Mostrando entradas con la etiqueta Ada Limón. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Ada Limón. Mostrar todas las entradas

viernes, 2 de diciembre de 2022

Ada Limón / Poeta Laureada de Estados Unidos

 

Ada Limón (foto tomada de Patti Digh).
Ada Limón (foto tomada de ‘Patti Digh’).

Nombran Poeta Laureada de Estados Unidos a Ada Limón, escritora de ascendencia mexicana


16 de julio de 2022
Rialta Staff

La escritora de ascendencia mexicana Ada Limón fue nombrada esta semana Poeta Laureada para el período 2022-2023 por la Biblioteca del Congreso de Estados Unidos. La designación es considerada como la más prestigiosa de su tipo en el país norteamericano.

“Ada Limón es una poeta que conecta”, aseguró en un comunicado de prensa Carla Hayden, Bibliotecaria del Congreso. “Sus poemas accesibles y atractivos nos vinculan con el lugar donde estamos y con quien compartimos nuestro mundo. Hablan de verdades íntimas, de la belleza y el desamor que es vivir, en formas que nos ayudan a seguir adelante”.

“Rara vez me hallo sin palabras, pero me quedé sin palabras”, dijo Limón. “La llamada fue increíblemente inesperada. Me han pasmado los poetas laureados precursores y ser nombrada en su compañía fue, y es, una lección de humildad”.

“Siempre he sido demasiado sensible, llorona/de un largo linaje de lloronas”, agregó en declaraciones a la prensa. “Soy del tipo que sufre”, dijo en alusión al título de su más reciente volumen, The Hurting Kind (Del tipo que sufre), publicado por Milkweed Editions este 2022.

Este gran mundo falso (This Big Fake World) fue el primer título publicado por Ada Limón, y desde entonces ha editado seis volúmenes. Uno de sus libros más leídos, Bright Dead Things (2015), ha vendido más de 40 mil copias y fue finalista del National Book Award y del National Books Critics Circle Award. Además, es la presentadora The Slowdown, un podcast en que comparte los poemas de otros escritores, creado por Tracy K. Smith, quien también ocupó el puesto de Poeta Laureda, entre 2017 y 2019.

Los poetas laureados reciben un estipendio de 35 mil dólares anuales y otros 5 mil para gastos de viaje. Ofrecen sus consultas al público de octubre a mayo y tienen como objetivo impulsar la escritura y la lectura de poesía en el país.

El puesto de Poeta Laureado se creó en 1937. Muchos de los autores más reconocidos del país han sido llamados a ocuparlo. Entre ellos, han estado Rita Dove, Philip Levine, Tracy K. Smith y Billy Collins. Para designar al Poeta Laureado, el Bibliotecario consulta con quienes han ganado antes esa distinción.

Limón inaugurará su puesto el 29 de septiembre con una lectura de su obra en el Auditorio Coolidge de la Biblioteca del Congreso en Washington, D.C.

Ada Limón nació en Sonoma (California). Aunque tiene ascendencia irlandesa, escocesa y alemana, siempre se ha identificado con su pasado mexicano.

“Mi abuelo paterno era de San Juan de Los Lagos, México”, dijo a La Prensa Sonoma. “Pienso en él a menudo, especialmente en este momento. Le hubiera encantado esto. Era un hombre tan creativo, bailarín, actor, cantante. Y, no obstante, no tuvo la oportunidad de escoger el arte. Y es difícil no estar increíblemente agradecida de que sus sacrificios me permitieran tener una vida diferente, una vida creativa”.

RIALTA


Ada Limón / Pasarela


Ada Limón

ADA LIMÓN
PASARELA
Traducción de Jorge Vessel


La carretera no era tan peligrosa antes,
cuando caminaba hasta la barandilla de acero,
agachaba mi cuerpo flexible de niña, y miraba
al agua fría del arroyo. En una primavera húmeda,
el agua solía correr limpia y alta, piscardos
mordisqueando arena y limo, un cangrejo de río
a la sombra de las largas cañas de la costa.
Me podía quedar mirando por horas, siempre algo
nuevo en cada cuña acuosa—
una tapa de botella, una bota negra, un sapo.
Una vez, el cadáver de un mapache, mitad debajo
del elevado, mitad fuera, se pudrió despacio
durante meses. Solía vigilarlo todos los días,
mirando hasta que los huesos blancos de su mano
estaban desprovistos de piel y parecían extenderse
hacia el sol cuando chocaba contra el agua,
mostrando sus cinco adorables dedos elásticos
aferrándose todavía. No creo que lo venerase,
su falta de vida, pero me gustaba la evidencia
de él, la forma en que se sentía como un trabajo diario
tomar notas de su transformación en arena.




