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miércoles, 30 de abril de 2025

Daniel Gascón / Mario y Félix

 

Marii Vargas Llosa y Félix Romeo

Mario y Félix

Cuando me enteré de la muerte de Vargas Llosa pensé en su obra irrepetible, en su coraje intelectual y en su curiosidad, en que había aprendido mucho de él. También pensé en Félix Romeo. 

sábado, 4 de enero de 2025

Daniel Gascón / El secreto de Alice Munro

 


El secreto de Alice Munro



Daniel Gascón
15 de mayo de 2024

Cynthia Ozick dijo de ella que era nuestra Chéjov y James Wood escribió que aunque eso se decía de mucha gente en su caso era cierto. Alice Munro, que ha muerto a los 92 años en Ontario, nació en 1931, se casó joven, tuvo cuatro hijas (una de ellas falleció al poco de nacer). Decía que escribía cuando se echaban la siesta y que la falta de tiempo la llevó a la ficción breve. Trabajó en una librería, publicó su primer libro en 1968, se divorció en 1972, se volvió a casar, regresó a la región de Canadá que convirtió en su territorio de ficción. Publicaba relatos en el New Yorker y los iba recogiendo en libros. Aunque tenía muchos lectores, era también una escritora de escritores: entre los que manifestaron admiración por ella están Jonathan Franzen, Ignacio Martínez de Pisón, Margaret Atwood o Antonio Muñoz Molina. Ganó el Premio Nobel de Literatura en 2013. Publicaba en un medio muy influyente y tuvo pronto reconocimiento, pero a la vez tenía algo periférico: por el género que cultivó con más asiduidad, por ser una mujer canadiense, por el tipo de temas y personajes que trataba. Estuvo muy de moda justo antes del Nobel: un ejemplo es que Pedro Almodóvar, fiable termómetro de lo cool, decidiera adaptarla. Era una referencia constante. Es una escritora claramente feminista, pero ha quedado algo marginada en el tiempo de la eclosión del feminismo. También es testimonio de un tipo de autor que prácticamente ha dejado de existir o al menos de ocupar un lugar central. El cuento es menos relevante, las revistas son otra cosa (aunque sigan siendo influyentes), el mercado es diferente, el éxito pasado causa fatiga y su mirada compleja y contradictoria la aleja del victimismo dominante en el Zeigeist.

viernes, 26 de julio de 2024

Vargas Llosa / El oso

 

Vargas Llosa 19 febrero
FERNANDO VICENTE

El oso

Faulkner escribió una historia que resumía un momento de la civilización humana: su avance frente a la naturaleza, cuando los seres humanos dan el salto que, sin saberlo ni adivinarlo, conduciría a los rascacielos que ocultan el sol



MARIO VARGAS LLOSA
18 DE FEBRERO DE 2023

Finalizadas las fiestas de París, ya en Madrid, me encerré en mi casa para leer una vez más El oso de William Faulkner. Es un relato que debo haber leído diez veces o acaso más. De tiempo en tiempo necesito releerlo porque es uno de los más bellos que escribió su autor. No sé si él lo supo nunca, pero todas las selvas y pantanos y desiertos están reunidos en este rincón del Misisipi norteamericano: los desiertos de Arabia, los bosques lujuriosos de la Amazonía, todas las planicies que el ser humano atravesó a sangre y fuego, para construir sus ciudades.

Daniel Gascón / Viva Mario Vargas Llosa

 

Mario Vargas Llosa, en febrero, en Málaga.
Mario Vargas Llosa, en febrero, en Málaga.LORENZO CARNERO 

Viva Mario Vargas Llosa

Uno puede estar en desacuerdo con opiniones y declaraciones concretas del escritor peruano, pero expresó con elocuencia una idea esencial: el mismo estándar democrático debe regir para políticos de izquierda y de derecha, para Europa y América Latina


Daniel Gascón
20 de diciembre de 2023

Mario Vargas Llosa ha anunciado que deja el periodismo. Termina así una carrera que empezó hace más de 70 años, cuando comenzó a publicar en el periódico peruano La crónica. Hace unas semanas dijo que Le dedico mi silencio, su libro más reciente, era también su despedida de la novela.

jueves, 25 de julio de 2024

Mar en calma y feliz viaje’, la mirada sobria y cargada de dolor de Bette Howland





Mar en calma y feliz viaje, 

la mirada sobria y cargada de dolor de Bette Howland

Recuperados los relatos de la escritora estadounidense, a medio camino entre la crónica de costumbres, el relato autobiográfico y el ensayo personal



