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viernes, 22 de septiembre de 2023

Marcel Schwob / William Phips

William Phips

Marcel Schwob
William Phips
Pescador de tesoros


William Phips nació en 1651 cerca de la desembocadura del río Kennebec, entre los bosques fluviales donde los constructores de barcos se proveían de madera. En una pobre aldea del Maine soñó, por primera vez, con un destino aventurado al contemplar el desbaste de las planchas marinas. El incierto fulgor del océano que azota Nueva Inglaterra le reveló los destellos del oro sumergido y de la plata enterrada bajo la arena. Creyó en la riqueza del mar y deseó obtenerla. Aprendió a construir barcos, alcanzó una pequeña posición y se fue a Boston. Su fe era tan grande que repetía: "Algún día, seré capitán de un navío del Rey y tendré una linda casa de ladrillos en Boston, en la Avenida Verde".

Marcel Schwob / Nicolás Loyseur

Nicolás Loyseur
Ilustración de George Barbier

Marcel Schwob
Nicolás Loyseur
Juez





Nació el día de la Asunción, y fue devoto de la Virgen. Tenía la costumbre de invocarla en todas las circunstancias de su vida y no podía oír su nombre sin que sus ojos se llenaran de lágrimas. Después de terminar sus estudios en un pequeño desván de la calle Saint-Jacques bajo la férula de un clérigo flaco y en compañía de tres niños que mascullaban el Donado y los salmos de la Penitencia, aprendió penosamente la Lógica de Okam. De esa manera pronto llegó a ser bachiller y maestro en artes. Las venerables personas que lo instruían notaron en él una gran dulzura y una unción encantadora. De sus labios gruesos se deslizaban palabras de adoración. En cuanto obtuvo su bachillerato de teología, la Iglesia puso sus ojos en él. Ofició primeramente en la diócesis del obispo de Beauvais que advirtió sus cualidades y se sirvió de él para avisarles a los ingleses que sitiaban Chartres sobre diversos movimientos de las tropas francesas. Alrededor de los treinta y cinco años, lo nombraron canónigo de la catedral de Ruan. Allí fue buen amigo de Jean Brumot, canónigo y chantre, con el cual salmodiaba bellas letanías en honor de María.

Marcel Schwob / Walter Kennedy

Walter Kennedy
Ilustración de George Barbier


Marcel Schwob
WALTER KENNEDY
Pirata analfabeto


El capitán Kennedy era irlandés y no sabia leer ni escribir. Alcanzó el grado de teniente, bajo el gran Roberts, por el talento que tenía para torturar. Dominaba perfectamente el arte de retorcer una mecha alrededor de la frente de un prisionero hasta hacerle saltar los ojos, o de acariciarle el rostro con hojas de palmera encendidas. Su reputación quedó consagrada gracias al Juicio que, a bordo del Corsario, se celebró contra Darby Mullin, sospechoso de traición. Los jueces se sentaron apoyados en la bitácora del timonel, delante de un gran tazón de ponche, con pipas y tabaco; luego comenzó el proceso. Iban a votar la sentencia, cuando uno de los jueces propuso fumar otra pipa antes de deliberar. Entonces Kennedy se puso de pie, se sacó la pipa de la boca, escupió y habló en estos términos:

jueves, 21 de septiembre de 2023

Marcel Schwob / Gabriel Spenser

 

Gabriel Spenser
Ilustración de George Barbier


Marcel Schwob
GABRIEL SPENSER
Actor  


Su madre fue una muchacha, llamada Flum, que tenía un saloncito de planta baja al fondo de Rottenrow, en Pickedhatch. Un capitán, con los dedos cargados de alhajas de cobre y dos galanes que vestían jubones amplios, iban a verla después de cenar.

Marcel Schwob / Sufrah

 

Ilustraciones de George Barbier




Marcel Schwob
SUFRAH
Geomántico



La historia de Aladino cuenta por error que el mago africano fue envenenado en su palacio y que se arrojó su cuerpo ennegrecido y cuarteado por la fuerza de la droga a los perros y a los gatos; es verdad que su hermano fue decepcionado por esa apariencia y se hizo apuñalar después de haberse cubierto con la vestimenta de la santa Fátima; también es cierto, sin embargo, que el mogrebí Sufrah (pues era este el nombre del mago) sólo se durmió debido a la omnipotencia del narcótico, y escapó por una de las veinticuatro ventanas del gran salón mientras Aladino besaba tiernamente a la princesa.

lunes, 18 de septiembre de 2023

Marcel Schwob / Cyril Tourneur


Ilustración de Georges Barbier para Marcel Schwob, Vies Imaginaires. París, Les Livres Contemporain, 1929.

 

MaRCEL SCHWOB

CYRIL TOURNEUR

POETA TRÁGICO



Cyril Tourneur nació de la unión entre un dios desconocido con una prostituta. La prueba de su origen divino se evidencia en el ateísmo heroico por el cual sucumbió. Su madre le transmitió el instinto de la revolución y la lujuria, el miedo a la muerte, el estremecimiento de la voluptuosidad y el odio a la realeza; de su padre tuvo el deseo de coronarse, el orgullo de reinar, y la dicha de crear; ambos le dieron su afición por la noche, la luz roja y la sangre.

miércoles, 13 de septiembre de 2023

Marcel Schwob / Empédocles

 

Empédocles

Marcel Schwob

Empédocles

Supuesto dios


Marcel Schwob / Empédocle

Empedocles by Marcel Schwob


Nadie sabe cuál fue su nacimiento, ni cómo vino a la tierra. Apareció junto a las riberas doradas del río Acragas, en la bella ciudad de Agrigento, poco tiempo después de que Jerjes ordenara azotar el mar con cadenas. La tradición cuenta sólo que su abuelo se llamaba Empédocles: nadie lo conoció. Indudablemente hay que entender de ello que era hijo de sí mismo, cual la conviene a un Dios. Pero sus discípulos aseguran que, antes de recorrer en plena gloria las campiñas sicilianas, ya había pasado cuatro existencias en nuestro mundo, y que había sido planta, pez, pájaro y muchacha. Llevaba un manto de púrpura sobre el que se desparramaban sus largos cabellos; alrededor de la cabeza traía una banda de oro, en los pies sandalias de bronce, y llevaba guirnaldas trenzadas de lana y de laureles.