LOS HABITANTES DE LA TIERRA
Traducción de
Luis Echevarri
En la carretera de Hamburgo a Neugern había
antes de la guerra una aldea que se llamaba Paternosterkirchen. La región fue
en otro tiempo célebre por su industria del vidrio, y en la plaza principal del
lugar, delante del Palacio del Burgomaestre, los turistas iban a admirar la
famosa fuente del Soplador, que representaba al legendario Johann Krull,
artesano que había jurado soplar su alma en un trozo de vidrio de
Paternosterkirchen para que la industria que daba fama a la región pudiese
estar representada dignamente en el Paraíso. La estatua del buen Johann en el
acto de realizar su proeza, así como el Palacio del Burgomaestre, curioso
edificio del siglo xiii, en el que
se conservaban las muestras de todas las piezas sopladas en Paternosterkirchen,
han desaparecido al mismo tiempo que el resto de la pequeña población durante
el último conflicto mundial, a consecuencia de un error en el bombardeo.

