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lunes, 15 de junio de 2026

“Llame mañana” / Un testimonio sobre escribir con Borges


“Llame mañana”: un testimonio sobre escribir con Borges


Josefina Delgado
14 de junio de 2026

Más allá de lo anecdótico, haber participado de la escritura junto a Borges significó para mí una experiencia reveladora. Si quiero trasmitirla a otros, lejos de la pretensión de decir algo nuevo sobre su obra, es porque creo sin lugar a dudas que la persona de un escritor es su escritura y viceversa.

lunes, 8 de junio de 2026

Ángel Antonio Herrera / Los pobres que escriben


LOS POBRES QUE ESCRIBEN


Ángel Antonio Herrera
11 de abril de 2026

Aún rueda el trueno de polémica por el premio literario AENA, que pone un laurel de un millón de euros al autor premiado, que en este caso ha sido autora. Yo veo que la polémica no está en la cuantía esplendorosa del galardón, donde el gentío se ha engarfiado, sino justamente en lo contrario: en la pobreza que domina la existencia del escritor. De esto ya se ha hablado poco, o nada. Un premio de pasta o pastizal nos escandaliza porque en la república de las letras no hay nunca un euro. El escritor, en España, es un pobre, pero un dolido pobre de seca solemnidad, sólo que un pobre que va al Palace de cuando en cuando si convidan los editores, o Iberdrola. La literatura es una obstinación de pobres. La escritura es un vicio de vagabundos. Quiero decir que en España, si escribes, es mejor poner una pastelería, para la intendencia del hambre, o tener una consorte que se desempeñe de dermatóloga, por ejemplo. Nunca hemos ido más allá del maligno lema de que la cultura en España es gratis, y así resulta que los escritores tienen que bifurcarse en profesores, o vivir de una ferretería de la familia. No me sirve el alivio o consuelo falso de que no es oficio del prestigio la producción de dinero, porque el prestigio sí debiera garantizar una tesorería holgada, para que el escritor tuviera una nevera competente como una biblioteca, e incluso tuviera aire acondicionado, que es un auxiliar laboral, mayormente entre creadores, que no cesan ni en agosto. Se han oreado en estos días muchas opiniones a propósito de la billetería alegre del premio AENA, pero no insistimos nada en que el escritor es un paria que se arrima allí donde se entorna un céntimo, y que viaja a promocionar su obra a puro pedal esforzadísimo, por poblachones y otras inclemencias. Recuerdo que un empresario llevó un día a su amante al Café Lyon, donde estaba escribiendo Ruano, y la mujer preguntó a su enamorado: «Y a ese señor le pagan por escribir?». Y el enamorado resolvió rápido: «No, querida. Si pagaran, escribiríamos todos». Pues eso. La escritura es una barbarie de pobres.


LA VANGUARDIA


viernes, 23 de enero de 2026

Stephen King enseña a escribir

  


Stephen King enseña a escribir



Al igual que muchos lectores de este espacio, suelo ir mucho a librerías locales, aunque tengo una que es mi librería favorita. Es justamente en ella donde más preguntas/inquietudes escucho sobre el acto de escribir. Imagino que lo mismo sucede en otras librerías. Además, durante mi época de librero, no solo la escuchaba, sino que me pedían qué libro recomendar sobre este oficio que, más que talento, es persistencia.

lunes, 16 de junio de 2025

Triunfo Arciniegas / Petro no entendió nada

 




Triunfo Arciniegas

PETRO NO ENTENDIÓ NADA 

Aparte de que desconoce las normas mínimas de redacción, este man no entendió nada. No escribe con claridad porque, entre otras cosas, le falta claridad para pensar. 

El texto es un jeroglífico de un muchacho de bachillerato.

¿Acaso en este día glorioso no marchó el pueblo? ¿De dónde se agarra este político para mezclar marcha y consulta popular? ¿Cómo se le ocurre asociar Uribe y consulta popular? El hombre que hoy lucha por su vida porque le metieron dos balazos en la cabeza, ese mismo que posible y desgraciadamente ya sacaron del juego, es un conocido opositor de la tal consulta. 

“Nos engañaron”, dice, cual inocente quinceañera, acudiendo al plural cuando le conviene.

Por supuesto, el pueblo quiere la paz que Petro no consiguió ni conseguirá. Una promesa que le quedó grande. Por supuesto, el pueblo no quiere las muertes que la inseguridad de su Gobierno ha permitido. El pueblo tampoco quiere la tolerancia con los malandros y los asesinos. Ni menos el ramillete de corruptos que este Gobierno ha reunido.

