viernes, 27 de abril de 2012

Rosa Mora / Tusquets / 43 años de una historia inolvidable


TUSQUETS

43 años de una historia inolvidable


Desde su creación ha tenido diferentes altibajos económicos, pero sin descuidar la calidad editorial

Posee un catálogo de más de 2.300 títulos, desde Kundera y Murakami, hasta Grandes y Landero



Tusquets Editores ha vivido momentos duros. Cuando Beatriz de Moura la fundó en Barcelona en 1968 con su primer marido, el arquitecto Óscar Tusquets, y su cuñada Esther Tusquets, en un piso de 70 metros. En 1969, sacaron sus dos primeras colecciones Marginales y Cuadernos Ínfimos. Durante el franquismo les prohibieron 25 títulos, les secuestraron uno y censuraron 21. Tiempos complicados, pero con toda la ilusión y el futuro del mundo.

Beatriz de Moura / Una editorial mediana independiente tiene los días contados

Relato de un náufrago, de Gabriel García Márquez,
el libro más vendido de Tusquets Editores

Beatriz de Moura

“Una editorial mediana independiente tiene los días contados si no se blinda”

Beatriz de Moura explica el acuerdo de Tusquets con Planeta

Aunque no precisa el porcentaje del accionariado se habla del 50%


“Yo sigo independiente; a mí no me ha comprado nadie”. Con esta contundencia la editora Beatriz de Moura deja claras las reglas del juego de lo que califica de “acuerdo de asociación” entre Tusquets, la editorial que fundó en 1969 junto a Oscar Tusquets, y Planeta Corporación. Se trata de la empresa madre de todo el grupo Planeta, por la cual esta entra en el accionariado de la primera en un porcentaje que fuentes del sector fijan en un 50% pero que la veterana y carismática editora no quiere ratificar. Pero sí afirma que el pacto se traduce en una situación de “absoluta paridad, tanta que el consejo de administración estará formado por dos personas de Planeta Corporación y dos nuestras, yo misma y Pantaleón Bruguera”. Este último, director general de Tusquets desde septiembre de 2009 y accionista de la misma con un 5%, habría vendido su parte.

jueves, 26 de abril de 2012

miércoles, 25 de abril de 2012

Juan Manuel Roca / Una carta rumbo a Gales


Juan Manuel Roca
UNA CARTA RUMBO A GALES


Me pregunta usted dulce  señora
Qué veo en estos días a este lado del mar.
Me habitan las calles de este país
Para usted desconocido,
Estas calles donde pasear es hacer un
Largo viaje por la llaga,
Donde ir a limpia luz
Es llenarse los ojos de vendas y murmullos.
Me pregunta
Qué siento en estos días a este lado del mar.
Un alfileteo en el cuerpo,
La luz de un frenocomio
Que llega serena a entibiar
Las más profundas heridas
Nacidas de un poblado de días incoloros.

¿Y el sol?
El sol, un viejo drogo que ha lamido esas heridas.
Porque sabe usted, dulce señora,
Es este país una confusión de calles y de heridas.

La entero a usted:
Aquí hay palmeras cantoras
Pero también hay hombres torturados.
Aquí hay cielos absolutamente desnudos
Y mujeres encorvadas al pedal de la singer
Que hubieran podido llegar en su loco pedaleo
Hasta Java y Burdeos,
Hasta el Nepal y su pueblito de Gales,
Donde supongo que bebía sombras su querido Dylan Thomas.
Las mujeres de este país son capaces
De coserle un botón al viento,
De vestirlo de organista.

Aquí crecen la rabia y las orquídeas por parejo,
No sospecha usted lo que es un país
Como un viejo animal conservado
En los más variados alcoholes,
No sospecha usted lo que es vivir
Entre lunas de ayer, muertos y despojos.



