Mostrando entradas con la etiqueta Premio Nobel 2014. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Premio Nobel 2014. Mostrar todas las entradas

viernes, 24 de octubre de 2014

Iván Thays / El Nobel no es para hipsters

Phiulip Roth
Ilustración de Andrea Ventura

El Nobel no es para ‘hipsters’

Murakami es el Di Caprio de los premios. Da que hablar que tampoco este año ganara Roth



Haruki Murakami, fotografiado en 2011 en el Palau de la Generalitat de Cataluña.ar
El Premio Nobel de Literatura para Patrick Modiano no fue una sorpresa para quienes fuimos testigos de su ascenso en la casa de apuestas de Ladbrokes, pero sí fue un nido de avispas en las redes sociales con mucho contenido de interés. Pierre Assouline, siempre acertado y maléfico, escribió un post en su blog La République des Livres donde ironiza que esta luz mediática haya ido a caer sobre un fóbico social como Modiano, que tendrá que hacer un discurso para millones de espectadores en Estocolmo cuando él apenas se maneja bien con un auditorio de tres personas. Eso sí, no es mezquino: celebra que un autor de obra compacta se lo haya ganado y tenga más lectores, aunque rechaza que la Academia repita el cliché de "un autor sobre la Ocupación", que le parece una lectura muy frívola de la obra compleja del nuevo Nobel.
Por otra parte, el llanto porque no lo ganó Philip Roth ha originado excelentes comentarios y post. Confieso que soy de los que tiran una lágrima por Philip. El post de Hillary Kelly en New Republic titulado Cinco pasos para conseguir ser ignorado en los premios Nobel es imperdible. Nos recuerda que Roth es un genio y no necesita un Nobel para enterarnos de eso; que los premios no son un campeonato de fútbol ni una olimpiada para nerds, sino un buen momento para conocer autores; y finalmente, que le gusta saber que cuando cada año piensa que los buenos libros se han acabado, aparece el desconocido de siempre ganando el Nobel para recordarnos que eso no es así.
Lo de Murakami es cosa seria. Más allá del chiste de que Murakami es el Di Caprio de los Nobel (aunque a este paso, Di Caprio terminará siendo el Murakami de los oscars), la gente se ha puesto muy violenta con su nominación. Quieren que se termine de una vez la pesadilla. O lo gana o no lo gana, pero basta de hacer sufrir a los amantes de los gatos, las maratones y las chicas hermosas con superpoderes. En la página online Jotdown escribe Josep Lapidario un tibio, casi insípido, a favor de Murakami como respuesta a la bomba activada que dejó, en la misma página, Lara Hermoso y su carta abierta a la Academia sueca explicando por qué Murakami nunca debe ganar el Nobel. Resume así su argumento: “Una voz masculina que narra, en primera persona, un triángulo amoroso, un corazón roto, un amor que permanece por encima del bien y del mal y de la vida y la muerte. No es una canción de Alejandro Sanz, es lo que pasa en todos los libros de Murakami”. Y encima dice que los gatos son las mascotas de los hipsters, así que nada, que la Academia no se ande con boberías y deje a Murakami para los MTV Awards o algo así. Maligna.
Hablando de premios, fue muy comentada la shortlist de los National Book Award. En ficción está muy apretada la pelea, pero parece queLila de Marilynne Robinson se proyecta como favorita, pero por muy poco. Este 19 de noviembre conoceremos el nombre de la ganadora o ganador, en todas las categorías.
Y finalmente, el tumblr de Bookriot no tiene desperdicio: el outfit de tus novelas favoritas. Es Bookriot y presenta la tenida completa para leer El corazón de las tinieblas de Joseph Conrad, donde predominan los colores violeta africano, gris y accesorios como pernos de calaveras, brazalete de marfil, pendientes con la silueta de África, un anillo de cadenas de esclavos y unas sandalias Congo. El atuendo incluye una bufanda de seda para espantar el calor y los mosquitos.




jueves, 16 de octubre de 2014

Así comienza / Joyita / Patrick Modiano




Patrick Modiano
JOYITA 
Traducción de Alberto Conde

Había transcurrido una docena de años desde que no me llamaban ya «Joyita» y me encontraba en la estación de metro de Châtelet en la hora punta. Estaba entre el gentío que recorría el interminable pasadizo, en el pasillo rodante. Una mujer llevaba un abrigo amarillo. Me había llamado la atención el color del abrigo e iba viéndola de espaldas, en el pasillo rodante. Luego seguía por el pasadizo donde indicaba «Dirección Château-de-Vincennes». Ahora estábamos parados, apretujados unos contra otros en medio de la escalera, esperando a que se abriera la portezuela. Se hallaba a mi lado. Entonces le vi la cara. El parecido de aquel rostro con el de mi madre era tan increíble que pensé que era ella. 




