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domingo, 11 de septiembre de 2022

Laura Poitras lleva por segunda vez en la historia el documental hasta el León de Oro del festival de Venecia

Laura Poitras muestra el León de Oro obtenido por 'All the Beauty and the Bloodshed'


Laura Poitras lleva por segunda vez en la historia el documental hasta el León de Oro del festival de Venecia

‘All the Beauty and the Bloodshed’, centrado en la vida de la fotógrafa Nan Goldin, triunfa en la Mostra. Cate Blanchett y Colin Farrell se llevan las Copas Volpi, y Luca Guadagnino es distinguido como mejor director


Se juntaron dos guerreras. Detrás de la cámara, la cineasta Laura Poitras, capaz de poner en jaque al Gobierno de EE UU con sus obras. Y, como sujeto de su último documental, la fotógrafa Nan Goldin: una vida entera de batallas creativas, familiares e incluso una pelea casi imposible y, sin embargo, victoriosa contra la todopoderosa familia de millonarios Sackler. Inevitable, pues, que la película, All the Beauty and the Bloodshed, también ganara: este sábado ha recibido el León de Oro del festival de Venecia. Un triunfo merecido, pero no por eso menos inaudito: es la segunda vez que un documental domina el palmarés del festival de cine más antiguo del mundo. Sacro GRA, de Gianfranco Rosi, en 2013, fue el primero.

sábado, 10 de septiembre de 2022

‘Don’t Worry Darling’ / Olivia Wilde estrena al fin la película más polémica del festival de Venecia

La directora y actriz Olivia Wilde, en la presentación del filme 'Don't Worry Darling", en el 79º Festival de Venecia.ANDREAS SOLARO



‘Don’t Worry Darling’: Olivia Wilde estrena al fin la película más polémica del festival de Venecia

El filme, que entre otras complicaciones acumula una protagonista que evita hablar de ella o versiones discordantes sobre el despido de un actor, no convence en la Mostra

Tommaso Koch
Venecia, 5 de septiembre de 2022

Tal vez la mejor noticia para Olivia Wilde —puede que la única buena— sea que al fin su película Don’t Worry Darling se ha estrenado. Quizás así termine la serie de catastróficas desdichas que ha rodeado al filme desde su rodaje hasta hoy lunes, día de su debut mundial, fuera de concurso, en el festival de Venecia. Una actriz protagonista que evita hablar del largo; un intérprete que fue sustituido por una estrella del pop (Harry Styles) que, ahora, es la nueva pareja de la cineasta; sospechas de comportamientos inapropiados en el plató, vídeos privados aireados y más golpes de efecto personales y creativos... tanto que la historia que rodea a la película bien podría ser un thriller. Incluso uno mejor que Don’t Worry DarlingPorque la proyección en la Mostra tampoco regaló demasiadas alegrías a Wilde. Recibió un aplauso tibio. Y poco más. Un contraste chocante con el ruido que venía generando la obra. Su historia suma tantos capítulos que conviene ir con orden. Empezando por el final.

martes, 9 de agosto de 2022

Carlos Boyero / Menos de lo que parece

Menos de lo que parece

Los directores que más me gustan no hacen alardes, no necesitan tirarse el rollo en las historias que narran


CARLOS BOYERO
12 ENE 2018 - 05:48 COT

Después de un año aquejado por una sequía de calidad especialmente lamentable en el cine norteamericano (los demás tambien, aunque el español me ha donado algunas alegrías en los últimos meses), abarrotado de vendibles y rutinarios superhéroes, apabullantes efectos especiales ejerciendo el absoluto protagonismo, ruido y furia de cartón, interminables guerras galácticas, que quieren ejercer de opiáceos para que los espectadores abandonen de vez en cuando las series de televisión (y tengo la sensación de que está finiquitando su edad de oro, que el todo vale acompañado de pretensiones ha reemplazado a aquellas joyas que llevaban la firma de HBO) para acudir a la sala oscura y la gran pantalla, tenía la esperanza de que Hollywood hubiera guardado sus manjares para el final, que las obras maestras aparecerían con la selección para los Oscar.

martes, 6 de marzo de 2018

Martin McDonagh / “Es difícil encontrarse más de cuatro películas geniales al año”



Martin McDonagh: “Es difícil encontrarse más de cuatro películas geniales al año”

El creador de 'Tres anuncios en las afueras' relata la génesis del proyecto y pide más personajes femeninos fuertes en el cine