Ada Limón / La correa

 

Perro callejero
Daido Moriyama

ADA LIMÓN
LA CORREA
Traducción de Jorge Vessel



Después del parto de bombas de horcas y miedo,
las frenéticas armas automáticas desplegadas,
el rocío de balas en una multitud cogida de manos,
ese crudo cielo abriéndose en fauces pizarra metalizado
que sólo se tragan lo indecible en cada uno de nosotros,
¿qué queda? Hasta el río escondido en ningún lado es de un anaranjado
venenoso y ácido por una mina de carbón. ¿Cómo puedes
no temerle a la humanidad, querer lamer el fondo del arroyo
hasta dejarlo seco, succionar el agua mortífera con
tus propios pulmones, como veneno? Lector, quiero decir:
No mueras. Aun cuando uno tras otro pez plateado
emerja boca arriba, y el país caiga en picada
en un cráter crepitante de odio, ¿no queda acaso algo
que todavía canta? La verdad: no lo sé.
Pero a veces, te juro que lo oigo, la herida cerrándose
como una puerta de garaje oxidada, y aún puedo mover
mis extremidades vivas en el mundo sin mucho
sufrimiento, puedo asombrarme todavía de cómo corre
la perra hasta las camionetas como alma que
lleva el diablo, porque cree que los ama,
porque está segura, sin duda alguna, de que
eso que ruge fuerte la amará de vuelta, su mansa naturaleza
viva de deseo por compartir su maldito entusiasmo,
hasta que tiro de la correa para salvarla porque
quiero que sobreviva para siempre. No mueras, digo,
y decidimos caminar un rato más, los estorninos
febriles en lo alto sobre nosotras, el invierno viniendo a
acostar su frío cadáver en esta pequeña parcela.
Quizá nos la pasamos siempre lanzando nuestro cuerpo
hacia aquello que nos ha de destruir, mendigándole amor
al raudo paso del tiempo, y quizás, como la obediente
perra a mis talones, podemos caminar juntos
tranquilamente, al menos hasta que pase la próxima camioneta.



Ada Limón / La mujer maravilla

 


ADA LIMÓN
LA MUJER MARAVILLA
Traducción de Jorge Vessel



De pie en la crecida del enlodado Mississippi,
después que el doctor de Urgencias apenas dijese, Bueno,
son cosas que pasan, volví a dejarme engañar
por New Orleans otra vez más. Pastillas para el dolor giraron
como remolino en mi cartera junto a un hechizo para más tarde.
Me ha tomado tiempo admitirlo, estoy en una intensa batalla contra
mi cuerpo, la columna vertebral inclinada treinta y cinco grados,
vértigo que va y viene como un villano de DC Comics
al que nadie puede matar. El dolor invisible es los dos
una suerte y una desgracia. Siempre te ves tan feliz,
me dijo un extraño una vez que me convertía a mi lado bueno
sonriendo. Pero ese día, sola a la orilla del río,
oía la charanga resonando desde el  Steamboat Natchez,
y por el rabillo de mi ojo, vi a una muchacha, de la mitad de mi edad,
vestida, sin una razón clara, de la Mujer Maravilla.
Se pavoneaba en toda su gloria y fortaleza, invencible,
eterna, y cuando me puse de pie para aplaudir (porque cómo no hacerlo),
hizo una reverencia y posó como si supiese que yo necesitaba un mito—
una mujer, en un río, indestructible.

Ada Limón / Carga

 

Tren nocturno
Lionel Walden



Ada limón
CARGA
Traducción de Jorge Vessel

Desearía poder escribirte desde debajo del agua,
                
el baño tibio cubriendo mis orejas—
una de ellas tiene tres marcas en la forma
exacta de un triángulo, asterismo de mi propia atmósfera.

Anoche, las sirenas del camión cisterna eran tan estruendosas
que ahogaban hasta al bramido constante
                
de los trenes de carga que llegaban. ¿Te conté
que el ferrocarril R. J. Corman pasa a quinientos pies de nosotros?

Antes de que todo cambiase y yo envejeciera en este cuerpo,
     mis abuelos vivían encima del cañón de San Timoteo,
donde el ferrocarril Southern Pacific rugía cada día en el verano
sofocante de California. Yo estaba atenta a los trenes,
aullando a su llegada.

Hoy Manuel está en Chicago, y ambos admitimos
      que ahora viajamos con nuestros pasaportes
Reportes de redadas de ICE y las dos, nuestras sangres
necesitan nuevos medicamentos.

Desearía que pudiésemos volver al muelle con viento,
a tomar vino rosado y hablar tonterías.
Ahora es gris y sombrío.

Aquí el supermercado está lleno de semillas para grama, como si
                
la primavera fuese a llegar, pero no lo sé. ¿Y tú?
Me dijo una amiga que sigues esforzándote en rescatar a las
     palabras. Lo único a lo que me he dedicado es a tomar la siesta, y quizá
a ser más amable con los demás, conmigo misma.

Justo esta mañana, vi siete cardenales atrevidos y valientes
                como un pecado en un árbol sin hojas. Los dejé estar allí un buen rato
antes de agitar el aire y arruinarlo todo con sólo vivir también.

¿Soy más valiente que esos pájaros?

¿Te preguntas acaso qué traen los trenes? Lingotes de aluminio,
                plástico, ladrillos, sirope de maíz, caliza, furia, alcohol, alegría.

Todo el mundo se desplaza, incluso la arena se transporta de una orilla
a otra. Yo vivo mi vida medio asustada, y medio gritándole
a los trenes cuando retumban. Esta carta para ti es ambas.