Mostrando entradas con la etiqueta Sergio Ramírez. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Sergio Ramírez. Mostrar todas las entradas

martes, 29 de julio de 2025

Jerzy Kosinski, «show-man» del ego

 

Jerzy Kosinski


Jerzy Kosinski, «show-man» del ego



Sergio Ramírez

Impecablemente atildado como si acabaran de recortarlo de una página de la ya fenecida revista Squier, Jerzy Kosinski se exhibe ante el público congregado para oírlo en la sala de conferencias de la Amerika-Haus en Berlín, se pasea en perfecto dominio del auditorio como un show-man de la televisión, casi puede uno adivinar el invisible cordón del micrófono que arrastra tras sí mientras cuenta sus anécdotas de animador; y casi al descuido, retoca su peinado. Kosinski, the great. Emigrado de Polonia -Jerzy Nikodem Kosinski nació en Lodz en 1933, hijo de padres rusos- llegó a los Estados Unidos en 1957, ya doctorado en Sociología, y después de trabajar como camionero, barman de cantina pobre y chofer de ricos, se casó ¡oh, el milagro americano! con la viuda de uno de los fundadores de la más grande compañía de acero de USA. (Que, por supuesto, se murió al poco tiempo de cáncer).

lunes, 13 de enero de 2025

Sergio Ramírez / La dictadura de Maduro

 



La dictadura de Maduro

Todas las autocracias en Venezuela, de distinta duración, tienen rasgos comunes: vienen respaldadas por una casta militar corrupta y una oligarquía de viejos y nuevos ricos


Sergio Ramírez

11 de enero de 2025

Con la toma de posesión de Nicolás Maduro como presidente fraudulento se remachan los clavos de otra dictadura en Venezuela, como las tantas que ese país ha sufrido en su historia moderna, de Juan Vicente Gómez a Marcos Pérez Jiménez a Hugo Chávez, todos respaldados en su hora por una casta militar corrupta, una oligarquía complaciente de viejos o nuevos ricos y validos de los instrumentos clásicos de las autocracias latinoamericanas, el fraude electoral, la represión violenta, el desprecio a la institucionalidad, y el Estado tomado como botín para afianzar lealtades y complicidades políticas.

lunes, 21 de octubre de 2024

Fotos fijas con Antonio Skármeta

 

Antonio Skármets
París, 2013
Foto de Ulf Andersen

Fotos fijas con Antonio Skármeta

La muerte del escritor chileno devuelve a la memoria alguno de los momentos compartidos con él


SERGIO RAMÍREZ
20 OCT 2024 - 22:00 COT

Antonio Skármeta había logrado salir de Chile con su mujer y sus hijos en aquellos días de toque de queda, asesinatos y destierros, y tras un año de incertidumbres vivido en Argentina llegó a Berlín Occidental favorecido por la misma beca que yo tenía entonces, en el programa de Artistas Residentes.

lunes, 27 de diciembre de 2021

Sergio Ramírez / Mi propia Almudena

Almudena Grandes


Sergio Ramírez
Mi propia Almudena
6 de diciembre de 2021

Cada uno ha sacado a luz a su propia Almudena ahora que sombras suele vestir.

La mía está sentada en una mecedora en el corredor de nuestra casa en Managua, febrero de 2009. A contraluz, como una fotografía mal tomada, tras ella estalla en rojo y morado la buganvilia que cubre la cerca lateral. Lleva un blusa verde y los pantalones son negros, la melena atada atrás en un moño con una cinta rosa. Se mece lentamente, impulsándose con los pies. Tiene aire nicaragüense en sus rasgos, o gitanos, o madrileños. Lo que sea. Pero Almudena está sentada allí, bajo esa luz de encendidos oros del trópico incandescente.

miércoles, 15 de diciembre de 2021

Los mejores libros de 2021 / Siete visiones desde América Latina

 

Siete visiones desde América Latina

RICHARD PARRA

 

La caza espiritual, de Miluska Benavides. Hipatia Ediciones

 

