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| Michelle Obama |
La hora de Michelle Obama
En enero entrará en el club de las ex primeras damas de EE UU. ¿Cuál será su papel cuando abandone la Casa Blanca? Descendiente de esclavos, formada en Harvard, a sus 52 años, Michelle Obama asegura que no quiere dedicarse a la política. Pero su legado es político.
Por Marc Bassets
04 DE JULIO DE 201600:05
AQUELLA semana su marido, el presidente Barack Obama, estaba en Japón para reunirse con los líderes de las potencias industriales y visitar Hiroshima, la ciudad sobre la que Estados Unidos lanzó la bomba atómica en agosto de 1945. Muy lejos del escenario global, ella, Michelle, acudía a la graduación de los alumnos de secundaria de una escuela indígena de Nuevo México. Acababa de conocerse la ubicación de la residencia donde, después de abandonar la Casa Blanca el próximo enero, los Obama vivirían en Washington. Pero la primera dama seguía con su agenda por la educación y las minorías y Santa Fe, la capital de Nuevo México, vivía un ambiente de fiesta con su llegada. Muy distinto era el clima en su vecina Alburquerque, a apenas cien kilómetros, donde un mitin de Donald Trump, candidato republicano a la Casa Blanca, había degenerado en altercados. Una serie de televisión sobre traficantes de drogas, Breaking Bad, y una investigación del Gobierno federal por abusos policiales contra minorías habían convertido esta ciudad en medio del desierto en el ejemplo, un mal ejemplo, de algunas disfunciones del Estados Unidos de este principio del siglo XXI, años que en parte coinciden con la presidencia del demócrata Obama.
En la Santa Fe Indian School, todo estaba preparado para el gran día. Los jefes de las tribus locales –pueblos, apaches, hopis y navajos– ocupaban la primera fila de las gradas del pabellón, en un campus de edificios bajos de adobe, como la mayoría de construcciones de la ciudad. Los graduados iban engalanados con las ropas y plumajes tradicionales de sus tribus.
La pareja presidencial abre el baile inaugural en enero de 2009. MARK WILSON
Para los profesores y estudiantes de la escuela, que Michelle Obama hubiera aceptado la invitación de hablar a los alumnos el día de la graduación fue más que una sorpresa. Era un milagro que, entre la multitud de invitaciones que cada año llegan al Ala Este de la Casa Blanca, sede de la oficina de la primera dama, esta hubiese elegido la Santa Fe Indian School, dedicada a la educación de una de las dos minorías más humilladas y castigadas en la historia de Estados Unidos, la india. La otra minoría es la negra, a la que pertenece Michelle Obama, la primera descendiente de esclavos en vivir en la Casa Blanca, con excepción del personal del servicio. Delante de la escuela, al otro lado de la carretera, un cartel visible para todos los que acudían a la ceremonia pedía a Michelle Obama que fuese la próxima presidenta.