Mostrando entradas con la etiqueta Idea Vilariño. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Idea Vilariño. Mostrar todas las entradas

viernes, 4 de noviembre de 2022

Dorotea Muhr / Vivir la vida breve



Dorotea Muhr
Fotografía de Diego Sampere
Dorotea Muhr: Vivir la vida breve
Dorotea Muhr es la viuda de Juan Carlos Onetti. Más conocida como Dolly, es una violinista que cuidó del escritor en nombre de un amor inconmovible.


Por Leila Guerriero
Fotografía de Diego Sampere
10 de octubre de 2016


Las vías del tren están a pocos metros, al otro lado de la calle sombreada por árboles añosos. Detrás de pequeños muros, detrás de pequeños jardines, detrás de rejas bien pintadas, las casas se ven sólidas y limpias como si acabaran de pulirlas. Es mediodía y hay un silencio de siesta, sin autos, sin gente. Nada ha cambiado mucho en los últimos cien años. Las vías del tren ya estaban allí, algunos de estos árboles ya estaban allí. La casa también. Ocupa toda la esquina de esta calle de Olivos, un suburbio elegante de la zona norte de Buenos Aires, pero apenas se ve al otro lado de la puerta de rejas, del muro agobiado por la hiedra. El timbre emite un ruido ronco, doloroso. Por el portero eléctrico se escucha la voz de una mujer.

lunes, 1 de abril de 2019

Idea Vilariño / El fuego



Ilustración de Marie Fox


Idea Vilariño

El fuego
Sin él
aquí
sin él.
Su fuego susurrando.




Leila Guerriero / Un perfil de Idea Vilariño
Juan Gelman / Idea Vilariño o la memoria de mañana
José Miguel Oviedo / Vilariño y Benedetti / Coincidencias y contrastes
Idea Vilariño y Onetti / Una pasión
Juan Forn / Una mujer enferma

POEMAS
Idea Vilariño / Ya no
Idea Vilariño / Si muriera esta noche
Idea Vilariño / Pensar
Idea Vilariño / Carta II
Idea Vilariño / Comparación
Idea Vilariño / Vive
Idea Vilariño / Buscamos
Idea Vilariño / Amor
Idea Vilariño / Tarde
Idea Vilariño / No te amaba
Idea Vilariño / Lo que siento por ti
Idea Vilariño / Tres poemas
Idea Vilariño / Un huésped
Idea Vilariño / Adiós
Idea Vilariño / Decir no
Idea Vilariño / Pasa se va se pierde
Idea Vilariño / El fuego



Idea Vilariño / Pasa se va se pierde



Idea Vilariño

Pasa se va se pierde...
Pasa se va se pierde
no se detiene
fluye
mana incansablemente
se escapa de las manos
corre vuela a su fin
se desliza
se apaga
se aniquila
se extingue
se deshace
se acaba.




Leila Guerriero / Un perfil de Idea Vilariño
Juan Gelman / Idea Vilariño o la memoria de mañana
José Miguel Oviedo / Vilariño y Benedetti / Coincidencias y contrastes
Idea Vilariño y Onetti / Una pasión
Juan Forn / Una mujer enferma

POEMAS
Idea Vilariño / Ya no
Idea Vilariño / Si muriera esta noche
Idea Vilariño / Pensar
Idea Vilariño / Carta II
Idea Vilariño / Comparación
Idea Vilariño / Vive
Idea Vilariño / Buscamos
Idea Vilariño / Amor
Idea Vilariño / Tarde
Idea Vilariño / No te amaba
Idea Vilariño / Lo que siento por ti
Idea Vilariño / Tres poemas
Idea Vilariño / Un huésped
Idea Vilariño / Adiós
Idea Vilariño / Decir no
Idea Vilariño / Pasa se va se pierde
Idea Vilariño / El fuego


Idea Vilariño / Decir no

Portrait of Naya in front of a mirror
by Thomas Holm



Idea Vilariño

DECIR NO
Decir no
decir no
atarme al mástil
pero
deseando que el viento lo voltee
que la sirena suba y con los dientes
corte las cuerdas y me arrastre al fondo
diciendo no no no
pero siguiéndola.