Es Petro quien quiere la consulta popular, no el pueblo. El político confunde los términos. Petro no es el pueblo, como tampoco lo era el nefasto dictador Hugo Chávez aunque ordenara escribirlo en todas las esquinas. El pueblo somos todos. Yo soy parte del pueblo pero nunca de semejante engendro de mentiras, mitomía y mediocridad.

“Vamos a las calles”, amenaza. Pero que lo hagan sin indígenas pagos, sin estudiantes obligados, sin autobuses alquilados, sin almuerzos, sin contratos. Es decir, sin despilfarrar el dinero de los colombianos. El despilfarro también es corrupción.

En fin, resulta difícil comentar un texto que no se entiende. Un texto tan pésimamente escrito. Una cosa que sólo sirve para desbaratar en un taller de redacción. 

15 de junio de 2025



lunes, 3 de febrero de 2025

Patricia Highsmith / ¿Por qué escribo?

Patricia Highsmith


Patricia Highsmith


BIOGRAFÍA


¿Por qué escribo?

¿Por qué escribo? Pienso en un determinado número de razones, seis o siete tal vez. Sé por qué empecé a escribir -para exteriorizar una emoción, para verla sobre el papel, ordenada lo mejor que posible. Era un largo ‘poema’ en versos libres sobre castillos, batallas y amor romántico -algo del estilo a Idylls of the King de Tennyson.

jueves, 5 de diciembre de 2024

Consejos para escribir

 

Ilustración de Triunfo Arciniegas

Consejos para jóvenes puestos a escribir

Evite los gerundios o las frases como ‘para nadie es un secreto’, e intente superar el miedo a que el texto final quede mal


JUAN CARLOS ECHEVERRY
30 NOV 2024 - 23:30 COT

Veinte años atrás, cuando era director de Planeación Nacional, escribí un corto manual de consejos para escribir y hacer presentaciones en Power Point, destinado a colegas jóvenes, en su mayoría economistas, ingenieros y abogados. Luego lo retomé para los empleados de Ecopetrol. Mencioné esos consejos en el Podcast ATEMPORAL, de Andrés Acevedo, y algunas personas pidieron que los compartiera.

lunes, 2 de diciembre de 2024

Julio César Londoño / El detalle en la literatura

 



EL DETALLE EN LITERATURA

Julio César Londoño

Los textos literarios exigen a) una idea fulgurante, b) detalles pequeños que aporten color y verosimilitud, y c) un estilo sencillo, es decir, complejísimo, unas líneas reescritas varias veces para que fluyan como el agua en el agua. 

lunes, 4 de marzo de 2024

Susan Sontag / Escribir

 


Susan Sontag

ESCRIBIR

Leer novelas me parece una actividad de lo más normal; escribirlas, en cambio, es algo tan extraño... Eso, al menos, es lo que pienso, hasta que recuerdo la solidez con la que una y otra se relacionan. (No hay aquí generalidades con blindaje. Sólo unas cuantas observaciones).

sábado, 6 de enero de 2024

Víctor Sanz / El escritor y su libreta



Víctor Sánz

EL ESCRITOR Y SU LIBRETA

Si partimos de la base de que la esencia del escritor es interpretar la vida, ya vivida, ya imaginada, ya propia, ya ajena; es más que probable que el escritor, siempre atento a esa realidad, necesite tomar notas en alguna parte, es el escritor y su libreta.

Juan Tallón / Mientras haya bares

Marguerite Duras
Marguerite Duras

Mientras haya bares…


Juan Tallón
16 de mayo de 2013

Cuando todo te parece una mierda, y a lo mejor lo es, o no hallas refugio contra tus fantasmas, o cuando en casa hay demasiado ruido, incluso demasiado silencio, pero necesitas seguir escribiendo, siempre te queda el bar. De hecho, mientras haya infierno y bares cerca, hay esperanza. Nada está bastante perdido si todavía puedes dar un portazo, irte de casa y bajar al café. Claudio Magris es uno de esos escritores que no puede trabajar en casa, donde te acechan la familia y los objetos cotidianos. El bar es el sitio, sostiene, «donde la soledad se verifica en medio de los demás». Se trata de un espacio en el que «no se enseña nada, pero se aprende la sociabilidad y el desencanto». El novelista italiano acude a escribir casi siempre al Café San Marcos, en Trieste. Está acostumbrado a su torbellino, donde nada lo molesta. En Microcosmos, uno de sus más interesantes libros, rinde homenaje a los cafés. Joya del art nouveau, se trata del mismo local en el que Italo Svevo solía empezar sus mañanas, con la segunda caja de cigarrillos del día a medio fumar. No demasiado lejos de allí, en el Café Stella Polare, Svevo recibía clases de inglés de James Joyce, que también a menudo escribía en bares.

