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miércoles, 1 de diciembre de 2021

Almudena Grandes / Divertida, llena de amigos, rigurosa, del Atleti y roja

 

Almudena Grandes

Almudena Grandes: divertida, llena de amigos, rigurosa, del Atleti y roja

La vida de la escritora, fallecida en Madrid, estuvo marcada por su compromiso político



Rosana Torres
Barcelona, 27 de noviembre de 2021


Al margen de su relación con la literatura, la figura de Almudena Grandes, fallecida este sábado en Madrid a los 61 años, ha destacado siempre por su posición ideológica claramente de izquierdas. Y aún más. Siempre reivindicó a todos los que pusieron en pie la Segunda República española y vieron cómo esta desaparecía tras un cruento golpe de Estado seguido de una guerra, para ella interminable y a la que dedicó muchos años de su vida a investigar.

lunes, 20 de julio de 2020

Lamentan amigos y escritores la muerte de Juan Marsé

Cinco personajes que encontraron a Juan Marsé
Juan Marsé

Lamentan amigos y escritores la muerte de Juan Marsé


CIUDAD DE MÉXICO
19 de julio de 2020
La muerte del escritor español Juan Marsé a los 87 años, ha generado entre escritores, instituciones culturales, autoridades y lectores una gran cantidad de comentarios en los que lamentan la muerte del Premio Cervantes 2008 y Premio Juan Rulfo en 1997, y autor de obras como "La muchacha de las bragas de oro", "Últimas tardes con Teresa" y "El embrujo de Shangai".
El poeta Luis García Montero escribió en Twitter: "Tristeza honda por la muerte de Juan Marsé. Los recuerdos, la admiración, los libros, no consuelan de la pérdida del amigo. Muerte, muerta seas, muerta y malandante".
Por su parte, el escritor y académico de la lengua, Arturo Pérez Reverte escribió en la misma red social: "Se apagó la vida de un guerrero. Ha muerto Juan Marsé, el último de nuestros clásicos, luchador honesto y solitario, ninguneado durante décadas por el nacionalismo local. Adiós a un maestro y un amigo. Como homenaje, mi prólogo a ‘Últimas tardes con Teresa’".
El escritor Benjamín Prado, quien fuera su amigo, también dijo: "Una de las noticias más tristes que podría sufrir y que tanto temía: la muerte de mi amigo Juan Marsé. Hablaba con él casi todas las semanas, lo iba a ver a su casa siempre que pasaba por Barcelona y jamás he dejado de considerarlo mi maestro absoluto. Un día demoledor."
Jorge Carrión, también escritor, escribió: "Ha muerto Juan Marsé, uno de los mejores escritores en español del siglo XX. Experimental y realista, formó parte con Juan Goytisolo del Boom, que por desgracia se limitó como marca a la literatura latinoamericana. Mis favoritas: Últimas tardes con Teresa y Si te dicen que caí."
Escritores mexicanos como Antonio Ortuño y Héctor Orestes Aguilar, también lamentaron la muerte del escritor barcelonés. Ortuño señaló: “Murió Juan Marsé. ‘Últimas tardes con Teresa’ y ‘Si te dicen que caí’ están entre las novelas más entrañables que he leído. Si los escritores fueran como equipos de futbol, yo tendría una camiseta de Juan Marsé para ponerme los días de escritura, como quien va a un partido”.
El escritor, ensayista y traductor Héctor Orestes Aguilar, dijo: "Lamento en el alma la muerte de Juan Marsé. Creo que hay pocas novelas tan... míticas para mi generación y la anterior a la mía como "Si te dicen que caí".
Instituciones como el Instituto Cervantes también lamentaron la muerte del narrador y escribieron: "«Procura tener una buena historia que contar, y procura contarla bien, es decir, esmerándote en el lenguaje». Adiós a Juan Marsé. El autor depositó en 2009 en la #CajadelasLetras del @InstCervantes un legado que no desveló, si bien bromeó «contiene el secreto de la escalibada»" y colgaron un video de aquella ceremonia.



domingo, 31 de marzo de 2019

Cuatro editores legendarios rinden sus legados al Cervantes






Desde la izquierda, Luis García Montero, Jesús Munarriz, Chus Visor, Jorge Herralde y Beatriz de Moura, este jueves.
Desde la izquierda, Luis García Montero, Jesús Munarriz, Chus Visor, Jorge Herralde y Beatriz de Moura, este jueves.  EFE

Cuatro editores legendarios rinden sus legados al Cervantes

La institución recibe los depósitos históricos de Beatriz de Moura, Jorge Herralde, Chus Visor y Jesús Munárriz


