Vida y milagros de Carmen Balcells en "Traficante de palabras", de Carme Riera
Claudio Zeiger
3 de abril de 2022

Claudio Zeiger
3 de abril de 2022
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| Mario Vargas Llosa |
Se trata de un ensayo brillante sobre un literato que siempre tuvo claro que «escribir es sublevarse»
Mauricio Bach
7 de enero de 2026
«No lo recuerdo, pero sé que conocí a Mario a fines de la década de 1950, en unas navidades celebradas en París», cuenta Alonso Cueto en el apéndice final de Mario Vargas Llosa. Palabras en el mundo (Alfaguara). La historia es la siguiente: cuando el autor tenía tres años, su padre trabajaba en el Departamento de Educación de la UNESCO y la madre invitó a una cena navideña a varios peruanos residentes en la capital francesa. Le recomendaron convidar a «un muchacho muy inteligente y agradable, con su esposa». Fue así como Mario y Julia llegaron a nuestra casa en el barrio de Neuilly a pasar las Navidades. No tengo ningún recuerdo consciente de ese encuentro, por supuesto. Solo sé lo que mi madre me contó. Me dijo que, en esa visita, Mario me cargó y me puso encima de una mesa. «A veces bromeo diciendo que en ese momento empezó mi vocación de escritor».

“Es casi imposible que Venezuela recupere la democracia de manera pacífica”, dijo el escritor peruano Mario Vargas Llosa en 2017. "¿Alguien cree a Maduro capaz de dejarse derrotar en las urnas?“, se preguntaba con amargura.
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| Cormac McCarthy |
LOS MEJORES LIBROS DEL SIGLO XXI
En cinco días se cumple el primer cuarto del siglo XXI y son inevitables los balances. Esta es la lista de los mejores libros del siglo en español hasta el momento. De algunos de los mejores, por supuesto. Cada quien hace su propia lista.

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| Isabel Preysler y Mario Vargas Llosa |

XAVI AYÉN / KIM MANRESA (Fotos)
Hacer footing junto a Mario Vargas Llosa en el barrio limeño de Miraflores. Ayudar a la esposa de sir Vidia Naipaul a preparar un pastel de zanahoria en la cocina, mientras él vocifera en la habitación de al lado. Tomar el te en la cocina de Svetlana Alexiévich en Minsk. Charlar en la calle con una pandilla de sintecho amigos de Peter Handke en la localidad francesa de Chaville. Asistir a la fiesta de cumpleaños de Dario Fo en Roma, de tres días de duración. Ver a Annie Ernaux hablando con las prostitutas de la calle Robador. O a Jon Fosse entrando en su casa en los jardines reales de Oslo (que ocupa como artista oficial del reino noruego). Visitar junto a Nadine Gordimer la celda donde estuvo preso su amigo Nelson Mandela. Recorrer las calles de Tokio junto a Kenzaburo Oé buscando a toda prisa un emplazamiento para un acto pacifista para el que le denegaron por sorpresa la autorización en el hotel... Son muchos los recuerdos agradables o estimulantes de los veinte años que llevo, junto al fotógrafo Kim Manresa, persiguiendo por el mundo a los premios Nobel de Literatura (hemos cazado a treinta ya). Un trabajo que ahora recoge el volumenPlaneta Nobel, publicado por Libros de Vanguardia y que llega a librerías en los próximos días.

