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sábado, 23 de mayo de 2026

Subastan una obra de Botero que el artista vendió por dos paquetes de cigarrillo



Subastan una obra de Botero que el artista vendió por dos paquetes de cigarrillo

  • Es una acuarela sobre papel llamada "La Plegaria.
  • Retrata a varios campesinos en actitud de miedo y recogimiento


 Vendido un cuadro de Pollock en Nueva York por 155 millones, el triple de su anterior récord



Redacción Clarín
20 de mayo de 2026

Una subasta de arte en Bogotá ofrecerá "La Plegaria" (1949), la primera obra que Fernando Botero vendió en su carrera artística a cambio de dos paquetes de cigarrillos, dentro de una colección de más de 120 piezas de arte moderno y contemporáneo colombiano y latinoamericano.

jueves, 12 de octubre de 2023

El universo femenino de Botero


Mujer sentada (1999). Acuarela sobre papel.


El universo femenino de Botero


El pintor y escultor colombiano Fernando Botero lleva más de seis décadas creando un mundo propio de formas sinuosas y redondeadas. Es uno de los artistas vivos más reconocidos. Y las mujeres han sido el sujeto central de su prolífica obra. Esta colección de dibujos ofrece una visión casi mítica del universo femenino gracias a la mirada exuberante y cotidiana de su autor.

Fernando Botero / Mujeres



Mujer delante de una ventana

Fernando Botero
MUJERES


Mujer sentada



Mujer desvisiténdose







miércoles, 27 de enero de 2021

Rodez / La casa del pez




Rodez
LA CASA DEL PEZ
Buenos Aires, 2014

Una mezcla entre peces Kois y los peces bigotudos del Rio Magdalena: Nicuros...además con cabeza de Bagre y jeta de Bocachico.



sábado, 15 de febrero de 2020

Augusto Rendón / Un artista entre el sexo y la religión

Augusto Rendón


Augusto Rendón
Un artista entre el sexo y la religión


Homenaje al artista colombiano Augusto Rendón, a través de la descripción de algunos momentos que marcaron su obra desde la pasionalidad y el erotismo
Por: Osca Cerón febrero 13, 2020

El pasado 7 de febrero de 2020, en la mañana, murió Augusto Rendón. De pie, como un guerrero, en medio del mismo bosque que él sembrara en Villa de Leyva. Su temor a estar postrado se diluyó y así como fue su vida, nunca se arrodilló. Artista íntegro, cuestionador, reflexivo, de libre pensamiento, que a pesar de los coqueteos permanentes de la izquierda para que se alineara políticamente, prefirió erigir las banderas del arte sin ponerse al servicio de otra ideología distinta a la de él mismo. Esto le permitió tener una lucidez permanente y un sentido crítico abierto y consecuente con su obra, ante las fuertes diferencias sociales y el abuso de la dirigencia política en Colombia. Nos quedaron pendientes muchas cosas, así como jocosamente el expresaba recientemente de hacer “la última litografía”. Iniciamos el último grabado y las planchas permanecerán como testimonio de un hombre que acometió el arte sin vacilaciones ni concesiones al statu quo.

Augusto Rendón / El artista invisible


El artista invisible
Entrevista con Augusto Rendón

Por Gonzalo Márquez Cristo
Bogotá, 9 de septiembre de 2011

—Estoy muy conmovido, me ocurrió algo fatídico, sin embargo creo que fue Cioran quien dijo: “Si la muerte no fuese una solución ya le habrían encontrado el remedio”, pensamiento justo y luminoso —afirma Augusto Rendón ingresando a su sala en una túnica blanca y sandalias, y abriendo una botella de whisky sin preámbulos innecesarios.

—No comprendo su desolación, pero así se comienza un reportaje verdadero, no se imagina cuántas veces he perdido el tiempo con pintorzuelos que pretenden conversar durante horas al ritmo adocenado del agua.