Jesús Ruiz Mantilla
Madrid, 14 de febrero de 2019

Beatriz de Moura dejará, entre otros detalles, una pipa que le regaló George Simenon. Chus Visor, unas gafas y un cenicero junto a los números uno y 1.000 de su colección de poesía. Jorge Herralde se ha decidido por un ejemplar de Los tupamaros: estrategia y acción, de Antonio Mercader, el primer libro que censuraron a su editorial, Anagrama, además de una carta de su colega italiano Carlo Feltrinelli cuando decidieron unir fuerzas en 2010. Jesús Munárriz, dueño de Hiperión, prefiere no desvelar el secreto. “Hasta 2040, nada”, comenta.Veinte años en su caso, no supone apenas tiempo. Tampoco en el de los otros tres editores que este jueves depositaron ese legado en la sede del Instituto Cervantes de Madrid. Porque tanto De Moura al frente de Tusquets, como Herralde, impulsor de Anagrama o Visor y Munárriz, dos de los grandes editores de poesía hispana en el mundo, pueden presumir de, al menos, cinco décadas de trabajo en su campo. Cuatro verdaderas leyendas con historia y muchos títulos a la espalda.

martes, 24 de febrero de 2015

Rafael Chirbes / En la orilla / Reseña de Luis García Montero

Rafael Chirbes

EN LA ORILLA
    LUIS GARCÍA MONTERO 28 DIC 2013 - 01:17 CET

    La realidad existe mientras se cuenta. Los hechos no son un escenario objetivo, sino el resultado de un orden y de una construcción. El instante puede ser muy orgulloso en nuestra sociedad, puede identificarse con un cuerpo deportivo, convertir en imperio la fugacidad de una mercancía, pero resulta incomprensible en sí mismo, no está operativo si no se reconoce en un pasado, es decir, en un modo de intuir el futuro. La realidad es inseparable del sentido.
    Rafael Chirbes es uno de los novelistas españoles que mejor cuenta la realidad porque lleva muchos años persiguiendo su sentido. Los lectores hemos celebrado el poder de la ficción, la palabra directa, la mirada certera y seca sobre los personajes y las historias, a través de libros como La buena letra (1992), La larga marcha (1996), Los viejos amigos (2003) o Crematorio (2007). La intimidad de los personajes, el decorado de las vidas privadas y las historias públicas se tejen en un universo narrativo que ordena e interpreta ese argumento llamado España. La dimensión ética perfila la mirada y el vocabulario de Chirbes. Su poder es inseparable de la búsqueda de sentido, de la lucidez.
    Quizás podemos situar este sentido en la conciencia de que la Transición no fue en realidad el paso de una dictadura a una democracia, sino la época en la que pasamos de los códigos económicos y vitales del subdesarrollo a las conductas del capitalismo avanzado. Una mutación antropológica. La prepotencia del lujo, encadenada siempre al imperio del instante, no dudó en traicionar los viejos ideales y devorar la memoria al mismo tiempo que cancelaba el futuro como lugar solidario. Los jóvenes rebeldes se iban vendiendo al poder, mientras el dinero lo corrompía todo. Y la mirada de protesta solo encontró en ese camino, ya que todas las banderas se acomodaban a la mentira, las complicidades de la enfermedad. El deterioro del cuerpo ha ido ocupando un lugar decisivo en las narraciones de Chirbes porque la voluntad de maquillaje perpetuo acaba derrotada por la ley implacable de los años y la biología.

    miércoles, 6 de noviembre de 2013

    Luis Cernuda / El futuro es hoy

    Luis Cernuda: el futuro es hoy

    Tal día como hoy de 1963 fallecía en México el poeta de la Generación del 27

    El autor de 'La realidad y el deseo' es uno de los más importantes del español del siglo XX

    Esta es una mirada sobre sus claves poéticas y su legado literario


    De izquierda a derecha: Vitín Cortezo, Blanca Pelegrín, Luis Cernuda, Carmen García Lasgoity, Manuel Altolaguirre y Carmen García Antón, en Valencia en 1937. / BIBLIOTECA NACIONAL (EL PAÍS)
    Incómodo en su tiempo, sintiéndose poco comprendido en su ética y su obra, Luis Cernuda necesitó apoyarse en los poetas y los lectores del porvenir. La confesión de esta necesidad sostiene una de sus composiciones decisivas, A un poeta futuro, escrita en Glasgow en 1941 y recogida en el libro Como quien espera el alba(1947). Lo importante del poema no reside en las quejas, el lamento sobre su falta de encaje en una realidad hostil: “Disgusto a unos por frío y a otros por raro”. Una sociedad represiva y homófoba, un carácter muy difícil y las rencillas generacionales ayudan a situar la protesta continua de Cernuda, en la que se mezclan con frecuencia su marcado anticapitalismo, su fragilidad sentimental y una extrema susceptibilidad literaria.