Juan Manuel Roca
País secreto
Bogotá, Ediciones El Caballero Mateo, 1987




Rafael Escalona / Cuando el vallenato se vuelve alta poesía
Juan Manuel Roca / Epigrama del poder
Juan Manuel Roca / Días como agujas
Juan Manuel Roca / Carta en el buzón del viento
Juan Manuel Roca / Una carta rumbo a Gales
Juan Manuel Roca / La poesía
Juan Manuel Roca / Botellas de náufrago
Juan Manuel Roca / El último adiós a Gonzalo Rojas
Octavio Escobar / Cielo parcialmente nublado / Apreciaciones
Juan Manuel Roca / Dos poemas
Juan Manuel Roca / Tres poemas




martes, 24 de abril de 2012

Juan Manuel Roca / Carta en el buzón del viento



Juan Manuel Roca
CARTA EN EL BUZÓN DEL VIENTO

Sin saber para quien,
Envío esta carta puesta en el buzón del viento.
Oscuros hombres han merodeado a mi puerta
Con gabanes abultados por la escuadra de una lugger,
Y en la noche, mientras leía a mis viejos poetas enlunados,
Una legión de sombras ha roto mi ventana.

No son duendes.
No son fantasmas los habitantes de este ebrio rincón del mundo,
Y sin embargo,
Nos hemos visto dando nombres propios a un vacío:
Hay un poblado de hombres desaparecidos
Y es frecuente escuchar en las calles y en los bares
A las gentes que hablan de abandonar un país como un barco
                                                                                        que naufraga.


Sin saber para quién,
Escribo esta carta puesta en el buzón del viento,
Desde una nación donde alguien proscribe el sueño,
Donde gotea el tiempo como lluvia envilecida
Y la risa es condenada por traición a los espejos.

No sé a quién pedirle que abra su ventana
Para que entre esta carta puesta en el buzón del viento.



Juan Manuel Roca
País secreto
Bogotá, Ediciones El Caballero Mateo, 1987




Rafael Escalona / Cuando el vallenato se vuelve alta poesía
Juan Manuel Roca / Epigrama del poder
Juan Manuel Roca / Días como agujas
Juan Manuel Roca / Carta en el buzón del viento
Juan Manuel Roca / Una carta rumbo a Gales
Juan Manuel Roca / La poesía
Juan Manuel Roca / Botellas de náufrago
Juan Manuel Roca / El último adiós a Gonzalo Rojas
Octavio Escobar / Cielo parcialmente nublado / Apreciaciones
Juan Manuel Roca / Dos poemas
Juan Manuel Roca / Tres poemas



sábado, 21 de abril de 2012

Paco Roca / Frans Masereel / Niemand

Frans Masereel
Autorretrato, 1923

Paco Roca
Frans Masereel
BIOGRAFÍA

NIEMAND

Paco Roca, Premio Nacional de Cómic en 2008 por su obra ‘Arrugas’, construye para EL PAÍS un microrrelato de ficción en seis partes, a partir de seis de las ilustraciones incluidas en el libro ‘La ciudad’, de Frans Masereel



1

Si hubiésemos preguntado a cualquiera de sus compañeros cómo era Niemand D., ninguno de ellos habría sido capaz de decir más de un par de vaguedades sobre él. Una persona puntual, hubiera dicho uno; un tipo educado, habría respondido otro. Poco más después de diez años de trabajar codo con codo junto a él.



2

Por ese motivo, sorprendió tanto cuando aquella mañana un misterioso avión arrojó un millar de octavillas amarillas en las que podía leerse “Niemand D. cometerá una locura”. “¿Quién es ese Niemand D. que está a punto de cometer una locura?”, se preguntaron todos en la Ciudad.



3
Sus compañeros lo miraron recelosos, el director de la empresa lo despidió sin atender a razones, los ciudadanos se apartaron de su lado y el conductor del tranvía se negó a abrirle las puertas ante la mirada temerosa del resto de pasajeros. Niemand D. se subió entonces a la colina y meditó apesadumbrado hasta caer la tarde.



4

Por más que lo intentaba no llegaba a entender qué locura podía estar a punto de cometer. Recordó entonces asustado un sueño pasado. Se veía a sí mismo con el rostro desencajado por la locura estrangulando a una joven corista. ¿Era un sueño premonitorio? ¿Acaso era él un asesino que aún no había cometido el crimen fatal?




5

Por primera vez Niemand D. vio las cosas claras. Por primera vez en su vida se sintió con las fuerzas necesarias para poder tomar las riendas de su destino. Llegó caminando a su edificio, después subió con decisión las escaleras y por fin cerró la puerta tras él al entrar en su apartamento.