Cobarde recua sarnosa que se rasca en la razón (Almafuerte)
(De la carpeta "En homenaje a Uccello ")

Rendón sonríe y se sienta en una mecedora señalando el horizonte de una tormenta que se avecina.
—Me ocurrió algo muy doloroso la semana pasada: mi perra dálmata Urania, murió luego de leer mi mente durante una década y media. Ahora me encuentro a merced de los seres humanos… Realicé el ritual del adiós pues tengo un gran respeto por el fin, estado profundamente necesario, y hasta ahora estoy sobreponiéndome. Las religiones se sirven de la arrogancia del hombre y comercian con sus ansias de inmortalidad, pero por suerte somos perecederos. La muerte es benéfica, no podemos olvidarlo. El cristianismo y todos los credos monoteístas son catastróficos. Es curioso pensar que los paganos, eran en la antigüedad los campesinos, aquellos ingenuos seres que en los bosques (los pagus) o fuera de las aldeas, no habían sido catequizados y seguían adorando libremente a sus dioses totémicos….

martes, 26 de marzo de 2019

¿Qué pasó con Emma Reyes?

Emma Reyes


¿Qué pasó con Emma Reyes? 


Soho, enero de 2013


Me llegó un libro a las manos que no pude soltar hasta acabarlo. Lo leí en poco más de dos horas, y después de leerlo, no pude dejar de pensar en él. Días después, seguía ahí dando vueltas en mi cabeza. Ese libro es Memoria por correspondencia y, según la crítica especializada —Semana, por ejemplo—, es el mejor libro de 2012 y de los últimos años en Colombia. El argumento es sencillo: es la infancia miserable de una mujer que la narra sin resentimientos ni rencores a través de veintitrés cartas que le escribe a su amigo, el intelectual Germán Arciniegas. Las cartas recuerdan la pacífica tristeza, la nostalgia sin aspavientos, de Las cenizas de Ángela. Memoria por correspondencia fue escrito por una mujer que fue analfabeta hasta los dieciocho años, que nunca pasó por un colegio ni una universidad. Narra en ellas desde el recuerdo más lejano de su infancia —cuando vivía en una pieza que no tenía ni luz ni inodoro ni ventanas, en el barrio San Cristóbal de Bogotá, a comienzos de los años veinte— hasta que la abandonan junto a su hermana para terminar confinadas en un convento casi por quince años. Si Rilke decía que la patria de todo hombre es su infancia, la de Emma Reyes es una patria eterna para quien la lea. Esa infancia ya es nuestra, nos pertenece para siempre. 

Germán Arciniegas / De Flora Tristán a Emma Reyes


Obra de Emma Reyes


Germán Arciniegas
De Flora Tristán a Emma Reyes 

El Tiempo
9 de agosto de 1993

Hasta hoy, el libro de Flora Tristán de su viaje al Perú y los recuerdos de su infancia son el documento más dramático que haya dejado una mujer en relación con su experiencia en América. Flora, que para muchos nos resulta hija de Bolívar, fue la abuela de Gauguin y su vida bordeó muchas veces las amarguras del infierno. Pero sacó — Dios sabe de dónde— una rebeldía que la coloca como fundadora del socialismo internacional y su vida se estudia en las universidades como podría estudiarse la de su contemporáneo, Carlos Marx. Si Emma Reyes escribiera y publicara la historia completa de su vida, el libro podría tener más lectores que el de Flora. Siendo corrosiva e inteligentísima, tiene unos aciertos de gracia que la convierten en una fabuladora incomparable. Monta su tienda en cualquier sitio de Europa y quienes la escuchan querrían seguir oyéndola hasta pasadas las tres de la mañana.