    sábado, 26 de octubre de 2002

    Federico García Lorca / La tradición innovadora



    La tradición innovadora

    Luis García Montero
    26 de octubre de 2002

    Palabra de dos filos, acompañada desde el principio por un éxito rotundo y por un rechazo implacable, la poesía neopopular de Federico García Lorca ha tenido una suerte doble. Si la publicación del Romancero gitano se convirtió de inmediato en un verdadero acontecimiento, el poeta recibió también críticas duras como la de su amigo Salvador Dalí: 'Tú quizás creerás atrevidas ciertas imágenes, o encontrarás una dosis crecida de irracionalidad en tus cosas, pero yo puedo decirte que tu poesía se mueve dentro de la ilustración de los lugares comunes más estereotipados y más conformistas'. En el fondo, la cultura española de la primera mitad del siglo XX dio a la poesía neopopular el mismo trato doble que a la idea de nación. Por una parte, los diálogos con las tradiciones, la mezcla de imágenes de vanguardia y de formas populares, se sumaban al sueño progresista de la vertebración de España, a la búsqueda de una verdad nacional sólida desde la que plantearse la modernización del Estado. Pero, al mismo tiempo, la propia modernidad estética y política generaba tendencias desestabilizadoras, corrientes que cuestionaban el sentido del arte y del Estado. El surrealismo antiartístico de Salvador Dalí no podía comprender el diálogo entre la tradición y la vanguardia que pretendió García Lorca en el Romancero gitano.


    Y es que los adjetivos popular y nacional suelen tener dos filos en la vida y la cultura española. La falta de memoria y las manipulaciones reaccionarias tienden a confundir el sentido de algunas palabras. El caso de Dámaso Alonso puede servirnos de ejemplo. Cuando publicó en las Ediciones Españolas, en 1937, su artículo Federico García Lorca y la expresión de lo español, no hacía otra cosa que sumarse a los esfuerzos de la Alianza de Intelectuales Antifascistas. Frente a la propaganda del llamado bando nacional, los escritores republicanos intentaban demostrar que lo verdaderamente popular y español estaba de parte de la democracia. García Lorca, recién ejecutado por Franco, era la expresión de lo español, el heredero de la poesía de Lope de Vega, la voz lírica del pueblo. Pero al terminar la guerra civil, cuando el franquismo manipuló la imagen de Andalucía para ofrecer una versión folclórica de España, las palabras de Dámaso Alonso fueron mal interpretadas. Poco preocupados por las fechas originales, algunos críticos pensaron que el autor de Hijos de la ira pretendía integrar a García Lorca en la cultura de los vencedores.
    La verdad es que las folclóricas oficiales bailaban y recitaban en los tablados, con mucho sentimiento telúrico, los versos del Poema del cante jondo y del Romancero gitano. Hubo una lectura franquista de García Lorca, un lorquismo de coros y danzas que pretendió domar al poeta hasta transformarlo en el exponente de un añejo costumbrismo regionalista y clerical. Por eso no nos resultó fácil a los poetas de mi generación comprender la apuesta profunda de las canciones irracionales y medidas de García Lorca, su versión lírica de Andalucía, el valor estético de unos romances que consiguieron cantar y contar al mismo tiempo. Yo pasé sin transición de los versos juveniles del Libro de poemas, tan apropiados para vivir mi adolescencia lírica en Granada, al grito vanguardista de Poeta en Nueva York. Se trataba del García Lorca más crítico, más desesperado, más radicalmente innovador, una lectura sugerente para el joven español de los años setenta, cansado de cultura tradicional, dispuesto a lanzarse de una vez a las contradicciones íntimas de la modernidad, a los paisajes turbios y deslumbrantes de Manhattan.
    Tardé tiempo en darme cuenta de que la madurez poética de Federico García Lorca había comenzado en 1922 con el Poema del cante jondo. La canción lírica de Juan Ramón Jiménez y la imagen ultraísta sirvieron para inventar (no para heredar) una Andalucía muy poco costumbrista, territorio dramático en el que reflexionar sobre la vida y la muerte, más interesado en los pliegues últimos de la condición humana que en la exaltación de una identidad regional. Las vocaciones universales de García Lorca y de muchos otros poetas andaluces, seguidores de la ética juanramoniana, convirtieron al sur en una metáfora del deseo, en una invitación al viaje, en la intuición de un escenario en el que los individuos pudiesen reconocer su plenitud o su soledad desamparada. Tenía razón García Lorca al afirmar que su Romancero gitano no es el libro de un andaluz profesional, y era coherente con sus personajes y sus metáforas al hablar de este modo: 'Yo creo que el ser de Granada me inclina a la comprensión simpática de los perseguidos. Del gitano, del negro, del judío... del morisco, que todos llevamos dentro'.
    El Romancero gitano presenta un mundo literario propio, reconocible, con una manera muy personal de mirar la realidad y de contarla a través de imágenes. Narraba la vida y la ordenaba estéticamente. Su éxito se debió a esto, pero también a su relación con la antigua necesidad progresista de consolidar un país y una tradición, para salvarse así de las banderías, de los costumbrismos y del nacionalismo reaccionario. Los liberales de 1812, Giner de los Ríos, Menéndez Pidal, el primer Unamuno y Ortega y Gasset son reconocibles detrás de los versos de García Lorca, tan españoles y tan modernos, tan populares y tan vanguardistas.
    * Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 26 de octubre de 2002