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miércoles, 23 de agosto de 2023

La dulce crueldad de Fleur Jaeggy

 

Fleur Jaeggy

La dulce crueldad de Fleur Jaeggy

por EDMUNDO PAZ SOLDÁN
24 de junio de 2013

Fleur-jaeggyFleur Jaeggy (1940) está muy bien editada en España: Tusquets ha publicado prácticamente toda su obra, desde novelas fundamentales como Los hermosos años del castigo (1989) y Proleterka (2001) hasta los relatos recogidos en El temor del cielo (1994). A pesar de ello, esta escritora suiza admirada por Joseph Brodsky y Susan Sontag, ganadora de premios importantes como el Viareggio, es una desconocida. Suele ocurrir, cada vez con más frecuencia. Ni la calidad ni el reconocimiento crítico ni el trabajo editorial garantizan que una obra llegue a los lectores y permanezca. Al paso que van las cosas, casi todos los escritores necesitarán de una segunda oportunidad.

miércoles, 8 de junio de 2022

Edmundo Paz Soldán / Continuidad de Julio Cortázar

Cortázar según Sabat

Edmundo Paz Soldán
CONTINUIDAD DE JULIO CORTÁZAR

• El primer cuento que leí de Julio Cortázar fue "Carta a una señorita en París". El libro estaba en la mesa de noche de mi hermana mayor. Leí en el tercer párrrafo "Cuando siento que voy a vomitar un conejito, me pongo dos dedos en la boca como una pinza abierta", y me hice de ese mundo para siempre. No le busqué implicaciones simbólicas al cuento ni me pregunté nada sobre el neofantástico. Vomitar conejos era simplemente algo que ocurría allí.
• Cortázar era un escritor favorito de los hermanos mayores de mis amigos. Sus libros estaban tirados sobre sillones y escritorios en las casas que yo visitaba. En la de Diego encontré el mayor tesoro: La vuelta al día en ochenta mundos y Último round. En sus páginas había fragmentos de textos, dibujos, recortes de prensa,collages. No entendía algunos textos "patafísicos", pero sí la libertad lúdica con que se movía el autor (a ratos incluso me olvidaba de que había un autor en ese "objeto encontrado").
• Leí Rayuela en mis años universitarios en Buenos Aires y no entendí la devoción a esa novela. No era Cortázar el que había cambiado, era yo. Para compensar, conseguí Las armas secretas y la leí de golpe, maravillado. No había una frase fuera de ritmo en ese libro, no había ningún cuento que no fuera perfecto. Durante mucho tiempo me pregunté de qué zambullida del inconsciente había salido una imagen como "Pero los hilos de la Virgen también se llaman las babas del diablo", y convertí en mantra una frase que parafraseaba a mi manera: "Entre las muchas maneras de combatir la nada, una de las mejores es escribir".
• Cortázar ha sido para mí un gran generador de ficciones: tengo un par de cuentos breves llamados "Casa tomada" y "Continuidad de los parques", a la vez homenajes y reescrituras. Escribí otros cuentos bajo el influjo de "Instrucciones para John Howell" y "La noche boca arriba". No es para menos: durante mucho tiempo mi idea de lo que debe ser un cuento provenía de Cortázar y Borges. Leía buscando los fuegos de artificio sorpresivos del último párrafo. Si faltaba esa vuelta de tuerca sentía que el cuento era fallido (así no pude entender ni a Hemingway ni a Chejov en mis primeras lecturas).
• En mis primeros años en Cornell enseñaba un curso canónico de introducción a la literatura latinoamericana. Yo sabía que me nunca me iría mal con algunos cuentos de Cortázar: "Axolotl" "Apocalipsis en Solentiname", "La autopista del Sur", "El otro cielo". Hablábamos de la influencia del surrealismo, del neofantástico (ah, profesor incapaz de escaparse de lo prosaico de explicar las magias de la literatura), de las "continuidades" entre diversos planos de realidad. Mis estudiantes sentían que entendían, y yo también. Quizás por eso es que muchos escritores hoy se han alejado de Cortázar: se ha vuelto demasiado familiar, sus recursos no sorprenden porque ya están instalados cómodamente en nuestro sistema literario.
• Anoche releí "Final del juego" y "Torito" y "Circe" y me conmoví por un Cortázar que no visitaba con frecuencia. Uno que no es tan efectista y es capaz de conmover jugando sin cartas marcadas. Pensé que había muchos caminos para rescatarlo de los lugares comunes que hoy convocaba su nombre. Luego recordé mi visita al stand de Alfaguara en la última feria del libro de Buenos Aires, las mesas y las pilas de libros dedicadas solo a Cortázar, y me pregunté si era necesario rescatarlo. Los lectores lo han hecho suyo, y que nos sea tan obvio a veces es porque ha ganado la batalla. Así que ahí quedan, en un estante, mirándome cada que paso a su lado, los dos volúmenes de sus Cuentos Completos. Creo conocerlos, pero, si he aprendido bien las instrucciones, sé que (insertar imagen de un lector que vomita conejitos).   