DANIEL GASCÓN
20 JUN 2024 - 22:30 COT


Bette Howland (Chicago, 1937-Tulsa, 2017) publicó tres libros en un decenio: la novela autobiográfica El pabellón 3 (1974, editado en castellano por Tránsito en 2017), que partía de su internamiento en una planta psiquiátrica, la colección de cuentos Blue in Chicago (1978), y las tres novelas cortas reunidas en Things to Come and Go (1983). Obtuvo las becas Guggenheim y McArthur, pero su carrera y su existencia fueron erráticas. En 1999 publicó la nouvelle ‘Mar en calma y feliz viaje’ en una revista. Era una escritora olvidada hasta que Brigid Hughes, la directora de la revista Public Space,encontró una de sus obras en una librería de viejo en 2015. Hughes buscó a la escritora, que para entonces vivía en Tulsa con su hijo y padecía demencia y esclerosis múltiple. Encontró un centenar de cartas de un amigo de toda la vida de Howland y amante ocasional, Saul Bellow (Howland se intentó suicidar en casa del autor de Herzog).Hughes ha recuperado la obra de Howland: reeditando El pabellón 3 primero y después, en 2019, la antología Mar en calma y feliz viaje.

miércoles, 24 de julio de 2024

Daniel Gascón / Lo que le debemos a Salman Rushdie

 

Salman Rushdie
Salman Rushdie, en el Festival de Literatura de Cheltenham (Reino Unido), en 2015.DAVID LEVENSON 


Lo que debemos a Salman Rushdie

El escritor ha reivindicado el valor de la literatura y el juego, y ha explicado que la libertad de expresión es la libertad de la que dependen todas las demás




Daniel Gascón
17 de agosto de 2022


La persecución a Salman Rushdie tiene algo antiguo y algo moderno. La parte aparentemente antigua es la prevalencia de la visión religiosa sobre la ley de los hombres: un dictador teocrático senil condenó a muerte a un ciudadano de un país extranjero por haber escrito una obra de ficción. La fetua no solo atacaba la libertad de expresión sino también el Estado de derecho y la soberanía nacional. La parte tristemente moderna es que inicia una serie de persecuciones a escritores y artistas que habrían ultrajado al islam: están el caso Rushdie, el asesinato de Theo Van Gogh y las amenazas a Ayaan Hirsi Ali, las caricaturas del Jyllands-Posten, la masacre de Charlie Hebdo. En su momento, algunos vacilaron o culparon al escritor: no hay que ofender los sentimientos de los musulmanes, Rushdie sabía a lo que se exponía. La segunda objeción justifica que nadie critique a un matón y carga la responsabilidad sobre la víctima. La primera ha sido asumida de manera general y su contenido se ha ampliado a otras identidades, todas dispuestas a sentirse ofendidas y a exigir el silencio del agresor con distintos grados de violencia. El caso Rushdie anticipó que el respeto o la prudencia serían los disfraces de la cobardía. Las editoriales y los periódicos occidentales han internalizado la censura. David Rieff ha especulado sobre los cambios que exigirían a Los versos satánicos los “lectores de sensibilidad” que contratan muchas editoriales anglosajonas. Hay un paternalismo perverso en ese supuesto respeto: se considera que los representantes legítimos de una comunidad son las voces más extremas e intolerantes y se silencia a los disidentes. Rushdie nos ha recordado que los debates sobre la libertad de expresión suelen empezar como debates sobre la blasfemia. Se ha negado a ser un prisionero del edicto: escribiendo libros espléndidos, viviendo su vida sin que lo domine el miedo. Ha reivindicado el valor de la literatura y el juego, y ha explicado que la libertad de expresión es la libertad de la que dependen todas las demás: somos un animal del lenguaje y cercenar el lenguaje es amputar una parte de lo que somos como especie. “Conservas las libertades por las que luchas; pierdes las libertades que descuidas. La libertad es algo que alguien siempre te está intentando quitar. Y, si no la defiendes, la pierdes”, ha escrito. Lo sagrado no es lo que se dice sino la posibilidad de la conversación. La voz de Rushdie no podrá ser silenciada: entre otras cosas, porque dice las cosas riendo.


EL PAÍS




Daniel Gascón / Me acuerdo de Javier Tomeo

 

Javier Tomeo

Javier Tomeo

Me acuerdo de Javier Tomeo

El escritor hacía lo que hacen los genios: inventó una parte de la realidad que desde entonces nos acompaña para siempre


Daniel Gascón
21 de junio de 2023


Hoy se cumplen diez años de la muerte de Javier Tomeo (Quicena, Huesca, 1932-Barcelona, 2013), uno de los autores más singulares y fascinantes que ha dado la literatura española en las últimas décadas. Su narrativa, escribió Rafael Conte, “viene del mundo de las pesadillas, de lo fantástico y lo onírico, recuerda en suave —y subrepticio— a Kafka, a Buñuel, al surrealismo, a Charlot, a Buster Keaton o al gran Ramón Gómez de la Serna”. A medio camino entre el existencialismo y los chistes de La Codorniz, de Goya y del surrealismo, sus novelas y sus cuentos hablan de la incomunicación, del absurdo y de la soledad, con una mirada paranoica, un humor salvaje y un lirismo melancólico y repentino.

