jueves, 23 de septiembre de 2021
Mavis Gallant / El pez de Abril
Mavis Gallant / En tránsito
Después de que saliera para Oslo el grupo de veinticinco turistas japoneses de Cook, solo quedaron cuatro personas en la sala de espera del aeropuerto de Helsinki: una joven pareja francesa llamada Perrigny, que no hacía mucho que se habían casado, y una pareja de ancianos que podían ser identificados como norteamericanos. Cuando estos estuvieron seguros de que los jóvenes que había dos bancos atrás no podían entenderles, continuaron con una querella permanente y fluctuante. El hombre tenía la costumbre de leer las señales en voz alta, aunque tal vez solo lo hiciera para volver loca a su mujer. Leyó los carteles que había sobre las tres puertas que llevaban a la pista de aterrizaje:
—Oslo, Amsterdam, Copenhague. No veo Estocolmo.
—Lo que me pregunto es qué he significado para ti durante todos estos años —dijo ella.
Mavis Gallant / Junto al mar
miércoles, 22 de septiembre de 2021
Cuando éramos casi jóvenes / Cuento de Mavis Gallant
Nuestras amistades se nutrían con la charla del dinero que esperábamos tener y de lo que teníamos intención de hacer cuando llegara. Éramos cuatro: dos hombres y dos mujeres. Los hombres, Pablo y Carlos, eran primos. Pilar era también pariente de ellos. Yo ni era pariente ni española, y era amiga de ellos casi por error. Lo que teníamos en común era que todos estábamos a la espera de dinero.
Mavis Gallant / El carro del hielo calle abajo
—A todo el mundo le ha ido bien en lo de los negocios internacionales menos a nosotros.
—Hay que ser poco honrado —le contesta él.
—O listo. Una pena que no lo fuésemos.
Es domingo por la mañana. Están sentados en la cocina tomándose el café tranquilamente, recordando el pasado. Pronuncian los nombres de la gente como si fueran mágicos. Peter está pensando en Agnes Brusen, pero hay cientos de nombres. Como broma particular entre los dos, Sheilah y él llevan las batas de seda que se compraron en Hong Kong. Cada uno ve al otro como a un pavo real, más bien majestuoso, pero los dos hacen como que las batas son ridículas y que se las ponen como parte de un juego.