 (La Tercera, 24 de agosto 2014) 




sábado, 2 de abril de 2022

Bruno Schulz / La contraofensiva de la fantasía


Bruno Schulz


Bruno Schulz: La contraofensiva de la fantasía

Edmundo Paz Soldán
12 de enero de 2008

Hace algunos meses, descubrí fascinado los cuentos del escritor polaco Bruno Schulz (1892-1942). Leí en inglés The Street of Crocodiles (1934), y quise hacerme de una buena edición de sus cuentos en español. Los últimos tres meses tuve la oportunidad de viajar en un par de ocasiones a México, y recorrí sin suerte sus generalmente bien surtidas librerías. Al final, la búsqueda se convirtió en una obsesión. En un texto reciente en Babelia, Francisco Solano señala que Schulz está a la altura de Kafka y Borges, pero que, al contrario de ellos, parece "condenado a perpetuarse en una devoción restringida". Leo que la editorial Siruela acaba de publicar Madurar hacia la infancia, un libro muy completo que incluye todos los relatos de Schulz, más algunos textos hasta ahora inéditos en español -sobre todo de crítica literaria y de política--, y sus dibujos. Ojalá que este libro logre al fin hacer que Schulz sea más conocido en Hispanoamérica.

lunes, 11 de mayo de 2020

Maj Sjöwall y Per Wahlöö / Historia del crimen

Leer es Salud 📚😍 on Twitter: "In memoriam José María Calleja ...

LA HISTORIA DEL CRIMEN

Edmundo Paz Soldán
6 de abril de 2009

Cuando se cuenta la historia de la literatura policial, se suele decir que Poe inventó el género a mediados del siglo XIX, con tres cuentos protagonizados por Auguste Dupin -"La carta robada", "Los crímenes de la calle Morgue", "El asesinato de Marie Roget"-; su detective, paradigma de la razón en Occidente, era capaz de resolver casos sin necesidad de visitar la escena del crimen: le era suficiente el procedimiento deductivo. Los ingleses radicalizaron el modelo: desde Conan Doyle hasta Agatha Christie, triunfaron los hombres que confiaban en las "células grises" (Holmes, Poirot). En el siglo veinte, llegaron los norteamericanos con la novela negra: Chandler, Hammett y Cain trasladaron al detective de las grandes mansiones en la campiña inglesa a las calles de la ciudad corrupta. La razón ya no era suficiente, ahora valían los puños y cualquier otro artilugio violento para atrapar al criminal.

domingo, 28 de julio de 2019

Edmundo Paz Soldán / A la búsqueda de Philip Dick

Anne y Philip Dick

Edmundo Paz Soldán

A LA BÚSQUEDA DE PHILIP DICK

BIOGRAFÍA DE PHILIP K. DICK
La Tercera
6 de diciembre de 2012

La vida de Philip Dick ha sido muy bien contada por Lawrence Sutin (Divine Invasion), y también, de manera más heterodoxa, por Emmanuel Carrère (Yo estoy vivo y vosotros estáis muertos); sin embargo, no dejan de aparecer libros que revelan detalles desconocidos de este autor. Las ex-esposas (Dick se casó cinco veces) son una mina inagotable: el año pasado, Tessa, la quinta, publicó Philip K. Dick: Remembering Firebright, enfocado en las experiencias místicas de Dick en 1974, y este año Anne, la tercera, lanzó una edición revisada de The Search for Philip K. Dick (la había editado ella misma quince años atrás, pero el libro pasó desapercibido).

