jueves, 7 de agosto de 2025

Iván Cepeda / Sicario moral



Julián Vásquez

@JulianVasCas

Iván Cepeda, Sicario Moral


No soy uribista. Nunca he votado por @AlvaroUribeVel ni por ninguno de sus candidatos. Durante su gobierno, cuando apenas mi conciencia despertaba a la vida política, fui profundamente crítico frente a muchas de sus doctrinas. Por eso, sin temor a sesgo ideológico alguno, puedo afirmar que el Senador Iván Cepeda es un sicario moral. Y no motiva esta afirmación ni el proceso ni el fallo reciente de aquello que los medios de comunicación han llamado “el juicio del siglo”, pues, por un lado, carezco de la información necesaria para un análisis que trascienda la mera opinión vacía, y por el otro, creo que será la historia la encargada de juzgar la verdadera catadura moral del doctor Uribe.

Justifico mi afirmación y estas palabras que escribo en algo distinto: La necesidad de quitar la máscara a ese gran actor del teatro de la política colombiana, a ese “paladín de la justicia”, al impostor Iván Cepeda. Él, a diferencia de su padre, que asesinaba con las balas, intenta hacerlo con la mendacidad, con la palabra falaz, y con la instrumentalización de las instituciones del Estado persiguiendo un único fin: La venganza, pues no otra cosa habita el corazón de este hombre; venganza en contra de toda la sociedad colombiana, de la cual se asume como víctima, cuando, en realidad, es él el victimario.

¿O será que no es victimario aquel que ha sido cómplice ideológico de los terroristas de FARC, quienes han asesinado, desplazado, torturado, violado, reclutado menores y dejado una estela de sangre y muerte en todos los rincones de Colombia; aquel que ha justificado la huida de narcotraficantes y criminales de lesa humanidad como Jesús Santrich; aquel que utiliza a los Organismos Internacionales, no como garantes de verdad para las víctimas, sino como tribuna para el ataque y la difamación de sus opositores?

Y es que sobra decir que a este sicario moral jamás le han importado las víctimas, ni su dolor, ni su tragedia. La opereta que ha construido como “defensor de derechos humanos” es pura pose y artificio. Para él existen dos clases de víctimas: unas, las que utiliza en su retórica de odio contra la Democracia Colombiana y el Estado de Derecho, y otras, de segunda mano, a las que le resta voz y legitimidad, pues no serían víctimas, sino meros daños colaterales en una guerra legítima, la guerra que heredó de su padre.

Venganza y mala fe, pues, resumen la trayectoria política de @IvanCepedaCast, quien a fuerza de mentirle al país y de mentirse a sí mismo ha terminado construyendo las dos caras de Jano. Mentir, difamar y destruir, es lo propio de un hombre que ningún aporte valioso ha brindado a Colombia, que ha parasitado del Estado por más de 15 años sin presentar una sola idea, un solo proyecto que permita generar riqueza, dinamizar la economía, construir infraestructura y, en general, impulsar todo aquello que implica desarrollo y progreso para una sociedad.

Durante casi dos décadas los colombianos hemos pagado de nuestro bolsillo a un sicario moral con investidura institucional para que pueda consumar su venganza. ¿No hubiese sido mejor, señor Cepeda, vestir el camuflado y mostrarle al país su verdadero rostro?




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