Me vino a la memoria una foto, una de las pocas fotos que conservé de mi madre. Tenía la cara iluminada como si un proyector la hubiera hecho surgir de la noche. Siempre me he sentido violenta viendo esa foto. En mis sueños siempre era una foto antropométrica que me tendía alguien —un comisario de policía, un empleado del depósito de cadáveres— para que pudiera identificar a aquella persona. Pero yo me quedaba muda. No sabía nada de ella.

martes, 14 de octubre de 2014

Patrick Modiano / El tiempo es destructor como un bombardeo




Patrick Modiano

"El tiempo es destructor como un bombardeo"

España vive un resurgir del escritor francés. | A su última novedad, 'En el café de la juventud perdida', y a su prólogo al 'Diario de Helène Berr', se suma la edición de dos obras antiguas: 'Dora Bruder' y 'Calle de las tiendas oscuras' | "Incluso las cosas más banales contienen un misterio que se desvela si las miramos fijamente"

15/02/2009 - 01:36h | Última actualización: 26/05/2009 - 00:01h

Lo primero que llama la atención de Patrick Modiano (Boulogne-Billancourt, 1945) es su altura de jugador de baloncesto (1,98 m, según precisa). Nos recibe en su casa de París, equidistante entre el jardín de Luxemburgo y la iglesia de Saint-Germain-des-Prés, en unos barrios inmortalizados en sus novelas. Hay un vídeo en Youtube que simboliza mejor que nadie el sentido de su obra: aparece Modiano recorriendo un supermercado, construido donde antes había un cine, e intentando situar entre los estantes de productos los elementos que su memoria le indica: "Creo que aquí estaba la pantalla, aquí las butacas...", va apuntando vacilante. En España vivimos un auténtico resurgir Modiano, pues a su última novedad, En el café de la juventud perdida (Anagrama/Proa), y a su prólogo al Diario de Helène Berr (Anagrama/Empúries), se suma la edición de dos obras antiguas suyas, Dora Bruder (que Seix Barral acaba de publicar) y Calle de las tiendas oscuras, ganadora del Goncourt en 1978 y que Anagrama y Proa publicarán el próximo 5 de marzo.  

¿Ya no escribe en los cafés?

No, ahora lo hago en este despacho, con mi pluma. Debo de ser la última generación que escribe a pluma. Pero si me obligaran a hacerlo en un café, sería capaz, puedo escribir en cualquier sitio. Lo de la pluma es porque el hecho de escribir es ya algo tan abstracto que tengo la necesidad de un objeto sólido que me ancle a la materia; si no, todo es muy virtual. 


Patrick Modiano / En el café de la juventud perdida / Citas


Editorial Anagrama, En el café de la juventud perdida

Patrick Modiano

EN EL CAFÉ DE LA JUVENTUD PERDIDA

Citas


  "En la mitad del camino de la verdadera vida, nos rodeaba una adusta melancolía, que expresaron tantas palabras burlonas y tristes, en el café de la juventud perdida. " Con este epígrafe esclarecedor de Guy Debord, se inicia esta pequeña gran novela de Patrick Modiano, En el café de la juventud perdida.

«No hay mejor sistema para que se desvanezcan los fantasmas que mirarles a los ojos.»

Argumento: París, años 60. En el café Condé (“Según iba cayendo el día, se convertía en el punto de cita de eso que un filósofo sentimental llamaba la juventud perdida.”) se reúnen poetas maldi­tos, futuros situacionistas y estudiantes. Y aunque la nostalgia de aquellos años perdidos parecería ser el tema central de la novela, su autor le da un Guy Debord, Michele Berstein y otros situacionistasgiro sor­prendente. Porque En el café de la juventud perdida es también una novela de misterio: todos los personajes y las historias confluyen en la enigmática Louki, una muchacha atractiva y enigmatica que un día aparece en el local, y en poco tiempo se erige en el centro de las miradas e interrogaciones.