Apuntes para una teoría del cuento

 



Apuntes para una teoría 

del cuento

Julio César Londoño
5 de enero de 2024

El cuento admite varias definiciones. La definición camorrera sostiene que un cuento es una novela libre de ripios. Con argentino aplomo, Cortázar dijo que el cuento era una narración de 20 páginas máximo. Poe lo practicó como una máquina de horrores cuyo eje es la tensión. Si sumamos estas definiciones concluimos que el cuento es un relato breve cuyo protagonista es el argumento y su alma es la tensión.

sábado, 11 de marzo de 2023

Triunfo Arciniegas / Sobre la creación de Querida Lucy

 


Triunfo Arciniegas
SOBRE LA CREACIÓN DE QUERIDA LUCY

Escribí la primera parte de este libro en los años noventa, y la segunda en los dos mil. En enero de este año se hizo una edición, pero quedó tan mal, con tantas erratas y cambios tan absurdos por parte de algún aprendiz de corrector, tan mal ilustrado, que me vi en la necesidad de pedir que volvieran a imprimirlo.

Aproveché el percance para volver a trabajar el libro: hice cinco nuevas versiones. Y hasta escribí una nueva historia, que encaja a la perfección en la naturaleza del libro. Incluí a Esopo como personaje. Nada extraño si ya figuran Olafo, el vikingo de las tiras cómicas, un ángel, un vampiro y un enano que no puede gobernar su propia nariz. Nada extraño si la protagonista, experta en pelos de diablo, reparte lágrimas que alivian la melancolía.

Querida Lucy es uno de mis libros más raros, fruto de una profunda herida. Duro, melancólico, desolado. He tratado de rebajar la intensidad. Se requería con urgencia algo de levedad. Más humor. Le conseguí una amiga a la protagonista.

En estos días entregaré al editor la vigésima segunda versión.

Un libro no se acaba de escribir nunca.

Sólo se suspende.

11 de marzo de 2023


martes, 7 de junio de 2022

Abelardo Castillo / Para ser escritor



Abelardo Castillo 

PARA SER ESCRITOR


-Podrás beber, fumar o drogarte. Podrás ser loco, homosexual, manco o epiléptico. Lo único que se precisa para escribir buenos libros es ser un buen escritor. Eso sí, te aconsejo no escribir drogado ni borracho ni haciendo el amor con la mano que te falta ni en mitad de un ataque de epilepsia o de locura.

-Un albañil puede habitar la casa que construye, decía más o menos Sartre, un sastre usa el traje que ha hecho: un escritor no puede ser lector de su propio libro. Un libro es lo que los lectores ponen en él. Ningún escritor puede agregar un sentido nuevo a sus propias palabras. Si puede hacerlo, debería escribir el libro otra vez.

- Lo mejor que se ha dicho sobre el cuento es lo que Edgar Poe escribió en su ensayo sobre Nathaniel Hawthorne. No pienso facilitarte las cosas reproduciéndolo. Tendrás que encontrarlo solo. Un escritor es un buscador de tesoros. Los descubre o no. Esa es la única diferencia entre la biblioteca de un escritor y el mueble del mismo nombre de las personas llamadas cultas.

-Podrás corregir tus textos o no corregirlos. Toltstoi escribió siete veces Guerra y Paz; Stendhal terminó La Cartuja de Parma en cincuenta y dos días. El único problema es cómo se las arregla uno para ser Tolstoi o Stendhal.

- Nadie escribió nunca un libro. Sólo se escriben borradores. Un gran escritor es el que escribe el borrador más hermoso.

-Los novelistas y los editores creen que una novela es más importante que un cuento. No les creas. Sólo es más larga.

-Los cuentistas afirman que el cuento es el género más difícil. Tampoco les creas. Sólo es más corto. El cuento es díficil únicamente para aquellos que nunca deberían intentarlo. Para Poe era facilísimo, para Cortazar, Chéjov o Hemingway también.