Leila Guerriero / Un perfil de Idea Vilariño
Juan Gelman / Idea Vilariño o la memoria de mañana
José Miguel Oviedo / Vilariño y Benedetti / Coincidencias y contrastes
Idea Vilariño y Onetti / Una pasión
Juan Forn / Una mujer enferma

POEMAS
Idea Vilariño / Ya no
Idea Vilariño / Si muriera esta noche
Idea Vilariño / Pensar
Idea Vilariño / Carta II
Idea Vilariño / Comparación
Idea Vilariño / Vive
Idea Vilariño / Buscamos
Idea Vilariño / Amor
Idea Vilariño / Tarde
Idea Vilariño / No te amaba
Idea Vilariño / Lo que siento por ti
Idea Vilariño / Tres poemas
Idea Vilariño / Un huésped
Idea Vilariño / Adiós
Idea Vilariño / Decir no
Idea Vilariño / Pasa se va se pierde
Idea Vilariño / El fuego


Idea Vilariño / Adiós

Foto de Adrian Holmes

Idea Vilariño

Adiós


Salgo como de un traje
estrecho y delicado
difícilmente
un pie
después despacio
el otro,
salgo como de bajo
un derrumbe
arrastrándome
sorda al dolor
deshecha la piel
y sin ayuda.
Salgo penosamente
al fin
de ese pasado
de ese arduo aprendizaje
de esa agónica vida.





Leila Guerriero / Un perfil de Idea Vilariño
Juan Gelman / Idea Vilariño o la memoria de mañana
José Miguel Oviedo / Vilariño y Benedetti / Coincidencias y contrastes
Idea Vilariño y Onetti / Una pasión
Juan Forn / Una mujer enferma

POEMAS
Idea Vilariño / Ya no
Idea Vilariño / Si muriera esta noche
Idea Vilariño / Pensar
Idea Vilariño / Carta II
Idea Vilariño / Comparación
Idea Vilariño / Vive
Idea Vilariño / Buscamos
Idea Vilariño / Amor
Idea Vilariño / Tarde
Idea Vilariño / No te amaba
Idea Vilariño / Lo que siento por ti
Idea Vilariño / Tres poemas
Idea Vilariño / Un huésped
Idea Vilariño / Adiós
Idea Vilariño / Decir no
Idea Vilariño / Pasa se va se pierde
Idea Vilariño / El fuego


Idea Vilariño / Una mujer entera

Idea Vilariño

Idea Vilariño
UNA MUJER ENTERA


Juan Forn
9 de agosto de 2009



Mientras la televisión y un enjambre de periodistas locales y corresponsales extranjeros y el Uruguay entero estaban pendientes de la agonía de Mario Benedetti en un hospital de Montevideo, Idea Vilariño se murió en silencio a unas cuadras de distancia. Aunque el día de su muerte un centenar de admiradores le rindieron homenaje en el hall central de la Universidad de la República, a su entierro en el Cementerio del Norte, a la misma hora, fueron sólo catorce personas. El episodio cierra de manera perfectamente coherente la leyenda que la rodeó siempre, a veces alimentada y a veces padecida por ella misma.

martes, 5 de febrero de 2019

Elvira Sastre / Libros que cambian la vida



 ELVIRA SASTRE

Libros que cambian vidas



La poeta Elvira Sastre, cuyo libro más reciente es La soledad de un cuerpo acostumbrado a la herida (Visor) recomienda entre sus libros favoritos mucha poesía y también alguna novela. Este día 21 de abril participará, además, en La Noche de los Libros de Madrid.
