«A veces se te oprime el corazón cuando piensas en las cosas que habrían podido ser y que no fueron.»

Modiano recrea alrededor de la fasci­nante y conmovedora figura de Louki, el París de su juventud, al mismo tiempo que construye una hermosísima novela impregnada de lirismo y melancolía, sobre el poder de la memoria y la búsqueda de la identidad.

Así comienza / En el café de la juventud perdida / Patrick Modiano



Patrick Modiano
EN EL CAFÉ DE LA JUVENTUD PERDIDA

"De las dos entradas del café, siempre prefería la más estrecha, la que llamaban la puerta de la sombra. Escogía la misma mesa, al fondo del local, que era pequeño. Al principio, no hablaba con nadie; luego ya conocía a los parroquianos de Le Condé, la mayoría de los cuales tenía nuestra edad, entre los diecinueve y los veinticinco años, diría yo. En ocasiones se sentaba en las mesas de ellos, pero, las más de las veces, seguía siendo adicta a su sitio, al fondo del todo.

No llegaba a una hora fija. Podía vérsela ahí sentada por la mañana muy temprano. O se presentaba a eso de las doce de la noche y se quedaba hasta la hora de cerrar. Era el café que más tarde cerraba en el barrio, junto con Le Bouquet y La Pergola, y el que tenía una clientela más peculiar. Ahora que ha pasado el tiempo me pregunto si no era sólo su presencia la que hacía peculiares el local y a las personas que en él había, como si lo hubiera impregnado todo con su perfume."


Patrick Modiano
En el café de la juventud perdida
Anagrama, Barcelona, 2008



DE OTROS MUNDOS

DRAGON
Patrick Modiano / An appreciation of the Nobel prize in literature winner
French writer Patrick Modiano wins the 2014 Nobel prize in literature 

Nobel prize winner Patrick Modiano hailed as modern Marcel Proust




lunes, 13 de octubre de 2014

Patrick Modiano / Un circo pasa / Reseña


Patrick Modiano
UN CIRCO PASA
Por Joan Flores Constans

Patrick Modiano es un narrador de lo que podría denominarse “conflicto latente”, esos combates que subyacen, disimulados, en la cotidianidad, como es el caso de esos conflictos eufemísticamente llamados “de baja intensidad” en los que el hecho de que no sean claramente manifiestos no rebaja su importancia (ni sus efectos).
Las traducciones al castellano de las obras de Modiano van sucediéndose con un ritmo pausado pero constante, calando a los lectores en español, sin grandes aspavientos comerciales, y de la mano, en su mayoría, de avispados editores independientes. Un circo pasa (Un cirque passe, 1992) es la apuesta de la reincidente Cabaret Voltaire. Se trata de un Modiano cien por cien, una obra de un autor maduro que tiene tan clara su peculiar estética como esa temática que el lector reconoce, valora y admira.

Patrick Modiano / El horizonte / Reseña


Patrick Modiano
EL HORIZONTE
Por Joan Flores Constans


Un nuevo libro de Patrick Modiano (L’horizon, 2010) al alcance de los lectores siempre es, en principio, una buena noticia; en vano ha buscado este reseñista -Modianista convicto y confeso, es cierto-, a cada entrega en castellano o en catalán, como en este caso, síntomas de cansancio en el autor francés, o de agotamiento narrativo, pero nada que hacer: Modiano es Modiano pese a quien pese.


En contraste con las “escrituras etéreas”, Modiano es el escritor de lo tangible, la memoria, que aunque oculta, no pierde un ápice de su materialidad, pues se encuentra depositada en nuestro propio interior; es solamente cuestión de buscarla:

Je me souviens de tout. Je décolle les affiches placardées par couches successives depuis cinquante ans pour retrouver les lambeaux des plus anciennes”. Livret de famille.