-No intentes ser original ni llamar la atención. Para conseguir eso no hace falta escribir cuentos o novelas, basta con salir desnudo a la calle.

-Podrás escribir: "Volvió a verla tres días más tarde", pero sólo a condición de saber perfectamente (aunque no lo digas) qué le pasó a tu personaje en esos tres días, y por qué fueron tres días y no una semana o un año.

-No es lo mismo ambigüedad que confusión. Una historia debe tener siempre un único final. Si quisiste sugerir dos o más desenlaces, esos desenlaces son un único final: se llama ambigüedad. Si nadie entiende ni medio se llama confusión.

-No describas sino lo esencial. La posición de un pie, en casi todos los casos, es más importante que el color de los zapatos.

-Lo que llamamos estilo sucede más allá de la gramática. No es lo mismo decir: "ahí está la ventana" que "la ventana está ahí". En un caso se privilegia el espacio; en el otro, el objeto. Toda sintaxis es una concepción del mundo.

-En el origen del conocimiento y de la literatura está el acto de contar. La crítica de la razón pura nos cuenta lo que Kant pensaba de los límites de la razón; los versos de La Eneida, la epopeya del Lacio; el teorema de Pitágoras, el cuadrado de la hipotenusa. El hombre es el único animal que cuenta.

-Cortázar solía decir que empezaba sus cuentos sin saber a dónde iba. No le creas. En sus mejores cuentos lo sabía perfectamente, aunque no supiera que lo sabía.

-Los grandes novelistas aconsejan ignorar el final de la historia, no tener nada claro qué hará el personaje en el próximo capítulo, no atarse a un plan previo. A ellos sí podrás creerles, pero con moderación. Digamos, hasta llegar a la página 150. Más allá de eso, saber tan poco de tu propio libro ya es mera imbecilidad.

-Cuidado con Borges, Kafka, Proust, Joyce, Arlt, Bernhard. Cuidado con esas prosas deslumbrantes o esos universos demasiado intensos. Se pegan a tus palabras como lapas. Esa gente no escribía así: era así.


"Ser escritor"
Abelardo Castillo


jueves, 3 de septiembre de 2020

Enrique Vila-Matas / Llamadla inspiración



Llamadla inspiración

Flaubert trabajaba con ella, aunque lo ocultara por temor a parecer lo que en realidad era: un romántico perdido


Enrique Vila-Matas
21 de enero de 2019

Me acuerdo de haber leído que, antes de lanzarse a escribir, Flaubert pasaba largas temporadas fantaseando, tumbado en la cama, sumergido en ensoñaciones en las que iba tomando forma la novela que solo abordaba cuando la tenía del todo organizada. Y también me acuerdo de la frase: “El umbral es el lugar en el que conviene detenerse”, oída ayer casualmente en la penumbra de un viejo pub de Londres. Es una frase que me transporta al método de trabajo de Kafka, bien diferente del de Flaubert, pues, sin renunciar al gesto previo de madurar en la cama sus proyectos, más bien tendía directamente a escribirlos, sin excesivos preámbulos. Tal vez por esto sus personajes (Karl Rossmann, Josef K., el mismo K…) se dedicaban tanto a demorarse, con impertinencia, en los más diversos umbrales, incomodando a todo bicho perteneciente al mundo del sentido común.

jueves, 25 de junio de 2020

Alberto Manguel / Ganarse la vida como escritor (o no)

Jorge Luis Borges

Ganarse la vida como escritor (o no)

Son poquísimos los autores que se ganan la vida sólo con sus libros. La mayor parte sobrevive haciendo otras cosas


Alberto Manguel
24 de abril de 2020

A finales de los años sesenta, me encontraba yo trabajando en la pequeña editorial Galerna de Buenos Aires, fundada por Guillermo Schavelzon. Estábamos preparando una antología alrededor del grabado de Durero El Caballero, la Muerte y el Diablo, y le habíamos pedido a varios escritores que colaborasen con un texto. Uno de los primeros a plegarse al proyecto fue Jorge Luis Borges, quien nos ofreció dos magníficos sonetos sobre el tema. Cuando fui a verlo con la modesta suma que podíamos ofrecerle, se sorprendió: “¡Cómo! ¡Me van a pagar por unos pocos versos!”. No era falsa modestia. Borges no vivía (nunca vivió) de sus regalías, sino, después de la muerte de su padre, de conferencias que, a causa de su timidez ante el público, hacía que otros leyeran y de su miserable sueldo como empleado en una biblioteca municipal. Más tarde dio clases en la universidad y después de la caída de Perón aceptó el cargo de director de la Biblioteca Nacional. Durante los años setenta, el editor Franco Maria Ricci de Milán fue su mecenas, pagándole generosamente por pequeños proyectos editoriales. Pero durante casi toda su vida, Borges fue un escritor pobre.

