Joy Williams
Estado de gracia
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He esperado a Grady varias noches. Está aquí pero no viene conmigo. Aguardo desnuda a medianoche. Sé que no soy atractiva. Mi barriga ha adquirido dimensiones tortuosas. Todo lo que queda de mis pechos son dos pezones planos. Sin embargo, una noche viene a mí. Ha tomado nuestra decisión. Mi amante fantasma. Puedo ver su silueta claramente. Se sienta a mi lado un buen rato y luego noto el primer roce de su mano. Con sus piernas rodea las mías y entra deprisa. Sus manos agarran mis caderas sin convicción, su boca descansa en la mía sin palabras. Me toma una y otra vez para que lo acompañe en su nueva oscuridad. Intenta arrancar algo de mi interior. Ambos lo sabemos. Tiemblo como una rama. No se detiene. Ahonda cada vez más en su investigación, frío como el metal, como un instrumento. Estamos empapados. Continuamos. Pronto será la última vez. Cae el amanecer sobre nosotros.