No es un camino fácil ni directo, hay que salvar dudas e interrupciones y reemprender el proceso, forzosamente multidireccional, para acercarse paulatinamente al objetivo, sin hacer demasiado caso a las desviaciones sino como imprescindibles componentes del proceso. Explorar en el pasado, excavar a través de las capas sucesivas hasta encontrar el estrato deseado, ese único elemento tangible que deja al margen las ingentes cantidades de incerteza. Todo ello desde el que tal vez sea elemento definitorio de la narrativa de Patrick Modiano, la honestidad; al fin, ficción no significa unívocamente mentira, sino recreación, ya que en el caso del novelista francés la mentira no solamente no es deseable sino que ni siquiera es necesaria, y aunque se trate de una obra de creación, no se responden preguntas, no se juzga, solamente se observa, se investiga, se deduce y, por medio de la autoficción, se explica.


Como ya he comentado en otras ocasiones, quien busque novedades en las formas, cambios de tono narrativo o saltos al vacío estilísticos debe bucear en otras aguas. Modiano sigue fiel a una poética muy precisa, a unos temas concretos y a un tono autorreferencial que, del mismo modo -y por las mismas razones- puede encantar a sus incondicionales y aburrir a sus detractores. Es lo que hay.


El proceso de toma de decisiones no solo abre el universo de posibilidades que cada una de ellas lleva consigo, sino que también cierra e imposibilita todas las alternativas inherentes al momento anterior. La memoria, siempre selectiva y celosa de compartir sus contenidos -acéptese ese concepto de memoria como contenedor, a nivel metafórico-, guarda en un rincón oscuro esos momentos; en primer lugar, porque es funcionalmente inútil recordarlos, pero también debido que, a posteriori, algunas de estas decisiones pueden haberse revelado erróneas, y la conciencia podría castigar al sujeto recordándole constantemente ese error.

Tales fragmentos de recuerdos correspondían a esos años en que las encrucijadas nos salpican la vida y se nos abren tantas veredas que nos vemos en dificultades para decidirnos por una u otras”.

La memoria, en general, y también la memoria o el recuerdo que creemos guardar de aquellas cosas que no han sucedido son una constante en las obras de Patrick Modiano, y las relaciones de esos sucesos con el protagonista, e incluso el recuerdo de esas personas que no hemos conocido, esos fantasmas a los que, en palabras del narrador, es imposible ponerles nombre.

¿Podemos estar realmente seguros de que las palabras que dos personas han cruzado durante su primer encuentro se hayan desvanecido en la nada como si nunca las hubiera pronunciado nadie?”.

Ese pasado, sin embargo, puede que no esté absolutamente parapetado entre los pliegues invisibles de la memoria; los hechos pueden perseguirnos a través del tiempo del mismo modo que las personas descartadas pueden salvar ese abismo temporal para seguir persiguendo aquel individuo que éramos entonces y que ya no somos. Siguen siendo fantasmas, es cierto, pero estos sí tienen nombre, y mientras podamos atribuirselo nunca nos será permitido librarnos de ellos.


Sin embargo, es posible que sea únicamente en el pasado donde resida verdaderamente todo lo que importa. Porque el presente, con su inmediatez, su volatilidad, no ha dejado asentarse aún el poso que acaba constituyendo la totalidad de nuestra experiencia:

… todo cuanto vivimos al día lleva la marca de las incertidumbres del presente”;

puede ser, también, que esos intrusos, sean hechos o personas, ni siquiera hayan existido, que nos los hayamos inventado o sean solamente producto de nuestros sueños. Pero esa posible no-existencia en el pasado no los hace menos reales, así que no es tan descabellado que puedan perseguirnos en nuestro presente.

A veces sucede que perdemos, al cabo de unos días, algo a lo que tenemos mucho apego… Cuando creemos que ya nos hemos librado e ellos del todo, vuelven a aparecer en el fondo de un cajón”.

Aquello que tuvimos y ya no tenemos, los hechos sucedidos, las personas que conocimos, no por el hecho de que ya no estén presentes tenemos que forzosamente considerarlos una pérdida. Es muy posible que vuelvan a nosotros, como posesiones relacionadas, como hechos derivados o, incluso, como personas que se han convertido de viejos conocidos en nuevos desconocidos porque, al fin y al cabo, ni ellos ni nosotros somos ya los mismos.