Philip Larkin / La emoción de la transparencia

Philip Larkin, en su mesa de trabajo, en 1965.
Philip Larkin, en su mesa de trabajo, en 1965.BROWN (

Philip Larkin: la emoción de la transparencia

Su mirada implacable, lúcida y precisa y su extraordinaria capacidad de evocación y síntesis tienen algo que te eleva


Daniel Gascón
27 de julio de 2022

“La privación es para mí como los narcisos para Wordsworth”, dijo Philip Larkin, que habría cumplido 100 años este mes de agosto. Para muchos fue el poeta más importante de la Gran Bretaña de posguerra. Ejerce una rara fascinación en otros escritores: ayudó a su amigo Kingsley Amis en la redacción de La suerte de Jim, Martin Amis ha observado que sus poemas “se leen como relatos destilados”, Andrew Motion escribió una biografía suya, Clive James dedicó décadas de estudio a esos versos “que no sonaban para nada como poesía / y que sin embargo eran exactamente eso”.

Daniel Gascón / La sabiduría de Charles Simic

 

Muere Charles Simic
El poeta Charles Simic, en Nueva York.PASCAL PERICH

La sabiduría de Charles Simic

“Todo, por supuesto, es un espejo si lo miras el tiempo suficiente”, escribió el poeta, fallecido el lunes a los 84 años


Daniel Gascón
11 de enero de 2023


Esta es una breve antología de versos y aforismos de Charles Simic: “1. Mi corazonada de que el lenguaje es inadecuado para hablar de la experiencia es en realidad una idea religiosa, lo que se denomina teología negativa. 2. El mundo siempre es viejo. No hay nuevos sucesos porque la conspiración es eterna. 3. ¿Cómo llegamos a conocer al Otro? Estando locamente enamorados. 4. Ars poetica: tratar de hacer reír a tus carceleros. 5. El lugar idóneo para enseñar escritura creativa es una librería de segunda mano. 6. Nuestros conservadores y liberales sueñan por igual con la censura. Su ideal, aunque no se den cuenta, es la China de Mao. Solo unos pocos libros en las librerías y las bibliotecas, y todos transmitiendo un mensaje honesto, saludable. 7. También la Gestapo y la KGB estaban convencidas de que lo personal es político. Su otra profesión de fe era la virtud por decreto. 8. Un poema es como robar un banco: la idea es entrar, dar una voz, hacerse con el botín y salir. 9. Aspiro a crear una especie de no género hecho de ficción, autobiografía, ensayo, poesía y, por supuesto, ¡chistes! 10. Estados Unidos es el único país del mundo donde una mujer rica con sirvientes puede hacerse pasar por una mujer oprimida y no ser objeto de pitorreo. 11. Cómo matar la poesía innata de los niños, tal es el orden del día secreto de un congreso sobre educación primaria. He conocido maestros que temen la poesía igual que un vampiro teme la cruz. 12. He aquí una ley férrea de la historia: la verdad se sabe justo en el momento en que a nadie le importa una mierda. 13. Todo, por supuesto, es un espejo si lo miras el tiempo suficiente. 14. La luna esta noche es como el culo de una joven novia que se pone en cuclillas para mear. 15. Un altar que honra al dios de la oportunidad. / Lo hermoso, advierte, / se encuentra accidentalmente y no sin codiciarse. / Lo que es hermoso se pierde con facilidad. 16. También, una vez, escuché el sollozo de un niño. / Tan cerca, que llegué a pensar, / por un momento, que era yo quien sollozaba.” Charles Simic nació en Belgrado en 1938, emigró a Estados Unidos en 1954 y ha muerto esta semana en New Hampshire. Fue poeta, ensayista, traductor y editor. Sus libros —poemarios como El mundo no se acaba o Acércate y escucha, selecciones como Antología poética, misceláneas como El monstruo ama su laberinto, memorias como La vida de las imágenes— pueden leerse en Vaso Roto y Visor. Le han traducido Jordi Doce y Nieves García Prados, entre otros.


