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miércoles, 17 de diciembre de 2025

Liv Ullmann / El straduvarius de Bergman

 

Liv Ullmann

LIV ULLMANN, EL STRADIVARIUS DE INGMAR BERGMAN QUE REVOLUCIONÓ EL CINE EUROPEO

Cuenta la escritora Linn Ullmann en su novela Los inquietos que su padre solía decirle a su madre que ella era su Stradivarius: “Un instrumento de la mejor clase con un sonido potente y rotundo”. Y que entonces la madre, emocionada, se llevaba la mano al pecho y repetía: “Soy su Stradivarius”. Sucede que ese padre era Ingmar Bergman, uno de los mejores y más influyentes directores de cine de la historia, y esa madre Liv Ullmann, una actriz sin duda de la mejor clase y capaz de los sonidos más poderosos y afinados, aun cuando de su boca no saliera una palabra.

sábado, 22 de julio de 2023

Liv Ullmann / «Me han hecho sentir de menos muchas veces por ser mujer»

 


FOTO: TEDDY TV / VARDO FILMS

Liv Ullmann: «Me han hecho sentir de menos muchas veces por ser mujer»

A sus 84 años, la actriz sigue negando su estatus de leyenda viva del cine. Pero aún abraza la relación más importante de su carrera: la que tuvo con Ingmar Bergman.

Para la joven Liv Ullmann, la que empezó a actuar en el cine con 20 y se marchó a probar suerte en Hollywood a los 30, Greta Garbo era la máxima estrella. El referente. La leyenda. Para la Liv Ullmann, de hoy, de 84 años, con una carrera como actriz y cineasta de casi siete décadas, Greta Garbo sigue siendo la estrella, la leyenda, el mito. “Yo no soy una leyenda. Punto”, dice casi incómoda, pero siempre sonriente, sentada en un hotel de Cannes, donde el pasado mes de mayo presentaba un documental sobre ella: Liv Ullmann: El camino menos transitado (estreno en España el 25 de julio en el Atlàntida Film Fest y la plataforma Filmin). Una película y un recibimiento en el festival francés que contradicen sus palabras: Liv Ullmann es historia y leyenda viva del cine mundial. “No”, repite, ahora algo más cortante. “Nunca seré Greta Garbo”.

Liv Ullmann / "El cine de Bergman llegaba al fondo de uno mismo"


Bergman y Ullmann, durante el rodaje de 'La vergüenza' (1968). SCANPIX


Liv Ullmann: "El cine de Bergman llegaba al fondo de uno mismo"


La actriz noruega recuerda al que fue su amante y director con motivo del centenario del realizador de 'Sonata de otoño'.






Conxa Rodríguez

Londres, 23 de enero de 2018


La actriz y directora noruega Liv Ullmann, a sus 79 años, goza de un sentido del humor, simpatía y espontaneidad que contrastan con los personajes torturados psicológicamente y traumatizados que la hicieron conocida de la mano del director sueco Ingmar Bergman. Este año se cumple el centenario y con este motivo la actriz ha participado este pasado fin de semana en la Filmoteca de Londres en un homenaje al que fue su maestro y amante durante, al menos, cinco años, de 1965 a 1970. La hija de ambos, Linn, nació en 1966.

jueves, 20 de enero de 2022

Ingmar Bergman / Un amor tormentoso

 

Ingmar Bergman


Bergman, un amor tormentoso


La severa infancia de Ingmar Bergman marcó su carrera artística. Tras sopesar su retirada del cine, el director sueco narró la relación de sus padres en el libro ‘La buena voluntad’, convertido en película por Bille August con el título de ‘Las mejores intenciones’. Su lectura ilumina la obra de un autor clave para la cultura actual

Elvira Lindo
1 de mayo de 2021


Una mañana desapacible del invierno de 1965 el entonces director del Dramaten, Ingmar Bergman, trataba de imponer en el teatro el orden que había desbaratado la tremenda nevada. Todos habían llegado tarde, los actores y el público que asistía a los ensayos. Bergman estaba malhumorado. Recibió de pronto la llamada de su madre, Karin, para informarle de que su padre había sido hospitalizado para ser intervenido por un tumor maligno. La gélida manera en que el director narra esta escena en su autobiografía, Linterna mágica, nos ofrece una idea precisa tanto de una escritura bella y analítica como de una frialdad de corazón que heredó de su padre, el pastor luterano Erik Bergman. Bergman informó a su madre en tono desabrido de que no iría a hablar en el lecho de muerte con quien no tenía nada que decirse. La madre se echó a llorar, y el hijo le recordó que las lágrimas no le conmovían. Dicho esto, colgó con furia el teléfono.