Vargas Llosa con un grupo de autores peruanos durante una de las primeras Bienales celebradas
Joaquin Manresa Miravet / PropiasLa sexta edición del Premio Bienal de Novela Mario Vargas Llosa ha batido su propio récord: 452 novelas se han presentado este año, la cifra más alta desde la creación del certamen. La diversidad geográfica de las obras recibidas -procedentes de países como España, Francia, Bolivia, Perú, Colombia, México, Argentina, Estados Unidos o Suiza- refuerza el carácter internacional del premio y consolida su posición como uno de los grandes referentes literarios en lengua española.
Álvaro Vargas Llosa (59 años), hijo mayor de Mario Vargas Llosa, ha regresado a España tras el fallecimiento del Premio Nobel, el pasado 13 de abril. El ensayista ha presentado un libro como homenaje póstumo al reconocido escritor: El polemista arriesgado. Catorce asedios liberales a Vargas Llosa. Un acto que ha tenido lugar en la capital este miércoles, 21 de mayo.
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| Mario Vargas Llosa con su familia en su último cumpleaños. |
Ya han pasado tres semanas desde la muerte de Mario Vargas Llosa, y su nombre sigue acaparando titulares. El pasado 13 de abril se comunicó la noticia de su fallecimiento y, desde entonces, han sido muchas las teorías que han salido a la luz en torno a su deceso. Sin embargo, su hijo, Álvaro Vargas Llosa (59 años), ha desmentido recientemente, en una entrevista, las afirmaciones sobre una presunta enfermedad y ha explicado cuál fue la verdadera causa de su muerte.
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| Gonzalo, Alvaro y Morgana Vargas Llosa con las cenizas del padre |
La historia de amor entre Mario Vargas Llosa e Isabel Preysler, que durante años acaparó la atención de los medios, culminó de forma discreta, aunque no exenta de tensiones internas. Ahora, meses después de su ruptura, han salido a la luz nuevos detalles: los hijos del Premio Nobel de Literatura desempeñaron un papel crucial para evitar que el escritor contrajera matrimonio con Preysler, motivados en gran parte por preocupaciones económicas relacionadas con la herencia familiar.


No sé si fue Juan Luis Cebrián, su primer director, o Jesús de Polanco, el principal accionista de EL PAÍS, quien fijó una línea desde el inicio, pero lo claro es que quien lo hizo tenía una idea muy moderna de la prensa escrita, porque la aparición de EL PAÍS, en plena Transición, fue de lo mejor que tenía que ofrecer España en el nuevo régimen. Todo era novedoso, incluyendo la diagramación y el formato, pero lo más importante era la veracidad de la información, el hecho de que las cosas de las que se daba cuenta en los textos correspondían a una verdad que podían verificar los lectores mediante sus conflictos con la realidad siempre cambiante. Esa fue la gran revolución que introdujo EL PAÍS en el mundo de las noticias, en una época en que los españoles (y latinoamericanos que vivían todavía en dictadura) estaban ávidos de prensa libre: una clara diferencia entre las cosas que defendía el diario, sus opiniones, y las cosas que el periódico informaba o anunciaba, comprobables simplemente prestando atención a lo que sucedía o iba a suceder. Después de tantos años de propaganda, los españoles no estaban acostumbrados a esa división entre la verdad de los hechos y la opinión. La revolución que supuso el diario tenía este carácter singular: los hechos reales, por un lado, y, por el otro, lo que el diario defendía o atacaba.
Para gustos, disgustos. La literatura no es una clasificación. Pero con la pérdida de Mario Vargas Llosa se hizo habitual e inevitable la comparación entre dos hombres que se llevaron fenomenal y que terminaron fatal, con puñetazo incluido de Llosa a García Márquezpor intentar, según la leyenda, liarse con su mujer Patricia.


Para entretenerme, cogí las memorias de André Malraux, un libro que he decidido cien veces que no valía el esfuerzo de ser leído, porque los personajes, entre los cuales figuran algunos de los principales líderes del siglo XX, se achican para someterse a la estatura desproporcionada de Malraux y dicen, tímidos y siempre a la orden de su interlocutor, todo lo que el autor de este texto quiere que digan.
Lucas Barco
20 de abril de 2025
Tal vez lo que nunca soportó Isabel Presyler (en su vida, no solo durante su relación con el autor de Travesuras de la Niña Mala) fue la levedad. Tal vez ahora ya no sea igual y le agrade. La muerte del extraordinario escritor peruano ha resucitado algunos debates sobre su romance de poco más de siete años con la socialité que resultan mediáticamente muy rentables pero tan insignificantes como una gota de frivolidad en el océano de una vida de 89 años, una vida de genialidad del literato premiado con el Nobel, el Príncipe de Asturias o el Cervantes, además de una cantidad incontable de innumerables distinciones que reconocieron al autor de Conversación en la catedral.