
La argentina Sofía Balbuena gana el IX Premio Ribera del Duero de Narrativa Breve
El jurado, presidido por Juan Gabriel Vásquez e integrado por Nuria Barrios y Paulina Flores, entre otros, destaca la ironía y subversión de ‘Personaje secundario’

El jurado, presidido por Juan Gabriel Vásquez e integrado por Nuria Barrios y Paulina Flores, entre otros, destaca la ironía y subversión de ‘Personaje secundario’

Editoriales grandes y pequeñas apuestan hoy por libros de relatos, un género que abandona los márgenes para alcanzar a los lectores y gozar de un mayor reconocimiento

El rescate editorial de la iconoclasta creadora prosigue con una colección de sus artículos y un libro sobre su relación con Joan Didion

En una ciudad plagada de cámaras, Eve Babitz (Los Ángeles 1943-2021) se movió con desenfado fuera de foco, esquivando el primer plano. En su foto más icónica aparece sentada de perfil, completamente desnuda mientras juega al ajedrez con Marcel Duchamp, con el rostro oculto en su melena. Tenía 20 años y la foto formó parte de una exposición que comisarió uno de sus amores de aquel momento. Rabiosamente sexy, inquieta y fiestera, cachorra de la élite cultural de posguerra en Los Ángeles (su padrino fue Stravinsky y Aldous Huxley frecuentaba la casa de su padres), ella fue por derecho propio una figura ineludible del terremoto cultural en la meca del cine en la segunda mitad del siglo.

La pintora y poeta, hija de Ted Hughes y Sylvia Plath, se adentra en la autobiografía con ‘George, mi amistad con una urraca’, diario sobre su día a día con el pájaro que rescató en su jardín. Hoy vive con 14 búhos, dos perros, cinco chinchillas, un hurón y una pitón real.

El lanzamiento de la novela ‘El club del olvido’ coincide con la llegada a la gran pantalla de ‘Todo lo que no fuimos’ y el estreno en julio de la serie ‘El mapa de los anhelos’

Jessica Francis Kane recrea en la novela ‘Fonseca’ el viaje de la escritora británica con su hijo para escapar de la penuria económica

Aún faltaba más de un cuarto de siglo para que Penelope Fitzgerald (1916-2000) arrancara su carrera como escritora a los 58 años, y se convirtiera en una de las autoras británicas más reverenciadas y queridas, un clásico de la literatura del siglo XX. En 1952 Fitzgerald mediaba la treintena, estaba en los primeros meses de su tercer embarazo, codirigía con su esposo Desmond, a quien había conocido en la Universidad de Oxford antes de la guerra, la revista literaria World Review, donde publicaban textos de J. D. Salinger, Norman Mailer o Alberto Moravia, y trataba de sacar adelante a dos hijos pequeños, mientras navegaba el alcoholismo de su pareja, que ya había perdido la licencia como abogado. Fue entonces cuando emprendió un viaje propio de una novela junto a su hijo Valpy, de cinco años, a Saltillo (México), alentada por la carta de unas supuestas parientes irlandesas, a quienes ella no conocía, y que le comunicaban que buscaban heredero para su fortuna y pensaban que su vástago era un posible candidato.

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| La escritora Mariana Enriquez, retratada en Madrid el pasado 21 de marzo.SAMUEL SÁNCHEZ |

Asegura Guillermo Saccomanno (Buenos Aires, 76 años) que él no teme a la página blanco, “prefiero que ella me tema a mí”, y añade que no es alguien que piense una novela capítulo por capítulo antes de escribirla, sino que va avanzando “según las frases y las situaciones”. Las que él atravesó mientras escribía el libro ganador del XXVIII premio Alfaguara, Arderá el viento, incluyeron neumonía, covid y desalojo de la cabaña donde vivía. Lo explicaba este jueves por videoconferencia desde Buenos Aires, poco después de que el presidente del jurado, Juan Gabriel Vásquez, novelista colombiano que obtuvo este mismo premio en 2011, anunciara el fallo en el Círculo de Bellas Artes de Madrid. El premio está dotado con 168.000 euros y la publicación en todos los territorios de habla española el 20 de marzo. Se recibieron más de 700 manuscritos y el jurado deliberó sobre una selección de cinco obras. La ganadora se presentó bajo el pseudónimo de Jim, “un homenaje a Conrad y al personaje que hace del fracaso un éxito”, según Saccomanno.