EL PAÍS


Daniel Gascón / «Los escritores que más me gustan siempre tienden al humor»


Daniel Gascón


Daniel Gascón: «Los escritores que más me gustan siempre tienden al humor»


GONZALO GRAGERA
16 de diciembre de 2019

Aunque muchos de sus lectores lo conocieron en El golpe posmoderno (Debate, 2018), Daniel Gascón es autor de una obra que se ocupa de la narrativa, con títulos como La edad del pavo, La vida cotidiana, Entresuelo. Editor de la revista Letras Libres y columnista de El País, nos tiene acostumbrados a diseccionar la realidad política y cultural con estilo sobrio y trabajado, con inteligencia en los argumentos y personalidad en la escritura. En sus textos consigue dominar el análisis complejo mediante la claridad en la expresión. Ese don tan difícil.

Cómo se edita un texto / Las cinco reglas de Botsford


CÓMO SE EDITA UN TEXTO: LAS CINCO REGLAS DE BOTSFORD
Traducción de Daniel Gascón

[Gardner Botsford fue editor de The New Yorker. En este extracto de Life of Privilege, Mostly, expone unas reglas para editar un texto.]
A principios de 1948, la entrega de «Carta desde París» y «Carta desde Londres» se trasladó desde el domingo a un día más civilizado de la semana, y a mí me trasladaron con ella. Otra persona pasó a encargarse de las noches de domingo y empecé a dedicar la mayor parte del tiempo a editar largas piezas factuales: «Perfiles», «Reportajes» y textos de ese tipo. Seguí editando a Flanner y Mollie Panter-Downes –de hecho, a partir de entonces edité todo lo que cualquiera de los dos escribiese para la revista–, y también me asignaron a varios escritores de primera clase del New Yorker, con muchos de los cuales formé alianzas permanentes. Eso implicaba menos tiempo con los escritores de menor calidad con los que había empezado, los Helen Mears y Joseph Wechsberg. Helen Mears era una escritora olvidable; a Joseph Wechsberg lo recordaré siempre. Era un incordio, un Mal Ejemplo y un rito de paso para cada editor junior. Para empezar, era checo y en realidad nunca aprendió inglés. (Aquí hay una observación biológica de Wechsberg que he conservado intacta a lo largo de los años: «Sin los largos hocicos de los abejorros, los pensamientos y el trébol rojo no pueden ser fructificados».) Además, había empezado como escritor de ficción (ahora es más conocido, si es que se le conoce por algo, por algunos relatos que publicó en la revista antes de la guerra) y, cada vez que los datos que necesitaba resultaban elusivos, se los inventaba. Como su escritura estaba desvinculada de la gramática, el vocabulario y la cordura (ver arriba), podía escribir muy deprisa, y no había nadie más prolífico que él. Sandy Vanderbilt siempre decía que había editado más a Wechsberg que yo, y que había editado más a Wechsberg de lo que el propio Wechsberg había escrito, por culpa de una pesadilla recurrente en la que trabajaba en un manuscrito implacable e interminable de Wechsberg que seguía supurando por mucho que Sandy trabajara, pero cuando fuimos a la morgue y sacamos el archivo de Wechsberg, ninguno de los dos podía recordar quién había editado qué, o, para ser más precisos, quién había escrito qué. Lo que nos molestaba era que Wechsberg era inmensamente popular entre los lectores, lo que quería decir que nosotros éramos inmensa, aunque anónimamente, populares entre los lectores. Cuando llegaron algunos editores que eran todavía másjuniors que yo –Bill Knapp, Bill Fain, Bob Gerdy y un par de figuras más transitorias–, les asignaron a Wechsberg y yo quedé libre al fin. No totalmente libre, por supuesto.

martes, 20 de septiembre de 2022

Javier Marías / Instrucciones para describir la niebla

 

Javier Marías

Javier Marías: Instrucciones para describir la niebla

En sus más de cincuenta años de trayectoria, el escritor madrileño no solo consiguió crear un mundo literario, sino también unas reglas propias para juzgarlo, algo poco común.

Daniel Gascón
12 septiembre 2022


Javier Marías ha sido uno de los escritores más destacados de la democracia española y el que ha tenido mayor reconocimiento internacional. Ha muerto demasiado joven pero ha estado mucho tiempo en activo: publicó su primera novela, Los dominios del lobo, a los 19 años; la última, Tomás Nevinson, apareció en 2021. Su mundo, y en particular el mundo de sus últimos libros, era limitado: esto no es un demérito; una característica frecuente en los grandes artistas. Había conseguido, un poco a la manera de Almodóvar en el cine, que el lector comprendiera instantáneamente que aplicar las reglas que aplicaría a otras novelas estaría tan fuera de lugar como invalidar una película de Walt Disney porque resulta inverosímil que los animales hablen. En ese sentido, no solo consiguió crear un mundo literario, sino también unas reglas propias para juzgarlo, algo poco común.

sábado, 6 de marzo de 2021

Daniel Gascón / Los extranjeros



W.G. Sebald

Daniel Gascón
LOS EXTRANJEROS

THE FOREIGNERS by Daniel Gascón

1

Cuando, el 15 de septiembre del 2001, emprendí mi viaje a Inglaterra para cursar una beca Erasmus en la Universidad de East Anglia, quería ser un escritor americano. Había elegido Norwich porque tenía un buen departamento de literatura y cine, porque se daban clases de escritura creativa y porque Londres era demasiado caro.