Sonrisas (bergmanianas) de una semana de verano




Sonrisas (bergmanianas) de una semana de verano

La isla de Fårö, donde vivió Ingmar Bergman, se convierte en un lugar de peregrinaje cinéfilo con su festival anual


Jordi Costa
Fårö - 

¿Se puede contar Secretos de un matrimonio (1973) a los niños? ¿Encerraba la imponente figura de Ingmar Bergman a un humorista camuflado? ¿Cuáles son las raíces de la muy particular relación de amor/odio que los suecos mantienen con uno de sus grandes tótems culturales? La respuesta a estas preguntas —y a muchas otras— pudo encontrarse entre el 24 y el 30 de junio en la programación de la Bergmanveckan, la Semana Bergman, el festival que desde 2004 reúne anualmente en la isla sueca de Fårö a cinéfilos de todo el mundo para celebrar no solo la huella imborrable que el director y guionista dejó en la historia del cine, sino también para reivindicar los múltiples rastros de su influencia en el contexto del cine contemporáneo, profundizar en aspectos poco conocidos de la obra del creador de El séptimo sello (1957) y ahondar en las sustanciales aportaciones de sus más fieles colaboradores.

Mia Hansen-Løve y Tim Roth, la semana pasada en Fårö.
Mia Hansen-Løve y Tim Roth, la semana pasada en Fårö.CARLA ORREGO VELIZ


Fårö, la isla donde Bergman encontró su identidad

 

Ingmar Bergman

Fårö, la isla donde Bergman 

encontró su identidad


A principios de la década de los sesenta, buscando locaciones para su película 'Como en un espejo', Bergman descubrió la geografía que le dio la identidad a su universo: Fårö, “la isla de los corderos” suspendida en la mitad del mar Báltico, al norte de la isla de Gotland en Suecia. 

Sandro Romero Rey
22 de agosto de 2018

En Gritos y susurros, Ingrid Thulin introduce un vidrio en su sexo. Sangra. Humedece su mano y enrojece sus labios. En Los comulgantes, Gunnar Björnstrand tose en su parroquia ante la mirada impotente de su amante. En El silencio, dos hermanas y un niño quedan atrapados en el hotel de un país donde se habla un idioma desconocido. En Un verano con Mónica, la joven Harriet Andersson sostiene una mirada a la cámara como pocas veces se había hecho en el cine de los años cincuenta. En El séptimo sello, la Muerte juega ajedrez con un caballero medieval. En El manantial de la doncella, la joven Karin es violada, ante los ojos de un niño, por unos pastores a quienes les ha dado de comer. En De la vida de las marionetas, Robert Atzorn sueña con matar a su esposa y termina asesinando a una prostituta. En Fanny y Alexander, la madre de los niños protagonistas es una actriz insatisfecha, fascinada con el obispo protestante de la ciudad, con quien termina viviendo. En En presencia de un payaso, Börje Ahlstedt se inventa el cine sonoro y termina interpretando una obra de teatro para seis espectadores. La enumeración de situaciones del universo de Ingmar Bergman puede agotar cualquier esfuerzo, pero se convierte en un ejercicio fascinante para los retos de la memoria. Al mismo tiempo, es una invitación a los recién llegados para que se instalen frente a sus películas descomunales.

sábado, 20 de noviembre de 2021

Linn Ullmann recompone su infancia en ‘Los inquietos’, libro que planeó con su padre, Ingmar Bergman

Linn Ullmann

Linn Ullmann recompone su infancia en ‘Los inquietos’, libro que planeó con su padre, Ingmar Bergman