6

A las 20:17 de aquel martes, Niemand D. tomó la primera decisión de su vida.




viernes, 20 de abril de 2012

Frans Masereel / The City / Passionate Journey



Frans Masereel

THE CITY
PASSIONATE JOURNEY
Por Carolina Lozada


Voy a hablar de algo viejo.  De algo tan viejo que es mudo y en blanco y negro. Hablaré de dos novelas gráficas de Frans Masereel: The City (1925) y Passionate Journey (1919), ambas reeditadas en New York por Dover Publications (2006 y 2007, respectivamente). En The City, Masereel muestra  escenas cotidianas de una ciudad enmohecida por el hollín de las fábricas y la oscuridad de la pobreza. Ambiente lúgubre que contrasta con el brillo y la majestuosidad de las zonas ricas de la misma urbe. Hombres de capa y sombrero, obreros de rostros enjutos, prostitutas y damas de la alta sociedad son parte de los habitantes de este libro del artista belga, cuya destreza y dominio gráfico le permiten encuadrar historias varias que en su comunión hacen historias breves de una misma ciudad.

             Crimen, sexo, violencia doméstica, amores furtivos, pesares cotidianos, la vida en la sociedad industrializada son parte de las estampas de la ciudad exhibida desde varios planos por el artista visual. La secuencia gráfica y narrativa parte de lo global (tomas a la distancia de los edificios, puentes y calles) a lo particular (la ciudad se hace rincón, habitación, espacio cerrado). Con esta técnica, Masereel se adentra en la urbe y espía la festividad y el desenfreno de los salones elegantes y el drama cotidiano de las casas de los menos afortunados. No obstante, y a pesar de esas miradas sobre lo particular,  The City es una obra englobante. Al contrario, Passionate Journey es mucho más puntual, concreta, debido a que la historia está concentrada en un personaje, un viajero cuya mirada registra lugares, escenarios y situaciones en su desplazarse. En su viaje por distintos lugares del mundo, el viajero se encontrará con la belleza, la alegría pero también con los excesos y las injusticias. La elocuencia del rostro del personaje protagonista de Passionate Journey nos va revelando sus distintos estados emocionales frente a las situaciones que va viviendo. La expresividad del rostro, elemento tan vital en épocas mudas, es lograda con soltura por el creador de estas obras gráficas. Y pienso especialmente en el recuadro que ilustra este post, una de las escenas tomadas de The City. Los rostros de un vecindario popular, asomados desde las puertas, ventanas y entradas de sus residencias, logran transmitir estados de ánimo desde su mudez.
  


           La preocupación por lo social es evidente en estos dos libros de Masereel, autor a quien le gusta jugar con los contrastes de un mundo entre el oropel y el humo de las sociedades que comenzaban a ser modernas. Viejos, prostitutas maltratadas, personas con discapacidad, familias en condiciones de hacinamiento, son parte de los cuadros de la pobreza enfocados por su discurso visual.

          Es inevitable no hacer comparaciones fílmicas. Hay mucho de cine en Frans Masereel, sobre todo de Expresionismo Alemán. Los rostros de los personajes-tipo (los malévolos, las doncellas, las mujeres “alegres”, los buenos y oprimidos), las escenas de esas largas filas de hombres en las fábricas,  me remiten inmediatamente a Metrópolis (1927), de Fritz Lang. Asimismo, el viajero en su periplo dentro de la ciudad me trae imágenes de Sunrise (Murnau, 1927), aquéllas en las que la joven protagonista se adentra en una ciudad desconocida y la recorre desde su extrañamiento. El tratamiento que hace el artista belga sobre los excluidos de una sociedad pujante, industrializada, me hace recordar también Der Letzte Mann (Murnau, 1924), filme en el que se muestra la inutilidad de un hombre viejo para una sociedad explotadora.

          El diálogo entre la corriente expresionista  (y el cine mudo de la época en general) y la propuesta de Frans Masereel es bastante notable. Sin embargo, cada cual tiene su marca distintiva. En  Masereel, la ciudad se asoma como  algo monstruoso, donde no quedan espacios y cuya monstruosidad pareciera amenazar con desbordarse.  Este ilustrador además asume un compromiso ideológico en su obra. Esto se puede observar en su insistencia en presentar imágenes que denuncian maltratos cometidos por los poderosos sobre los subordinados, así como las concentraciones políticas y el despliegue del poderío militar. También se esfuerza en ilustrar a un burgués pudiente y corrupto, a un obrero pobre y desgraciado, a la ciudad de las luces y la ciudad de los oscuros rincones callejeros. Con gran afinidad por los movimientos revolucionarios de la época, Masereel deja evidencia de su postura política sin hacer de su obra un mero panfleto, hecho que le permite sobrevivir artísticamente en el transcurrir del tiempo, tal como sucedió con el cine de Mijaíl Kalatozov, que si bien fue un cine con compromiso soviético, su valor artístico lo sobredimensiona y lo mantiene vigente. A las pruebas me remito: Letyat zhuravli (“Las grullas están volando”, 1957), entre otras cintas, lo posiciona como un destacado y talentoso cineasta.

