Miguel Bernardeau y Guitarricadelafuente en una escena de 'La Bola Negra'.CARLA OSET (AP)La revista ‘The New Yorker’ arremete contra ‘La bola negra’: “No es un monumento; es un fracaso”
A pesar de la buena acogida de crítica y público en Estados Unidos, la reseña de la película de la publicación asegura que los directores son “pretenciosos” y que sus historias sufren de “insustancialidad” y son un “trauma repetitivo”
En las últimas semanas, la andadura de La bola negra en Estados Unidos no ha parado de dar buenas noticias al cine español. Las salas donde se exhibe desde el pasado 16 de octubre están llenas; sus directores, Javier Calvo y Javier Ambrossi, y sus cuatro actores dan entrevistas a medios y causan sensación allá dónde van. Revistas influyentes en el mundo del cine como Variety les dedican su portada, y algunos medios especializados apuntan ya a una decena de nominaciones a los Oscar.
Pero no a todos parece haberles gustado la película.
Casi tres semanas después de su estreno en el país, la respetada revista The New Yorker ha lanzado su crítica. En la sección The Current Cinema (El cine actual), el crítico Justin Chang ha desmenuzado la película, por supuesto con espóilers, en un larguísimo artículo —solo su escucha dura 13 minutos—. Y, para sorpresa de muchos y al contrario que la mayor parte de críticos, no la pone nada bien. Se podría empezar por el final, donde la remata con la frase: “No es un monumento, es un fracaso”.
No le queda a la revista nada por criticar. No le parece bien la dirección de la película, su cinematografía, su escritura, sus actuaciones... Todo le resulta grandilocuente y vacío, como repite Chang en su texto, donde la califica de “un frenesí hipercontrolado de corte transversal”. “Se podría decir que Ambrossi y Calvo son, en el fondo, románticos de la vieja escuela, sensibles a la emocionante tentación de lo prohibido y, por consiguiente, escépticos ante la era moderna y sus beneficios, que resultan demasiado convenientes”.
Tampoco le agrada el guion, las historias de varios hombres entrelazadas a lo largo de un siglo, y llega a calificarlo de “tediosa ficción para fans”, afirmando que en realidad “las complejidades humanas no se exploran, se solucionan, como una prueba matemática”. “Pero, ¿qué se está probando aquí, exactamente?“, se plantea. “¿La universalidad del sufrimiento? ¿La magia de la edición? Tal vez sea simplemente que las películas más conscientemente expansivas son a menudo las más reductivas, las más esquemáticas y, por cierto, las más inclinadas a refugiarse en la sombra de un gran artista”.
“Las tres historias”, asegura, “cualquiera que sea su procedencia teatral o intención cinematográfica, están empañadas por la misma extraña insustancialidad; es como si los directores, blandiendo una narrativa rígida y un plan temático, fueran incapaces de reunir el personaje, el diálogo y la acción al servicio de sus diseños generales”, opina.
El crítico argumenta que la película tiene una “exuberancia desenfadada” y que “se engancha al manto de otro gigante literario queer, Federico García Lorca”, pero critica que al poeta no se le conceda “su propia narrativa” y llega a decir que los directores “no le rinden homenaje, intentan superarlo”.
Las actuaciones tampoco convencen a Chang. De Guitarricadelafuente, que en su primera incursión en la interpretación da vida a Sebastián, destaca el momento en el que las tropas atacan a Rafael y él corre a refugiarse en su trompeta. “Se conforma con mirar directamente perplejo”, aunque también admite que “incluso un intérprete experimentado podría haber tenido problemas para salir de la escena en la que Sebastián, incapaz de soportar el violento ataque de las tropas a Rafael, se retira a una esquina con su instrumento musical y literalmente trompetea su agonía a los cielos”.

Sobre Carlos González en su papel de Alberto —al que The New York Times calificó como el mejor actor de la película, “cautivador” y con “magnetismo”— afirma que “aunque hace que Alberto sea un detective lo suficientemente atractivo, no puede trascender la función pasiva y de resolución de rompecabezas que se le ha asignado al personaje”.
Las que sí le gustan algo más son las tres actrices en roles secundarios: Penélope Cruz como Nené, Glenn Close como la historiadora Isabelle (aunque califica sus diálogos de “aburridos”) y sobre todo Lola Dueñas como Teresa, madre de Alberto, a la que califica de “dar voz a una furia hirviente e inconsolable”, aunque, también “que pone al descubierto lo pretencioso de los recursos poéticos y estructurales de Ambrossi y Calvo”.
La revista, con más de un siglo de historia y habitualmente de talante progresista, no solo critica a la película, sino también cómo ha sido acogida. Así, pone también en duda el premio a la mejor dirección que Calvo y Ambrossi, conocidos como Los Javis, lograron en el festival de Cannes en mayo, y aseguran que ese fue un honor “hilarantemente” compartido con “la exquisitamente minimalista Fatherland de Paweł Pawlikowski”.
Tampoco parecen gustarle las comparaciones que se han hecho de la película con otras, algo habitual en la crítica moderna, sobre todo en el caso de filmes extranjeros cuyos autores no son conocidos en Estados Unidos. Así, NPR, la radio pública estadounidense, la comparó hace una semana con Las horas, la película de Stephen Daldry con Meryl Streep, Nicole Kidman y Julianne Moore. Chang no cita a NPR, pero afirma que esa es “una comparación mutuamente poco halagadora, si alguna vez hubo una”.

Eso es La bola negra, más o menos (y sobre todo menos): un trauma repetitivo alejado de la psicología, gestos descoordinados desprovistos de significado”, la califica, en una crítica que difiere de las de otros grandes medios del país. Por ejemplo, The New York Times afirmó que había “mucho que admirar en La bola negra, un íntimo drama español con un épico alcance histórico y aspiraciones aún más majestuosas”, que durante su metraje “te envuelve en sus misterios y su magia”. El Wall Street Journal habló de “una historia épica de gran envergadura”. Los Angeles Times afirmó que “plasma la amplitud de la historia y la intimidad del legado personal”. Para el Financial Times es “un fenómeno cultural y una hazaña imaginativa, merece la pena darle una oportunidad”.
La cinta tiene una alta calificación del 86% en la web Rotten Tomatoes, y ha logrado los premios del público en los festivales de San Sebastián, de Londres y de Toronto, donde se llevó una larga ovación. La película buscará competir en los Oscar, en la categoría de mejor película internacional, representando a España, pero se prevé que esté nominada en más candidaturas.
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