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lunes, 19 de enero de 2026

Para cantar he nacido / Cien años del poeta José Alfredo Jiménez

 




  • Para cantar he nacido: cien años del poeta José Alfredo


José Alfredo Jiménez fue un poeta popular. Desde el Bajío y la cantina hasta el corazón del pueblo, su música nombra la emoción trágica que se expresa aun sin pedirnos permiso.



Audomaro Hidalgo
16 de enero de 2026


El aniversario del nacimiento de un poeta debería ser razón suficiente para que sea recordado. Y ciertamente, el de José Alfredo Jiménez no debe ser la excepción. ¿Cómo podríamos no recordarlo si las letras de sus canciones están imbricadas profundamente en el tejido de la sensibilidad mexicana? En pocos días se cumple el centenario del nacimiento del cantor de Dolores Hidalgo, el “pueblo adorado”. José Alfredo nació el 19 de enero de 1926; murió a los 47 años, el 23 de noviembre de 1973. Más que escribir algo sobre él, lo mejor sería escuchar nuevamente su música, de la misma manera que releemos poemas de algún poeta querido de nuestro panteón personal.

martes, 25 de febrero de 2025

José Alfredo: el rey de las rancheras que murió ahogado en tequila

 


José Alfredo: el rey de las rancheras que murió ahogado en tequila

Se cumplen 50 años de la muerte del cantante y compositor de 'El Rey' por cirrosis. Cuando se enteró de que le quedaban dos meses de vida llamó a Chavela Vargas para correrse una última juerga.


Pablo Sánchez Olmos
2 de diciembre de 2023


El cantante y compositor Jose Alfredo Jiménez murió un 23 de noviembre

Dicen que cuando José Alfredo Jiménez se enteró de que le quedaban dos meses de vida llamó por teléfono a su amiga Chavela Vargas para invitarla a correrse "una última juerga" en la cantina de siempre. Su fiesta de despedida en El Tenampa, ubicado en la icónica plaza de Garibaldi de la Ciudad de México, duró tres días y tres noches cargadas de tequila y rancheras que todavía hoy, medio siglo después de su muerte, siguen siendo himnos para la sociedad mexicana.

jueves, 1 de marzo de 2018

José Alfredo Jiménez / Las rancheras han muerto

Josè Alfredo Jimènez


José Alfredo, las rancheras han muerto

El género mexicano por excelencia se ha quedado mudo, no se ha hecho un sólo éxito en ocho años y no ha nacido un artista que lo levante


ELENA REINA
México 23 NOV 2016 - 14:43 COT






Homenaje a José Alfredo Jiménez el pasado febrero a los 90 años de su natalicio CUARTOSCURO
En el pie de página del programa de los Grammy Latinos rezaba una advertencia para México: "La categoría de música ranchera no se celebrará por falta de inscripciones". Y, aunque estos galardones nunca han sido especialmente relevantes para el género, ese fue el remate final para destapar lo que todo el mundo se temía: las rancheras han muerto. Con la desaparición de los últimos grandes—la retirada de Vicente Fernández de los escenarios, la muerte de Juan Gabriel y de Joan Sebastian— la música vernácula por excelencia, referente de toda una nación, se ha quedado muda. No hay artistas nuevos, los compositores que quedan se han pasado a la banda norteña o al pop para sobrevivir y los lamentos cantados frente a un vaso de tequila ya huelen a vintage.

Festival José Alfredo Jiménez / Recorrido de cantinas



Recorrido de cantinas, un atractivo del Festival José Alfredo Jiménez

Dolores Hidalgo ha tomado fuerza en el ámbito turístico gracias a la imagen y obra del cantautor.
26 DE NOVIEMBRE DE 2016
Dolores Hidalgo, Gto., 26 Nov (Notimex).- El recorrido de las cantinas en este municipio, sigue siendo uno de los atractivos del Festival Internacional José Alfredo Jiménez, donde los visitantes conocen anécdotas del desaparecido y prolífico compositor.

domingo, 18 de diciembre de 2016

José Alfredo Jiménez / El corrido del caballo blanco


José Alfredo Jiménez
EL CORRIDO DEL CABALLO BLANCO





Este es el corrido del caballo blanco
que en un día domingo feliz arrancara.
Iba con la mira de llegar al Norte
habiendo salido de Guadalajara.

Su noble jinete le quitó la rienda,
le quitó la silla y se fue a puro pelo,
cruzó como rayo tierras nayaritas,
entre cerros verdes y lo azul del cielo.

A paso más lento llegó hasta Escuinapa
y por Culiacán ya se andaba quedando.
Cuentan que en Los Mochis ya se iba cayendo,
que llevaba todo el hocico sangrando.

Pero lo miraron pasar por Sonora
y el Valle del Yaqui le dio su ternura.
Dicen que cojeaba de la pata izquierda
y a pesar de todo siguió su aventura.

Llegó hasta Hermosillo, siguió pa Caborca
y por Mexicali sintió que moría.
Subió paso a paso por La Rumorosa,
llegando a Tijuana con la luz del día.

Cumplida su hazaña se fue a Rosarito
y no quiso echarse hasta ver Ensenada.
Y este fue el corrido del caballo blanco
que salió un domingo de Guadalajara.