John Lanchester / “Vivimos en una gran era de fortificaciones, fronteras y divisiones creadas recientemente”


John Lanchester


John Lanchester “Vivimos en una gran era de fortificaciones, fronteras y divisiones creadas recientemente”

Daniel Gascón

1 de septiembre de 2019

 

John Lanchester (1962) ha escrito novelas como En deuda con el placer, una especie de sátira nabokoviana protagonizada por un crítico gastronómico; El puerto de los aromas, un retrato de Hong Kong; y Capital, que muestra la transformación de Londres a partir de una calle y del precio de la propiedad inmobiliaria. Es autor de la memoria Novela familiar y de dos ensayos económicos: ¡Huy!, sobre la crisis de 2008, y Cómo hablar de dinero, sobre el lenguaje de las finanzas. Sus libros en castellano están en la editorial Anagrama. Este año ha publicado en inglés la novela The wall, que muestra un Reino Unido después de una catástrofe climática.

jueves, 24 de diciembre de 2020

Entrevista a Orlando Figes / "Lenin enseñó a los países del Tercer Mundo que podían tener una revolución"


Orlando Figes
Entrevista a Orlando Figes 

"Lenin enseñó a los países del Tercer Mundo que podían tener una revolución"


Orlando Figes ha escrito libros como La Revolución rusa: la tragedia de un pueblo (Edhasa, 2001), El baile de Natacha: Una historia cultural (Edhasa, 2006), Los que susurran: La represión en la Rusia de Stalin (Edhasa, 2009) y Revolutionary Russia, 1891-1991 (Pelican, 2014). Son obras que combinan la erudición y la habilidad para explicar las grandes transformaciones con la historia de las ideas y el relato de sus consecuencias. “La historia que yo escribo trata de la gente y sus experiencias y de cómo entienden lo que viven”, dice.


Daniel Gascón
24 DE OCTUBRE DE 2017

Ha descrito la Revolución rusa como el mayor experimento de ingeniería social de la historia. También ha hablado de su componente mesiánico y de que la debilidad de la tradición democrática rusa permitió que arraigara el bolchevismo.

Hay un elemento utópico. Tenía que ver con la idea de Rusia como una tabula rasa o una especie de lienzo en blanco donde los revolucionarios podían proyectar su idea utópica de la transformación humana. Era una tradición del pensamiento revolucionario ruso, importante para los anarquistas y sobre todo para los populistas del siglo XIX. Rusia no estaba desarrollada en el sentido occidental, con instituciones políticas, una sociedad civil y una economía avanzada, pero podía saltar por encima de Occidente y transformarse en una nueva forma de democracia o socialismo. Esto está ya en Alexander Herzen. Parte de ese pensamiento utópico tiene un aspecto religioso: la idea de que Rusia tiene una misión mesiánica en el mundo, de que debe salvar a la humanidad. El bolchevismo es un movimiento milenarista, que anuncia un paso de la luz a la oscuridad. Encaja con ideas religiosas de justicia social arraigadas en el campesinado ruso, pero también con el pensamiento sobre el papel de Rusia en el mundo, con la creación de una fraternidad universal, como decía Dostoievski en su discurso sobre Pushkin en 1880. Todas estas ideas forman parte de una concepción de la función de Rusia como redentora de la humanidad. Y establecen una relación con la tradición revolucionaria. La idea ortodoxa de presentar Rusia como la nueva Roma que salva al Occidente caído se funde con el comunismo: hay una línea directa que une esa idea ortodoxa de Moscú como tercera Roma con Moscú como sede de la Tercera Internacional, que salvará al mundo con el comunismo. Está unida a lo que podríamos llamar el atraso de Rusia, que ha permitido que los revolucionarios hagan grandes promesas, que los demagogos aprovechen una situación donde hay profundas esperanzas utópicas.