Entre los poemarios recomendados, Ecuador: Poesía 1986-2001 y otros poemas, de Benjamín Prado, porque “fue el primer poeta contemporáneo que leí, y cuando su libro cayó en mis manos supe que no sólo quería leer poesía, sino que también quería escribirla. Despertó un instinto que jamás se ha dormido”. Prado como revulsión poética. Le sigue la poesía de Ida Vilariño, “una poeta uruguaya cuya poesía, calmada pero resistente, es al mismo tiempo oscura y llena de luz. Me gusta la precisión de sus palabras, el cierre exacto de los poemas que llevan su firma”, afirma Sastre.

martes, 16 de noviembre de 2010

Idea Vilariño / Tres poemas


Idea Vilariño
TRES POEMAS

ESO

Mi cansancio
mi angustia
mi alegría
mi pavor
mi humildad
mis noches todas
mi nostalgia del año
mil novecientos treinta
mi sentido común
mi rebeldía.

Mi desdén
mi crueldad y mi congoja
mi abandono
mi llanto
mi agonía
mi herencia irrenunciable y dolorosa
mi sufrimiento
en fin
mi pobre vida. 

EL AMOR

Un pájaro me canta
y yo le canto
me gorgojea al oído
y le gorgojeo
me hiere y yo le sangro
me destroza
lo quiebro
me deshace
lo rompo
me ayuda lo
levanto
lleno todo de paz
todo de guerra
todo de odio de amor
y desatado
gime su voz y gimo
ríe y río
y me mira y lo miro
me dice y yo le digo
y me ama y lo amo
- no se trata de amor
damos la vida-
y me pide y le pido
y me vence y lo venzo
y me acaba y lo acabo. 


DESPUÉS

Es otra
acaso es otra
la que va recobrando
su pelo su vestido su manera
la que ahora retoma
su vertical
su peso
y después de sesiones lujuriosas y tiernas
se sale por la puerta entera y pura
y no busca saber
no necesita
y no quiere saber
nada de nadie.





Leila Guerriero / Un perfil de Idea Vilariño
Juan Gelman / Idea Vilariño o la memoria de mañana
José Miguel Oviedo / Vilariño y Benedetti / Coincidencias y contrastes
Idea Vilariño y Onetti / Una pasión
Juan Forn / Una mujer enferma

POEMAS
Idea Vilariño / Ya no
Idea Vilariño / Si muriera esta noche
Idea Vilariño / Pensar
Idea Vilariño / Carta II
Idea Vilariño / Comparación
Idea Vilariño / Vive
Idea Vilariño / Buscamos
Idea Vilariño / Amor
Idea Vilariño / Tarde
Idea Vilariño / No te amaba
Idea Vilariño / Lo que siento por ti
Idea Vilariño / Tres poemas
Idea Vilariño / Un huésped
Idea Vilariño / Adiós
Idea Vilariño / Decir no
Idea Vilariño / Pasa se va se pierde
Idea Vilariño / El fuego