La mejor publicación que leí este 2021 es la reedición del libro de cuentos La caza espiritual de la escritora peruana Miluska Benavides. Se trata de un texto que superpone experiencias íntimas y genealogías con disímiles eventos históricos no expresamente vinculados. El libro es un ensamble de geografías, cuerpos y subjetividades lejanas; se constituye por formas diversas como la oralidad, el relato científico, la historia colonial genocida y la descripción de perturbadores sueños. Los cuentos poseen una cadencia unitaria; sin embargo, su discontinua sintaxis, temporalidad y erótica en las que sus materiales se intersectan se desvían radicalmente de la tradición estética occidental de la que se alimentan. Lo sublime kantiano otorgado a lo inconmensurable de la naturaleza se instala, más bien, dentro de lo siniestro freudiano; así, lo cotidiano se desplaza hacia un atroz malestar. En La caza espiritual, la reconstrucción de la trágica memoria colectiva cohabita con la fatal amenaza de su borramiento.

lunes, 5 de abril de 2021

Vargas Llosa / El don de la ubicuidad

El escritor y premio Nobel Mario Vargas Llosa, en su casa en Madrid.El escritor y premio Nobel Mario Vargas Llosa, en su casa en Madrid.SAMUEL SÁNCHEZ

Mario Vargas Llosa

BIOGRAFÍA

El don de la ubicuidad

Lo primero que un escritor debe lograr es convencer al lector local de que le está contando con propiedad el entramado de su propia historia; que es convincente cuando le describe las calles, barrios y plazas, metederos y cantinas


Sergio Ramírez
13 de octubre de 2020

De los muchos rasgos diversos del arte de novelar de Mario Vargas Llosa, a quien celebramos al cumplirse el décimo aniversario de su premio Nobel, hay uno que me ha admirado siempre, y es el poder de apropiarse de lo que de primera intención llamaría escenarios lejanos, o escenarios ajenos.

jueves, 11 de marzo de 2021

Sergio Ramírez / Cambia, todo cambia


Manifestantes disparan morteros caseros, el pasado 9 de junio, durante los enfrentamientos entre manifestantes y policias en Masaya (Nicaragua).
Manifestantes disparan morteros caseros, el pasado 9 de junio, durante los enfrentamientos entre manifestantes y policias en Masaya (Nicaragua).  EFE

Cambia, todo cambia

Lo único que no ha cambiado en Nicaragua es la esperanza por una vida nueva, y la fe en un país democrático, justo y libre

Sergio Ramírez
11 de junio de 2018

Nicaragua es hoy un país distinto. Otro país. Quien lo vio antes del 18 de abril, cuando comenzaron las matanzas indiscriminadas de jóvenes, hoy no lo reconocería. Pero tampoco lo reconoce, menos de dos meses después, quien estuvo para esos primeros días infernales. Así me lo dice el periodista salvadoreño Carlos Dada, testigo de aquella primera rebelión desarmada reprimida salvajemente en las calles de Managua, y ha vuelto ahora, más de un mes después, y se aloja en el mismo hotel donde, si antes había alguno huéspedes, hoy él es el único, y la penumbra en la sala de estar ha crecido en medio de la soledad.

Sergio Ramírez / Ayer es hoy, multiplicado



Sede del FSLN que fue ocupada por manifestantes en Diriamba, a 40 km de Managua, el 14 de junio.
Sede del FSLN que fue ocupada por manifestantes en Diriamba, a 40 km de Managua, el 14 de junio.MARVIN RECINOS (AFP)

Ayer es hoy, multiplicado

Tras más de dos meses de siega, la cuenta se acerca a 300 asesinados, cazados por francotiradores, ejecutados con un tiro en la nunca, tiroteados por paramilitares. Y los heridos llegan a 1.500



