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domingo, 29 de marzo de 2026

Las niñas de Balthus / ¿inocencia o perversidad?

 



Las niñas de Balthus: ¿inocencia o perversidad?


José María Herrera
5 de noviembre de 2015

El escándalo y la controversia han acompañado el nombre de Balthus desde que presentó en el año 1934 La lección de guitarra, una pintura que recuerda las ilustraciones de los libros eróticos del siglo XIX. Ningún artista antes había tratado con tal desenfado en una obra de semejante formato y calidad el asunto de la maestra que somete a la pupila y la inicia en los misterios de la carne. Puesto que el autor era un joven de veintiséis años, ansioso presuntamente por hacerse un hueco en el mundo del arte, algunos supusieron que tomaba la senda de la provocación con el único propósito de que se hablara de él. Cubistas, futuristas y surrealistas llevaban tiempo practicando con éxito esta ruidosa estrategia. Balthus, sin embargo, no se limitó a escoger un motivo que obligó a exhibir la obra en una sala aparte, sino que se sirvió para ello de un estilo figurativo lleno de alusiones clásicas que soliviantó a la vanguardia entonces en boga y lo convirtió, de golpe, en un proscrito. Mientras que sus predecesores habían incomodado al público cuestionando sus creencias y denunciando su hipocresía (Las amigas, de Courbet, o la Olimpia, de Manet), él fue más allá violentando a sus propios colegas con un uso inesperado de los recursos de la tradición.

domingo, 1 de marzo de 2026

Lauren Mendinueta / La modelo de Balthus

 



Lauren Mendinueta
LA MODELO DE BALTHUS

Hace casi medio siglo

posé en secreto para Balthus.

Él me dijo, «no te muevas,

te ves hermosa andando en cuatro patas,

pero si te mueves dejarás de ser una mesa».

Cuando terminó de pintarme 

me habló un poco disgustado.

 «Tus piernas son demasiado gruesas, 

no volveré a pintarte».

Entristecida abandoné la sala.

Hace poco vi el cuadro en un museo.

Tenía deseos de levantar mi índice

para decir en voz alta: 

«Esa soy yo».

Pero me vi tan irreconocible

que tuve que contener mi impulso, 

contener mi cuerpo,

por miedo al ridículo.


"Vivir tan adentro" (Valparaíso Ediciones, Colombia y España)



sábado, 2 de septiembre de 2023

En casa de Balthus y madame Setsuko / Un amor que desafía al tiempo y a la muerte

 

Madame Setsuko, artista y viuda de Balthus, fotografiada en su casa.

Madame Setsuko, artista y viuda de Balthus, fotografiada en su casa.


En casa de Balthus y madame Setsuko: un amor que desafía al tiempo y a la muerte

Visitamos en Suiza, en su Grand Chalet de madera, a Setsuko Klossowski de Rola, diestra artista aristocrática y viuda del legendario pintor.

21 agosto, 2023 00:56

Álvaro Cortina

En los prealpes de Suiza los ganaderos laboran estos días en la siega de unos campos verdes, verdes, verdes… de postal. La fragancia clorofílica de la hierba cortada invade el aire en los caminos y en los pueblos. Así ocurre en Rossinière, pequeña población del Pays-d'Enhaut, distrito del cantón de Vaud. En Rossinière se yergue el Grand Chalet. Según parece, es de una de las casas de estilo tradicional, de madera, más grandes de toda Suiza. Data del siglo XVIII.

jueves, 6 de septiembre de 2018

Balthus / La pequeña vecina del pintor de gatos


Teresa soñando, 1938
Balthus
Fotografía de Triunfo Arciniegas
Nueva York, 2012

Entre 1936 y 1939, Thérèse Blanchard fue la musa de Balthus,  
que la pintó en una decena de cuadros


Balthus

La pequeña vecina 

del pintor de los gatos


Es Thérèse, de 11 años, la niña musa parisina de Balthus. Murió pronto, con sólo 25 años.
Esta semana el Metropolitan de Nueva York se negó al retirar el cuadro 'Teresa soñando' como le pedían 10.500 firmantes.
No es la primera vez que se pone en cuestión la obra del pintor por 'sexualizar' las posturas de las menores.
Eric González
París, 15 de diciembre de 2017

Thérèse Blanchard, hija de un camarero parisino, tenía 11 años en 1936. Balthasar Klossowski, más conocido como Balthus, tenía 28. Entre 1936 y 1939, Balthus pintó a Thérèse de forma casi obsesiva. A día de hoy, esos cuadros, sin desnudos ni obscenidades aparentes, escandalizan todavía. El Metropolitan de Nueva York acaba de rechazar una petición, respaldada por 10.500 firmas, para que Thérèse soñando, una de las pinturas de Thérèse, fuera retirada de sus salas. La impulsora de la petición, Mia Merrill, afirma que se trata de una imagen «abiertamente sexual» y pedófila. El Met ha anunciado que el cuadro seguirá expuesto para suscitar «un debate informado».