lunes, 15 de noviembre de 2010

Idea Vilariño y Onetti / Una pasión



Blanca Elena Pantin

Idea Vilariño y Onetti, una pasión


Los "Poemas de Amor" de la legendaria poeta uruguaya tienen nombre y apellido: Juan Carlos Onetti. La historia de ese libro, la pasión que lo gestó, se remonta a Montevideo a comienzo de los años cincuenta.
Hay escritores condenados a ser reconocidos por un solo libro. Ese parece ser el destino de la poeta uruguaya Idea Vilariño autora de pasionales poemas de amor que tienen nombre y apellido: Juan Carlos Onetti (considerado un clásico del género curiosamente ninguno de los poemas del libro fue incluido en la Antología Poesía Amorosa Latinoamericana editada por Biblioteca Ayacucho.
La historia de esas páginas se remonta a la década de los cincuenta cuando a la sazón no se conocían. La vida intelectual de Montevideo y Buenos Aires permitía esas convivencias en las que cada uno y por su lado se reunía con quien quisiera: Roberto Arlt, Jorge Luis Borges, Bioy Casares, las hermanas Ocampo (Victoria y Silvina), José Bianco... De esos años (1950) data Número, revista donde comenzó todo. Fundada por Emir Rodríguez Monegal, Mario Benedetti, Manuel Claps e Idea Vilariño, la publicación fue una de las pocas que reseñó con entusiasmo la aparición de La vida breve, un libro de Onetti que prácticamente ignoró la crítica de Buenos Aires. Conocerse como se conocían –al menos porque se habían leído– el encuentro no tardó mucho en precipitarse. Al fin y al cabo uno y otro eran el centro y epicentro de círculos intelectuales que ya los habían llevado poco menos que a los terrenos de la leyenda. Ella hierática. El, maldito. La pareja perfecta. El encuentro debió ser en un café del centro de Montevideo. La historia de lo que ocurrió entonces fue referida por Vilariño a María Esther Gilio y Carlos M. Domínguez en la biografía que ambos periodistas publicaron sobre Onetti (Construcción de la noche, Planeta 1993): 'Estaba seduciéndome a fondo con lo mejor de sí mismo y tanto que yo me quedé convencida de que aquello era la séptima maravilla. Esa misma noche me enamoré de él. Me enamoré, me enamoré, me enamoré'. Burro, perro, bestia.
Pero el encuentro definitivo demoraría algunos meses más. Mientras tanto cultivaron una correspondencia en la que se trataban ridículamente de Usted tomándose algunas licencias: 'Pasó el verano y no viniste', se atrevió a reclamar la Vilariño. De allí a lo inevitable: fueron amantes marcados por explosivas rupturas y reconciliaciones. 'Es el último hombre de quien debí enamorarme porque éramos lo más imposible de ligar que había. Nunca entendió el ABC de mi vida, nunca me entendió como ser humano, como persona. Y así teníamos nuestros grandes desencuentros. Si yo hablaba de algo sumamente delicado él me salía con una barbaridad. Decía cosas que me hacían echarlo, imposibles de soportar. Todavía me pregunto por qué aguanté tanto, por qué volví tantas veces. Nos peleábamos y volvíamos a juntarnos, lo echaba, regresaba. Una noche me llamó desesperado para que fuera a verlo. Yo estaba con alguien que me amaba y lo dejé por ir a pasar una noche con él. Y recuerdo que lo único que hicimos fue ponernos de espalda, leyendo un libro él, y yo otro. A la mañana siguiente le agarré la cara y le dije: sos un burro Onetti, sos un perro, sos una bestia. Y me fui'.
Burro, bestia, perro, a Onetti están dedicados todos y cada uno de los poemas de amor que escribió Idea Vilariño.
'Estás lejos y al sur/ Allí no son las cuatro/ Recostado en tu silla/ apoyado en la mesa del café/ de tu cuarto/ tirado en una cama/ la tuya o la de alguien/ que quisiera borrar/ –estoy pensando en ti no en quienes te buscan/ a tu lado lo mismo que yo quiero–./ Estoy pensando en ti ya hace una hora/tal vez media/no sé./ Cuando la luz se acabe/sabré que son las nueve/estiraré la colcha/me pondré el traje negro/y me pasaré el peine./ Iré a cenar/ es claro'
