Homero Alsina Thevenet
Marilyn Monroe a medio camino
El 7 de agosto de 1962, días después de la muerte de Marilyn Monroe, el periodista uruguayo publicó este texto en el diario El País de Montevideo. En vísperas del quincuagésimo aniversario del fallecimiento de la actriz, recuperamos este escrito que, aún hoy, conserva intactas su penetración y frescura.
El Malpensante N° 132
Julio de 2012
Es muy probable que haya sido un suicidio. Veinte años antes ya había intentado suicidarse, después de contratiempos muy personales, y ya se sabe que los suicidas son reincidentes, aunque procuran no serlo. Y mucho después de aquel intento, Marilyn fue la personalidad dividida y convulsa, que no tenía coherencia en sus ideas, y que podía vivir alternadamente en dos personalidades muy contrarias: una estrella bellísima, famosa y rica, que posa de diva y que llega tarde a todos lados, y una mujer seria y preocupada, que un día resuelve largar la fama, encerrarse durante meses en las bibliotecas públicas de Nueva York y estudiar actuación en el Actors Studio, aunque realmente no hubiera conseguido más fama o más dinero por ser una actriz más consciente. En la pregunta de si la actuación arruinaría su personalidad más querida, el periodista Pete Martin basó el título de un reportaje famoso que terminó por publicarse como libro en 1956 –Will acting spoil Marilyn Monroe?– y que presentaba justamente esas dos líneas contrarias de una estrella que era apreciada por otras líneas distintas. Variantes de esa lucha interior hacen explicable una crisis. Como Judy Garland, como Brigitte Bardot, como Elizabeth Taylor, también Marilyn quería tener una vida privada enteramente suya y quería construir una carrera propia en la que pudiera tener alguna iniciativa, aparte la normal de productores y agentes. Igual que a ellas, una agitada vida de divorcios y pequeños escándalos la iba inclinando a ser una figura pública, un material de prensa. Entre los caprichos propios y la resonancia feroz de cada uno de sus pasos, Marilyn terminó en el desconcierto y la crisis. En junio había sido suspendida por la 20th Century Fox y sustituida por Lee Remick en el elenco de Something’s Got to Give (dirección de George Cukor, con Dean Martin), un filme para el que ya había posado un desnudo que pronto fue reproducido por semanarios del mundo entero. Sería el último de sus muchos conflictos con el estudio. En la noche del 4 de agosto apareció muerta, por dosis excesiva de barbitúricos. Es inevitable razonar que quiso esa muerte.