La autora noruega, la única hija del matrimonio entre el genio del cine y la actriz y directora Liv Ullman, explica: “La escritura y la confesión son dos cosas distintas”


ANDREA AGUILAR

Oslo, 19 de noviembre de 2021


En la sede de su editorial en Oslo, un equipo del principal canal noruego graba un reportaje sobre la reconocida escritora con motivo de la aparición de su esperado nuevo libro, una suerte de continuación de las memorias que publicó hace seis años y que acabó por asentar su prestigio internacional, más allá del mundo escandinavo y anglosajón. Esbelta e inquieta ella saluda con una amplia sonrisa y cierto nerviosismo, vestida de negro y con un moño alto. Y es que en contra de lo que cabría suponer, a Linn Ullmann (Oslo, 55 años), hija del director sueco Ingmar Bergman y de la actriz Liv Ullmann, le incomodan las cámaras. Esa podría ser la primera suposición errada sobre ella, la hija pequeña del reverenciado maestro de cine y la arrebatadora intérprete, la única que tuvieron juntos y la descendiente número nueve para Bergman. Pero en las páginas de Los inquietos (publicado en castellano por Gatopardo, y en diciembre en catalán por Les Hores) van cayendo las presunciones página a página y se va revelando una brillante y singular narradora.

miércoles, 17 de noviembre de 2021

‘Los inquietos’ / La inmensa novela de Linn Ullmann sobre su padre

 



‘Los inquietos’: la inmensa novela de Linn Ullmann sobre su padre, Bergman


‘Los inquietos’, la última novela de Linn Ullmann (Oslo, 1966), es un prodigio emocional y narrativo de principio a fin. Un vasto diario escrito con una prosa elegante, contundente, sin afectación, sin miedo a la memoria, ni a la vida, ni a la muerte, ni a la verdad, sobre su padre, el genial cineasta Ingmar Bergman, y su madre, la actriz Liv Ullmann. ‘Los inquietos’ es el trabajo de una escritora que hace juegos malabares con los recuerdos, con el dolor, con el abandono, para construir un libro que hable del padre.

Linn Ullmann e i segreti di casa Bergman


Sonia Fides
9 de noviembre de 2021

La vida de la hija, la vida del padre, la de la madre, la muerte del padre, la supervivencia de la madre, la memoria, los nidos ocultos, los nudos por deshacer. La belleza de la contradicción como inmutable biografía:

“Estamos dolorosamente conectados”. A ella le parece que suena bien. Y que es un poco incómodo. Y confuso y cierto. Y tal vez algo cursi”.

lunes, 15 de noviembre de 2021

Ingmar Bergman / Harriet Andersson



Harriet Andersson con Ingmar Bergman
21 de marzo de 1953

Ingmar Bergman
HARRIET ANDERSSON


Yo debía realizar inmediatamente dos películas, una detrás de otra: Tres mujeres con guión original mío y Un verano con Mónica, adaptación de una novela de Per Anders Fogelström. Para el papel de Mónica se eligió a una actriz joven que hacía revista con medias de malla y elocuentes escotes en el Teatro Scala. Tenía alguna experiencia cinematográfica y era novia formal de un actor. A finales de julio fuimos a filmar exteriores al archipiélago de Estocolmo.

miércoles, 6 de octubre de 2021

Favoritos para el Nobel de Literatura / ¿Ha abandonado la Academia Sueca a los dramaturgos?


Harold Pinter




Favoritos para el Nobel de Literatura:
¿Ha abandonado la Academia Sueca
a los dramaturgos?