Relación definitivamente signada por el deseo, las aristas que pudieron o no construir aterrizaban en el sexo. A días y noches de encierro, sucedían meses sin saber nada uno del otro. Se mandaban al demonio una y otra vez. Un día –años después (1961)– las cosas fueron demasiado lejos. En esta ocasión la amenaza fue cierta: 'Si te vas –alertó el escritor– no me encontrarás a tu regreso'. La poetisa tomó las palabras como la amenaza de un loco que no entendía la gravedad de la noticia que acaba de recibir: el asesinato del profesor Arbelio Ramírez (eran los días de la visita del Che Guevara a Montevideo) y la llamada del gremio de profesores (Idea era profesora del liceo Vásquez Acevedo) convocando a una asamblea que no admitía demoras. 'Si vas, no me encuentras', repitió Onetti. Sin tomarse en serio el ultimátum, Idea se dirigió a la reunión: 'Pero en cuanto pude me escapé y regresé a casa. Cuando vi la luz prendida pensé que estaba pero cuando abrí la puerta sentí como si me golpearan en el pecho. Había dejado una nota insultándome y diciéndome un montón de barbaridades. Y mis poemas, unos poemas de amor que le había dado, estaban arrugados y tirados a los pies de la cama'. Un nuevo (último) encuentro sucedería en 1974 a raíz del terrible cierre del diario Marcha por la censura del régimen militar. El pretexto de la clausura del diario, al que Onetti estuvo estrechamente vinculado, fue la publicación del cuento ganador de un concurso en el cual fue jurado y en el que los militares leyeron un complot contra la dictadura. Onetti fue confinado a tres meses de cárcel y tratado poco menos que como un enajenado mental. A la salida de ese infierno recibió la visita de su antigua amante quien evocó el reencuentro en un texto que cedió para el libro de Gilio y Domínguez:
'Quedamos solos y callados. Callados. Pero yo no soy como entonces; algo aprendí; algo me enseñó el recuerdo; siempre sentí no haber tenido más madurez para tratarlo entonces. O es la diferencia entre estar y no estar enamorada. Nos moriremos sin aprender a hablarnos', pregunté. Siempre nos costó', dijo. Te acordás de aquella vez que llegaste, después de tanto tiempo y estuvimos veinte, treinta minutos sin hablar, sentados, yo en la cama y tú en la silla. Me inhibiste siempre en todo'. Sí', dijo. Tu también', dije. Una vez me dijiste que no podías comer ni hacer el amor ni... conmigo'. Sí', dijo. Y me miraba por momentos; por momentos volcaba la cabeza; se mordía el labios superior, con una expresión de impotencia, de desesperación? Así que yo no sé lo que es el amor. Vos sufrías de amnesia, evidentemente. La primera vez que entré a tu sala del Museo quedé loco por vos. Nunca entendí lo que me pasaba; pero estaba loco por vos'. Nunca me lo dijiste'. Nunca entendí aquel deseo de posesión, aquel afán dominador. (Yo no recordaba nada parecido). No te dejaba ir a clase (es cierto). No podía soportarlo. Y no se trataba de deseo; si no, no sentiría esta horrible ternura que siento por vos', escribió. Onetti y la Gilio hablan en el apartamento del escritor en Madrid. El narrador tropieza con "Poemas de Amor":
–Andá, leelo–, dice Onetti.
Ya no será/ ya no/ no viviremos juntos/ no criaré a tu hijo/ no coseré tu ropa/ no te tendré de noche/ no te besaré al irme/ nunca sabrás quién fui/ por qué me amaron otros./ No llegaré a saber/ por qué ni cómo nunca/ ni si era de verdad/ lo que dijiste que era/ ni quién fuiste/ ni qué fui para ti/ ni cómo hubiera sido/ vivir juntos/ querernos/ esperarnos/ estar./ Yo no soy más que yo/ para siempre y tú/ ya/ no serás para mí/ más que tú./ Ya no estás/ en un día futuro/ No sabré dónde vives/ con quién/ ni si te acuerdas./ No me abrazarás nunca/ como esa noche/ nunca./ No volveré a tocarte./ No te veré morir/
–¿Por qué dice Idea que nunca sabrás quien es ella?– pregunta la Gilio, acaso la periodista que más lo entrevistó. –No sé... Yo nunca sentí que ella estuviera enamorada de mí.
–No entiendo, ¿cómo que nunca estuvo enamorada? Y los poemas que te escribió?
–Yo no digo que no estuvo, sino que nunca sentí que estuvo. Yo creo que lo suyo es algo muy cerebral, intelectual.
–¿Nada más?



