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lunes, 14 de marzo de 2022

Isaak Bábel / En la estación ferroviaria

 



Isaak Bábel

En la estación ferroviaria



Sucedió hace dos años en una estación ferroviaria alejada de la mano de Dios, cerca de Penza.

Una pequeña multitud se encontraba en una esquina del edificio de la estación. Decidí acercarme también. Resultó que estaban despidiendo a un soldado que se embarcaba rumbo al frente.

Isaak Bábel / Petróleo

 



Isaak Bábel


Petróleo

Traducción de Helena Guardia

Tengo, como siempre, muchas cosas que contarte. A Sabsovich le dieron un premio en la refinería, a todos lados va muy atildado con la ropa “extranjera” de relumbrón y lo promovieron. Cuando la gente supo de su ascenso, por fin vieron la luz: el chico está escalando. Por eso dejé de salir con él. “Ahora que ha escalado,” el chico siente que conoce la verdad oculta de todos nosotros los simples y pobres mortales, y se ha convertido en el “Camarada Perfecto”, tan ortodoxo (“ortoboxo”, como dice Kharchenko) que ya no puedes hablar con él. Hace dos días, cuando nos encontramos, me preguntó por qué no lo había felicitado. Le pregunté que a quién debía felicitar, si a él o al gobierno soviético. De inmediato entendió a qué me refería, tosió y tartamudeó, y dijo: “Bueno, llámame algún día.” Pero su esposa, ni tarda ni perezosa, recogió la indirecta. Ayer recibí una llamada. “Claudia, querida, si necesitas ropa interior, ahora tenemos importantes contactos en la Tienda de Acceso Restringido.” Le dije que confiaba en salir adelante con mi propia ración de cupones de ropa interior hasta que la Revolución Mundial estallara.

domingo, 13 de marzo de 2022

Isaak Bábel / Di Grasso

 



Isaak Bábel

BIOGRAFÍA

Di Grasso

(“Ди Грассо”)


      Tenía yo catorce años. Pertenecía al gremio intrépido de los revendedores de entradas de teatro. Mi patrón era un granuja con un ojo siempre entornado y enormes mostachos de seda. Se llamaba Kolia Schvarts. Caí en su poder aquel funesto año en que en Odesa quebró la ópera italiana. El empresario, haciendo caso de los críticos de prensa, no contrató a Anselmi ni a Tita Ruffo y se conformó con un buen conjunto. El pagó las consecuencias de esto y nosotros también. Nos prometieron a Shaliapin para enderezar el negocio, pero Shaliapin pidió tres mil por función. Lo sustituyó el trágico siciliano Di Grasso con su compañía. Los trajeron al hotel en carros atiborrados de niños, de gatos y de jaulas en las que saltaban pájaros italianos. Kolia Schvarts vio aquella gitanería y exclamó:
       —Hijos míos, eso no es mercancía…

Isaak Bábel / Una noche

 


Isaak Bábel

BIOGRAFÍA

Una noche

(“Вечер”)


      ¡Oh estatuto del Partido Comunista Ruso! Con la levadura de la literatura rusa te has abierto camino. Has convertido a tres corazones solos, apasionados, como las figuras de Jesús de Riazan, para la colaboración en el periódico El Jinete Rojo. Los convertiste para que día por día escribiesen una hoja temeraria llena de valor y de gracia chabacana.

sábado, 12 de marzo de 2022

Isaak Bábel / Por un caballo / Afonka Bida

 



Isaak Bábel
BIOGRAFÍA

Por un caballo

[“Afonka Bida”]

(“Афонька Бида”)




      Combatíamos en Leschniuf. Alrededor, el muro de la caballería enemiga. La espiral de la nueva estrategia polaca reforzada se tendía con un ruido mensajero de desgracias. Cada día nos iban estrechando más. Por primera vez en toda aquella campaña sentimos con endemoniada intensidad en nuestro propio cuerpo el ataque por la espalda y el ataque de flanco, el golpe despiadado de la misma arma de que nosotros nos habíamos servido victoriosamente durante tanto tiempo.

Isaak Bábel / La canción


Isaak Bábel

BIOGRAFÍA

La canción 

(“Песня”)

      Cuando nos alojamos en el pueblo de Budiatitschy me tocó una mala patrona, una pobre viuda. Algunas cerraduras rompí en su despensa, pero jamás encontré en ella cosa de comer.