Emma Reyes / Cartas desde la otra orilla


Emma Reyes



EMMA REYES

Cartas desde la otra orilla

Arciniegas-Gabriel-Garcia-Marquez-Memorias_MDSIMA20150619_0069_36
Durante la pasada edición de la Feria del Libro de Madrid mi amiga Margarita me regaló un libro “por mi cumpleaños”, que es después de verano. “Hacía tiempo que no disfrutaba tanto un libro”, me dijo, y no sólo la creí: suscribo a pies juntillas sus palabras. En el blog de Cuatro, Aquí si, ahora sí, Marta Reyero dice “Hacía mucho que no sufría tanto con un libro”. Es otro modo de expresar lo mismo. Memoria por correspondencia, de Emma Reyes, publicado por Libros del Asteroide es una de esas obras literarioreales que le dejan a uno tocado. Historia interesantísima, por momentos surrealista, ritmo trepidante, voz narrativa lograda que nos atrapa a la primera frase y, no lo olvidemos, un halo de misterio alrededor de la historia en sí, de la autora y de la obra.

domingo, 24 de marzo de 2019

Leila Guerriero / Emma Reyes / Leona pura, leona oscura


Emma Reyes


Leila Guerriero
Leona pura, leona oscura 

En los primeros minutos de la película coreana Old Boy, dirigida por Chan-wook Park, su protagonista, Oh Dae-su, es secuestrado, no se sabe por quién, y despierta poco después en una habitación sin ventanas en la que hay un baño, un lecho, un cuadro con una frase —«Ríe y el mundo entero reirá contigo, llora y llorarás solo»—, y un televisor en el que están pasando la noticia de que su esposa acaba de ser asesinada. Oh Dae-su no sabe cómo llegó allí, ni por qué, ni cuándo va a salir. El espectador tampoco. Las horas, los días, los meses de esa agonía claustrofóbica se suceden: una perversión —el secuestro— dentro de otra perversión: el tormento sin fin. Quince años después, aún sin saber por qué ha sido secuestrado, abandona ese cuarto convertido en una máquina de odio, en un asesino perfecto.

Emma Reyes / Memoria por correspondencia / Reseña de Rafael Narbona



Memoria por correspondencia

Emma Reyes

Libros del Asteroide, 2015. 232 páginas, 17'95 €

RAFAEL NARBONA
8 de mayo de 2015

“La verdadera patria del hombre es la infancia”, escribió Rilke, pero ¿qué sucede cuando no es así? ¿Qué nos queda cuando la infancia es un doloroso recuerdo, donde el afecto es lo insólito y la crueldad lo cotidiano? Emma Reyes nació en Bogotá en 1919. Desconocía la identidad de su padre, su única hermana se llamaba Helena y su madre era la “señora María”, una mujer neurótica e inestable que confinó a las niñas en una pequeña habitación, limitándose a visitarlas de tarde en tarde para garantizar su supervivencia. Siempre se mostró fría, arisca, brutal. Las niñas sólo abandonaban su encierro para jugar en un estercolero, sin ignorar que cualquier motivo podía desencadenar un aluvión de bofetadas, insultos y tirones de pelo. 