martes, 7 de octubre de 2014

Daniel Gascón / Me acuerdo de Félix Romeo




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Félix Romeo

ME ACUERDO DE FÉLIX ROMEO



Daniel Gascón
7 de octubre de 2014

Hace tres años que falleció Félix Romeo.
1.
Este texto salió en Artes & Letras de Heraldo de Aragón en octubre de 2011.
A diferencia de la mayoría de la gente que lo conoció, no recuerdo la primera vez que lo vi. Recuerdo que al principio me parecía un vikingo y lo asociaba a un libro que me gustaba: ‘Los vikingos en América’. El primer libro que me regaló fue ‘Un cuento de Navidad’ de Dickens. Me habló de ‘Dinero’, de Martin Amis. De niño, leí sus reseñas de ‘Cartero’ de Bukowski y de ‘El hombre solo’ de Bernardo Atxaga. Me explicó por qué era tan bueno ‘Catedral’ de Carver. Me recomendó ‘El indio más duro del mundo’ de Sherman Alexie: me dijo que un cuento de amor era tan bueno como los cuentos de amor de William Saroyan, y me dijo que leyera a Saroyan. En un viaje a Madrid hablamos de ‘La mancha humana’ y una noche en Zaragoza de ‘Intimidad’ de Kureishi. Cuando él estaba en Aberdeen y yo en Francia, me escribió un email sobre ‘El matrimonio amateur’ de Anne Tyler. Hablamos de Norman Manea, de Ayaan Hirsi Ali, de Joseph Brodsky, de Guy Delisle, de Lauzier, de Marjane Satrapi, de Milan Kundera, de Mario Vargas Llosa, de Natalia Ginzburg, de Leonardo Sciascia, de George Orwell, de Jean-Luc Godard, de Braulio Foz, de Ismael Grasa, de Eva Puyó, de Rodolfo Notivol, de Baltasar Gracián, de Juan José Sebreli, de Marguerite Duras, de Jorge Semprún, de Aharon Appelfeld, de Arthur Koestler, de Marcelo Birmajer, de José María Bardavío, de Antonio Pérez Lasheras, de Aurora Egido, de Ivan Klíma, de Arcadi Espada, de Claude Lanzmann, de ‘Los libros de los otros’. Fue el primero que me habló de Christopher Hitchens. Cuando iba de viaje me pedía que le trajera revistas y libros. Me regaló una edición americana de ‘Rebelión en la granja’ y una edición inglesa de ‘Los versos satánicos’, y ejemplares dedicados de ‘Felicidad obligatoria’ y ‘Cartas a un joven novelista’. El último libro que me regaló es una edición alemana de Charles Dickens: ‘Tiempos difíciles’.
2.
3.
Este es el texto que leí en la presentación de su libro póstumo, Noche de los enamorados:
Es una gran tragedia que Félix Romeo haya muerto tan joven. Es una gran tragedia sobre todo para él, pero también para la gente que lo quería y que nos hemos beneficiado de su inteligencia infatigable y su entusiasmo contagioso por la cultura, por los afectos y por la vida. Esa personalidad arrolladora a veces puede diluir lo que yo creo que Félix era por encima de todo: un escritor. Y un escritor que, como demuestra este último libro y como demuestran sus colaboraciones en prensa, estaba en plenitud de facultades y tenía todavía muchas cosas que darnos. Sin que sirva para paliar el dolor, es emocionante pensar que Félix Romeo tuvo tiempo de terminar y entregar a su agente un libro tan estremecedor y potente como Noche de los enamorados, un libro en el que creía profundamente y que recoge muchas de las cosas que le preocupaban. He editado bastantes textos de Félix y he estado en contacto directo con muchos de sus editores. Y Félix tenía ese elemento aparentemente caótico y torrencial, pero cualquiera de sus editores reconocerá su profesionalidad, su compromiso con la escritura. Siempre entregaba a tiempo. E incluso al final ha muerto antes de tiempo, pero ha entregado su libro a tiempo.
Noche de los enamorados habla del compañero de celda de Félix Romeo, Santiago Dulong. Félix lo conoció en la cárcel de Torrero, el 14 de febrero de 1995, donde estaba condenado por un delito de insumisión. Dulong, falangista y católico, había matado a su mujer, María Isabel Montesinos Torroba. Es posible que también hubiera asesinado a su primera mujer. En el juicio, celebrado unos meses después de ese encuentro, Dulong fue condenado “a las penas de treinta días de arresto menor por la falta de malos tratos de obra y un año de prisión menor por el delito de imprudencia temeraria”. Imprudencia temeraria quiere decir aquí estrangularla. Tras ese encuentro azaroso, Félix rumió y convivió, a lo largo de los años, con esa historia y con sus interrogantes: ese crimen y esa convivencia es lo que ha contado en esta novela. La escena del crimen, la primera parte, relata la vida de estos dos personajes y el momento en que Félix conoce a Dulong. La segunda parte, Los hechos probados, se centra en el homicidio y en la sentencia. Noche de los enamorados tiene mucho de investigación, y al leerlo pensaba en los libros de Modiano, uno de los autores preferidos de Félix, o en una de sus series de televisión favoritas, Crímenes imperfectos. Pero sobre todo creo que entronca con la tradición intelectual más noble: la de Voltaire, la de Zola o de Sciascia, donde un escritor detecta una injusticia y la denuncia. También es el relato de cómo se hace esa investigación. Félix entra en los foros de internet de las ciudades donde vivió la familia de María Isabel, pide informes de registro civil, visita la cofradía zaragozana del “Prendimiento del Señor y el Dolor de la Madre de Dios”, a la que Dulong perteneció “devotamente desde su fundación en 1947” y a la que también perteneció María Isabel, repasa el relato de los hechos en los periódicos aragoneses. También aparece otra de las cosas que le interesaban mucho a Félix Romeo: la historia de Zaragoza. Dulong era el bisnieto de Santiago Dulong Serrano, el primer alcalde republicano que tuvo la ciudad, en 1873. Santiago Dulong Serrano estuvo en la cárcel por sus ideas, mientras que su bisnieto fue a prisión por matar a su mujer: ese contraste no se subraya, pero está ahí. Félix Romeo sigue el rastro de Dulong Serrano en los periódicos de la época y en los libros de escritores aragoneses como Juan Moneva y Puyol. En la investigación de la vida de Santiago Dulong y María Isabel Montesinos Félix encuentra muchas cosas, pero también encuentra callejones sin salida, obstáculos burocráticos e incógnitas.