  • El último autor plenamente dramático premiado fue Harold Pinter en 2005


No se fíen de ninguna quiniela del Nobel de Literatura. No hay favoritos porque el sistema de la Academia Sueca es completamente hermético (salvo las sospechas del escándalo de Jean-Claude Arnault) y las listas de las casas de apuestas son solo un reflejo de lo que los apostantes creen premiable. Este jueves 7 de octubre a las 13.00 h. (en directo en RTVE), como cada año, el secretario permanente de la Academia Sueca, Mats Malm, abrirá la puerta de su despacho para pronunciar un nombre a los periodistas agolpados.

martes, 12 de mayo de 2020

Las cuatro musas de Ingmar Bergman

Ingmar Bergman



Las cuatro musas de Ingmar Bergmanue 

EL FETT
13 de julio de 2018


Según la mitología griega, el término “musa” corresponde a las divinidades del Olimpo inspiradoras del arte. Dicha expresión subsistió a través de los tiempos para referirnos a aquellas doncellas (por lo general) que a través del enamoramiento, hacen que los artistas se dirijan hacia ellas como su “fuente de inspiración”, su iluminación. En cuanto al quehacer cinematográfico, en la historia han existido casos sonados de dicha estimulación artística, por ejemplo el de Steven Spielberg con su musa Kate Capshaw, el de Kubrick con su esposa Christiane o hasta el de Hitchcock con sus coquetas rubias KellyHeddren o Leigh, sin embargo, nadie mejor para simular fuera del mito a la figura de Apolo, el representante y eterno acompañante de las musas, como el sueco Ingmar Bergman.

Diario de cine / Un verano con Mónica / 1953




Ingmar Bergman
UN VERANO CON MÓNICA



Lars Ekborg y Harriet Andersson

Un verano con Mónica. 
Título original: Sommaren med Monika. Año: 1953. Duración: 97 min. País: Suecia. Director: Ingmar Bergman. Guión: Ingmar Bergman, Per-Anders Fogelström (Novela: Per-Anders Fogelström). Música: Erik Nordgren. Fotografía: Gunnar Fischer (B&W). Reparto: Harriet Andersson, Lars Ekborg, John Harryson, Georg Skarstedt, Dagmar Ebbesen, Bengt Eklund, Åke Fridell. Productora: Svensk Filmindustri. Género: Drama. Romance | Drama romántico


Ingmar Bergman era prácticamente un desconocido cuando se estrenó Un verano con Mónica, film que llamó la atención de la crítica francesa, como Jean Luc Goddard antes de convertirse en director de cine. Llamó la atención el primer plano en que Harriet Andersson mira fijamente la cámara rompiendo una de las mayores reglas de la historia del cine aunque ya ha habido anteriormente planos semejantes pero en este caso dicha mirada supone un desafío a las convenciones y al espectador.

miércoles, 6 de mayo de 2020

Ingmar Bergman / Un verano con Mónica / La actriz como objeto de deseo

Harriet Andersson
Un verano con Mónica, de Ingmar Bergman


Ingmar Bergman

UN VERANO CON MÓNICA
(1953)
LA ACTRIZ COMO OBJETO DE DESEO
BIOGRAFÍA DE HARRIET ANDERSSON

Quien piense en Bergman como en un director existencialista e invernal es que no ha visto Un verano con Mónica. Ingmar Bergman nació hace ahora 100 años, en verano, y murió en la misma estación 89 años más tarde; entre ambos veranos, dejó medio centenar de películas donde apostaba por los juegos y las sonrisas de verano, por las parejas de cómicos y de criados, las enfermeras, la juventud… y las ganas de vivir, incluso en las reflexiones más lúgubres de sus últimos años. Un verano con Mónica (1953) no posee esa carga reflexiva y existencialista que hizo célebre al director de Persona (1966) pero, más que empobrecerse por ello, muestra abiertamente el corazón de una obra que se fue cubriendo de nuevas capas y máscaras con las que conocerse mejor.

Javier Ballesteros
Un verano con Mónica

 Un verano con Mónica es el retrato de una ciudad moderna, Estocolmo, y una reflexión sobre la madurez y el paso del tiempo, pero poco de eso importaría si no fuera, ante todo, la reconstrucción carnal y física de un encuentro de los que solo brotan en verano. Los protagonistas son la luminosa presencia erótica de Harriet Andersson como Monika y el joven y enamoradizo punto de vista de Lars Ekborg. Monika trabaja en una frutería, es pobre y alegre; él, tímido y de clase media, apenas sabe vivir. Ambos quedan perfectamente retratados en sendos planos detalles durante su primera cita, al cine a ver una romántica película americana: Monika, descalzada, se frota los pies de la emoción ante la pantalla –“algunos lo tienen todo”, suspirará a la salida-; ya en un banco, él se retuerce las manos hasta que Monika le pide un beso con las glamurosas palabras que ha visto en el cine.