Isaak Bábel / Liubka la Cosaco

 



Isaak Bábel

BIOGRAFÍA

Liubka la Cosaco

(“Любка Казак”)


      La casa de Liubka Shneiveis está en la Moldavanka, en la esquina de la Dálnitskaya y la Bálkovskaya. Tiene en la casa bodega, posada, expendeduría de avena y un palomar para cien pares de palomas “kriúkovski” y “nikoláyevski”. Estas tiendas y el sector número cuarenta y seis de las canteras de Odesa son de Liubka Shneiveis, alias Liubka la Cosaco. Sólo el palomar pertenece a Evzel, el guardián, soldado retirado con medalla. Los domingos Evzel sale a la calle Ojótnitskaya y vende palomas a oficinistas de la ciudad y a los chicos del barrio. Además del guardián, en la posada de Liubka viven Pesia-Mindl, cocinera y alcahueta, y el administrador Tsudechkis, un breve judío que por su estatura y su barbita se parece a Ben Zjar, nuestro rabí de la Moldavanka. Conozco muchas anécdotas de Tsudechkis. La primera trata de cómo Tsudechkis entró de administrador en la posada de Liubka, alias la Cosaco.

viernes, 11 de marzo de 2022

Isaak Bábel / Las abejas / Camino a Brody

 


Isaak Bábel


BIOGRAFÍA


Las abejas
[“Camino a Brody”]

(“Путь в Броды”)


      Me dan lástima las abejas. Los ejércitos enemigos las aniquilaron. En Volinia no queda una abeja.
       Hemos destruido enjambres de un valor incalculable. Los hemos ahumado con azufre y volado con pólvora. La humareda de los restos despedía un olor horrible en la sagrada república de las abejas. Al morir, su vuelo era lento y su zumbido apenas perceptible. Como no teníamos pan, nos procurábamos miel con el sable. En Volinia no queda una abeja.

Isaak Bábel / Mis primeros honorarios

 

Isaak Bábel en 1908


Isaak Bábel

BIOGRAFÍA

Mis primeros honorarios

(“Мой первый гонорар”)

      Vivir en Tiflis en primavera, tener veinte años y no ser amado es una cosa terrible. Eso me sucedió a mí. Tenía un trabajo como corrector de pruebas en los talleres de Impresión del Distrito Militar del Cáucaso. El río Kura bullía bajo las ventanas de mi buhardilla. Cuando se levantaba por detrás de las montañas, el sol iluminaba sus oscuros remolinos. Alquilé la buhardilla a una pareja de georgianos que acababan de casarse. El hombre tenía una carnicería en el Mercado Oriental. Al otro lado de la pared, él y su mujer, locos de amor, daban vueltas y se entrelazaban como dos grandes peces en un tanque pequeño. Las colas de estos dos peces frenéticos batían contra la pared. Hacían oscilar todo el desván, calcinado hasta la negrura por el sol, lo arrancaban de sus vigas y se lo llevaban al infinito. Sus dientes estaban herméticamente cerrados en la implacable furia de su pasión. Por las mañanas, la esposa, Miliet, bajaba a buscar pan. Estaba tan débil, que tenía que asirse del pasamano para no caer. Buscando a tientas los escalones con sus pequeños pies, tenía la sonrisa lánguida y vaga del que se está reponiendo de una enfermedad. Con la mano en sus pequeños senos, hacía una cortesía a todo el que se encontraba en el camino: al anciano asirio que estaba verde de vejez; al hombre que iba por allí vendiendo parafina; a las brujas viejas, agostadas y con profundas arrugas que vendían madejas de lana. Por la noche, los jadeos y gemidos de mis vecinos eran seguidos de un silencio tan penetrante como el plañido de una bala de cañón.