Dice Félix: “Este no es un libro sobre la justicia imposible que se administra sobre los muertos, sino un libro sobre las palabras. Palabras jurídicas. Palabras periodísticas. Palabras médicas. Palabras policiales. Testimonios orales. Palabras al viento, como el que azota ahora las ventanas de la habitación en la que ahora escribo”. Noche de los enamorados es también una forma de levantar las palabras para ver qué hay debajo. Y Félix Romeo, que era un gran aficionado a los diccionarios y escribió muchos, recurre con frecuencia al Diccionario de la Real Academia para buscar las palabras. Arcadi Espada dice que en cuanto detectas lo que oculta un eufemismo, ya lo has desactivado. Ese es uno de procedimientos que emplea Félix, pero no el único. Dice Félix también: “Tengo que agarrar esas palabras que describen lo que sucedió instantes antes de la muerte de María Isabel”. He leído varias veces el libro, y me impresiona su composición: la habilidad con la que Félix juega con los tiempos y con los testimonios, la importancia de los detalles, como la caída del pelo en la cárcel o el pelo que Santiago Dulong le corta a su mujer para dejarla “pelona” y quitarle su atractivo, como el dolor que siente Dulong al orinar y la meada de su mujer en el patio de casa horas antes de morir. Es un libro breve, pero lleno de cosas, donde todo significa mucho y no hay ningún elemento colocado por azar.
Noche de los enamorados también es un libro obsesivo, febril. Félix Romeo tuvo durante mucho tiempo ese caso en la cabeza, y no es difícil imaginarlo escribiendo de madrugada. Pocas lecturas me han transmitido una sensación comparable de intensidad e intimidad. Como en muchos de sus textos, hay un elemento metaliterario, una reflexión sobre lo que está escribiendo y sobre cómo debe leerse. Dice, por ejemplo: “Así que aquí falta su nombre y también falta su versión de la historia, o lo que ahora recuerde de esa historia que sucedió hace dieciséis años y que yo, no sabe por qué motivos, porque yo tampoco los conozco, vengo a remover, y de los que no pueden salir más que moscardas, gusanos y mal olor”. Y este libro, de una manera extraña, es una especie de autobiografía iceberg que casi puede pasar inadvertida porque, quizá al contrario de lo que parecía, Félix Romeo era un hombre muy pudoroso. Aquí Félix habla de su llegada a la cárcel, en unas páginas tremendas sobre el mal olor y la suciedad, que son dos de los temas de Noche de los enamorados. Habla también de su carrera de escritor: ingresa en prisión nada más publicar Dibujos animados. Su segunda novela, Discothéque, aparece también en el libro, porque es una novela que tiene mucho que ver con la violencia y la cárcel y hay un personaje inspirado en DulongTambién aparece Amarillo, el libro donde Félix hablaba del suicidio de su amigo Chusé Izuel. Noche de los enamorados tiene que ver mucho, además, con la escritura esencial y testimonial de Amarillo. Aparece también el programa de televisión La Mandrágora. Y aparece su novia, la pintora Lina Vila, que le ayuda en la investigación y ha hecho una portada en perfecta sintonía con Noche de los enamorados. Ismael Grasa ha dicho que es el libro del hijo de un policía, y creo que es una observación brillante: es una investigación corregida. También creo que Dulong es una especie de retrato en negativo, de opuesto o, como se dice en la Guerra de las Galaxias, de reverso tenebroso de un hombre enamorado del amor, que presumía de que tenía el nombre muy bien puesto: “Feliz Romeo”. Hay un momento en el que Félix se pregunta por qué le atrae esta historia y habla de “asomarse a un espejo oscuro”.
Félix Romeo tenía una idea moral de la literatura. La hemos visto en sus libros y en sus críticas. Una vez me dijo, en La Caja de los Hilos, “La literatura se escribe contra el mal”. No creo que este libro sea una manera de ajusticiar a unos difuntos y no me cuesta nada imaginar a Félix huyendo de cualquier interpretación solemne, pero creo que sí que es un libro sobre la justicia, y en cierta manera un intento de reparación. Félix Romeo habla de: “la evidencia de que la víctima se ha convertido en culpable. Ha pasado a ser la responsable de su asesinato. La que va a ser realmente juzgada”. Es un libro humanista, valiente y generoso: es la defensa de una víctima, no solo ante su asesino, sino ante la pereza, el apriorismo, la negligencia y la indiferencia que conspiran para admitir que, más o menos, Dulong solo dio un empujón a su mujer hacia la muerte. Es un libro contra la clasificación y la generalización: contra el psicólogo que, cuando le entrega un test a Félix en la cárcel y él se niega a responderlo, dice que ya se lo esperaba. Contra los policías que dicen que están hartos de tener que ir a casa de Santiago Dulong y que la próxima vez que los avisen sea cuando haya sangre. Es decir: una exprostituta, alcohólica y probablemente infiel, una mujer por cuyo asesinato no protesta nadie, también tiene dignidad. Por supuesto, no merece que la maten; pero, además, no merece que la juzguen por su forma de vida. Creo que esa es una de las cosas que quería decir Félix con este libro. Y quizá parezca una obviedad, porque España ha cambiado en estos dieciséis años, pero el mismo Félix decía a menudo que muchas veces olvidamos cosas obvias que son también esenciales. Noche de los enamorados, en cierta manera, reconstruye esa dignidad violada: lo hace recreando el crimen, desmontando el descuido y la parcialidad de la investigación, pero también especulando sobre la vida de María Isabel o emparentándola con personajes de la historia y la literatura, como Frida Kahlo, Artemisia Gentileschi, Sherezade u Ofelia. Esas referencias son todo lo contrario de la pedantería: son una forma de reconocer la humanidad de esa persona. Porque creo que Félix pensaba que la literatura sirve precisamente para eso: para revelar nuestras aristas, para mostrar la complejidad de todos, pero también una dignidad y una libertad que son al mismo tiempo individuales y universales. A veces, para mostrarla solo hay que saber mirar, ser capaz de ver. Y por eso Noche de los enamorados es un libro perturbador, obsesivo y profundamente moral: en cada una de sus páginas oigo hablar a nuestro amigo de cosas que le importan a él, y, como tantas otras veces, su voz imprescindible, hermosa y clara me recuerda que nos importan también a todos.
4.
[La foto es de Aloma Rodríguez.]


