


La clave para responder a la insistente y narcisista cuestión de qué hacer con Alice Munro como lectores de sus libros en lugar de estar preguntándonos qué más podemos hacer por las niñas abusadas está en uno de los párrafos del texto de su hija, Andrea Robin Skinner: “Quería que mi historia fuera parte de las historias que la gente cuenta sobre mi madre”.
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| Samanta Schweblin |
El pasado 14 de junio fue importante para Samanta Schweblin (Buenos Aires, 1977). Su novela, Distancia de rescate, era finalista en el Booker Man Internacional, uno de los premios anglosajones más importantes, donde no es habitual que un libro en español, escrito por una latinoamericana, compita. Schweblin no ganó, pero la pica ya estaba puesta. Era casi el final de un camino en el que ya habían aparecido críticas en The New York Times, una hazaña conseguida en los últimos tiempos por las también argentinas Mariana Enríquez (Buenos Aires, 1973) y Pola Oloixarac (Buenos Aires, 1977).