Triunfo Arciniegas / Beber a Balthus





Triunfo Arciniegas
Biografía
BEBER A Balthus


Una bella y legendaria canción francesa, "Nathalie", es el pretexto para recorrer la obra de Balthus, desde "Lección de guitarra" hasta "La montaña". Delicia visual y auditiva. Tal vez otros hubieran querido este recorrido con Mozart o Bach. Y tal vez otros hubieran querido la canción con obras de un pintor menos atrevido. Los primeros pueden contemplar las imágenes en silencio, al fin y al cabo el silencio es propio de la contemplación, y los otros pueden mirar a otra parte, como antiguas señoritas que pasan frente a un bar.

Otros sedientos vendrán, a propósito de bares. Volverán una y otra vez porque no basta una visita para apagar una sed tan antigua y recóndita. Brindo con ellos, brindo por ellos. Balthus es una botella de vino. Ya no se trata de mirar sino de beber pintura. Salud, ebrios de pintura, de belleza y de luz, hasta el fin de los días, hasta el fondo del vaso.

Triunfo Arciniegas
Pamplona, 2018







El Met rechaza retirar un cuadro de Balthus

Teresa soñando, 1938
Balthus
Fotografia de Triunfo Arciniegs
Nueva York, 2012


El Met rechaza retirar un cuadro de Balthus en el que aparece una joven en posición sugestiva

La petición contaba con el apoyo de 8.700 firmas hasta que el museo ha puesto coto: "Creemos en el respeto por la expresión creativa"


SANDRO POZZI
Nueva York 6 DIC 2017 - 07:50 COT

El museo Metropolitan de Nueva York (Met) se planta. Su misión, explica, es coleccionar, estudiar, conservar y presentar obras que conectan a las personas con la creatividad, el conocimiento y las ideas. Y con ese argumento rechaza con rotundidad una petición para que se retire una pintura de Balthus en la que aparece una niña a la que se le ven las bragas. Las artes visuales, insisten, son un medio para la reflexión.
La obra del artista francopolaco se titula "Teresa soñando" y data de 1938. Es un cuadro, coinciden los críticos, que irradia luz propia y pureza. Al verlo, se puede sentir la placidez de la joven en el sueño. El trabajo de Balthazar Klossowski (París, 1908 -Rossinière, Suiza, 2001) es conocido, precisamente, por la manera con la que capta la inocencia de la preadolescencia.

Teresa soñando, 1938
BalthusFotografía de Triunfo Arciniegas

La petición se lanzó el 30 de noviembre por una vecina de Nueva York y tenía como objetivo alcanzar las 9.000 firmas. “El Met está, tal vez sin intención, respaldando el voyerismo y la cosificación de los niños”, decía.
Los responsables del museo responden que su muestra recoge trabajos importantes que representan todas las culturas y los tiempos. Y entiende, además, que momentos como el que se vive ahora en Estados Unidos ofrecen la oportunidad para entablar una conversación.
El Met no va a retirar el cuadro ni se plantea tampoco cambiar la cartela para hacer la aclaración que se pide. “Consideraré esta petición un éxito si incluyen un pequeño mensaje diciendo que el cuadro puede ser ofensivo”, explicó en las redes sociales la autora de la petición. “Solo pido que sean más conscientes con la manera que tienen de contextualizar las piezas”.
Teresa soñando, 1938
BalthusFotografía de Triunfo Arciniegas
Nueva York, 2012

La explicación que tiene la obra en la actualidad solo señala que la protagonista, Teresa Blanchard, tenía 12 o 13 años cuando se pintó el cuadro. La pintura ya fue expuesta hace cuatro años por el Met en una muestra sobre el trabajo de Balthus. Entonces sí se advirtió a los visitantes de que algunos trabajos podían ofender al público.
“Las artes visuales son uno de los medios más importantes que tenemos para reflexionar a la vez sobre el pasado y el presente, y esperamos motivar la continua evolución de la cultura actual a través de una discusión informada y de respeto por la expresión creativa”, señala la nota emitida por el museo.
El cuadro pertenecía a la colección privada de Jacques y Natasha Gelman, y fue donado al Met en 1998. La pintura se ha exhibido por galerías y museo de EE UU, Europa, América Latina y Asia. Los críticos destacan el carácter místico de la obra de Balthus.







