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| John Ashbery |
Elogio de la poesía que no se entiende
Un solo verso puede quedar latente en la memoria hasta que un día enciende su significado. Y hay poemas aparentemente oscuros que son en realidad muy sencillos
ANDREU JAUME
12 SEP 2017 - 05:16 COT

La muerte de John Ashbery (1927-2017) nos invita a pensar en la tradición poética en la que se cimentó su prestigio y de la que ha sido el último superviviente. Es verdad que su obra es compleja, aunque no siempre sea oscura. Quizá haya ahí un malentendido que no sólo le afecta a él y que tiene que ver con la habilidad para leer poesía.
Como decía Eliot, toda gran poesía comunica antes de ser entendida. Pero no se refería tan sólo a la poesía que comúnmente se define como difícil, sino también a muchos poemas aparentemente sencillos que en la vida de uno tardan mucho tiempo en desplegar todo su sentido. Un solo verso —por ejemplo, este de Antonio Machado: “Señor, ya me arrancaste lo que yo más quería”— puede quedar latente en la memoria hasta que un día enciende la seriedad de su significado. El propio Ashbery comentó que había un verso de Elizabeth Bishop cuyo enigma siempre le acompañó: “and looked and looked our infant sight away” [“y mirábamos y mirábamos la mirada perdida de nuestra criatura”]. Del otro lado, hay poesía aparentemente oscura que es en realidad muy sencilla o incluso idiota. Muchos de los admirables artefactos verbales de Mallarmé, sin ir más lejos, esconden acertijos pueriles.

