Andrea Aguilar
Madrid, 23 de mayo de 2024
Reunido el jurado este jueves en Oviedo se ha fallado el premio Princesa de Asturias de las Letras 2024, que ha recaído en la poeta rumana Ana Blandiana (Timisoara, 82 años), autora poco conocida por el gran público en España pero señalada por la crítica como una de las grandes voces de la literatura europea y una figura indispensable en la historia de la resistencia al régimen totalitario de Nicolae Ceausescu. “Me resulta difícil expresar mi emoción y gratitud por el gran honor que representa para mí la concesión del Premio Princesa de Asturias. No puedo evitar recordar a Platón que recomendaba la coronación de los poetas con laureles y su expulsión de la ciudad. ¡¡¡Pero, ¿y si para mí la poesía es realmente un camino hacia la polis, una forma de quedarse, una forma de acompañar el sufrimiento de los demás?!!!”, ha escrito la poeta al conocer el fallo del jurado.

La novelista británica Tessa Hadley en la FIL de Guadalajara en 2015.BERENICE BAUTISTA (AP)
Tessa Hadley: “Me interesan las mujeres fuertes que se construyen a través de un hombre”
Andrea Aguilar
8 de enero de 2021
No tiró la toalla, y el éxito llegó. A los 46 logró publicar su primera novela, pero llevaba más de 10 años intentándolo y fallando. La fama de la británica Tessa Hadley (Bristol 63 años) ha sido tardía, pero en los últimos años la crítica y los lectores han celebrado sus libros, que también han sido elogiados con entusiasmo por colegas escritores como Colm Tóibín o Zadie Smith. “Si hubiera ocurrido a la inversa y hubiera triunfado de joven se me habría subido a la cabeza y habría tenido una vida loca. En lugar de eso, según me voy haciendo mayor me va llegando esta maravillosa satisfacción”, comenta con una franca sonrisa desde su cottage de Summerset por videoconferencia. “Me encanta haber pasado por ese doloroso y largo camino de aprendizaje y fracaso cuando estaba en plena crianza de mis hijos y luego haber encontrado a mis lectores. Es una bendición”.
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| Tessa Hadley |
No comparten nacionalidad, ni temática, ni han sido estrictamente contemporáneas y, sin embargo, la coincidencia en las mesas de novedades de los últimos meses de la argentina Aurora Venturini, la canadiense Helen Weinzweig y la británica Tessa Hadley subraya un extraño vínculo entre estas tres novelistas: el éxito les llegó a las tres a una edad en la que muchos escritores están ya de retirada.
Andrea Aguilar
30 de junio de 2024
En el arranque de El afuera (Anagrama) escribe Margarita García Robayo (Colombia, 44 años) que encontró en sus notas los apuntes sobre los que armó este ensayo “como una garrapata entre los pelos de un animal”. Puede parecer extraño que un texto sobre el tiempo en el que nacieron sus dos hijos tenga algo que ver con el parásito, pero el símil conecta bien con la historia que se propone contar y esa sensación de incomodidad que describe de forma directa y certera, —”casi seis años de estar clavando el ojo en eso que no entendía qué era y ahora me resultaba tan obvio como un elefante en mi salón”—. También desde la ficción en su nuevo cuento Alegría, ilustrado por Powerpaola y publicado esta primavera por Páginas de Espuma, García Robayo conecta con una atmósfera de peligros apenas escondidos, no tan ajena como pudiera parecer, a la descrita en su ensayo. La amenaza del espacio exterior se palpa desde otra perspectiva.