lunes, 16 de diciembre de 2019

Antonio Muñoz Molina / Ética de la prosa

Colm Tóibín


Ética de la prosa

De siglos de oscurantismo nos ha quedado una propensión a la palabrería irresponsable disfrazada de brillos literarios



Antonio Muñoz Molina
26 de abril de 2019

Primo Levi
Ilustración de T.A.
En el último número de la London Review of Books viene un largo ensayo de Colm Tóibín que corta el aliento. Está escrito en una prosa tan sobria como la de un informe, como la de uno de los informes médicos que Tóibín habrá leído a lo largo de los meses de la enfermedad que cuenta el ensayo. Un día, en medio de las tareas habituales de la vida, empezó a notar un dolor, poco más de una molestia, una hinchazón en un testículo. Era una incomodidad tan trivial que Tóibín la atribuyó al principio al roce de las llaves que llevaba en el bolsillo. Al poco tiempo se encontró con un diagnóstico de cáncer, y empezó un largo calvario de esperas angustiadas de análisis, estancias en el hospital, sesiones de quimioterapia. El dolor físico, la debilidad extrema alientan una desolación abismal, agravada sin duda por la soledad, porque Tóibín está en Dublín y su compañero en Los Ángeles. Con una lucidez que en ningún momento deriva hacia la autocompasión o el sentimentalismo, el enfermo da cuenta de sus síntomas y de los efectos devastadores de la medicación. Yo leía y me acordaba de una canción tenebrosa de Lou Reed en Magic and Loss, un disco tardío dedicado a la enfermedad y la muerte de un amigo: “To cure you they must kill you”. Para curarse o al menos para no perder toda esperanza, Tóibín ha de someterse a un tormento que ya es en sí mismo una completa agonía de inhumana duración, al dolor crudo que no parece posible seguir sufriendo un solo minuto más y a las diversas humillaciones que vuelven más amarga la enfermedad aunque no la hagan más grave, la pérdida del pelo, la del sentido del gusto, que vuelve de repente desagradable y ajeno cualquier alimento.

martes, 10 de diciembre de 2019

Zadie Smith / Sobre la escritura / Once consejos



Zadie Smith

Zadie Smith
SOBRE EL OFICIO DE ESCRIBIR
ONCE CONSEJOS

1. Lee un montón de libros

Asegúrate de leer un montón de libros. Pasa mas tiempo haciendo esto que ninguna otra cosa (especialmente durante la infancia).

2. Léete como un enemigo

Trata de leer tu propio trabajo como un extraño lo leería. O mejor aún, como un enemigo lo leería.

3. No idealices tu vocación

Puedes escribir buenas y malas frases. No existe el “estilo de vida del escritor”. Todo lo que importa es lo que dejes en la página.

4. Evita tus debilidades

Pero hazlo sin decirte a ti mismo que las cosas que no puedes hacer no merecen la pena. No confundas la falta de confianza con desprecio.

5. Deja que el borrador repose

Deja un espacio decente de tiempo entre escribir algo y editarlo.

6. Aléjate del bullicio

Evita los grupos, las multitudes. La presencia de mucha gente no hará tu escritura mejor de lo que es.

7. Desconéctate

Trabaja en un ordenador sin conexión a internet.

8. Tiempo y espacio para escribir

Protege el tiempo y el espacio en el que trabajas. Mantén a todo el mundo alejado de él, incluso a los que son importantes para ti.

9. Sé realista

No confundas honores o halagos con logros reales.

10. Cuenta la verdad

A través de cualquier velo que se te ocurra, pero cuéntala.

11. Resígnate

Resígnate a la tristeza de una vida en la que nunca estarás satisfecho.