Emma Reyes / Crecer sin palabras

Emma Reyes

Crecer sin palabras

Explotada de niña, Emma Reyes reconstruye cómo fue su salida de ese pudridero


Marta Sanz
11 de mayo de 2015

Emma Reyes fue una pintora colombiana que residió en Italia y Francia. Tuvo amigos celebérrimos como Moravia, Sartre o Pasolini, y protegió como una madre a artistas del otro lado del océano que recalaron en Europa. Hasta ahí todo parece normal. Lo sorprendente es que una mujer analfabeta hasta la juventud, criada en un cuartucho, malnutrida, golpeada con una bota, abandonada como un animal, explotada laboralmente en un convento durante quince años, pudiese escapar del pudridero de la infancia y convertirse en la mujer que fue. Diego Garzón, en el epílogo, resuelve los interrogantes de la vida de Emma que surgen al hilo de la lectura de estas cartas, en las que la artista reconstruye sus orígenes para Germán Arciniegas. Más allá de la crónica negra o amarilla, lo que impresiona de Memoria por correspondencia es su resolución literaria: la escritura de una mujer que bordaba para las monjas y a la que quizá las habilidades del bordado —dibujar sobre el lienzo, traspasarlo con la aguja, combinar colores, conseguir que lo invisible del reverso sea tan pulcro y potente como lo visible— le sirvieran para narrar una niñez en las antípodas del paraíso perdido, Nunca Jamás o las infancias imperiales de un primer mundo donde la insalubridad en la educación adquiere acepciones distintas a las de la infancia de Reyes. Ella fue una niña vieja, que miraba alrededor con consumidas chispitas de alborozo, desde la puerilidad de quien aún no conoce el significado del lenguaje: no saber del mundo ni de sus nombres, después de quince años de clausura, se traduce en una forma de lengua insuficiente, caracterizada por su fibra poética, que recrea una peculiar experiencia de conocimiento. Como en los Recuerdos recobrados, de Kiki de Montparnasse, otra mujer que partió de una niñez traumática. El estilo no es espontáneo, sino que destila lucidez en el forzamiento que supone “empingorotarse” en la actitud de la escritura logrando recrear la atmósfera de misterio de quien vive sensaciones cuyos nombres ignora: el efecto encantadorde lo intuido recubre lo sórdido sin suavizarlo. Es más, lo subraya: el tremendismo que se naturaliza por costumbre —abandono de bebés, desgajamientos, cuchilladas, cachorrillos envenenados— se convierte en herida en la conciencia del lector. En la mezcla de géneros autobiográficos, la simplicidad de la voz infantil es un complejo mecanismo que funde las edades —infancia, juventud, madurez— incluyendo la figura del receptor de las cartas y la mirada de la hermana mayor que, poco a poco, se evapora.

Emma Reyes / Cartas de mi terrible infancia


Germán Arciniegas y Emma Reyes

Emma Reyes, cartas de mi terrible infancia

Llega a España «Memoria por correspondencia», libro en el que la pintora colombiana relata su difícil niñez

Inés Martín Rodrigo
4 de mayo de 2015

La artista colombiana Emma Reyes (1919-2003) conoció al historiador Germán Arciniegas (1900-1999) en París, en 1947, en un acto de la Unesco. La pintora llevaba tiempo instalada en la capital francesa, donde ya gozaba de cierto prestigio en la escena artística de la época. Nada hacía imaginar a Arciniegas que, bajo la imagen cándida, hospitalaria y generosa de Reyes, se escondía un pasado tenebroso, del que muy poca gente logra escapar. En los largos paseos que compartieron a la orilla del Sena, la artista confesó al historiador un secreto que llevaba años atormentándola: su terrible infancia.

miércoles, 11 de abril de 2018

Cuando Alejandro Obregón se comió el grillo


El gigante navegador Google dedicó hoy 4 de junio un ‘Doodle’ al pintor colombo-español Alejandro Obregón, con motivo del que sería su cumpleaños 94.

CUANDO ALEJANDRO OBREGÓN 
SE COMIÓ EL GRILLO
BIOGRAFÍA
Por Chachareros
4 de junio de 2014


El motivo de diseño que Google dedica para conmemorar cada día las efemérides de un hecho histórico, relacionado con situaciones o personajes (denominado Dooddle), se ha convertido en un icono de referencia para los millones de navegantes que usan el famoso buscador de internet.