sábado, 21 de octubre de 2017

Edmundo Paz Soldán / Un memorándum para George Saunders




Un memorándum para George Saunders
Edmundo Paz Soldán
28/1/2013 a las 17:00

Estimado George, dicen las malas lenguas que eres un "escritor para escritores", pero que, después del perfil del New York Times de hace un un par de semanas, más de uno de esos escritores ha comenzado a odiarte. Apenas dejaron pasar que David Foster Wallace te considerara uno de los dos mejores de tu generación; la cosa se puso sospechosa con tantos canonizados diciendo maravillas de ti en la contratapa de tu último libro, Tenth of December -Eggers, Zadie Smith, Franzen, Pynchon--; para colmo de males, hasta Michiko Kakutani -esa misma que no deja pasar una a DeLillo y Roth--, escribió que le gustaba el libro. Con el perfil en el NYT -tantas páginas y fotos en la revista del domingo--, tu transformación ha sido completa: ahora eres "el escritor de nuestro tiempo" y hasta vendes libros. 

domingo, 31 de enero de 2016

Svetlana Alexiévich / La guerra no tiene rostro de mujer / Reseña

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El método Alexiévich
Por EDMUNDO PAZ SOLDÁN
Puede que algún día la bielorrusa Svetlana Alexiévich, reciente ganadora del premio Nobel de literatura, se quede sin ningún habitante de los países de la extinta Unión Soviética por entrevistar, simplemente porque ya los entrevistó a todos. Exagero, por supuesto, pero solo así se da uno idea de la magnitud de su proyecto. Su primer libro,La guerra no tiene rostro de mujer (recién publicado en español por Debate), supuso más de quinientas entrevistas; a eso se suman los cientos de entrevistas para Voces de Chernóbil (Debolsillo), y, por supuesto, las que sirvieron de base para sus libros sobre la guerra de Afganistán y sobre el hombre post-soviético.

jueves, 11 de junio de 2015

Emma Reyes / Memoria por correspondencia / Reseña

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Por Edmundo Paz Soldán
            Memoria por correspondencia, el libro que recopila las cartas de la pintora colombiana Emma Reyes (1919-2003) a Germán Arciniegas, en las que detalla su dura infancia, fue publicado hace tres años por editorial Laguna. El libro tuvo éxito -fue elegido el mejor del 2012 en Colombia-- y llegó a cuatro ediciones en un par de años. Luego comenzaron las ediciones en el exterior y las traducciones, entre las que se cuenta la que se acaba de anunciar al inglés, una confirmación de que Emma Reyes ha llegado para quedarse: la editorial norteamericana Penguin publicará Memoria por correspondencia directamente en su colección de Clásicos.

lunes, 21 de abril de 2014

Edmundo Paz Soldán / El eterno retorno de García Márquez



Edmundo Paz Soldán
El eterno retorno de García Márquez

BIOGRAFÍA

Dice Carmen Ballcels que Gabriel García Márquez no escribirá más. Las razones tienen que ver con su salud debilitada; hace años que se dice que habría una novela corta más, titulada En agosto nos vemos, pero por lo visto el proyecto no saldrá a flote. A su paso por Ithaca, Héctor Abad, muy buen amigo de Gabo, especula que habrá más libros, pero que éstos serán, sobre todo, viejos manuscritos.

