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jueves, 28 de mayo de 2020

Augusto Monterroso / Un escritor de bolsillo

Augusto Monterroso

Un escritor de bolsillo


Javier Rodríguez Marcos
1 de marzo de 2003



Si hubo alguna vez un escritor de bolsillo, ése fue Augusto Monterroso (1921-2003). "Sin empinarme, mido fácilmente un metro sesenta", escribió en su autorretrato. La verdad es que Monterroso siempre tuvo mejor humor que los monterrosianos. Cuando un periódico publicó una imagen en la que se veía al guatemalteco junto a otro escritor, una multitud de conocidos le llamó escandalizado por el pie de foto, que decía: "A. M. al lado de una persona de estatura normal". El autor de La letra e se apresuró a tranquilizarlos: el pie lo había escrito él mismo. Por suerte, además, Monterroso es mucho más que el cuento impenitente del dinosaurio -incluido en Obras completas (y otros cuentos)- (que no es cuento sino novela, decía su propio autor rizando el rizo), es también el mismo narrador patafísico que abría Movimiento perpetuo diciendo que en la literatura había tres temas fundamentales: el amor, la muerte... y las moscas; el mismo que reflexionó con acidez sobre la fe y las montañas en La oveja negra y demás fábulas y sobre los patinazos del colonialismo en 'El eclipse'; sin olvidarse de aquella vaquita vista desde el tren, "muerta muertita sin quien la enterrara ni quien le editara sus obras completas". Aparte de esa falsa novela fragmentaria llamada Lo demás es silencio, Monterroso no escribió más que relatos, ensayos y notas de diario. Cuando en una ocasión le preguntaron cómo se llegaba a una escritura tan concisa, contestó: "Tachando. Tres renglones tachados valen más que uno añadido". Si hubo alguna vez un escritor portátil, leve, trascendente sin ponerse estupendo, ése fue Augusto Monterroso, un escritor -más que hiperbreve, hipercrítico- que sabía que el humor es triste y que en literatura lo que no suma, resta: "Me aterroriza la idea de que la tontería acecha siempre a cualquier autor después de cuatro páginas". Habrá que aplicarse el cuento.

EL PAÍS



miércoles, 17 de abril de 2019

Luis Harss / Miguel Ángel Asturias o la tierra florida

Miguel Ángel Asturias

Luis Harss
Miguel Ángel Asturias
O la tierra florida



      Las fortunas de su país han marcado irremediablemente la obra de Miguel Ángel Asturias. Es uno de los que viviendo su época la han sufrido, y sufriéndola han sabido expresar su dolor. Ha hecho de su obra una especie de tribunal de apelaciones, refugio de los humildes con sus penas anónimas, templo de piedad y justicia donde claman las voces de los desposeídos. Los pobres han dormido en su umbral y él, solidario y fraterno, los ha escuchado siempre. Aun faltándole patria y hogar, ha compartido con ellos su pan. «Mucho dinero en una sola mano siempre parece un poco deshonesto», dice Asturias. Es sentencioso, como si hablara en proverbios.

jueves, 4 de enero de 2018

Sergio Ramírez / Regreso a Asturias




CINCUENTENARIO DEL NOBEL AL AUTOR GUATEMALTECO

Regreso a Asturias

'El señor presidente' tardó 10 años en escribirse y al publicarse en 1947 representó un salto a la modernidad de la narrativa latinoamericana


SERGIO RAMÍREZ
29 DIC 2017 - 07:13 COT

Manuel Estrada Cabrera, el tirano de El señor presidente, de Miguel Ángel Asturias, no era ningún prócer ilustrado como el doctor Gaspar Rodríguez de Francia, recreado por Augusto Roa Bastos en Yo el Supremo. Ni siquiera fue militar, requisito esencial de los caudillos que reinaron en Guatemala en la segunda mitad del siglo XIX, el más conspicuo de ellos el general Justo Rufino Barrios, cabeza de la revolución liberal de 1871. Estrada Cabrera era un abogado de segunda, del partido liberal también, quien se coló en el poder al producirse el asesinato del general Reina Barrios en 1898 y, entre mañas, fraudes y sobre todo terror, logró mantenerse en el mando hasta su derrocamiento en 1920.

martes, 12 de julio de 2016

Augusto Monterroso / Guatemala nunca ha dejado de ser parte de mi vida




Augusto Monterroso 

Biografía
«Guatemala nunca ha dejado de ser parte de mi vida»

Por Francisco Alejandro Méndez
    
En 1991, tuve la oportunidad de visitar México, país que ha brindado cobijo a exiliados y refugiados de todo el mundo, especialmente, debido a su vecindad, a guatemaltecos. En esa ocasión, en el mes de octubre, entrevisté a algunos escritores nacionales radicados en eses país, entre ellos Luis Cardoza y Aragón, Augusto Monterroso, Marco Antonio Flores, Marió René Matute, José Luis Perdomo, Otoniel Martínez, Carlos Solórzano y Julia Esquivel.
Con cada uno sostuve conversaciones sobre su vida y trabajo en México. En esta ocasión, haré remembranza de la conversación que sostuve con Monterroso, uno de los más grandes escritores vivos que tiene Guatemala. Monterroso es mundialmente conocido, a pesar de que su producción literaria no posee más de 10 títulos; sus cuentos y fábulas han sido traducidos al alemán, finlandés, italiano, polaco y una docena de idiomas más.
Escritores de la talla de Gabriel García Márquez, Italo Calvino, Asimov, Carlos Fuentes, Roberto Fernández Sastre, José García Nieto, José Miguel Oviedo, Carlos Monsiváis, entre otros, han hecho elocuentes comentarios a la obra de Augusto Monterroso, que viven en México desde hace casi 50 años.

Juan Cruz / Bárbara Jacobs y Augusto Monterroso

Bárbara Jacobs y Augusto Monterroso
Bárbara Jacobs y Augusto Monterroso
Bárbara y Tito

JUAN CRUZ
3 JUN 2000


Aquella noche no estaba Bárbara, y por eso Tito estaba solo, moviendo los dedos como si contara pétalos. Ella se había quedado en el hotel, con jaqueca, y su marido había acudido a la cena con ese aire degollado que tienen los hombres que parecen provisionales cuando echan a alguien en falta. Poco a poco se fue animando y terminó siendo Tito el de siempre, ingenioso pero genial, callado y exacto, convencido de que las pocas palabras son a veces demasiadas. En un momento de la noche le preguntaron:

-Tito, ¿y desde cuándo te llaman Tito?
-Fueron mis padres: les daba apuro llamarme Monterroso.
Ahora que ha ganado el Premio Príncipe de Asturias le escribieron el siguiente telegrama: "¿Y podremos seguir llamándote Tito ahora que eres el Principito?".

Augusto Monterroso se lamenta de su pereza y exalta la pasión por la lectura

Augusto Monterroso y Bárbara Jacobs, en el Escorial. 
FOTO DE SANTI BURGOS

Monterroso se lamenta de su pereza y exalta la pasión por la lectura

El escritor, que participa en los cursos de El Escorial, defiende la inspiración


CARMEN MORÁN
El Escorial 25 JUL 2001



Augusto Monterroso nació en Tegucigalpa (Honduras) en 1921, pero vivió desde niño en Guatemala y se exilió durante décadas en México, país en el que reside actualmente. Tiene el escritor una ventaja de la que, sin embargo, no gozan siempre aquellos autores que 'se levantan a las siete de la mañana y escriben cinco horas seguidas': las musas. 'Yo creo en las musas, en la inspiración, y si no me viene pueden pasar tres o cuatro meses, o cinco, sin hacer nada'.