           Por otro lado, y a pesar de las comparaciones que puedan hacerse entre las ilustraciones de Masereel y el discurso cinematográfico mudo y en blanco y negro, debo hacer la salvedad de que su obra tiene autonomía propia, no es un apéndice o un satélite de algo. Masereel logra narrar, armar un discurso narrativo profundo y riguroso, sin necesidad de palabras, ni sonidos, ni intertítulos. Esto hace de sus libros una acertada propuesta,  cuya vigencia se actualiza en libros como The Arrival  (New York: Arthur A. Levine Books, 2006), de Shau Tan, otra novela gráfica y muda, cuya historia e ilustraciones hacen de su lectura una delicia en cada página recorrida.





jueves, 19 de abril de 2012

Jenny Saville / El paisaje del cuerpo



Jenny Saville
Reverse, 2002

 JENNY SAVILLE
EL PAISAJE DEL CUERPO


"Jenny Saville es, sin lugar a dudas, la pintora más interesante de nuestro tiempo. Las obras de Saville no sólo son interesantes sino preocupantes, sumamente molestas. Parte de su formidable poder deriva de su naturaleza, ambigua de su tema, pero lo que lo hace aún más preocupante es el carácter ambiguo del lenguaje formal que despliega estas obras, un lenguaje que inscribe a la vez un conflicto visceral e intelectual entre el naturalismo pictórico firme del tema abiertamente y la pictórica, a veces, casi abstracta, la energía de la pincelada. Es como si un Sargent fuera apareado con un De Kooning ante nuestros ojos, y el acoplamiento fuera más de una lucha violenta como la de  Bacon, o bien de un matrimonio por amor como la yuxtaposición matérica de Lucian Freud. La pintura de Saville es un mensaje post-pictórico: la pintura, reinventándose a sí misma en la actualidad, un concepto llevado tan lejos que significa una especie de enfermedad de lo pictórico, un síntoma del profundo disturbio que acecha bajo la relación visible de la pintura al lienzo. Porque,  la superficie juega un papel importante en la invención pictórica Saville, que es, paradójicamente, materia derretida y sembrada y al mismo tiempo, agudizada por el virtuoso manejo del pincel. Se trata de un retorno a la pintura meditada por la fotografía. Saville ha confesado que no le gusta la pintura de la vida, por eso mismo prefiere los modelos fotográficos. Todos sus temas se basan en recoger ilustraciones de libros de texto de patología, fotografías a todo color de terribles quemaduras, contusiones y lesiones, así como libros de la obra de Velázquez, Sargent y De Kooning. Saville es sinónimo de la belleza en el arte de lo grotesco: vaginoplastia, transexualidad, las imágenes del dolor y la deformidad y la de su recuperación sustancial en el manejo del pincel de Tiziano o Rubens, están mezclados, dispersos por todo el piso de su estudio, apilados sin orden ni concierto en las sillas y mesas."

http://losvalientesduermensolos.blogspot.com/2011/09/jenny-saville.html





Knead, de Jenny Saville, 1994. Óleo sobre tela (1,52 x 1,83m) 

Stare, de Jenny Saville, 2004-2005- Óleo sobre tela (3,05 x 2,5m)

Pause, de Jenny Saville, 2002. Óleo sobre tela (3,05 x 2,13m)

Jenny Saville
Atonement Studies, 2005-2006

Passage, de Jenny Saville, 2004-2005. Óleo sobre tela (3,36 x 2,90m)

Interfacing, de Jenny Saville, 1992. Óleo sobre tela (1,22 x 1,02m)

Aperture, de Jenny Saville, 2003. Óleo sobre tela (2,14 x 1,83m)

Jenny Saville

Jenny Saville

Jenny Saville
Hypen, 1992



DE OTROS MUNDOS

DRAGON