Su relación tiene lugar en una ciudad moderna de escaparates y cafés, pero también portuaria y fluvial, y cuando llega el verano ambos abandonan sus trabajos, familias, condicionamientos sociales y responsabilidades para huir en barca por el río hacia la costa. La cámara se deja fascinar por el rostro y el cuerpo de Monika, que sonríe al despertar por la mañana, y por la felicidad compartida en pareja y las ganas de vivir de ambos, que encuentran en el verano y en el amor una forma de rebeldía y de liberación, y también una aventura y un paraíso artificial del que deberán volver con el invierno (y con un niño en camino).
La profundidad en la mirada de Bergman no necesita de grandes temas porque, incluso en la filosófica e intelectual Como en un espejo, lo que más le importa es el cuerpo y el rostro de sus intérpretes; y a nadie filmó como a Harriet Andersson, de Un verano con Mónica Gritos y susurros (1972). Al capturar el verano con Monika, Bergman es consciente tanto del carácter perecedero del verano como de su actriz como objeto de fascinación y deseo. Una sabiduría que da lugar a dos de los momentos más hermosos de su cine: dos miradas a cámara.

Un verano con Mónica

El momento en que Monika va a ser infiel al protagonista comienza con un movimiento de cámara desde una gramola -suena un jazz festivo- a la actriz, a quien un acompañante enciende un cigarro. Al otro no le vemos porque solo importa la decisión y los actos a comprender de Monika, hasta que en un acercamiento seductor ella se ofrece para que él encienda su cigarro en el suyo. Entonces Monika se recuesta en la silla y gira su mirada directamente hacia la cámara -aquella mirada a cámara con que Godard inauguraba el cine moderno-, que se acerca mientras se oscurece el fondo. Solo queda su mirada frontal, vulnerable y desafiando al juicio del espectador.


Bergman y la mirada de Mónica

La siguiente mirada a cámara es la de él y cierra la película. Ya padre soltero, el protagonista pasea con su niña y se mira en un espejo (el mismo en que se contemplaba Monika antes de conocerle al comienzo de la historia). La cámara se acerca, el fondo se oscurece y el protagonista acaba mirando a cámara y dando inicio a unos fundidos encadenados sobre su rostro que rememoran su idilio con Monika. Finalmente, él abandona el plano, va a trabajar, y el espejo se queda reflejando aquella ciudad en donde suceden día a día estas historias.
Aquí se encuentra quizás la clave más importante del cine de Ingmar Bergman. Es desde la luz del verano, la estación de las fresas, que sus films cobran sentido. Porque Bergman sabe -e insistió más en ello con los años- que tras la juventud llega la vejez y la muerte; tras el romance, las crisis y discusiones en pareja; y tras el verano, siempre el invierno, pero es mejor sufrir cuando llega el frío de las estaciones que vivir en los hielos del dogma y el racionalismo de quien es impermeable a ellas. Y cuando la luz se apague, siempre podemos proyectar los recuerdos del verano.