domingo, 14 de noviembre de 2010

José Miguel Oviedo / Vilariño y Benedetti / Coincidencias y contrastes


Vilariño y Benedetti
COINCIDENCIAS Y CONTRASTES
Por José Miguel Oviedo
Perú 21, 26 de mayo de 2009
La poeta uruguaya Idea Vilariño (1920) murió el 28 de abril de este año, y su compatriota y coetáneo Mario Benedetti dejó de existir el 17 de mayo. Estas son dos grandes pérdidas para la literatura de su país y para las letras de toda Hispanoamérica. Aunque no es fácil encontrar dos escritores más distintos que ellos dos –y la primera mucho menos conocida que el segundo–, se trata de dos de los más importantes miembros de la llamada 'generación del 45’, una brillante promoción de escritores uruguayos a la que pertenecían también los críticos Emir Rodríguez Monegal y Ángel Rama, el narrador Carlos Martínez Moreno, entre otros. Este grupo, llamado también la 'generación crítica’, trajo a las letras uruguayas un gran rigor conceptual y formal, una inteligente asimilación de modelos europeos y una profunda preocupación por la realidad y el destino histórico de América Latina. Estos rasgos se reflejaron en las paginas del célebre semanario Marcha, que, lamentablemente, desapareció durante la dictadura uruguaya, que por varias décadas reunió a un gran conjunto de escritores, periodistas, artistas y comentaristas culturales, quienes dieron un valioso testimonio de la actualidad nacional e internacional. Conocí a ambos en La Habana, en 1967, y poco después de haber comenzado a leer sus respectivas obras. Ese contacto me permitió ampliar y continuar frecuentando sus obras y, sobre todo, me permitió disfrutar con ellos horas de un diálogo enriquecedor. Idea era callada, discreta y tímida, una mujer encerrada en su oscuro mundo interior; Mario era sencillo, efusivo, afectuoso y fácilmente accesible, un hombre muy querible que amaba el directo contacto humano. A Idea no la volví a ver más, pero con él tuve encuentros fugaces en Madrid, México y otros lugares donde su largo exilio lo llevó. Idea Vilariño creó una rara poesía de la desolación y exigüidad verbal, en la que cada palabra omitida vale casi tanto como la emitida. Es un gesto radicalmente antirretórico que se basa en una condición escéptica de la condición humana o femenina –aunque no solamente femenina–, donde no hay una presencia divina que consuela ni salidas posibles sino una terca y agria realidad de días parecidos sin sentido, y parecidos unos a otros. El amor es el gran tema de Vilariño, pero como una pasión fría y cruel a la que se le ha arrancado toda su belleza y exaltación, aunque no su intensidad trágica: el deseo conduce a una certeza del desamparo y de la fragilidad irrisoria de todo. La autora publicó más de una decena de libros de poesías. Su producción puede dividirse en dos etapas: la primera, de menor interés, que se inicia con La suplicante (1945), y la segunda –que comienza con Nocturnos (1955)–, que es la que verdaderamente importa, ya que en ella alcanza una máxima concentración verbal gracias a un lenguaje al que se le ha quitado todo lo que no sea imprescindible: un esqueleto o un esquema mínimo para decir lo indecible usando metros breves, versos escuetos y, frecuentemente, una frase larga y acezante . Es difícil encontrar paralelos a la extrañeza y hondura de la obra poética de esta autora. La versatilidad y fecundidad de Benedetti son tales que no es exagerado llamarlo un polígrafo, pues escribió en todos los géneros posibles: desde los habituales (poesía, narrativa, teatro, ensayo) hasta los marginales (humor, traducción, letras para canciones), en muchas décadas de infatigable producción literaria y periodística que desborda sus numerosos libros y anda dispersa por periódicos y revistas de todo el mundo. Benedetti se define, pues, como un escritor que reacciona de manera inmediata a los acontecimientos que ha vivido, a veces con la riesgosa facilidad de un cronista. Su punto de vista es el de un observador lúcido de la clase media urbana, a la vez como parte de ella y como un crítico acerbadamente distanciado de sus mitos, cegueras y conformismos. En su primera etapa –destaca La tregua ( 1960 )– quiso ser un escritor latinoamericano que responde a las cuestiones urgentes de su historia, no importa dónde ocurran. Eso se aprecia en su novela Gracias por el fuego (1965), en la que utiliza su breve experiencia estadounidense para hacer la crítica de los modelos asumidos por la burguesía nacional. El asunto político cobró progresivamente más fuerza en su obra, adoptando muchas veces un corte militante y esquemático. Su activismo continental hizo que seguir viviendo bajo la dictadura de su país le resultase muy riesgoso y tuvo que exiliarse y buscar refugio en otros países, pasaje que él llama “desexilio” y del que ha dado testimonio en su novela Andamios, publicada en 1998. Al lado de sus indudables méritos, sus mayores defectos fueron su tendencia a prodigarse demasiado, a escribir y publicar con excesiva facilidad, y a caer en el mismo simplismo ideológico que celebran algunos pero que ha nublado la visión critica de tantos escritores latinoamericanos. Sea esto dicho sin dejar de reconocer, simultáneamente, que fue un hombre de letras cuya ausencia será lamentada por una gran multitud de lectores.