De algunos encuentros que datan de la primera juventud conservamos un recuerdo bastante vivo. A esa edad, todo nos asombra y nos parece nuevo… Pero a aquellos con quienes nos hemos cruzado y habían vivido ya su vida en parte no podemos pedirles una memoria tan minuciosa como la nuestra”.

Comparado con el número de las personas que recordamos, y no digamos con el de las que conocemos y con quienes nos relacionamos, el número de personas que hemos conocido a lo largo de nuestra vida es ingente, inconmensurable. A menudo, ni siquiera los reconoceríamos si se cruzaran con nosotros: pertenecen a lapsos de tiempo aislados, sin relación alguna con ningún hecho significativo de nuestra vida, con ningún suceso relevante. Simplemente, han desaparecido, y a diferencia de los fantasmas del pasado, nada los puede hacer reconocibles.


Sin embargo, y como siempre en Modiano, la esperanza…

Joan Flores Constans

Patrick Modiano
El horizonte
Traducción de Maria Teresa Gallego Urrutia
Anagrama, Barcelona, 2010 




DE OTROS MUNDOS

DRAGON
Patrick Modiano / An appreciation of the Nobel prize in literature winner
French writer Patrick Modiano wins the 2014 Nobel prize in literature 

Nobel prize winner Patrick Modiano hailed as modern Marcel Proust



Patrick Modiano / El horizonte / Seis citas

https://cdn1.cdnme.se/1212190/6-3/2014-10-09-1634_54369cf6e087c350b5e52371.jpg

Patrick Modiano
EL HORIZONTE
Seis citas
Traducción de María Teresa Gallego




"Las palabras con que llenaba la libreta le recordaban el artículo acerca de la 'materia oscura' que había enviado a una revista de astronomía. Tras los acontecimientos concretos y los rostros familiares, era muy consciente de todo cuanto se había convertido en materia oscura: breves encuentros, citas fallidas, cartas perdidas, nombres y números de teléfono que aparecen en una agenda antigua y hemos olvidado, e incluso las personas con quienes nos cruzamos sin darnos cuenta siquiera. Igual que en astronomía, esa materia oscura era más dilatada que la parte visible de la vida de uno. Era infinita. Y él escribía en la libreta el repertorio de unos cuantos destellos en lo hondo de aquella oscuridad. Unos destellos tan débiles que cerraba los ojos y se concentraba, buscando un detalle evocador que le permitiese reconstruir el conjunto, pero no había conjunto, sólo fragmentos, partículas de polvo de estrellas."

http://stephanemanel.com/files/gimgs/19_19-patrick-modiano.jpg


"Muchos años después, se vió otra vez por casualidad en aquella calle Bleue y una idea lo dejó clavado en el suelo: ¿podemos estar realmente seguros de que las palabras que dos personas han cruzado durante su primer encuentro se hayan desvanecido en la nada como si nunca las hubiera pronunciado nadie? ¿Y ese susurro de voces, esas conversaciones telefónicas desde hace alrededor de cien años? ¿Esos miles de palabras cuchicheadas al oído? ¿Todos esos jirones de frases tan intrascendentes que están condenadas al olvido?"
http://stephanemanel.com/files/gimgs/19_19-patrick-modiano.jpg

"No llevaba pluma ninguno de los dos, ni papel para apuntar las señas, pero Bosmans la tranquilizó: nunca se le olvidaban los nombres de las calles ni los números de las casas. Era la forma que tenía él de luchar contra la indiferencia y el anonimato de las grandes ciudades, y quizá también contra las incertidumbres de la vida." 
http://stephanemanel.com/files/gimgs/19_19-patrick-modiano.jpg

"Lejano Auteuil... Miraba el planito de París que venía en las dos última hojas de la Molesquine. Siempre se había imaginado que podría encontrar, en lo hondo de algunos barrios, a las personas a quienes había conocido en la juventud, con la edad y el aspecto de antes. Llevaban en ellos una vida paralela, resguardados del tiempo... En los pliegues secretos de aquellos barrios, aún vivían Margaret y los demás como eran por entonces. Para llegar a ellos, había que conocer pasadizos secretos que cruzaban por los edificios, calles que parecían a primera vista callejones sin salida y no venían en el plano. En sueños, sabía como llegar partiendo de tal estación de metro concreta. Pero, al despertarse, no sentía ya la necesidad de comprobarlo en el París real. O, más bien, no se atrevía." 
http://stephanemanel.com/files/gimgs/19_19-patrick-modiano.jpg