Balthus / Cuando hablo de pintura


Balthus

Balthus
CUANDO HABLO DE PINTURA

Balthasar Klossowski de Rola –este era su auténtico nombre– nació en 1908 en París. Era hijo de un matrimonio de origen polaco, residente en la capital francesa, formado por Erich Klossowski –destacado historiador de arte– y por Elisabeth Dorothea Spiro, conocida como Baladine Klossowska. Ambos formaban parte de la élite cultural de la Ciudad-Luz. El hermano mayor de Balthus, Pierre Klossowski, fue un conocido filósofo muy influido por los escritos del Marqués de Sade. Esta peculiar familia sirvió de inspiración a Jean Cocteau, que los visitaba asiduamente, para su conocida novela Les Enfants Terribles. Balthus murió, como correspondía a su condición social, en una aristocrática mansión situada junto a la ladera de una montaña cercana a los Alpes suizos.

Balthus / Plegaria




Girl at a Window, 1957
Balthus
Fotografía de Triunfo Arciniegas
Nueva York, 30 de marzo de 2012
Balthus

Plegaria

Hay artistas que impremeditadamente te salen al paso y cambian el rumbo de tu visión y, por tanto, de tu vida. Uno de ellos fue para mí, sin duda, Balthus


FRANCISCO CALVO SERRALLER
18 DIC 2015 - 09:40 COT


Hay artistas que impremeditadamente te salen al paso y cambian el rumbo de tu visión y, por tanto, de tu vida. Uno de ellos fue para mí, sin duda, Balthus, nombre artístico de Balthasar Klossowski de Rola (1908-2001), cuya obra conocí en directo, por primera vez, según creo recordar, en París, el verano de 1971. Era ya una figura consagrada, pero lo suficientemente secreta como para pasar desapercibida para el gran público. Esta mi primera visión fue fugaz y parcial, pues lo atisbé a través de un dibujo suyo, que representaba una niña en trance de convertirse en adolescente, que posaba en una silla con lánguida despreocupación, pero con una fuerte carga erótica. Sin adentrarme en más detalles, este ligero visaje me convirtió desde entonces en un adicto a la obra de Balthus, al que le fui reencontrando posteriormente casi siempre como por sorpresa y con parecido efecto convulsionante. En este sentido, recuerdo la emoción inesperada de enfrentarme con su obra, una tarde de junio de 1980, con motivo de la exposición monográfica que se exhibió en la Scuola Grande de San Giovanni Evangelista de Venecia, pero también con la retrospectiva que se exhibió en el Reina Sofía de Madrid a comienzos de 1996, aunque, en esta ocasión, de forma menos abrupta, porque tuve el honor de escribir un texto para el catálogo de la misma. En fin, apenas hace menos de un mes, paseando por Roma, me encontré de bruces, en las Scuderie del Quirinale, con un cartel anunciador de una magna muestra de Balthus, completada por otra en la Villa Médici, sede de la Academia de Francia, ambas abiertas hasta el fin de enero de 2016, primera etapa de un recorrido que continuará en el Kunstforum de Viena.



Balthus (born Balthasar Klossowski de Rola and his niece, Frederique Tison, who holds a pet cat in her lap, at the Chateau de Chassy, Burgundy, France, 1956. Photo by Loomis Dean

En una carta a su amada Antoinette de Watterville, fechada en 1933, Balthus escribió lo siguiente: “Yo quiero gritar a plena luz, con sinceridad y emoción, toda la tragedia palpitante de la carne, proclamar a voces las leyes inmutables del instinto. Quiero volver así a un arte pasional. ¡Qué se mueran los hipócritas!”. En 1938, Albert Camus, en un hermoso ensayo, Nupcias, donde calificó a los pintores como exclusivos “novelistas del cuerpo”, exaltaba cómo estos nos proporcionaban “la doble verdad del cuerpo y del instante en el espectáculo de la belleza”, gracias a cuyo efecto, a través del testimonio de los pintores del primer renacimiento toscano, “con una mezcla de ascetismo y placer” (…), “el hombre, al igual que la tierra, se define a medio camino entre la miseria y el amor” (…), con lo que “un rostro llega a alcanzar la grandeza mineral de un paisaje”.

jueves, 31 de mayo de 2012

Hisaji Hara / Niñas de inocente impudor


hisaji hara

Hisaji Hara
NIÑAS DE INOCENTE IMPUDOR

La misma exposición de Hisaji Hara (fotografías en blanco y negro que recrean las pinturas de Balthus) que ahora presenta The Rose Gallery en Los Ángeles, fue todo un éxito en the Michael Hoppen Gallery, en Londres, el año pasado. Así fue registrada por la prensa.