Ingmar Bergman / Un verano con Mónica / Harriet Andersson desnuda

Harriet Andersson
Un verano con Mónica, de Ingmar Bergman


UN VERANO CON MÓNICA
de Ingmar Bergman
HARRIET ANDERSSON DESNUDA

BIOGRAFÍA DE HARRIET ANDERSSON

7 DE FEBRERO DE 2013

El genio sueco Ingmar Bergman dirigió en 1953 una película que le supuso su reconocimiento internacional como director en este que fue su 12º largometraje basado en la novela del escritor también sueco Per Anders Fogelström, del mismo título que la película, Un verano con Mónica.
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El argumento trata sobre el enamoramiento de dos jóvenes que viven una "aventura de liberación". Harry tiene 19 años y trabaja en un almacén de vidrio y porcelana en el que no se encuentra a gusto. En un local próximo, un almacén de vegetales, trabaja Mónica también una joven de 17 años alegre y soñadora que está a disgusto en su trabajo y en su casa. Ambos comienzan una relación en un café, se enamoran y deciden dejar sus empleos, en los que son hostigados y abandonan la ciudad, Estocolmo, en la pequeña lancha del padre Harry dirigiéndose al archipiélago, próximo a la isla de Örno, para pasar unas semanas a solas, rompiendo cualquier atadura social o familiar. Pero todo cambia poco a poco hasta presentar su más fea cara.


Harriet Andersson
Un verano con Mónica
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Bergman rompió, además, un tabú con esta cinta que presentaba un desnudo de su actriz protagonista, Harriet Andersson, que hacía su primer trabajo con el director sueco con este largometraje que la consagró como una actriz de mérito.




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Rodada en blanco y negro, Un verano con Mónica es de una belleza y una luminosidad fuera de lo común, pero es además una triste reflexión sobre asuntos trascendentes de la vida, la madurez, la responsabilidad, la fidelidad, el amor, el serio planteamiento del futuro, la vacuidad de la vida...


viernes, 1 de mayo de 2020

Ingmar Bergman / Tres preguntas



Ingmar Bergman 

INGMAR BERGMAN
Tres preguntas
    

Ellen Hollender Bergman ¿Cómo se siente al envejecer?

    Ingmar Bergman Mi creatividad se agotó cuando hice Fantasmas y el drama televisivo Saraband. Me fui de Estocolmo y me establecí en Fårö para siempre. Nací hipocondriaco, y siempre he padecido diversos dolores y molestias indefinidos, pero nunca he dejado que interfiriesen con mi trabajo. Nunca he reflexionado sobre el modo en que envejezco. Mis achaques me han hecho compañía; han cambiado con los años, pero nunca se han interpuesto entre mi vida profesional y yo. En conjunto, he estado sano, y envejecer no me ha preocupado ni me ha dado motivos para reflexionar.

Max von Sydow / El carácter moral del actor



Max von Sydow: el carácter moral del actor


Von Sydow, que falleció el 8 de marzo, trabajó hasta el final y nunca cayó en el cliché: disfrutaba actuando ese exilio permanente de uno mismo que significa ser actor.



Sigfrid Monleón
11 de marzo de 2020

Incluso en una película tan kitsch como Flash Gordon (1980), donde interpretaba al emperador Ming del planeta Mongo, el actor de origen sueco Max von Sydow solo podía causar respeto y admiración. Para entonces ya llevaba tres décadas en el oficio, y once películas clave en la filmografía de Ingmar Bergman, el director que le dio a conocer internacionalmente. Aún le quedaban cuatro décadas más por delante, con directores como John Huston, David Lynch, Woody Allen, Wim Wenders o Steven Spielberg. No paró nunca, hasta que el pasado lunes 8 de marzo fallecía a los 90 años de edad. Se iba un icono del cine mundial.

martes, 23 de octubre de 2018

Igmar Bergman / El hombre huraño, el genio inabarcable

Ingmar Bergman


Ingmar Bergman, el hombre huraño, el genio inabarcable


Dos documentales, uno de ellos dirigido por Margarethe Von Trotta, analizan la vida y la obra del cineasta en el centenario de su nacimiento


Gregorio Belinchón
Valladolid, 21 de octubre de 2018

Cualquier excusa es buena para hablar de Ingmar Bergman (Upsala, 1918 — Faro, 2007). Pero este año se cumple el centenario de su nacimiento y los festivales se llenan de documentales sobre la obra inigualable y la compleja vida personal del cineasta y dramaturgo sueco, un creador inabarcable, un hombre casi insufrible. Así ha ocurrido en la Seminci, donde pueden verse Searching for Ingmar Bergman, de la veterana cineasta alemana Margarethe Von Trotta, amiga del sueco cuando Bergman se autoexilió en Alemania, y Bergman, su gran año, documental realizado por Jane Magnusson, que lleva casi una década centrada en su compatriota: le ha dedicado un corto de ficción, una serie de televisión y dos documentales. Ambos se estrenarán comercialmente en España.
Ingmar Bergman

