2016

Catherine Millet / Prácticas extremadamente libres

Catherine Millet


Catherine Millet

Prácticas extremadamente libres

Conversación con María Cristina Jurado

Catherine Millet (Bois-Colombes, Francia, 1948) es una figura clave en el campo de la cultura y el arte francés e internacional. Ha cobrado gran notoriedad como curadora, crítica de arte y escritora. En 1972 fundó la revista Art Press, una de las publicaciones de arte más influyentes de Francia. Es autora de numerosos artículos de arte y una experta en las obras de los artistas Yves Klein y Salvador Dalí. En 2001, Millet abordó la escritura desde una faceta más literaria, haciéndose conocida mundialmente por su autobiografía La Vie sexuelle de Catherine M., texto traducido a cuarenta y siete idiomas. En 2008 publicó Jour de Souffrance, libro con el que resuena y en el que se aproxima no solo a los celos, sino también al deseo, al miedo y al dolor. En 2014 la autora publicó Une enfance de rêve, obra por medio de la cual se reencuentra con su infancia, sus padres y los años de la posguerra, para tratar de comprender cómo se puede crecer sin una moral y de dónde proviene el afán de escribir. Este último libro obtuvo el mismo año el Premio Coupole.
En el marco de la tercera versión de la FILBA en Santiago (Feria Internacional del libro de Buenos Aires) y en conjunto con la Cátedra Abierta en homenaje a Roberto Bolaño, Catherine Millet conversa con la periodista María Cristina Jurado sobre arte contemporáneo, libros y la condición humana.


María Cristina Jurado: Nos acompaña una invitada de lujo, Catherine Millet. Se trata de una mujer que ha dedicado su vida al arte, y que el año 2001 se convirtió en escritora de literatura con dos libros extraordinarios La Vie sexuelle de Catherine M. (La vida sexual de Catherine M.) y Jour de Souffrance (Días de sufrimiento), traducido al español como Celos.