miércoles, 21 de mayo de 2025
Han Kang, la biografía de Yoko Ono y Chimamanda: estos son los mejores libros hasta ahora de 2025
jueves, 23 de enero de 2025
Guillermo Saccomanno se alza con el premio Alfaguara de novela 2025
El argentino Guillermo Saccomanno se alza con el premio Alfaguara de novela 2025
La edición XXVIII del galardón, dotado con 168.000 euros, premia ‘Arderá el viento’, una inquietante novela situada en un hotel de un pueblo costero

Asegura Guillermo Saccomanno (Buenos Aires, 76 años) que él no teme a la página blanco, “prefiero que ella me tema a mí”, y añade que no es alguien que piense una novela capítulo por capítulo antes de escribirla, sino que va avanzando “según las frases y las situaciones”. Las que él atravesó mientras escribía el libro ganador del XXVIII premio Alfaguara, Arderá el viento, incluyeron neumonía, covid y desalojo de la cabaña donde vivía. Lo explicaba este jueves por videoconferencia desde Buenos Aires, poco después de que el presidente del jurado, Juan Gabriel Vásquez, novelista colombiano que obtuvo este mismo premio en 2011, anunciara el fallo en el Círculo de Bellas Artes de Madrid. El premio está dotado con 168.000 euros y la publicación en todos los territorios de habla española el 20 de marzo. Se recibieron más de 700 manuscritos y el jurado deliberó sobre una selección de cinco obras. La ganadora se presentó bajo el pseudónimo de Jim, “un homenaje a Conrad y al personaje que hace del fracaso un éxito”, según Saccomanno.
jueves, 24 de agosto de 2023
Fleur Jaeggy / La flor del mal
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| Fleur Jaeggy |
En torno a Fleur Jaeggy
La flor del mal
“La mirada oblicua, ligeramente malvada”, escribe Fleur Jaeggy sobre una joven enigmática. Vale la pena, después de la descripción, detenerse en la foto que acompaña muchos de sus libros. Por qué no pensar que Jaeggy (Zurich,1940) habla de sí misma, pero también que las nenas, adolescentes, mujeres y madres de sus cuentos y novelas pueden ser variaciones de un yo pero no sólo, y que ese retrato en blanco y negro, de traje oscuro, expresa más de la “joven formal” de lo que insinúan la sonrisa y la mirada que trasuntan una inteligencia sutil, impiadosa. Porque en ella, una vez leída, son lógicas y naturales esa sonrisa y esa mirada. Y aunque años más tarde pueda cambiar la foto tal vez a los cuarenta o habiéndolos pasado, con un cigarrillo, aunque los ojos muestren unas ojeras suaves, no dejan de transmitir esa esencia tan suya, una fragilidad que encubre con elegancia una fortaleza. “Una escritora maravillosa, brillante, salvaje”, la calificó Susan Sontag. Si me detuve en estas fotos (hay más en internet, actualizadas hasta la actualidad, ahora octogenaria, y con un encanto incólume), es porque en la imagen el glamour tiene mucho que ver con un universo que domina. Por qué no: un glamour como perver el suyo. Arriesgo, la suya es, ni más ni menos, una escritura de clase. Pero desgarrada. “Como si el dolor estuviera hecho de paciencia, cordura, afirmación de lo irremediable”, escribe.
jueves, 20 de julio de 2023
En las venas del dragón
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| Philip Larkin |
En las venas del dragón
A Noé Jitrik
Semanas atrás, una noche de insomnio, mientras en el silencio del bosque de Villa Gesell fluctuaba un secreteo de lechuzas, busqué distraerme de la soledad y sus maquinaciones circulares deambulando por la web hasta que dí con un poema de Philip Larkin: “Esto es lo primero / que yo aprendí: /el tiempo es el eco de un hacha/adentro de un bosque”. Larkin me hablaba. Esta especie de contacto, es sabido, define el hecho poético. Me dieron ganas de leer algún libro suyo. No tenía ninguno. Me consolé fracasando en el intento de ilustrar ese poema. Tal vez por el fracaso de mi pulso, pero más por la primera claridad del amanecer, una modorra esperada me devolvió el sueño. Me propuse encontrar a Larkin y, finalmente, en Buenos Aires, el martes pasado, encontré en Menéndez, esa librería del Bajo, “Ventanas altas”, la edición bilingüe de sus poemas por Gog & Magog, traducida por el insular Marcelo Cohen. Los poemas de Larkin (1922-1985) transmiten una desencantada perspectiva de la vida de un británico medio, los maelstroms de una existencia cero riesgosa. “Mi esposa y yo hemos invitado a una gentuza/ a que venga a perder el tiempo a casa: ¿ te atreves / a ser de la partida? Pero qué mierda, amigo. Acaba el día. / La estufa respira, oscuramente los árboles se mecen. // Gracioso lo difícil que es quedarse solo. / Podría pasarme, si quisiera, la mitad de las noches, /sosteniendo una copa de jerez insulso, inclinado/ para oir las tonterías de una zorra/ que no ha leído otra cosa que revistas;/ pensad cuánto tiempo libre se ha escurrido”. Este cítrico retrato de abulia y desconsuelo se titula “Vers de societé”. Y tiene mucho que ver con el carácter elusivo de Larkin que describe Cohen en su postfacio sobre el autor: “El corazón más triste”. Cohen nos informa que Larkin armó una poética de las condiciones cotidianas que le permitía hacer de su obra un territorio definido, capaz por así decirlo, de expresarse a él mismo. Acusado de provincianismo, Larkin no se afligió por la crítica y no pisó la cáscara de banana de los bananas de las vanguardias. “Me gustaría saber cómo pasan ellos el tiempo. ¿Matando dragones?”, preguntó.
viernes, 18 de noviembre de 2022
16 escritores argentinos a tener en cuenta
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| Samanta Schweblin |
16 escritores argentinos a tener en cuenta
Breve paseo por el panorama literario actual: desde el poeta Antonio Calveria, de 85 años, hasta el autor que se atrevió a engordar 'El Aleph' y ha sido denunciado por María Kodama
FRANCISCO PEREGIL
30 NOV 2014 - 08:11 COT
sábado, 9 de octubre de 2021
Kjell Askildsen / Desesperación
| Kjell Askildsen |
Guillermo Saccomanno
15 de noviembre de 2020
“Somos flechas disparadas desde el vientre de nuestra madre y aterrizamos en un cementerio”. Una cita suele ser clave para entrar en un texto porque suele anticipar lo que se viene. La que transcribí corresponde al noruego Kjell Askildsen (Mandal, 1929). Hace años que me prometo escribir sobre la atracción morbosa de sus cuentos hieráticos. Reviso una cantidad de subrayados y, si bien todos me parecen representativos de su poética, me cuesta encontrar el modo de articularlos, de redondear lo que quiero decir: 1) “Vivo en un sótano, lo cual se vea como se vea, es resultado de que todo me ha ido cuesta abajo”. / 2) El que no tiene nada por qué morir, tampoco tiene nada por qué vivir. / 3) “De vez en cuando: se te viene encima un gran vacío, es como si la misma falta de sentido de la existencia se te metiera dentro y se extendiera como un inmenso y desnudo paisaje”. / 4) “Sé que tengo muchos bisnietos, pero no conozco a ninguno de ellos”. / 5) “Se me cerraron los ojos y vi aquel vasto y desierto paisaje, ese que tanto duele mirar, es demasiado vasto y demasiado desierto, de alguna manera está dentro y fuera de mí”. / 6) “Algo absoluto, tanto en la angustia como en el abandono, algo que de una manera deja en suspenso el tiempo.” / 7) “Acepto la cortesía, pero la compasión guárdenla para los animales”. / 8) “Debería haber empleado más tiempo de mi vida en estudiar los insectos”. / 9) “Por qué no podemos ser simplemente personas, así no tenemos que pensar que deberíamos ser infalibles”.
domingo, 14 de julio de 2013
Guillermo Saccomanno, premio Hammett de novela negra en Gijón