Isaak Bábel / El camino




Isaak Bábel


EL CAMINO


Dejé el frente derrumbándose en noviembre de 1917. En casa, mi madre me empacó ropa interior y pan seco. Llegué a Kiev un día antes de que Muravyov empezara a bombardear la ciudad. Mi intención era llegar a Petersburgo. Durante doce días y noches Chaim Tsiryulnik y yo estuvimos escondidos en el sótano de su hotel, el Bessarabka. El comandante del Kiev soviético me entregó un pase para salir de la ciudad.

jueves, 10 de marzo de 2022

Isaak Bábel / La iglesia de Novogrado

 


Isaak Bábel

BIOGRAFÍA

La iglesia de Novogrado 

(“Костел в Новограде»”)




      Ayer me dirigí, con objeto de dar el parte, a casa del comisario militar, que vivía en el barrio abandonado por el clero católico. En la cocina me recibió pani Elisa, el alma de los jesuitas. Me dio un té de color de ámbar con bizcochos. Sus bizcochos olían como crucifijos, y dentro tenían un zumo embriagador y el perfumado enojo del Vaticano.

Isaak Bábel / Historia de un caballo

 


Isaak Bábel


BIOGRAFÍA


Historia de un caballo 


(“История одной лошади”)



      Savitski, nuestro comandante de división, quitó cierta vez a Chlebnikof, el comandante del primer escuadrón, su semental blanco. El caballo tenía una soberbia presencia, pero estaba demasiado lleno, lo cual, a mi parecer, siempre le daba pesadez. Chlebnikof recibió, en cambio, una yegua negra, no de mala raza y de paso tranquilo. Pero Chlebnikof trataba mal a la yegua, ansiaba la venganza y esperaba la hora. Ésta llegó.

Isaak Bábel / La viuda

 

Ilustración de Michael Broad


Isaak Bábel

BIOGRAFÍA

La viuda

(“Вдова”)


      En el coche sanitario se muere el comisario del regimiento, Scheveliof. A sus pies está sentada una mujer. La noche, iluminada por el resplandor de los cañonazos, desciende sobre él, y Lievka, el cochero del comandante de la división, revuelve la comida en el cacharro de la cocina. El mechón de Lievka cae encima del fuego. En el soto corren los caballos en reata. Lievka revuelve con una rama el contenido del cacharro y dice a Scheveliof, tendido en el coche sanitario:
       —Yo he trabajado en la ciudad de Temryuk, compañero, como corredor y como atleta. Las ciudades pequeñas, naturalmente, son bastante fastidiosas para una mujer. Apenas me habían visto allí las damiselas, cuando ya se bamboleaba la pared... Lief Gavrilytsch, no nos rechace usted una merienda à la carte. No se quejará usted de haber perdido el tiempo... Fui con una cualquiera a un restaurante. Pedimos dos raciones de ternera y media botella de aguardiente. Nos sentamos muy tranquilos uno al lado del otro y bebemos... De pronto advierto que un desconocido, no mal vestido y bastante decente, se me acerca. Está sereno, y en toda su persona noto una gran presunción.

miércoles, 9 de marzo de 2022

Isaak Bábel / En el sótano

Isaak Bábel en 1908

 

Isaak Babel

BIOGRAFÍA

En el sótano

(“В подвале”)


      Yo fui un niño mentiroso. La culpa era de la lectura. Tenía mi imaginación siempre incandescente. Leía en clase, en el recreo, camino de casa, de noche bajo la mesa, tapándome con un mantel que llegaba al suelo. Debido a los libros pasé por alto todas las cosas de este mundo: las escapatorias de la escuela al puerto, el comienzo de los billares en los cafés de la calle Gréchevskaya, los baños en Lanzherón. No tenía amistades. ¿A quién le agradaría tratar a un tipo así?

Isaak Bábel / La calle de Dante

 




Isaak Bábel
La calle de Dante



    Entre las cinco y las siete nuestro «Hotel Danton» se estremecía de los gemidos amorosos. En las habitaciones operaban verdaderos maestros. Llegué a Francia convencido de que su pueblo había perdido el vigor y quedé asombrado de tales bríos. En mi país no elevan a la mujer a tal grado de incandescencia. ¡Qué va! En una ocasión, Jean Bienalle, mi vecino, me dijo:
    — Mon vieux, en los mil años de nuestra historia hemos creado la mujer, la buena cocina y el libro… Eso no hay quien nos lo arrebate…

martes, 8 de marzo de 2022

Isaak Bábel / El rabino



Isaak Bábel

BIOGRAFÍA

El rabino

(“Рабби”)



      Todo es mortal. Vida eterna no es concedida más que a las madres. Si la madre no pertenece ya a los vivientes, deja detrás de ella un recuerdo que todavía no se ha atrevido a profanar nadie. El recuerdo de la madre nos nutre de piedad, como el océano, el océano sin límites, nutre a los ríos que surcan la tierra...