Hisaji Hara lleva a Japón a las niñas de 'inocente impudor' de los cuadros de Balthus

BIOGRAFÍA DE BALTHUS
Por ÁNXEL GROVE. 26.02.2012 - 09.03 h
 20 minutos.es


A study of The Game of Cards, 2010 © Hisaji Hara


  • Para recrear el ambiente de los cuadros Hisaji Hara diseñó vestuario y muebles.
  • Las niñas "puras y sin edad" de Balthus son ahora 'lolitas' orientales.
  • El fotógrafo japonés debuta en Europa con una exposición de homenaje al polémico pintor del voyeurismo.
A study of The Room , 2009 © Hisaji Hara

El fotógrafo Hisaji Hara (Tokio-Japón, 1964) está fascinado con la pintura del polaco-francés Balthasar Kłossowski de Rola, más conido por su seudónimo artístico, Balthus (1908-2001), el polémico y magistral artista de mirada de voyeur y predilección por las niñas y su "inocente impudor".
Esa tendencia le costó algún que otro disgusto en forma de polémica por representar de manera explícita escenas de lesbianismo. Su cuadro La lección de guitarra montó una escandalera en Parísn cuando fue exhibido por primera vez en 1934.
Es tanta la devoción de Hara por Balthus que ha decidido dedicarle una serie completa de fotos. Se exhiben desde el viernes pasado (hasta el 31 de marzo) en la Galería Michael Hoppen Contemporary de Londres, en la primera exposición del japonés en Europa.

Irreal extrañeza

Las fotos emulan el ambiente de irreal extrañeza y atemporalidad de los cuadros, pero están protagonizadas por adolescentes japonesas, lolitas vestidas con uniformes escolares y algún muchacho con ropa de colegio privado.
Consigue una perturbadora combinación de inocencia y erotismoLa galería señala que Hara ha conseguido una "perturbadora combinación de inocencia y erotismo". Las modelos desprenden la luz de "inconscientes y juguetones niñas", pero sus  gestos y lenguajes corporales "invitan al ojo a verlas como jóvenes mujeres".
La elección de los uniformes escolares es una decisión del fotógrafo para "enfatizar la incómoda transición entre la niñez y la edad adulta" y las poses lánguidas y no tan casuales pretenden que el espectador se sienta "como un voyeur intruso queinterrumpe momentos de inocencia".

En una clínica abandonada

La preparción de la serie fue muy meticulosa. El set utilizado para las fotos fue una clínica abandonada en la que se construyeron muebles a medida para intentar reproducir las perspectivas anómalos de los cuadros de Balthus. También el vestuario fue diseñado especialmente para las sesiones, intentando que reforzase la angularidad del pintor.



miércoles, 30 de mayo de 2012

Hisaje Hara Loves Balthus


Me inquieta Balthus. Me inquieta, me atrae y me hace sentir incómoda. El pintor pasó media vida repitiendo que sus pinturas no eran eróticas, pero cada vez que muestro a alguien el retrato de Thérèse puedo ver en sus ojos el reflejo de una sensación “confusa”.
   No quieres que sea erótico. No quieres que una niña de 8 años enseñando las bragas te resulte erótico. Y tampoco puedes escandalizarte de que el mundo admire al unísono la obra de un pederasta porque, si admites que lo es, estás reconociendo que tú ves erotismo en sus pinturas.
   Es complicado. Y para acabar de liarlo, va Hisaje Hara y decide reinterpretar las pinturas de Balthus en clave japonesa. Con sus colegialas, sus rostro sumisos y su atmósfera de abuso latente.
Y lo hace mediante fotografías de múltiples exposiciones, dándole a las escenas un aire cinematográfico, de quietud e irrealidad. Un ejercicio extraordinario que casi es una evolución natural de la obra de Balthus. 

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