SERGIO RAMÍREZ

10 JUL 2018 - 17:00 COT

La tarde del 23 de julio de 1959 se produjo en una calle de León la masacre de estudiantes de la que fui sobreviviente y que marcó mi vida para siempre, ejecutada por soldados del ejército de la familia Somoza.
Era una manifestación de protesta, y ya nos retirábamos hacia la universidad cuando estallaron las bombas lacrimógenas, y a los primeros disparos de los fusiles comencé a correr. Me topé con la puerta de servicio del restaurante El Rodeo. La empujé, y cedió. Se oía el tableteo de una ametralladora y seguían las descargas de los fusiles. Subí a la segunda planta. Había ahí tres niñas en una cama, aterrorizadas, en compañía de una empleada. “Estamos solas aquí”, me dijo la mujer”, con voz temblorosa.

Sergio Ramírez / Los nietos de la revolución




Pancartas en favor de la democracia en una calle de Managua.
Pancartas en favor de la democracia en una calle de Managua.  REUTERS

Los nietos de la revolución

Jóvenes lúcidos y sin artimañas políticas luchan por la democracia en Nicaragua


Sergio Ramírez

29 de mayo de 2018

Los muchachos que han salido a las calles a dar la cara por Nicaragua, nacieron a partir de los años noventa, o en este mismo siglo, y por lo tanto la revolución que derrocó a Somoza es un hecho ignorado para muchos de ellos, o ha sido distorsionado por la propaganda oficial, lo que viene a ser lo mismo.

jueves, 31 de diciembre de 2020

Vargas Llosa / El don de la ubicuidad

Mario Vargas Llosa


Mario Vargas Llosa

El don de la ubicuidad

Universos. El escritor nicaragüense, Premio Cervantes 2017, ofrece una lectura de cómo el nobel peruano, en su narrativa, desde escenarios locales, se extiende y se apropia de ambientes extranjeros para sus ficciones.


Sergio Ramírez
6 de diciembre de 2020

De los muchos rasgos diversos del arte de novelar de Mario Vargas Llosa, a quien celebramos al cumplirse el décimo aniversario de su Premio Nobel, hay uno que me ha admirado siempre, y es la apropiación de los escenarios.

Esa virtud excepcional de naturalizar los ambientes extranjeros, la he hallado antes en Graham Greene; y solo para referirme a sus novelas de ambiente latinoamericano, cito El poder y la gloria, en Tabasco, en los años de la revolución mexicana; Nuestro hombre en La Habana, en los años anteriores a la revolución; Los Comediantes, Haití bajo la dictadura de Papa Duvalier; y El cónsul honorario, años setenta, en el nordeste de Argentina.

lunes, 2 de marzo de 2020

Ernesto Cardenal / Despedida a mi vecino

El escritor Sergio Ramírez junto al poeta Ernesto Cardenal.
Sergio Ramírez con su vecino, el poeta Ernesto Cardenal. 

Despedida a mi vecino

El papa Juan Pablo II le recriminó su adhesión a la Teología de la Liberación y lo suspendió del sacerdocio





Ernesto Cardenal fue mi vecino calle de por medio durante cuarenta años en Managua. Se cruzaba a la hora del desayuno a dejarme lo que había escrito, aún quizás esa misma mañana, y cuando yo terminaba una novela iba a dejársela también, recién salida de la impresora. Fue mi maestro de la prosa, porque en su poesía aprendí mucho del arte narrativo y de la cadencia de las palabras.

sábado, 11 de enero de 2020

Sergio Ramírez / La fracasada obsesión del todo total


Un grupo de estudiantes agitan banderas nicaragüenses durante las protestas congra el Gobierno de Daniel Ortega.
Un grupo de estudiantes agitan banderas nicaragüenses durante las protestas congra el Gobierno de Daniel Ortega.  EFE

La fracasada obsesión del todo total

Al controlar el todo, lo que se ha pretendido es crear un vacío lleno de silencio y de miedo. Y el silencio y el miedo se han roto