viernes, 30 de diciembre de 2011

Jennifer Egan / La forma es el fondo



Jennifer Egan

La forma es el fondo

EDMUNDO PAZ SOLDÁN
30 DIC 2011

Con El tiempo es un canalla (2010), su cuarta novela, la escritora norteamericana Jennifer Egan ha ganado premios tan prestigiosos como el Pulitzer y el National Book Critics Circle Award, superando a autores conocidos como Jonathan Franzen y David Grossman. Egan se merece todos los elogios; su libro es una curiosa y muy lograda combinación de realismo convencional y experimentación con la forma. Egan está tan dispuesta a conseguir varias cosas dispares a la vez que El tiempo es un canalla puede leerse como una novela y también como una colección de cuentos con personajes interrelacionados entre sí. Incluso en sus influencias, el libro se inclina ante el altar de Proust -los dos epígrafes le pertenecen, al igual que el tema central del paso del tiempo-, pero, para su estructura, Egan ha confesado que una serie televisiva -Los Soprano- fue su modelo principal (la idea era "escribir una novela que tuviera la misma sensación lateral de una serie televisiva, la misma clase de movimiento en todas las direcciones, no siempre hacia adelante. El movimiento de los personajes centrales hacia los periféricos de temporada a temporada o incluso en la misma temporada"). El tiempo es un canalla recorre cincuenta años -desde los convulsos años setenta hasta la distópica década de 2020- en la vida de varios personajes asociados a la industria musical; los más importantes son Bennie Salazar, un ejecutivo de una compañía musical que alguna vez fue músico punk, y Sasha, su secretaria, una cleptómana compulsiva llegada a Nueva York con sueños de triunfo. Su historia no es contada linealmente: por dar un ejemplo, si en el primer capítulo Sasha tiene 35 años y ya no trabaja con Bennie, en el segundo, ella todavía es su secretaria y lo acompaña a ver a un grupo musical del cual la compañía quiere deshacerse. La novela explota luego en múltiples historias, cada una narrada desde una perspectiva y un tono diferentes, y aparecen, entre otros, Lou, un productor musical mujeriego, con cuatro hijos y las ganas de llevarse el mundo por delante, Mindy, una estudiante de Berkeley que es amante de Lou ('Safari', el capítulo/cuento que relata su historia, es uno de los mejores), y el "magnético" Scotty, un cantante de "baladas de paranoia y desconexión" a cargo de narrar el capítulo más cómico (cuando visita a Bennie en sus oficinas lujosas con un pescado muerto en la mano). Esta estructura desordenada de la novela no es gratuita. En El tiempo es un canalla, la forma es el fondo: Egan trata de captar la relación no lineal del individuo con el tiempo. En un párrafo, la novela puede congelar la acción del presente y proyectar a los personajes dos o tres décadas en el futuro, para luego volver al presente. La música, constante en la novela, es ideal para esos viajes en el tiempo, para que Sasha y compañía se den cuenta de que las capas se han ido sedimentando, de que se están convirtiendo en historia. El título tiene ese sentido: nadie está libre de la destrucción del tiempo; Lou, que en su momento triunfal llega incluso al desafío de decir que nunca envejecerá, termina un par de décadas después en una cama de hospital, agonizante. La novela aspira a narrar el momento actual como si fuera histórico, registrar la sensibilidad del presente. Sacudida por transformaciones dramáticas, la industria musical en torno a la cual giran los personajes de El tiempo es un canalla es ideal para que Egan explore los cambios durante el medio siglo en que transcurre la acción. Por un lado, la novela puede leerse como una crítica de la forma en que la digitalización tecnológica está produciendo películas, canciones y fotos tan precisas y perfectas que carecen de vida: "Un holocausto estético", piensa Bennie, que, sin ironía alguna, está a cargo de crear esos productos culturales que detesta. Pero esa misma digitalización también crea instrumentos que, usados de manera creativa, pueden ser liberadores. El capítulo más arriesgado, un diario de alrededor de cien páginas que Alison, la hija de 12 años de Sasha, lleva allá por 2020 en formato PowerPoint encierra una de las metáforas principales de la novela: los gráficos, las flechas y los círculos que se repiten una y otra vez representan cuán conectados estamos todos en la era digital.