POEMAS


sábado, 13 de noviembre de 2010

Juan Gelman / Idea Vilariño o la memoria de mañana


Idea Vilariño o la memoria de mañana

Por Juan Gelman
EL NUEVO DIARIO
Managua, Nicaragua - Sábado 02 de Mayo de 2009


La muerte de Idea Vilariño, a los 89 años, implica la pérdida de una de las principales poetisas uruguayas, que integró la emblemática “Generación del 45”. En este ensayo de Juan Gelman podrían quedan al descubierto algunas raíces de su poesía.


La poesía de Idea Vilariño es única en la lengua castellana por su temblor austero. Y mucho más. Hay quienes la dividen en etapas, pero su voz desde el inicio ha convocado a la memoria y la esperanza. Insiste en el arte de no dejarse morir, ese vértigo que sabe que va a morir. Ha vagado por los arrabales en ruinas del amor para encontrarlo en cada piedra. ¿Con qué comparar esa lealtad a lo que no se sabe y no se puede negar?Su poesía nos deja entrar, pero no salir. No hay trucos ni espejismos, hay espejos. Hace la memoria de mañana y funda un destino en la lengua. No informa, encuentra y logra que el otro participe en el encuentro. Internarse en ella es como tocar en vez de oír o ver “las materias desgarrantes”. Más que comunicación, hay comunión. El otro descubre en ella un espacio ignorado de sí mismo, ya bautizado para siempre con las palabras de Idea que lo develaron. Despierta lo que dormía en cada quien, le abre tierras que no sabía que tenía y por eso no sabía tener. Las inunda empujada por un hambre feroz e inexplicable en movimiento perpetuo. Es decir, tiene confianza en avenidas posibles de infinito.Buscar lo que ha muerto para que no se muera es una ética de la memoria. Es la ética de esta poesía. Es la estética de una escritura impecable que emociona y “hace brotar la fuente de la roca”, como quería Reverdy. Una escritura que sueña y por eso está perfectamente despierta. En la búsqueda de sus vértigos busca a todos y a cada uno de nosotros. ¿Somos sus vértigos? ¿Así le somos? ¿Qué nos mueve esta poesía? No enseña, nos hace ver lo que lo que no está allí. Lleva las palabras a la verdad y nos arrastra a ver el mundo sin nosotros.El fulgor que nace de la cicatriz de sus palabras aleja la desdicha. Es una hazaña del dolor. El envés indeseado y terrible del amor, esa bestia negra que aparece en sus vacíos es derrotada por esta poesía. Mata a esa bestia una desesperación en estado de delirio. ¿No alumbra acaso el dolor del amor? ¿Y qué otro cielo que el amor tiene la poesía? Amor y poesía se dan mutuamente razón de su existencia.¿Y ese extraño misterio de ser en la palabra y ser fuera de de ella al mismo tiempo? ¿Sobre cuánto valor y dignidad esta poesía se levanta? Idea Vilariño da todo sin conservar nada. Esto que algunos llamarían martirio es heroísmo, no el heroico -más supuesto que real- de los campos de batalla, sino el humilde de un hacer que quien lo hace sabe inexpresable. Perseguir la palabra para dar sin pedir. Como toda gran poesía, ésta abre sus puertas nunca dichas. El poeta crea lo que no es, lo saca del vacío donde flota y así da forma a lo que no tiene voz. ¿Pero qué voz es la de Idea? No está rota : es una pese todas las rupturas porque crea otras nuevas y les da palabra. “Nombrar alcanza”, dice. Y nombra con rigor, con una difícil sencillez que entraña el despojo más extremo. Esta poesía es una palabra de hueso a la intemperie, calcinada por los soles del amor y del dolor. ¿O es un único sol?Llama a la palabra más pobre, más escueta, más desprovista