RETRATOS AJENOS

FICCIONES

Los 25 mejores libros del siglo XXI / Zadie Smith / Dientes blancos

DRAGON
Zadie Smith / The Embassy of Cambodia / Review
Zadie Smith / I think London is a state of mind / Interview
Zadie Smith / The critic in me and the writer in me are two different people / Interview
Zadie Smith / NW / Review by Philip Hensher
NW by Zadie Smith / Review by Zenga Longmore
Zadie Smith / Moonlit Landscape with Bridge / Comment


sábado, 25 de mayo de 2019

Haruki Murakami / ¿Para quién escribo?


Haruki Murakami

Haruki Murakami

¿Para quién escribo?

Traducción de Fernando Cordobés 

En las entrevistas suelen preguntarme qué tipo de lectores imagino cuando escribo. Siempre que me plantean esta cuestión dudo qué responder, pues nunca he tenido especial conciencia de escribir para alguien y, de hecho, sigo sin tenerla.
En cierto sentido, es verdad que escribo para mí mismo. Cuando empecé mi primera novela, Escucha la canción del viento, sentado a medianoche a la mesa de la cocina, nunca se me ocurrió pensar que iba a terminar expuesta a los ojos de los lectores. Esa es la realidad. De ahí que mi único pensamiento claro respecto al acto de escribir fuera el de hacerlo para sentirme bien. Traducir en frases algunas imágenes que había dentro de mí, encontrar las palabras que se ajustaban a mi forma de ser y que a la vez me satisfacían era lo único que había en mi cabeza. Al margen de aquella primera experiencia con la escritura, nunca he sentido la necesidad ni me he planteado cuestiones peliagudas como quiénes leen mis novelas, si les gustará lo que escribo o si entenderán lo que pretendo decir en determinada obra. Es así de simple.

lunes, 7 de enero de 2019

Manuel Vilas / Los años del destape literario



Los años del destape literario

Tras años en los que en España el pudor y el catolicismo confinaban los secretos al confesionario, emerge una generación de escritores que no entiende otra literatura que no sea la literatura del yo


MANUEL VILAS
14 ABR 2018 - 04:14 COT

Hace unos meses releí con mis alumnos de la Universidad de Iowa la magnífica novela Señora de rojo sobre fondo gris, de Miguel Delibes. Y no me emocionó tanto como la primera vez que la leí, cuando se publicó en 1991. En esta relectura me sobró el pudor con que Delibes oscurece la naturaleza autobiográfica de los hechos que allí se narraban escondiéndose tras el personaje de un pintor. Delibes se negó a decir “soy yo, y esto que narro es lo que creo que pasó”. No lo hizo por pudor, tal vez un pudor de posguerra. No me molestó ese pudor en 1991; pero en este 2018, sí. El pudor se había hecho viejo, pensé. Es allí donde el pudor es una carga, en el momento en que puede erosionar la fuerza artística de una obra. Tampoco le sirvió de nada ese subterfugio a Delibes, pues todos los lectores leyeron la novela como un libro de duelo, y de carácter autobiográfico. Imagino que desde 1991 hasta este presente España ha ido perdiendo muchos e innecesarios pudores, y el primero que se perdió es el político, cuando España recobró la democracia. El pudor es inevitable en países sin libertades. Pero en países democráticos y occidentales, el pudor ocurre más en la mente de los escritores que en la de los lectores. Los libros del noruego Karl Ove Knausgård, que ha golpeado con fuerza la literatura europea, manifiestan una llamativa falta de pudor a la hora de exponer la vida personal a los ojos del público. Patrimonio, de Philip Roth, mostraba de manera impudorosa la enfermedad del padre del escritor, un hombre de 86 años con un tumor cerebral irreversible. Roth añadió a Patrimonio el subtítulo de Una historia verdadera. No era un añadido superfluo. Se suele decir que a la literatura y al lector les traen sin cuidado que lo que se narra en una novela sea verdad o no, pero yo creo que sí que importa. Porque el temblor de la confesión sigue conservando ese lujo ancestral de la verdad, o del teatro de la verdad. La verdad y el dolor acaban siendo lo mismo en las narraciones impúdicas. El año del pensamiento mágico, de Joan Didion, era un estudio del dolor que ampliaba lo que ya leímos en el magistral Una pena en observación, de C. S. Lewis, libro que tuvo gran éxito editorial en España. Tal vez este deseo de verdad fuese una de las últimas exploraciones que la literatura ofrecía a los escritores: la aventura de narrar la propia vida, y hacerlo desde ese lugar complejo al que podríamos llamar el sentimiento de lo que tuvo lugar, algo que conserva una iluminación especial y que los lectores detectan.