Sergio Ramírez
15 de mayo de 2018

Managua es una ciudad extraña, llena de imposturas oficiales que bien podemos llamar mesiánicas. Pongamos por caso, en primer lugar, los árboles de la vida, arbolatas como han sido bautizados por el ingenio popular, artefactos de fierro de gran altura y peso sembrados en calles, rotondas y avenidas por docenas.
Precisamente, abro mi novela Ya nadie llora por mí, con la visión de ese bosque hechizo. Mientras el inspector Dolores Morales recorre en su viejo Lada la carretera a Masaya, llegando a la rotonda Jean Paul Genie, él, y el lector, se enfrentan a esos adefesios coloridos y retorcidos:
“Las estructuras metálicas de los árboles de la vida poblaban el camellón central y los espaldones de la carretera formando un bosque inmenso y extraño, los arabescos de sus follajes amarillo huevo, azul cobalto, rojo fucsia, verde esmeralda, violeta genciana, rosa mexicano y rosado persa, alzándose entre la maraña de rótulos comerciales…”
Durante las demostraciones populares del mes de abril, encabezadas por jóvenes estudiantes, de los cuales cerca de 50 perdieron la vida bajo las balas, muchos fueron derribados entre clamores triunfales. En los vídeos, los muchachos siembran plantitas de árboles verdaderos en lugar de las monstruosas estructuras.
Pero aún quedan bastantes en pie, aunque siguen cayendo. Mucho se ha especulado sobre el significado esotérico de estos árboles sin vida, que provienen aparentemente de una tradición muy antigua, y según lo que puede leerse, siempre tuvieron una sacerdotisa encargada de su culto. Un antídoto eficaz, se lee en alguna otra parte, contra el mal de ojo.
La pretensión de controlar la estética urbana, arruinándola, es parte de la obsesión desmesurada de controlar el todo, o controlarlo todo, algo que parece sacado del mundo orwelliano pero más asfixiante aún. De esa agresión contra el paisaje son parte también las gigantografías de la pareja presidencial que se multiplican vigilantes, e ineludibles a la mirada.
Es la misma voluntad que controla los colores que debes ver, una gama caprichosa y arbitraria que empieza con el rosado chicha, colores que se muestran, agresivos, en banderolas, paredes de los edificios públicos, muros y bordillos de aceras. Y hasta la tipografía. Hay un tipo único de letra que debe usarse para los encabezados de los membretes de gobierno en circulares, comunicados de prensa, cartas y sobres, que se alterna con la caligrafía de la primera dama, su letra inscrita también hasta en los billetes de lotería. Y la @ para marcar de una vez el masculino y el femenino en esos mismos documentos.
Y, por supuesto, las consignas, creaciones poéticas de notable extravagancia unas veces, y otras fruto del saqueo de las oraciones, letanías y lemas católicos, sin que queden por fuera las celebraciones religiosas mismas, empezando por las de la Virgen María del mes de diciembre. Costosos altares, erigidos por decenas a lo largo de la avenida “De Chávez a Bolívar”, a cuenta de las instituciones públicas, entraron a competir con los que cada familia levanta por tradición en sus casas. Recién pasadas las últimas elecciones presidenciales se leía en cada uno de esos lujosos altares una consigna sacada de un novenario a la Virgen: “¡Victoria, victoria, María triunfó!”. La que había triunfado era la Virgen, convertida en valedora del partido oficial.
Como los obispos han condenado las masacres contra los estudiantes y exigen un nuevo orden democrático, los empleados públicos son convocados ahora a cultos de oración y alabanza neopentecostales en las rotondas de la ciudad. Los policías antimotines, antes de su jornada diaria, deben rezar estas alabanzas de rodillas en los cuarteles, según puede verse en los vídeos que circulan en las redes sociales.
Al controlar el todo, lo que se ha pretendido es crear un vacío lleno de silencio y de miedo. Y el silencio y el miedo se han roto. Se ha resquebrajado el todo total, que enseña fracturas irreversibles.
Y como en ese guion del todo total nunca cupieron los colores de la bandera de Nicaragua, ahora se han vuelto subversivos. Corren a borrarlos donde la gente los pinta sólo para que vuelvan a aparecer de nuevo. En las marchas, lo que se ve es una oleada de banderas azul y blanco.
En las redes cuenta un ciudadano que en un alto, mientras conducía, tomó la bandera que un niño le ofrecía, pero como el semáforo cambió a verde tuvo que avanzar. Luego de regreso, lo buscó y quiso pagársela.
―No señor –fue la respuesta del niño―. La bandera no se vende.
Sergio Ramírez es escritor y premio Cervantes 2017