de peso material para convertirse en materia ella misma. Materia de belleza. Tiene un no que da fuerza al sí contra la precariedad de la vida y de lo vivo. Crea relaciones desconocidas antes, versos que no se habían escrito nunca. Da de nacer. ¿Sostener la palabra para atravesar el dolor? ¿Sostener el dolor para atravesar la palabra? “Verdad habla quien habla sombra”, sabía Paul Celan. “Los abismos me nombran”, dice Idea. Sí. Pero también siega “las mieses que el frío dejó intactas”. “Haberse muerto tanto y que la boca/quiera vivir un poco todavía”, dice. La palabra quiere a esa boca viva. “Este fardo sombrío/que me he echado a la espalda”, dice. ¿Será también la poesía, el demonio de las tradiciones árabes que monta al poeta para obligarlo a decir lo que en la lengua no existe? “El amor… ah, qué rosa, qué rosa verdadera”.Poesía lujosa de silencios cargados de sentido y de otro sentido, es decir, de más poesía. “Hoy me hundo en la nada”, dice. Y de la nada, de lo más deshumano y del “aire más duro”, extrae canto de la lengua para cerrarles el camino. Habla de la vida perdida en “tareas sin luz”. Entonces desgarra las entrañas de la sombra para que la luz entre y las abrigue. Ha quemado “los candores más íntimos”.Esta poesía calla sus palabras para que hablen y pone su cuerpo a lo que va a venir. No existe como territorio sino como tiempo interior y del deseo, atisbo de un mundo que hasta ahora han negado todos los sistemas. “Por qué soportamos esta historia”, esta “basura acumulada de los días”, dice. Los animales del amor tienen prohibido llorar. La poesía de Idea Vilariño da cuenta del enigma. Poesía que convierte a una pequeña habitación en todo el mundo. En este tiempo de la despasión muestra, clara, que sin pasión no hay palabra verdadera. Sólo la palabra sucia de pasión sabe vivir, puede vivir. “Soledad como una sopa amarga”, dice, y se alza contra el discurso del Amo que decreta la inexistencia del Otro. Es un habla de alteridad posible en su imposible, llena de viajes y contradicciones, de ascensos y descensos al infierno personal, que sabe que el otro participa de uno sólo para diferenciarse. Posee tal deseo y fuego de diamante que su mensaje se torna en total ausencia de mensaje para dar en sustancia de palabra ese lugar necesario para que la palabra nazca nuevamente. Cesa el lenguaje para darle paso otra vez. Trae vísceras profundas de la lengua. Gaspara Stampa, la gran poeta italiana del Renacimiento, quería “vivir ardiendo sin sentir el mal”. A Idea Vilariño sólo le fue concedido lo primero.



Lea, además

Juan Gelman / Premio Cervantes / Discurso
Juan Gelman / Se ha instalado todo un sistema para recortarnos el espíritu
Juan Gelman / El poeta de los ojos tristes
Obituarios / Juan Gelman
Verdad es / El último poema de Juan Gelman



Leila Guerriero / Un perfil de Idea Vilariño
Juan Gelman / Idea Vilariño o la memoria de mañana
José Miguel Oviedo / Vilariño y Benedetti / Coincidencias y contrastes
Idea Vilariño y Onetti / Una pasión
Juan Forn / Una mujer enferma

POEMAS
Idea Vilariño / Ya no
Idea Vilariño / Si muriera esta noche
Idea Vilariño / Pensar
Idea Vilariño / Carta II
Idea Vilariño / Comparación
Idea Vilariño / Vive
Idea Vilariño / Buscamos
Idea Vilariño / Amor
Idea Vilariño / Tarde
Idea Vilariño / No te amaba
Idea Vilariño / Lo que siento por ti
Idea Vilariño / Tres poemas
Idea Vilariño / Un huésped
Idea Vilariño / Adiós
Idea Vilariño / Decir no
Idea Vilariño / Pasa se va se pierde
Idea Vilariño / El fuego