María Dolores Pradera
EL CORRIDO DEL CABALLO BLANCO


Eugenia León
EL CORRIDO DEL CABALLO BLANCO
Con la Orquesta Filarmónica de Ciudad de México,
dirigida por el maestro Enrique Barrios
Auditorio Nacional, D.F., 6 de septiembre de 1998


Rubén Blades
EL CORRIDO DEL CABALLO BLANCO





viernes, 10 de agosto de 2012

Joaquín Sabina / Quién pudiera reír como llora Chavela Vargas

Chavela Vargas


Quién pudiera reír como llora ella



 Andaba dibujando en un cuadernito, una costumbre que recién adquirí, cuando vi por la televisión, encendida sin sonido, la imagen de Chavela. Di voz al aparato. Se nos fue, escuché. Y me cogió un llanto irreparable. Lo que nunca me había sucedido. Siempre me culpé por no ser capaz de llorar con la muerte de mis padres, pero esta vez me venció el desconsuelo. Yo nunca me tomé copas con mis ídolos: Bob Dylan, Leonard Cohen o Brassens. Y sí, con Chavela, con la que he cantado, nos hemos abrazado y reído hasta hartarnos. Todas esas veces cuentan y contarán siempre entre las más grandes cosas que me han sucedido en la vida.
Será difícil, por ejemplo, olvidar cómo la conocí. Fue una noche de hace unos veinte años, en Madrid, en la sala Morasol. Dijo: “Yo vivo en el bulevar de los sueños rotos”. Y yo tuve que escribirle una canción con esa frase. Ya se había recuperado de su alcoholismo. Calculaba que había bebido algo así como 1,8 millones de botellas de tequila y solía decirme cuando me veía beberlo a mí: “Joaquín, ese tequila tuyo es muy malo; el bueno de verdad ya nos lo bebimos José Alfredo Jiménez y yo”. Al conocer la triste noticia, que todos veníamos anticipando, he sentido la necesidad de bajar al bar a tomar uno a su salud, aunque el brebaje sin ella siempre será de los malos.
Aquella primera vez, pedí a Pedro Almodóvar que nos presentara. Al acercarme, escuché cómo él le contaba quién era yo, pues Chavela no tenía la menor idea. “La admiro desde niño”, le dije. “Yo también le admiro mucho a usted”, contestó. Ante la mentira, exclamé. “Vete a la mierda”. Nos fundimos en un largo abrazo que nunca aflojamos hasta ayer mismo, incluso aunque no pudiéramos vernos en su última visita a España, un viaje que quizá no debió hacer, pues no estaba en condiciones. Entonces, yo estaba de gira y a ella la ingresaron en un hospital.
Con su desaparición, se pierde una manera de cantar llorando, un quejío inigualable, una expresividad fuera de lo común. Unos cojones y unos ovarios nunca vistos en la música popular desde la muerte de Roberto Goyeneche. Ella no vendía una voz, vendía un estilo. Era una maestra en perder la primera al tiempo que ganaba lo segundo. Algo en lo que yo, sin duda, tengo mucho que aprender. En estos momentos de pérdida me digo, como en la canción: ¡Quién pudiera reír como llora Chavela! Y recuerdo estas palabras de Almodóvar: “Desde Jesucristo, nadie ha abierto los brazos como ella”.

lunes, 27 de febrero de 2012

José Alfredo Jiménez / La enorme distancia

Jan y Martin Ruzicka
Tallistas checos
José Alfredo Jiménez
LA ENORME DISTANCIA

Estoy tan lejos de ti
y a pesar de la enorme distancia
te siento juntito a mí,
corazón, corazón, alma con alma,
y siento en mí ser tus besos
no importa que estés tan lejos.

Estoy pensando en tu amor
y a lo loco platico contigo.
Te cuento de mi dolor
y aunque me hagas feliz
no te lo digo.
Y vuelvo a sentir tus besos
no importa que estés tan lejos.

El cielo empieza a clarear
y mis ojos se llenan de sueño.
Contigo voy a soñar
porque, quieran o no,
yo soy tu dueño,
y siempre tendré tus besos
no importa que estés tan lejos.
Estoy pensando en tu amor.



domingo, 26 de febrero de 2012

José Alfredo Jiménez / El jinete

En mi cumpleaños, y a un tiro de piedra de la Plaza Garibaldi,
José Alfredo Jiménez, y una de las canciones más amadas.
Triunfo Arciniegas
Ciudad de México, 26 de febrero de 2012
Por la lejana montaña
Fotografìa de Triunfo Arciniegas



José Alfredo Jiménez
EL JINETE

Por la lejana montaña
va cabalgando un jinete.
Vaga solito en el mundo
y va deseando la muerte.

Lleva en el pecho una herida,
va con su alma destrozada,
quisiera perder la vida
y reunirse con su amada.

La quería más que a su vida
y la perdió para siempre.
Por eso lleva una herida,
por eso busca la muerte.

Con su guitarra cantando
se pasa noches enteras.
Hombre y guitarra llorando
a la luz de las estrellas.

Después se pierde en la noche
y aunque  la noche es muy bella
él va pidiéndole a Dios
que se lo lleve con ella.

La quería más que a su vida
y la perdió para siempre.
Por eso lleva una herida,
por eso busca la muerte.

Por eso lleva una herida,
por eso busca la muerte.