TOMMASO KOCH
Madrid 12 ENE 2018 - 01:49 COT


Un día, de golpe, en la cabeza de Martin McDonagh apareció una mujer. Era una madre, de unos 50 años, y estaba enfurecida. “Al principio, no tenía trama. No sabía qué pasaría, salvo que ella sentía rabia y dolor”, explica el director. Pero, ¿por qué? La carretera le ofreció una pista. McDonagh conducía por Georgia, EE UU. Varios carteles señalaban un crimen irresuelto. Para él, fue una solución: Mildred Haynes expresaría así su ira. Tres anuncios enormes, para recordarle al pueblo que su hija había sido violada, asesinada y la policía no había movido un maldito dedo. A partir de ahí, durante cinco semanas, el cineasta viajó construyendo su guion. Cada día cuatro páginas, con lápiz y papel. Paraba en un lago, o en un valle, e incluía una secuencia allí. Escribió un huracán de venganza e injusticia, de heridas y esperanza. Y de la guerra solitaria de una mujer contra los agentes y contra todo.

Tres anuncios en las afueras, que llega hoy a España, es también la historia de un triunfo. Se estrenó, entre aplausos, en el festival de Venecia, donde se celebró esta entrevista. El último capítulo sucedió en los Globos de Oro: mejor drama, guion, actriz (Frances McDormand) y actor secundario (Sam Rockwell). Y puede añadir un final aún más feliz: los Oscar.
El comienzo, en cambio, fue larguísimo. McDonagh (Londres, 1970) concibió el guion en 2009, pero prefirió lanzar Siete psicópatas, que también tenía preparada. Después, tocaba descanso, explica entre risas: “No me gusta trabajar. El rodaje es una elección que asumo de vez en cuando. Me encanta viajar, no tener nada que hacer ni compromisos con gente. Pensé que por un año me dedicaría a eso”. Los años fueron cuatro. Mientras, siguió escribiendo teatro. Y aprendió de la pausa.
“Me resulta complicado rodar. Esta fue la más fácil, la primera vez que pensé: ‘Sé cómo hacerlo’. Es funambulismo, cada día filmas cuatro secuencias y no puede fallar nada. El montaje es divertido, pero lo demás supone el 95% del trabajo y lo odio. Creo que soy muy buen escritor; el truco es rodearse de grandes actores que respeten el guion”, defiende McDonagh. Al creador angloirlandés nunca le ha faltado sinceridad. Empezó escribiendo obras para la radio y las tablas que eran provocativas e hilarantes. “Quería destruir lo que se veía en teatro con espectáculos enfadados y excitantes”. Le llamaron enfant terrible. Él, en las entrevistas, reforzaba esa fama. Contaba que escribía por “desesperación” o su “lucha agotadora” contra los inversores en su primera película, Escondidos en Brujas, empeñados en destrozar el guion.
¿Y hoy? Al parecer, se siente mejor. En Tres anuncios en las afueras le dejaron hacer lo que quiso. ¿Tanto ha cambiado? “Ya no soy enfant. Solía ser muy honesto, si algo me parecía aburrido lo decía. Intento mantenerme enfadado y controvertido, pero ya solo por hacerte mayor perteneces más al sistema. Además, ahora te sientas en el set y todos te miran y te aman, ni que fueras Dios. Me parece que hace cinco minutos que me decían: ‘¿Tú qué sabrás?”.
Eso sí, McDonagh se sigue considerando un intruso. Considera que solo se junta con la industria del cine en los rodajes: “La veo desde fuera, como usted”. Y le saca todos los colores: “Lo mejor del cine es descubrir algo inesperado. En los setenta todos hacían obras personales, Scorsese, Malick… Ahora muchas películas son máquinas de hacer dinero generadas por ordenador. Es difícil encontrar más de cuatro filmes geniales al año”. Entre otros, cita La forma del agua, de Guillermo del Toro.
A McDonagh también le indigna la ausencia de mujeres. Su Mildred puede ser un remedio: “Es inusual en un guion. Fíjese en el número de papeles malos o nulos para actrices, la falta de directoras y escritoras. Lo que yo puedo hacer es crear personajes femeninos potentes y que sean parte de una buena película. A Hollywood solo le preocupa el dinero. Si este filme ingresa mucho, son tan idiotas que quizás piensen: ‘¡Hay que hacer más películas con mujeres fuertes!”.




jueves, 18 de enero de 2018

Carlos Boyero / Menos de lo que parece



Frances McDormand
Tres anuncios en las afueras


Menos de lo que parece

Los directores que más me gustan no hacen alardes, no necesitan tirarse el rollo en las historias que narran


CARLOS BOYERO
13 ENE 2018 - 19:06 COT

Después de un año aquejado por una sequía de calidad especialmente lamentable en el cine norteamericano (los demás tambien, aunque el español me ha donado algunas alegrías en los últimos meses), abarrotado de vendibles y rutinarios superhéroes, apabullantes efectos especiales ejerciendo el absoluto protagonismo, ruido y furia de cartón, interminables guerras galácticas, que quieren ejercer de opiáceos para que los espectadores abandonen de vez en cuando las series de televisión (y tengo la sensación de que está finiquitando su edad de oro, que el todo vale acompañado de pretensiones ha reemplazado a aquellas joyas que llevaban la firma de HBO) para acudir a la sala oscura y la gran pantalla, tenía la esperanza de que Hollywood hubiera guardado sus manjares para el final, que las obras maestras aparecerían con la selección para los Oscar.