Las dos iban a charlar para EL PAÍS sobre su objeto de estudio, pero un fuerte resfriado ha impedido el viaje de la directora, una de cuyas películas, Las hermanas alemanas (1981), León de Oro en Venecia, fue elegida por Bergman entre sus once favoritas de todos los tiempos. Von Trotta ha dirigido un documental bellísimo, que no esconde la peor cara de Bergman, y que arranca una confesión de su autora, quien descubrió su cine durante su juventud en París: “Vi El séptimo sello en una reposición y decidí en ese momento ser directora”. Por eso viaja a la playa —la zona cero del mito Bergman— donde se filmó la famosa partida de ajedrez de ese drama, habla con cineastas y con expertos en su obra, recorre su paisaje vital en Estocolmo y Faro, e interroga a amigos y familiares. Así aparece Daniel Bergman, uno de sus nueve hijos, que incide en el pasotismo de su padre con sus vástagos, lo que les provocó un enorme dolor. Por no hablar de su relación con las mujeres, a las que, según Daniel, “embarazaba y abandonaba, como si las marcara o les dejara un regalo”.
Ingmar Bergman, con su hijo Daniel y su esposa, la pianista Käbi Laretei, hacia 1966, en una imagen de 'Searching for Bergman'. 

Von Trotta descubre que a Bergman le gustaban los culebrones estadounidenses, como Dallas o Dinastía, algo que también subraya Magnusson. Cuando falleció Bergman, un magnate noruego compró su casa y catálogo todos sus objetos, excepto su videoteca, que despreció. Magnusson se ofreció a hacer esa labor, y encontró que al genio le interesaba todo tipo de cine, desde Pearl Harbor a Granujas a todo ritmo, además de los clásicos obvios: Buñuel, Tarkovski... “Liv Ullman cuenta que, efectivamente, le gustaba ver soap operas en televisión. Por cierto, en su colección solo había un documental, que estaba centrado... en él mismo”.


Magnusson incide más en el lado oscuro de Bergman, su faceta de gruñón, su comportamiento como rey del teatro y del cine sueco. “Obviamente, se lo permitieron tanto sus coetáneos como sus colaboradores. Incluso sus esposas. Poca gente habla mal de él y prefieren en recordarle como su gran amigo”, ríe la cineasta sueca. “Estaba obsesionado con su trabajo, y puede que si hubiera sido un buen padre, no habría hecho tantas obras maestras”. Su filme usa como motor el año 1957, cuando Bergman, con 38 años, estrena El séptimo sello, rueda Fresas salvajes y otras dos películas más, dirige cuatro obras de teatro, tiene ya seis hijos de tres matrimonios, sufre úlceras estomacales, graba su primer telefilme, y mantiene a la vez cuatro relaciones sentimentales. “Es el inicio de su gran carrera, cuando descubre en su interior el director que querrá ser”.


LA PASIÓN POR REESCRIBIR SU BIOGRAFÍA


¿Toda la carrera de Ingmar Bergman, sus 55 años, hablaba en realidad de él? “Desde luego, sí a partir de 1957, con Fresas salvajes, que protagoniza su maestro, el pionero del cine sueco Victor Sjöström”, asegura Jane Magnusson. Pero el mismo Bergman, que escribió y documentó su vida con minuciosidad, no es una fuente fiable de información. Reescribió a su antojo cualquier acontecimiento, y vetó, por ejemplo, una entrevista en televisión en los años ochenta a su hermano mayor, Dag. “Dag abre una brecha cuando asegura que en realidad Ingmar era el favorito de su padre, un estricto pastor luterano. Pensando en Fanny y Alexander [1982], resulta que Ingmar no era Alexander, objeto de castigos y golpes por parte de su progenitor, sino Fanny, la testigo silenciosa. Aunque tampoco Dag es de fiar”, advierte Magnusson, que ha usado la entrevista en su filme.
EL PAÍS