"Prefería quedarse en aquel barrio. Le parecía que estaba llegando a una encrucijada de la vida, o más bien a una linde desde la que iba a poder lanzarse hacia el futuro. Por primera vez tenía en la cabeza la palabra porvenir; y otra palabra: horizonte. Aquellas noches, las calles desiertas y silenciosas del barrio eran líneas de fuga que desembocaban todas en elporvenir y en el horizonte." 
http://stephanemanel.com/files/gimgs/19_19-patrick-modiano.jpg

"Iba por la Dieffenbachstrasse. Estaba cayendo un chaparrón de verano cuya violencia iba menguando a medida que caminaba al amparo de los árboles. Durante mucho tiempo pensó que Margaret había muerto. Pero no hay razón para pensarlo, no, no hay razón. Incluso el año en que nacimos los dos, cuando esta ciudad, vista desde el cielo, no era ya sino un montón de escombros, entre las ruinas florecían las lilas al fondo de los jardines."


Patrick Modiano
El horizonte
Anagrama, Barcelona, 2010




DE OTROS MUNDOS

DRAGON
Patrick Modiano / An appreciation of the Nobel prize in literature winner
French writer Patrick Modiano wins the 2014 Nobel prize in literature
 

Nobel prize winner Patrick Modiano hailed as modern Marcel Proust




domingo, 12 de octubre de 2014

Enrique Vila-Matas / Modianesca


Patrick Modiano

  Modianesca

El autor francés investiga sobre la luz incierta de sus orígenes, allí donde todo se derrumba.

Descubrimos que París siempre fue para él algo interior.

 

Enrique Vila-Matas

El País, 10 de octubre de 2014

  


 Me recuerda al pintor Hammeshøi, que pintó una y otra vez habitaciones desocupadas, todas muy distintas. Me gusta mucho que sea tan obsesivo y que simule que escribe siempre el mismo libro. En Patrick Modiano todo sucede en el pasado, lo que nos confirma que el pasado no está muerto, y ni siquiera es pasado, y nunca termina de pasar. ¿Y el presente? En Modiano el presente es un punto de vista impasible, más bien un estilo imperturbable.
Todo sucede en ese pasado que no acaba de pasar y donde uno puede perderse fácilmente mientras busca algún mínimo atisbo de su verdadera identidad. A nadie se le escapa que no hay una sola familia en el mundo que, por poco que pueda remontarse a cuatro generaciones, no pretenda tener derecho sobre algún título en desuso, o sobre alguna propiedad de sus antepasados. Son derechos improbables que halagan la imaginación. Y sin embargo —decía Stevenson, citado por Modiano al comienzo de Remise de peine—, los derechos que un hombre tiene sobre su propio pasado son aún más precarios. Es precisamente esa precariedad la espina dorsal de toda la obra de Modiano: la obra de alguien que, aun consciente de la precariedad de sus derechos sobre el pasado, investiga sobre la luz incierta de sus orígenes, allí donde todo se derrumba, donde todo vacila… Eso hace de este autor un artista muy potente pero a la vez frágil, alguien que se mueve en un perpetuo muelle de brumas y que gira siempre sobre el vacío. De ahí que a veces quedemos hechizados, sin saber en qué punto exacto del muelle nos encontramos. En todos sus libros lo que nos anima a seguir es el misterio de su estilo, mientras lo tenebroso parece definirse de un modo lento, lo que puede producir momentos de desaliento en nuestra percepción de lo que sucede, como si condujéramos un bólido muy parsimonioso y sin ninguna visibilidad y sin saber si estamos al borde de una barranco o de una autopista. Pero eso le da a todo un toque incierto y atractivo, como si fuéramos por el callejón de La Croix-Jarry, ese lugar terrible que le señaló su amigo Queneau, uno de sus primeros protectores: un callejón sin salida que casi nadie conocía en París, situado en lo más recóndito del distrito XIII, entre el muelle de la Gare y las vías de Austerlitz.