viernes, 25 de octubre de 2019

Sergio Ramírez / Puño y letra







ergio Ramírez, junto a su esposa la socióloga Gertrudis Guerrero, tras depositar su legado en la Caja de las Letras del Instituto Cervantes.
Sergio Ramírez, junto a su esposa la socióloga Gertrudis Guerrero, tras depositar su legado en la Caja de las Letras del Instituto Cervantes.  EFE


Puño y letra

Somos hijos de la dignidad y de la palabra de Rubén Darío y Augusto César Sandino

SERGIO RAMÍREZ
20 de abril de 2018


Como parte de los actos del Premio Cervantes, se celebra el ritual del depósito de un legado en el Instituto Cervantes de Madrid.

El instituto funciona en un imponente edificio adornado de cariátides en la calle de Alcalá, donde estuvo el Banco Central, y por eso tiene bóvedas blindadas, a las cuales se da ahora uso literario, pues los legados se depositan en las cajas de seguridad que antes servían para que los clientes resguardaran allí sus valores.

viernes, 17 de agosto de 2018

Sergio Ramírez / Nunca cerrar los ojos






Marcha contra el gobierno de Daniel Ortega en Managua
Marcha contra el gobierno de Daniel Ortega en Managua EFE

Nunca cerrar los ojos

Los estudiantes que protestan en Nicaragua están devolviendo al país la moral perdida



Sergio Ramírez
28 de abril de 2018

Jamás antes la doble condición que siempre he defendido en mí mismo, la del escritor y el ciudadano, se hizo tan patente como el mediodía del 23 de abril cuando subí a la cátedra del paraninfo de la Universidad de Alcalá de Henares para pronunciar mi discurso ritual tras recibir de manos del rey de España el Premio Cervantes.

Nicaragua / Una represión sin sentido



El escritor nicaragüense Sergio Ramírez, junto a la escritora Gioconda Belli, en la concentración en la Puerta del Sol.
El escritor nicaragüense Sergio Ramírez, junto a la escritora Gioconda Belli, en la concentración en la Puerta del Sol.  EFE

Una represión sin sentido

Todo diálogo debe darse lejos de la manipulación y el engaño y estar dirigido a volver a la democracia plena y el respeto a los derechos humanos



Sergio Ramírez
23 de abril de 2018

En Nicaragua el régimen está usando la violencia desproporcionada y sin sentido para reprimir la justa protesta ciudadana encabezada por los jóvenes que están siendo masacrados por fuerzas paramilitares y policiales. Centenares han sido apresados y no se sabe de su paradero.

sábado, 27 de enero de 2018

Claribel Alegría / Su majestad ha muerto

Sergio Ramírez, Ernesto Cardenal y Claribel Alegría

Claribel Alegría

Su majestad ha muerto

Fue discípula de Juan Ramón Jiménez en Washington y vivió muchos de sus mejores años en Deià, en la isla de Mallorca

SERGIO RAMÍREZ
27 ENE 2018 - 13:51 COT




Claribel Alegría, en su casa de Managua (Nicaragua), en mayo de 2017.
Claribel Alegría, en su casa de Managua (Nicaragua), en mayo de 2017. CARLOS HERRERA

