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jueves, 1 de diciembre de 2022

Wolf Wondratschek / Última parada

 


Wolf Wondratschek

ÚLTIMA PARADA

Traducción de Robert Rivas


  Me quedé en la parada de buses

  y esperé;

  y cuando vino el bus me subí

  y esperé de nuevo.

  Delante mío una chica estaba franeleando con su tipo

  y porque no tenía otra cosa que hacer me quedé mirándola

  colgarse de su cuello y a veces

  mirando hacia atrás cómo yo la miraba.

  Me quedé en el bus,

  rockeando la calle con mis piernas

  y no pensando en absolutamente nada:

  en algún punto me bajé, me fui a casa

  y pensé

  "no hay nada que haga que un hombre se sienta más solo

  que la suave risa en la oreja de otro tipo."


Wolf Wondratschek / Cómo crecí

 



Wolf Wondratschek

 CÓMO CRECÍ

Traducción de Robert Rivas


  No pensaba cosas en ese tiempo.

  Cuando llovía pensaba ahora está lloviendo

  sobre el mundo. Nada de viento y yo pensaba

  ahora los aviones se están cayendo, y las manzanas.

  Cosechando manzanas le vi el culo a mi tía

  y pensé ahora te van a poner en un contenedor para locos.

  Me sentaba en los bosques, odiaba todas las flores

  y quería envejecer.

  Sólo leía libros que no entendía.

  No era más grande que la cadera de un cowboy

  cuando sentí algo y pensé en el amor

  y lo hice con la mano

  por primera vez.

  Dolió.

  Los sueños me hicieron sangrar la nariz.

  Hacía chistes, cagué más allá de la taza

  y me jodí los zapatos de domingo jugando al fútbol.

  Ese era el tiempo en el que todavía había artistas del hambre.

  De pronto me quería morir sin razón alguna,

  buscaba en mi cabeza un par de manos

  con las que darle la mano al artista del hambre;

  aún entonces yo era un romántico,

  me sentaba en los bosques, odiaba todas las flores

  y quería ser un poeta-


  pero nada surgió de eso.





Wolf Wondratschek / En los autos

 



Wolf Wondratschek

 EN LOS AUTOS

Traducción de Robert Rivas


  Estabámos tranquilos,

  nos sentábamos en los viejos autos,

  jorobábamos con la radio

  y buscábamos el camino

  que va al sur.


  Algunos nos escribían postales desde la soledad

  a fin de llamarnos para tomar decisiones importantes.


  Algunos se sentaban sobre una montaña

  para ver el sol también de noche.


  Algunos se enamoraron

  aún cuando es un hecho que una vida

  no es un asunto privado.


  Algunos se sentaban por ahí como estrellas de cine muertas

  y esperaban el momento propicio

  para vivir.


  Algunos murieron 

  sin morir por su causa.


  Estábamos tranquilos,

  nos sentábamos en los viejos autos,

  toqueteando la radio

  y buscando el camino

  que va al sur.


Wolf Wondratschek / Halcones nocturnos

 


Nighthawks, 1942
Edward Hopper


Wolf Wondratschek
HALCONES NOCTURNOS
Siguiendo la pintura de Edward Hopper

Traducción de Robert Rivas


Es de noche
y la ciudad está desierta.
Los afortunados están en casa,
o más bien,
no queda nadie.

En la pintura de Hopper, quedan cuatro personas
el elenco habitual, como quien dice:
el hombre detrás del mostrador, dos hombres y una mujer.
Amantes del arte, pueden apedrearme
pero conozco esta situación bastante bien.

Dos hombres y una mujer
como si fuese puro azar.
Uno admira la composición de la pintura
pero lo que me atrapa es el placer erótico
del vacío completo.

No dicen una palabra, ¿y por qué habrían de hacerlo?
Los dos están fumando, pero no hay humo.
Apuesto a que ella le escribió una carta,
se diga lo que se diga, él ya no es el hombre
que leería las cartas de ella dos veces.

La radio está rota.
El aire acondicionado zumba.
Oigo gemir una sirena policial.
A dos cuadras de ahí en una entrada, un adicto gruñe
y se clava una aguja en la vena.
Así es como se ve la parte que no ves.

El otro hombre está solo
recordando a una mujer,
ella también usaba un vestido colorado.
Eso fue hace añares.
Le gusta saber que aún existen mujeres así
aunque él ya no esté interesado.

¿Qué puede haber habido
entre ellos, en aquel tiempo?
Apuesto a que él la deseaba.
Apuesto a que ella dijo no.

Con razón, amantes del arte,
este hombre les está dando la espalda.

Entrevista con Wolf Wondratschek

 

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Entrevista con Wolf Wondratschek

Editorial Libros de Sawade celebra el 75 aniversario del escritor alemán Wolf Wondratschek con la publicación de Carmen, obra en la cual se condensa su talento como poeta.

Wolf Wondratschek / Autorretrato con piano ruso

 

Wolf Wondratschek


Wolf Wondratschek

Autorretrato con piano ruso

Los encuentros con un viejo pianista ruso olvidado. Una novela magnética sobre los vaivenes de la vida y el poder de la música.

La novela arranca en un café vienés: «A mi mesa está sentado un ruso que fue pianista en su juventud, una celebridad olvidada.» Ahora el pianista, de nombre Suvorin, es un anciano desaliñado, y el escritor que cuenta su historia mantiene con él una sucesión de encuentros en los que lo incita a evocar su vida, a sacar a la luz sus recuerdos, antes de que el esquivo músico se desvanezca como un fantasma.

'Autorretrato con piano ruso', de Wolf Wondratschek / Donde acaban los otros



Crítica de 'Autorretrato con piano ruso': donde acaban los otros

A través del dibujo de un viejo concertista de piano, el autor alemán Wolf Wondratschek conduce al lector hacia las verdades profundas

'Autorretrato con piano ruso'

Autor: Wolf Wondrastschek

Traductora: Eva García Pinós

Editorial: Anagrama

 192 páginas. 19,90 euros




29 de junio de 2021

Atención a esta obra del alemán Wolf Wondratschek, no es un libro común. A sus casi ochenta años, Wondratschek apenas ha sido traducido entre nosotros, algo muy de lamentar a la vista de esta novela infrecuente, que ilustra un modo de entender la escritura como una aventura de radicalidades, la del cómo decir venciendo los esquemas prefijados y la del hasta dónde ahondar en el enigma del devenir irrestañable de la existencia. Que nadie crea que esta combinación de inconformismo formal y afán de perforación moral (o existencial) produce una novela ilegible o pedantesca. Todo lo contrario: no decae el interés por la conversación intermitente que el narrador (un trasunto del autor) mantiene con un viejo pianista ruso en una pizzería de Viena, desde la que este va lanzando preguntas, reflexiones y anécdotas que lo mismo despabilan al lector que lo desasosiegan.