La polémica que ha levantado la inclusión y posterior exclusión en el festival de la revista The New Yorker del ideólogo de la derecha alternativa estadounidense Steve Bannon ha levantado una tormenta de críticas. Muchas de ellas han ido dirigidas al director de la publicación, David Remnick, una de las voces más firmes y lúcidas frente a Trump. Otras han cargado contra quienes pusieron el grito en el cielo tuitero (Bret Stephens proclamaba en The New York Times que parece que el semanario lo dirige Twitter, no Remnick) por la participación del supremacista jefe; y también ha habido recriminaciones por la decisión última de retirarle la invitación, y no tratar de romper las trincheras y cajas de resonancia que polarizan al electorado.
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| El escritor estadounidense Richard Ford, en un hotel de Madrid.JAIME VILLANUEVA |
Andrea Aguilar
Madrid, 8 de junio de 2024
De visita por España para presentar su última novela, Sé mía (Anagrama), el escritor Richard Ford (Jackson, Mississippi, 80 años) recibe en una sala del hotel Wellington de Madrid. Un caballero del sur, si es que tal cosa aún existiera, el autor conserva un suave deje en su acento y esa característica elegancia, que esta mañana se traduce en una camisa de un verde intenso, convenientemente desvaído. Premio Princesa de Asturias en 2016, Ford es un declarado entusiasta de España, y en un momento dado de la conversación cuenta que él y su esposa, con la que lleva casado desde 1968, acaban de vender su casa en Nueva Orleans y no le importaría mudarse a Asturias, aunque ella no es tan partidaria.
Marcel Proust y el apabullante Ulises de James Joyce estarán de celebración en 2022, al cumplirse 100 años desde la muerte del gran escritor francés y otros tantos de la publicación de la legendaria novela vanguardista que rompió con las convenciones narrativas. Uno y otra serán objeto de homenajes e importantes rescates, pero antes de echar la vista atrás, el nuevo año trae un abigarrado programa editorial de nuevos títulos de ficción. Ya en enero se lanzarán Ay, William (Alfaguara), novela de Elizabeth Strout que da continuación a la historia que arrancó en Me llamo Lucy Barton; Una casa propia (Literatura Random House), nueva entrega de las memorias noveladas de Deborah Levy; y Todas nuestras maldiciones se cumplieron (Seix Barral), de la argentina Tamara Tenenbaum, autora de El fin del amor, que esta vez escribe sobre la comunidad judía ortodoxa en la que creció. Y dos libros de relatos: Grand Union (Salamandra), que reúne los cuentos de Zadie Smith, y bola ocho (Nórdica), el debut en español de Elizabeth Geoghegan, alumna y amiga de Lucia Berlin.
En febrero las historias de amor y conquista que llegarán a las librerías incluyen desde el regreso de Agustín Fernández Mallo con una novela situada en Venecia, El libro de todos los amores (Seix Barral), hasta El festín del amor (Asteroide), del estadounidense Charles Baxter, pasando por Amor libre (Sexto Piso), de Tessa Hadley, la autora británica cuyo triunfo tardío no deja de alumbrar celebradas novelas como esta situada en el Londres de los años sesenta. También llegarán Niña de octubre (Gatopardo), la novela en la que Linda Boström cuenta su parte de la historia con el novelista y padre de sus cuatro hijos Karl Ove Knausgard; la multipremiada y aclamada Brillo (Blackie Books), de Raven Leilani, sobre un triángulo amoroso que incluye a una joven negra y a un hombre blanco de 40 años casado; y la nueva novela de Luis Landero, Una historia ridícula (Tusquets), en la que el atractivo de la conquista amorosa está conectado con el ascenso de clase. Valentín Roma incide con El capitalista simbólico (Periférica) en este mismo asunto en la Barcelona de los noventa, y Juan Tallón tiene esa España como telón de fondo de Obra maestra (Anagrama), el peculiar relato ficcionalizado de la desaparición real de una escultura de Richard Serra.