Otra ilusión que se desvanece. Hasta el momento no me he topado en las últimas semanas con ninguna película norteamericana en estado de gracia, a falta de ver lo que ha hecho Spielberg con Los papeles del Pentágono.
Las opiniones entusiastas eran unánimes ante Tres anuncios en las afueras. Y también la han bendecido con no sé cuántos Globos de Oro. Los antecedentes de su guionista y director Martin McDonagh eran ilusionantes. Escondidos en Brujas es un thriller muy original, tragicómico, protagonizado por dos asesinos a sueldo que paradójicamente están dotados de humanidad, patetismo y vulnerabilidad, con situaciones y personajes que rozan el surrealismo, en medio de una ciudad tan inquietante y fantasmal como Brujas.
Martin McDonagh mantiene su vocación de autor insólito en Tres anuncios en las afueras. El pueblo de la América profunda en la que se desarrolla, el ambiente, los personajes y el tono recuerdan inevitablemente a Fargo, aquel espléndido invento de los hermanos Coen. Aquí, narra la odisea de una mujer reivindicativa, comprensiblemente implacable y vengativa para encontrar al autor de la violación y asesinato de su hija, obsesionada por su certeza de que las autoridades no hacen todo lo posible (o lo imposible) para resolver el macabro caso. Es el hilo conductor para retratar ese universo paleto con sus propios códigos al que pone muy nervioso el acoso al que le somete esa incansable y feroz madre coraje. El panorama parece exclusivamente desgarrado y trágico, pero el director también introce presunta comicidad, sorna, humor surrealista. La mezcla funciona a ratos y en otros me resulta cargante (son tan flojos como poco creíbles el exmarido de la protagonista y su novia adolescente) y de vez en cuando me asalta la molesta sensación de que el director está empeñado en demostrarte en cada secuencia lo listo que es y la complejidad que ha introducido en su historia, que esta se retuerza en su desenlace para sorprenderte con la conclusión de que aquellos personajes que ha descrito como villanos pueden esconder un corazón de oro, que la aparente negrura está abarrotada de matices, que nada es lo que parecía por la inapelable razón de que lo dicta su capricho o sus genitales, que lo de encontrar al asesino es una vulgaridad indigna de la obra de arte que ha construido. Me ha ocurrido algo parecido con la tambien atractiva Molly’s Game, en la que Aaron Sorkin y su permanente metralleta verbal tratan de demostrarte continuamente que su personalidad y su inteligencia son brillantes sin interrupción. Que manía o, en el fondo, qué inseguridad. Los directores que más me gustan no hacen alardes, no necesitan tirarse el rollo en las historias que narran.
Y Frances McDormand, actriz modélica, está perfecta en su rocoso y áspero papel. Y las cartas del sheriff son muy tiernas. Y no pierdes la atención en esta pretenciosa y juguetona película. Pero no me fascina. Por muchos oscars que le puedan otorgar.

sábado, 13 de enero de 2018

‘Tres anuncios en las afueras’ triunfa en los Globos de Oro

Tres anuncios en las afueras

‘Tres anuncios en las afueras’ triunfa en los Globos de Oro

Hollywood aprovecha la gala para lanzar un grito contra el acoso sexual. Guillermo del Toro obtiene el premio a mejor dirección por 'La forma del agua'



Desde el primer segundo. Desde el primer plano de la alfombra roja. Sin tregua. La primera puesta de largo de Hollywood este año, la 75ª edición de los Globos de Oro, fue una gran conversación sobre el movimiento feminista que ha dado un vuelco a la industria del cine. El fin del acoso sexual en la industria, del comercio de sexo por trabajo que las mujeres han sufrido desde la época dorada, está en marcha. Se decidió que el negro era el color de la solidaridad con las víctimas que han tenido la valentía de hablar, y ese fue el color que dominó la alfombra roja. Se le sumaron pines de Time is up (Se acabó) y contundentes declaraciones a los micrófonos. Si algo dejan estos Globos de Oro es que Hollywood ya no sonríe y calla. “Os vemos, os oímos y vamos a contar vuestras historias”, dijo Reese Witherspoon resumiendo el momento.