APEGOS FEROCES
Todos somos Gornick
No conocía a la escritora y activista Vivian Gornick pero lo que empecé a leer sobre Apegos feroces y un prólogo escrito por Jonathan Lethem me crearon la suficiente curiosidad e interés como para elegir este breve e intenso libro como una de las lecturas de este verano. Esa categoría sólo la guardo para los libros muy especiales porque veranos no hay tantos. Me dirán ahora que hay tantos como inviernos y que dependerá de si una nace o muere en una u otra fecha, pero no me negarán que vuelan y que el regusto que dejan los libros que se leen en esta época del año, a mí por lo menos me resulta especial, y si el libro me llega al corazón, como me ha pasado con este, se me clava ahí de por vida y soy capaz de recordar frases subrayadas a media noche con un lápiz de mina fina. Esas lecturas veraniegas me saben a mar, arena y a mucha paz. Por lo tanto, volviendo a la elección de Apegos feroces para un momento del año en el que elijo muy cuidadosamente lo que voy a leer, porque mi estado anímico es muy diferente al del resto del año, es un libro que, como dice su tentador título, feroz, y como dice el escritor Jonathan Lethem en su magnífico prólogo: “Sencillamente, todos nos transformamos en Vivian Gornick”.