La autora de Tan poca vida, Hanya Yanagihara, vuelve con Al paraíso (Lumen), otra larga historia en la que alterna el siglo XIX con los años del sida en EE UU, un tema que conecta con la pandemia actual. El griego Petros Márkaris sitúa la historia de Cuarentena (Tusquets) en la Atenas del coronavirus, y el Nobel Orhan Pamuk también escribe sobre el contagio y las plagas en Las noches de la peste (Literatura Random House) su regreso a la mesa de novedades previsto para marzo. Ese mes también vuelve la autora de Casas vacías, la mexicana Brenda Navarro, con Ceniza en la boca (Sexto Piso), y Javier Cercas termina con El castillo de Barbazul (Tusquets) la trilogía que arrancó con Terra Alta. Y también pone punto y final a la suya Eva Baltasar con Mamut (Literatura Random). El Nobel Isaac Bashevis Singer sale en marzo por partida doble con el libro de relatos Una ventana al mundo (Nórdica), que incluye cinco inéditos, y con la divertida novela El seductor (Acantilado).
La literatura negra es la que mejor aguantó el envite del confinamiento y, a tenor de lo visto para 2022, la que más músculo conserva. En abril llega lo nuevo de Don Winslow, Ciudad en llamas (HarperCollins), el inicio de una gran serie sobre la mafia que hunde sus raíces en años de investigación sobre sus propios orígenes del creador de El cártel. Estará en febrero en Barcelona para recibir el Pepe Carvalho de la BCNegra. Allí también tendremos a Elmer Mendoza: el creador de El zurdo Mendieta y uno de los grandes renovadores del género vuelve con Ella entró por la ventana del baño (Alfaguara). Y a Alan Parks, con una nueva entrega sobre su brutal serie en el Glasgow de los setenta, Bobby March vivirá para siempre. Todo un acontecimiento para los aficionados a la novela de espías se puede considerar la llegada en enero de Conexión Londres, el cierre de la serie de Thomas Kell escrita por Charles Cumming, lo más cercano a John Le Carré que ha dado la nueva literatura británica. Y atención a los debúts de Teresa Cardona (Los dos lados, Siruela) y Virginia Feito (La señora March, Lumen) que está protagonizando en el mundo anglosajón un éxito tan rotundo como complicado de clasificar.
El capítulo de heterodoxos homenajes arranca en enero con la nueva novela de Rodrigo Fresán, Melvill (Literatura Random), dedicada al padre de Bartleby y Moby Dick, y sigue en otoño con la obra de la irlandesa Doireann Ní Ghríofa Un fantasma en la garganta (Sexto Piso), en la que se entrecruza un poema del siglo XVIII con unas memorias de maternidad. David Rieff selecciona los mejores textos de su madre en Susan Sontag. Obra imprescindible (Alfaguara), y sale también El libro de Ana María Matute (Blackie Books), antología de literatura y vida de la autora catalana. La novela que mezcla investigación y autoficción Sobre Barbara Loden (Sexto Piso), de la francesa Nathalie Léger, tiene en el centro a la actriz y directora estadounidense que triunfó en el festival de Venecia con la película de culto Wanda y fue esposa de Elia Kazan. Y desde el mundo del cine también llega el debut de Werner Herzog con El crepúsculo del mundo (Blackie Books), la historia de un soldado japonés que siguió combatiendo en una isla perdida tras el fin de la Segunda Guerra Mundial; y el libro Ivo y Jorge (Tusquets), de Patrick Rotman, sobre la amistad de Yves Montand y Jorge Semprún.
Entre las recuperaciones destacan Canto de sirena (Gatopardo), de Charmian Clift, periodista australiana que junto a su esposo se instaló en la isla griega de Kalymnos y cuya vida bohemia inspiró a Leonard Cohen, entre otros artistas; y Aguamala, cuatro días de lluvia en la ciudad de Nápoles a la espera de un suceso extraordinario (Acantilado), de Nicola Pugliese, una novela que publicó originalmente en 1977 Italo Calvino en el sello Einaudi y que el autor prohibió que fuera reeditada hasta su muerte (2012). También llegarán en Salamandra dos títulos del premio Nobel 2021, Abdulrazak Gurnah, A orillas del mar, y su última obra, Afterlives, que retoma la historia de Tanzania donde la dejó en Paraíso.
Saldrá también un nuevo libro de Maryse Condé, Yo, Tituba, la bruja negra de Salem (Impedimenta), en el que fabula sobre la historia de esa esclava que fue condenada en los célebres juicios del siglo XVII, y la novela situada en una plantación El baile del agua, del ensayista estadounidense Ta-Nehisi Coates. La argentina Camila Sosa, autora de Las malas, vuelve con nueve relatos reunidos en Soy una tonta por quererte (Tusquets). Y Diferente pero como todo el mundo (Tránsito), de Nora Eckert, reconstruye la historia de Chez Romy Haag, un legendario club de travestismo en el Berlín Occidental en los setenta.
