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lunes, 20 de mayo de 2024

Frida Kahlo / En cama

 


Frida Kahlo

EN CAMA


Hoy, viajamos a la primavera de 1953, cuando una fotógrafa llamada Lola Álvarez hizo algo maravilloso por su querida amiga Frida Kahlo. Por aquel entonces, Frida estaba muy grave. “Me di cuenta - escribió Lola - de que la muerte de Frida era inminente. Yo creo que hay que rendirle honor a la gente mientras todavía está viva para que lo disfrute y no cuando ha muerto”. Lola lo dispuso todo para organizar una exposición exclusiva de la obra de Frida en su Galería de Arte Contemporáneo, de Ciudad de México. Ella y Diego le plantearon la propuesta que entusiasmó a Frida y le ayudó a olvidar por unos momentos la desesperanza. 

La exposición fue la primera organizada en su querido México y Frida no podía sentirse más que orgullosa. Al final, se había convertido en una Artista en mayúsculas, en una mujer que había triunfado en el mundo del arte y ahora iba a recibir el homenaje de los suyos que tanto deseaba.  “Con amistad y cariño nacidos del corazón tengo el placer de invitarlo a mi humilde exposición”. Esta frase la escribió en las invitaciones que realizó meticulosamente con preciosos dibujos impresos en papeles de colores que ató con cintas brillantes. 

La noche antes de la inauguración, Frida volvió a desfallecer y los médicos le prohibieron bajo ningún concepto moverse de su cama. Pues su cama iría con ella. Mientras Lola mandaba a su equipo reorganizar el espacio, Frida llegó a la exposición estirada en su hermosa cama de cuatro columnas con dosel que habían trasladado en una ambulancia. 

Frida estaba exultante. Los asistentes quedaron impactados ante aquella imagen verdaderamente surrealista. Frida estaba hermosa, enjoyada, meticulosamente peinada y vestida con uno de sus icónicos trajes. Ella misma era una impresionante obra de arte.

La Figurativa

Espacio para el arte

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domingo, 15 de diciembre de 2019

Lupe Marín, Frida Kahlo y Diego Rivera / Los años locos

Autorretrato, 1948
Frida Kahlo

ELENA PONIATOWSKA

Lupe, Frida y Diego: los años locos

Elena Poniatowska revive una época de México a través de la despiadada figura de Lupe Marín, segunda esposa de Diego Rivera


La princesa Hélène Elizabeth Louise Amélie Paula Dolores Poniatowska mira de frente cuando habla. No titubea y nunca pierde la sonrisa. Ni siquiera cuando su respuesta apuñala.
— ¿Siente nostalgia?
— Me da tristeza pensar que voy a morir.
A sus 83 años, la escritora y periodista anda triste. Piensa que México, la gran pasión de su vida, se desmorona. Muy lejos queda la época en que el país apuntaba al infinito. “México es muy inferior a su pasado. Hubo un tiempo en que iba hacia arriba como un fuego de artificio. Para los pintores no había otro cielo. Pero todo eso se ha perdido. Ahora es un país perdido, perdido por la sangre de Ayotzinapa”.

viernes, 2 de septiembre de 2016

Amores y naufragios / Angelina Beloff y Diego Rivera

Angelina Beloff
Retrato de Diego Rivera
AMORES Y NAUFRAGIOS
Las vanguardias y los amores perros

Angelina Beloff se casó en 1911 con Diego Rivera, que inició con ella una larga carrera de coleccionista de pasiones





Angelina Beloff y Diego Rivera, en Brujas en 1909, el año en que se conocieron. / ARCHIVO FOTOGRÁFICO CENIDIAP / INBA
El verano en que Frida Kahlo cumplió dos años, Diego Rivera conoció a Angelina Beloff en un café de Brujas. En 1909 las mujeres todavía lucían faldas hasta los tobillos. Faltaba poco para la Gran Guerra. En París unos atrevidos llegados desde todas partes estaban haciendo saltar por los aires el arte como había sido concebido hasta entonces. Beloff y Rivera figuraban entre ellos. Pintaban, bebían absenta, parloteaban en la tertulia La Rotonde, pasaban frío, se enmarañaban en redes sentimentales, se admiraban, se envidiaban, se envanecían. Las vanguardias tomaban Montparnasse acaso sin saber que en realidad estaban acampando en la historia.
Angelina Beloff, hija de un magistrado del Senado ruso, prometía. Tras dejar atrás San Petersburgo, se formó con Matisse y Anglada Camarasa. Diego Rivera, claro está que también. En 1906 el Estado de Veracruz le había becado para estudiar en Europa, primero en Madrid —donde acude al taller de Eduardo Chicharro— y después en París, donde accede al círculo de exploradores artísticos que formaban, entre otros, Picasso, Gris o Modigliani.