Claribel Alegría tomó desde la adolescencia el oficio de la poesía como el asunto de su vida, de manera que puedo decir de ella que vivió en estado poético hasta el último día, sin dudar un instante de que aquel había sido siempre su destino.
Un destino que la convirtió en hija de dos países a la vez, pues nació en Estelí, en el norte de Nicaragua, hija de un médico, Daniel Alegría, a quien las circunstancias políticas siempre anormales en Nicaragua lo hicieron irse a vivir a Santa Ana, en El Salvador, donde ella creció como salvadoreña. Por eso hablaba siempre de que tenía una patria y una matria.
Fue discípula de Juan Ramón Jiménez en Washington, cuando empezaba sus estudios universitarios, y él fue, sin decírselo, apartando los poemas que ella le enseñaba, para entregárselos de vuelta un día, debidamente mecanografiados por su esposa Zenobia, diciéndole que allí tenía su primer libro. Su padre, enemigo de las intervenciones yanquis en Nicaragua, llevando sus ardores antiimperialistas al extremo, hizo prometer a sus dos hijas que jamás se casaría con un gringo. Fue lo primero que hicieron. El elegido por Claribel, Bud Flaknoll, era todo lo contrario del americano feo. Diplomático que empezaba su carrera en el Departamento de Estado, renunció en protesta por las políticas injerencistas de Estados Unidos.
Conocemos a Claribel más por su poesía, cada libro una señal en el tiempo de lo que fueron las distintas etapas de su vida. Pero junto con Bud escribió al alimón una novela que resultó finalista del Premio Seix Barral, Cenizas del Izalco, y que gira alrededor de la masacre de miles de indígenas que el dictador esotérico Maximiliano Hernández Martínez perpetró a mansalva en El Salvador, un país de suerte tan desgraciada en su historia como Nicaragua.
Vivió en Washington, en Santiago de Chile, en París, y muchos de sus mejores años transcurrieron en Deià, en la isla de Mallorca, donde Bud y ella compraron una vieja casa campesina que remozaron. Un día, mientras ambos clavaban duelas subidos al techo, pasó por la callejuela Robert Graves llevando su compra del mercado en una bolsa de mano. “¿Usted es Robert Graves?”, le gritó Claribel desde arriba enarbolando el martillo. “Sí”, respondió él, haciendo visera con la mano. “¿Y ustedes quiénes son?”.
Esa noche tomaron una botella de vino los tres juntos en la salita aún llena de ripios y ladrillos, y se hicieron amigos entrañables desde entonces. Y Deià fue también el lugar de los veranos felices de Carlos Fuentes, Mario Vargas Llosa y Julio Cortázar, a quien Claribel saludaba cada mañana de ventana a ventana. Uno de sus mejores libros en prosa sigue siendo para mí Pueblo de Dios y de Mandinga, una crónica lúdica y llena de ardides y sorpresas sobre la vida pueblerina de Deià.
Claribel nunca dejó de ensayar novedades en su voz poética, que fue siempre una voz íntima donde vida y muerte fueron hermanas gemelas. Y tras el deceso de Bud años atrás en Nicaragua, la presencia del marido y camarada de aventuras y viajes ya nunca dejó de teñir su poesía, porque nunca se fue de su lado.
Dos poetas muy jóvenes que la admiraron mucho, Ulises Juárez Polanco y Francisco Ruiz Udiel, muertos tempranamente, dieron en llamarla Su Majestad, y así acabamos llamándola todos. Su Majestad, nuestra reina de la poesía.
Fuimos vecinos desde muchos años atrás, y la mejor hora de vernos era a las cinco de la tarde en su pequeño jardín donde la encontraba sentada esperando a sus visitas ya con su vaso de ron en la mano, siempre dispuesta a reír, ingeniosa en las bromas, y cáustica frente a lo que no le gustaba. Y cuando no me llamaba por teléfono, siempre estaban allí sus mensajes electrónicos. La edad nunca le hizo mella. Claribel era el nombre para una mujer joven, y nunca traicionó su apellido, Alegría.
Hasta Cartagena de Indias me llega el aviso de que Su Majestad, a quien creía y quería inmortal, ha muerto. Qué otro remedio que consolarme con su inmensa e indeleble poesía.
Sergio Ramírez es escritor nicaragüense y premio Cervantes 2017.