Guillermo Saccomanno, premio Hammett de novela negra en Gijón
El jurado le concede el premio por unanimidad Cree que "constituye un fresco minucioso de la descomposición de la sociedad"

El escritor argentino Guillermo Saccomanno (1948, Buenos Aires) ha sido el ganador del Premio Dassiel Hammett que concede cada año la Semana Negra de Gijónpor su obra Cámara Gesell (Planeta Argentina). El jurado del premio Hammett compuesto por Carlos Salem, Gregorio Casamayor, Miguel Barrero y Ignacio del Valle, ha concedido el galardón por unanimidad a la obra de Saccomanno ,"por entender que constituye un magno empeño narrativo y un fresco minucioso de la descomposición de la sociedad". El jurado destaca la alta calidad de las cinco obras finalistas.
Saccomanno, que ya fue Premio Biblioteca Breve en 2010 por su obra El Oficinista (Seix Barral) y el Rodolfo Walsh el año pasado, ha conseguido el galardón con una obra que tiene todos los elementos de la novela negra, aunque él mismo se declara algo ajeno a la tradición policiaca. Desarrollada en una pequeña población de la costa marítima bonaerense. Villa Gesell, un balneario ubicado a 370 kilómetros al sudeste de Buenos Aires, es el sitio de residencia de Saccomanno y el escenario donde se desarrolla una trama de conspiración y traiciones.
El escritor argentino aseguraba a EL PAÍS en el tren que le llevó hasta la Semana Negraque no confiaba mucho en las etiquetas y que "en Argentina es muy difícil escribir una novela negra clásica, con un detective, porque todos los que pueden serlo han pertenecido de alguna manera a las fuerzas de la represión”.
Muy crítico con los poderes fácticos en la política y con el mundo editorial actual, Saccomanno, ya ganó este galardón en 2009 con 77, una obra que desnuda la complicidad de la sociedad civil con la dictadura militar. Una muestra de su capacidad crítica: “Nos encontramos con que lo que predomina es la pelotudez de Dan Brown y las crónicas y biografías no autorizadas de políticos y vedettes que, por lo general, son carne podrida. Si la literatura se ha ido al carajo ha sido por culpa de los escritores y no de los editores”.