La historia detrás del mural de Obregón en el salón elíptico del Congreso

Alejandro Obregón

La historia detrás del mural de Obregón en el salón elíptico del Congreso


Hace 30 años el maestro Alejandro Obregón pintó un potente mural en el Salón Elíptico del Congreso. El llamado que hizo al país en esa obra sigue vigente.
08 / 06 / 2016 
Cuando en 1948 el muralista y pintor Santiago Martínez Delgado le contó a Alejandro Obregón que le habían encargado un mural para el Salón Elíptico del Capitolio Nacional, el maestro no imaginó que casi 20 años después enfrentaría un reto similar. A mediados de 1986, el presidente Belisario Betancur se reunió con el maestro barranquillero para encomendarle una obra que ocuparía la pared detrás de la mesa directiva del salón. “En ese momento estaba limpia”, cuenta. “Había un vacío que llenar y pensé que una obra de Alejandro le daría muchísima potencia a ese lugar”.

martes, 10 de abril de 2018

Gabriel García Márquez / Obregón o la vocación desaforada

Alejandro Obregón, Gabriel García Márquez y Álvaro Mutis

GABRIEL GARCÍA MÁRQUEZ
BIOGRAFÍA

Obregón o la vocación desaforada

20 OCT 1982

Hace muchos años, un amigo le pidió a Alejandro Obregón que lo ayudara a buscar el cuerpo del patrón de su bote, que se había ahogado al atardecer, mientras pescaban sábalos de veinte libras en la ciénaga grande. Ambos recorrieron durante toda la noche aquel inmenso paraíso de aguas marchitas, explorando sus recodos menos pensados con luces de cazadores, siguiendo la deriva de los objetos flotantes, que suelen conducir a los pozos donde se quedan a dormir los ahogados. De pronto, Obregón lo vio: estaba sumergido hasta la coronilla, casi sentado dentro del agua, y lo único que flotaba en la superficie eran las hebras errantes de su cabellera. "Parecía una medusa", me dijo Obregón. Agarró el mazo de pelos con las dos manos y, con su fuerza descomunal de pintor de toros y tempestades, sacó al ahogado entero, con los ojos abiertos, enorme, chorreando lodo de anémonas y mantarrayas, y lo tiró como un sábalo muerto en el fondo del bote.Este episodio, que Obregón me vuelve a contar porque yo se lo pido cada vez que nos emborrachamos a muerte -y que además me dio la idea para un cuento de ahogados-, es tal vez el instante de su vida que más se parece a su arte. Así pinta, en efecto, como pescando ahogados en la oscuridad. Su pintura con horizontes de truenos sale chorreando minotauros de lidia, cóndores patrióticos, chivos arrechos, barracudas berracas. En medio de la fauna tormentosa de su mitología personal anda una mujer coronada de guirnaldas florentinas, la misma de siempre y de nunca, que merodea por sus cuadros con las claves cambiadas, pues en realidad es la criatura imposible por la que este romántico de cemento armado se quisiera morir. Porque él lo es como lo somos todos los románticos, y como hay que serlo: sin ningún pudor.

Álvaro Cepeda Samudio / Entrevista con Alejandro Obregón


ÁLVARO CEPEDA SAMUDIO
ENTREVISTA CON ALEJANDRO OBREGÓN
BIOGRAFÍA
“The road of excess leads to the palace of wisdom”
El Viejo Blake
Aunque por más de veinte años hemos vivido juntos; escandalizado juntos; emborrachado juntos disparado juntos a las lechuzas y a los faroles de las escuelas de Bellas Artes; toreado juntos cantando juntos las nanas de las garrapatas que parió la gata; construido cartillas remplazando en las letras encerradas los cuadros coloreados de bandera colombiana por símbolos que nos permitan juntos entendernos mejor, recibido juntos más de un centenar de brechas que debieron ser cosidas por puntadas de sutura en broncas, accidentes y simples tonterías; aunque por más de veinte años hemos cogido juntos la vida por los cachos, y si ha sido necesario también por el rabo, y la hemos tratado de agotar a patadas y a riesgo de piel sin perder nuestro infinito afán de estar vivos y juntos: a pesar de todo esto yo nunca he escrito sobre Obregón porque es el único hombre a quien confiaría mis hijos para siempre. (Lo que, sin constituir abiertamente una declaración de amor, pero sí de confianza, indica que nunca hemos enredado nuestras profesiones).