Isaak Bábel / Guedelyne

 

Rabino viejo
Rembrandt


Isaak Bábel 

BIOGRAFÍA

GUEDELYNE

(“Гедали”)



      En la noche del sábado me agobia siempre la densa tristeza de los recuerdos. Esa noche mi abuelo, con su barba amarillenta, se inclinaba profundamente en otro tiempo sobre los libros Ibn-Ezra, y mi abuela, con su cofia puntiaguda, hacía movimientos extraños con los dedos sarmentosos sobre los candelabros y lloraba dulcemente. Esa noche se mecía en mi corazón infantil como un barquichuelo sobre encantadas olas. ¡Oh! libros viejos, talmúdicos, de mi niñez! ¡Oh profunda tristeza de los recuerdos!

Isaac Bábel / Guy de Maupassant






Isaak Bábel
Guy de Maupassant
Traducción de Valeria Zuzuk




En el invierno del 16 fui a parar a Petersburgo con un pasaporte falso y absolutamente sin medios. Encontré alojamiento en casa del profesor de literatura rusa Aleksei Kazantsev, que vivía en Peski, en una calle amarillenta, maloliente y congelada. Sus traducciones del español le sumaban un ingreso adicional a su salario escaso; en aquel entonces, Blasco Ibáñez acababa de hacerse conocido.

lunes, 7 de marzo de 2022

Isaak Bábel / El sol de Italia




Isaak Bábel

BIOGRAFÍA

El sol de Italia 
(“Солнце Италии”)

      Ayer volví a sentarme en casa de pani Elisa, bajo la corona de verdes ramos de abeto. Estuve sentado junto a la estufa caldeada y rumorosa y regresé a casa muy avanzada la noche. Abajo, en la hoz, brillaba como un cristal el Sbrutsch oscuro, de corriente mansa. Mi alma, llena de pensamientos dolorosos y embriagadores, sonreía inconscientemente a alguien, y la fantasía, esa mujer venturosa y ciega, conjuraba en la niebla de julio figuras remotas.

Isaak Bábel / El primer amor



Isaak Bábel

 BIOGRAFÍA

EL PRIMER AMOR

(“Первая любовь”)


      A los diez años me enamoré de una mujer llamada Galina Apolónovna. Se apellidaba Rubtsova. Su marido, un oficial, se marchó a la guerra japonesa y regresó en octubre de mil novecientos cinco. Trajo muchas arcas. Las arcas contenían cosas chinas: biombos, armas valiosas, treinta puds en total. Kuzmá nos decía que Rubtsov compró aquellas cosas con el dinero hecho en la dirección de ingeniería del ejército de Manchuria. Eso decían otros, además de Kuzmá. Era difícil no chismorrear de los Rubtsov: Los Rubtsov eran felices. Su casa lindaba con nuestro patio, su terraza de cristal ocupó una parte de terreno nuestro, pero mi padre no protestó. Rubtsov, recaudador de impuestos, tenía en nuestra ciudad fama de hombre justiciero y mantenía amistad con los judíos. Cuando de la guerra japonesa vino el oficial, el hijo del viejo, todos comprobamos que vivían felices. Galina Apolónovna no soltaba el día entero la mano del marido. No cesaba de mirarle porque había estado año y medio sin ver al marido, pero a mí me daba miedo aquella mirada. Yo volvía la cara y temblaba. Veía en ellos la vida asombrosa y desconcertante de todas las gentes de la tierra y me entraban ganas de caer en un sueño extraño para olvidar esa vida superior a las ilusiones. Algunas veces Galina Apolónovna andaba por la habitación con la trenza suelta, con zapatos rojos y bata china. Bajo los encajes de su camisa muy escotada se veía el hoyo y el comienzo de unos pechos blancos, abultados, achatados hacia abajo y en la bata había dragones, pájaros y árboles ahuecados bordados con seda roja.