jueves, 1 de marzo de 2012

Daniel Gascón / Todas las canciones hablan de Félix Romeo


De izquierda a derecha: Miguel Aguilar, David Trueba, Aloma Rodríguez y Martín Casariego.
De izquierda a derecha: Miguel Aguilar, David Trueba, Aloma Rodríguez y Martín Casariego.

Todas las canciones hablan de Félix

Se presenta en Madrid la novela póstuma de Félix Romeo: 'Noche de los enamorados' el acto se convirtió en un homenaje de sus amigos


DANIEL GASCÓN
Madrid, 1 de marzo de 2012


La muerte del escritor Félix Romeo (Zaragoza, 1968–Madrid, 2011) conmocionó a buena parte del mundo de las letras españolas. La presentación de su novela póstuma, Noche de los enamorados (Mondadori), sirvió para rendir homenaje ayer en la librería madrileña La Buena Vida a una personalidad irrepetible e inclasificable.

viernes, 14 de octubre de 2011

Daniel Gascón / Un mundo sin Félix Romeo

Félix Romeo



Un mundo sin Félix


Daniel Gascón
13 de octubre de 2011

Las reacciones al fallecimiento de Félix Romeo (Zaragoza, 1968-Madrid, 2011) demuestran que era un personaje excepcional de la cultura española. Músicos, cineastas, escritores, editores, artistas y la ministra de Cultura han mostrado su pesar por la pérdida de una figura irrepetible y generosa. Es asombroso y emocionante ver cuánta gente tenía una relación especial con Félix Romeo. En un episodio de autismo desalmado, las instituciones aragonesas no enviaron ningún representante al funeral.