El año nuevo traerá de regreso a la premio Princesa de Asturias Siri Hustvedt con Madres, padres y demás apuntes sobre mi familia real y literaria (Seix Barral), en abril; a Joyce Carol Oates con dos nouvelles de misterio que publicará Siruela en enero; también a la poeta y escritora colombiana Piedad Bonnett con Qué hacer con estos pedazos (Alfaguara), y a Héctor Abad Faciolince en el mismo sello en mayo. Volverán a las librerías el italiano Domenico Starnone, considerado por muchos como parte indispensable de la misteriosa identidad de Elena Ferrante, con Confidencia (Lumen), y Eduardo Berti con Un hijo extranjero (Impedimenta), donde narra la historia que surgió a partir de la publicación de Un padre extranjero.
Cuesta más conocer los planes editoriales del segundo semestre, pero habrá nuevos libros de Luis Mateo Díez y de Bernardo Atxaga en Alfaguara. Con la reentré llegarán también la traducción al español de la última novela de Houellebecq y Sobre la libertad, de Maggie Nelson (ambos en Anagrama); Lincoln Highway (Salamandra), de Amor Towles, autor de Un caballero en Moscú; y la novela ganadora del premio Booker de 2021, La promesa, de Damon Galgut que sacará Asteroide. También se publicará En memoria de la memoria (Acantilado), de Maria Stepanova, saludada por la crítica anglosajona como la nueva gran voz de la literatura rusa, cuyo monumental libro funde historia personal y cultural.
Y, de vuelta al principio de esta historia sobre literatura en 2022, habrá dos importantes novedades de Marcel Proust: Los 75 folios y otros manuscritos inéditos (Lumen), y una selección importante de su correspondencia, que se publica por primera vez en español en Acantilado, aún sin fecha fija. La otra incógnita es cuándo saldrá la novela que Almudena Grandes dejó escrita; aunque se sabe que será este año y en Tusquets, el anuncio se hace esperar.
Con información de Juan Carlos Galindo.
Es periodista cultural. Licenciada en Historia y Políticas por la Universidad de Kent, fue becada por el Graduate School of Journalism de la Universidad de Columbia en Nueva York. Su trabajo, con un foco especial en el mundo literario, también ha aparecido en revistas como The Paris Review o The Reading Room Journal.
| Paz Errázuriz Fotografía de Nacho Rojas |
—¿Qué libros cambiaron su mirada?
—Las crónicas periodísticas de Pedro Lemebel me enseñaron mucho. También la poesía; por ejemplo los versos de Malú Urriola, Carmen Berenguer, Nicanor Parra; siempre me he sentido muy cercana a este género.
—¿Ninguno de fotografía?
—Soy autodidacta y había pocas bibliotecas en Chile cuando comencé, pero cuando empecé a acercarme a la vida con mi cámara, los trabajos de Cartier-Bresson, de Josef Koudelka y de Robert Capa fueron muy importantes.
| Almudena Grandes |
Decía Almudena Grandes que el centro de Madrid para ella era la Glorieta de Bilbao. Sus cuatro abuelos eran del barrio de Chamberí. Madrileña orgullosa, taurina, futbolera, excelente cocinera, matriarca de los suyos y de todos los amigos que caían en su órbita, generosa y optimista incorregible. Fue rebelde y posmoderna antes de aplicarse con rigor, y con la fuerza de su fe en las buenas historias de amor y de lucha, a escribir novelas río que han arrastrado a millones de lectores. En Brooklyn, en Francia, en Italia, en Buenos Aires quien disfrutaba de un libro de Almudena ya no podía renunciar nunca más a su serie de novelas sobre la Guerra Civil, rigurosamente investigadas y fabulosamente inventadas. Persiguió esas historias contadas a veces a media voz y otras narradas en bares entre amigos, historias de guerra y de posguerra que, en los años de la Movida y de furor nocturno, a nadie interesaban, tampoco a ella.
| Joan Didion |
Aunque fue su madre quien le regaló un cuaderno y le dijo que se pusiera a escribir, su carrera arrancó en la revista Vogue, donde la entonces joven y talentosa escritora en ciernes venida de la costa Oeste estadounidense aterrizó gracias a un concurso al que se presentó con un artículo-ensayo. Que una de las mejores prosistas de la lengua inglesa y una de las periodistas que revolucionaron la manera de ver y contar se forjase en la redacción de una revista clásica femenina no es un dato banal. Joan Didion, quien, según contó, pasó muchas horas copiando en su máquina de escribir las novelas de Hemingway para entender el ritmo de su prosa, aprendió, escribiendo los pies de foto de Vogue, el poder de la síntesis, y esa lección la llevó hasta sus últimas consecuencias. Su elegancia es igualmente legendaria.