lunes, 14 de julio de 2014

La pasión y el sufrimiento de Frida Kahlo pasean por Europa

Frida Kahlo

La pasión y el sufrimiento de Frida Kahlo 

pasean por Europa


Una muestra recupera a la artista mexicana en Bruselas, Berlín y Viena

Frida Kahlo, encarnación del sufrimiento humano, la mujer que vivió por delante de su tiempo, la artista ignorada en su día y ahora universalmente admirada, desembarca en Europa, con una primera escala en el Bozar de Bruselas, camino de Berlín y Viena. Diecinueve telas, muchas de ellas emblemáticas, un aguafuerte, seis dibujos, un recorrido fotográfico por su vida y el texto de su diario ilustran una intrigante historia de amores robados, repudios suprimidos y el triunfo de la serenidad. "Lo que hay que subrayar es su valor como artista hija de la revolución, y revolucionaria en su arte y su vida de mujer libre, liberal y libertina, muy libertina", apunta Carlos Phillips Olmedo, director del Museo Dolores Olmedo, del que proceden las obras viajeras.

Dolores Olmedo, su rival en amoríos, compró gran parte de la obra expuesta
La figura icónica de Frida Kahlo (1907-1954) es una de las más hipnotizantes de la historia de la pintura. Posee la fuerza absorbente de un agujero negro que hace olvidar que Kahlo fue una artista en sintonía con su tiempo, revolucionaria en lo social y representante de lo que México vivió en la primera mitad del siglo XX, el de la transición de una sociedad agraria a otra que se quiere industrial.
Kahlo fue mujer de sufrimiento largo, vida intensa y obra corta que tiene uno de sus principales focos en el Museo Dolores Olmedo, donde se dan la mano las pasiones (positivas y negativas) del universo de la creadora. El amor de Alejandro Gómez, que Frida arrebató a Dolores, creó entre ambas, amigas de colegio y de lucha en la universidad, una animadversión mutua que sólo la muerte prematura de la artista, a los 47 años, puedo aplacar. Dolores, que llevaba décadas sin ver a Diego Rivera -el marido de ida y vuelta de una Frida de amores de ida y vuelta, entre ellos el de Trotski y siempre el del poderoso Rivera-, lo encontró al poco tiempo y, convertida en mujer de fortuna, acogió en su casa al muralista de la revolución en los últimos días de vida y enfermedad.
Por Rivera hizo Dolores uno de los mayores sacrificios de su vida: comprar casi una treintena de obras de su aborrecida rival en amoríos cuando se puso a la venta la colección que había formado otro amigo de Kahlo. Rivera no quería que el conjunto, un completo resumen de la creación de Kahlo, se dispersara. La adquisición no supuso un martirio económico (Dolores podía pagar y hace cinco décadas Kahlo no era la estrella que es hoy), sino emocional. Pero el destino ha compensado con creces el sacrificio de Dolores por Diego y hoy Frida Kahlo no puede comprenderse sin conocer las obras del museo de Xochimilco. Desde el angustioso La columna rota, al aparentemente sereno Autorretrato con changuito, pasando por el reveladorMi nana y yo o la denuncia de la violencia machista de Unos cuantos piquetitos, el tesoro del Museo Dolores Olmedo estará durante tres meses en Bruselas antes de partir hacia Berlín y Viena.
La muestra Frida Kahlo y su mundo, que hasta el 18 de abril se puede ver en el Museo Bozar, es la vanguardia del festival de amplio espectro (música, teatro, cine, literatura, lucha libre, danza, arquitectura, artes populares) dedicado a México en la capital de la UE para conmemorar una cadena de aniversarios que abren los 200 años del pistoletazo de salida hacia la independencia.