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viernes, 24 de agosto de 2018

Josef Koudelka / “Una buena foto es la que no puedes olvidar”




Josef Koudelka: “Una buena foto es la que no puedes olvidar”

Legendaria figura de la historia de la fotografía en el siglo XX, el checo habla a fondo de su trayectoria con motivo de la retrospectiva que le dedica la Fundación Mapfre.


ANDREA AGUILAR
18 SEP 2015 - 09:41 COT


Josef Koudelka.Ver fotogalería
Josef Koudelka. ANTOINE D'AGATA / MAGNUM

Una llamada en medio de la noche le despertó. Tal era la agitación de la voz al otro lado del teléfono que Josef Koudelka (Boskovice, actual República Checa, 1938) pensó que su amiga estaba borracha. Cuando comprendió lo que sucedía, agarró su cámara Exakta Varex y se tiró a disparar a las calles. Era agosto de 1968, y los tanques soviéticos ponían un violento fin a las reformas aperturistas que había emprendido Alexander Dubcek durante la Primavera de Praga.
Varias décadas después, el fotógrafo británico Ian Berry recordaba haber visto entonces a un joven temerario que disparaba cara a cara a los tanques, y a la multitud que se plantaba pacíficamente ante ellos. Berry pensó que se trataba de un loco o de un valiente. Y lo cierto es que parte de esa aura aún rodea la legendaria figura de Koudelka: el hombre que durante décadas se escondía bajo las iniciales P. P. (Prague photographer, fotógrafo de Praga), con las que fueron firmadas las instantáneas de aquel 1968 cuando finalmente fueron publicadas en Occidente; y el mismo que como exiliado se paseó por medio mundo con un salvoconducto británico que rezaba "nacionalidad dudosa" (nationality doubtful).La vida nómada que Koudelka eligió desde que abandonó Praga en 1970, su afición a dormir en el suelo —a menudo al raso— y su terca resistencia a aceptar encargos periodísticos o comerciales alimentan el mito de este auténtico romántico, que como escribió Henri Cartier-Bresson, "lo único que tiene es su talento, su cámara y su tozudez".

Antonio Muñoz Molina / Caminos y espejos de Koudelka

Rumanía, 1968
Fotografía de Josef Koudelka

Caminos y espejos de Koudelka

Los fotógrafos, como los escritores en prosa, tienden a especializarse en alguno de los muchos campos que permite su oficio


ANTONIO MUÑOZ MOLINA
2 OCT 2015 - 08:06 COT

Aparte de la escritura en prosa no hay otro arte que abarque tanto y ofrezca posibilidades expresivas tan variadas como la fotografía. Pero quizás instrumento o herramienta es una palabra más adecuada que arte. Desde que Herodoto la inventó, la prosa ha servido igual para relatar el mundo que para inventarlo o desmentirlo, se ha ceñido a la literalidad del informe y la crónica o se ha expandido en los despliegues imaginativos de la fábula, la narración mitológica, el folletín sentimental, la novela de aventuras. La prosa, como la fotografía, es un instrumento muy adecuado para examinar lo concreto, y quizás es ese rasgo el que las une más profundamente, lo que mejor saben hacer las dos. Lo opuesto de la prosa no es la poesía, sino el verso, porque escribiendo en prosa se pueden lograr intensidades de expresión tan altas como las de un poema. Y algo parecido sucede con la fotografía, que comparte con el haiku el misterio de la instantaneidad. La fotografía sirve igual para dejar constancia en una ficha de la cara de un criminal que para atestiguar un momento histórico o un hecho cualquiera, o para ilustrar la portada de un periódico con una imagen de la que no quedará rastro al cabo de tan solo unas horas.

Josef Koudelka / Veinte fotografías




Josef Koudelka
VEINTE FOTOGRAFÍAS

Nacido en Checoslovaquia y nacionalizado francés, Josef Koudelka es uno de los nombres más prestigiosos de la Agencia Magnum y también uno de los fotógrafos que ha forjado su carrera a base de experimentar, viajar, trabajar y aprender conocimientos de forma autodidacta. 

Comenzó desde muy joven a hacer fotografías, impulsado por un amigo panadero de su padre. Más tarde conoció a personas que le animaron a crear su primera exposición fotográfica. En ésta exposición conoció a la persona más importante en su carrera fotográfica, Anna Fárová, juntos formaron un gran equipo que les hizo tener un reconocimiento dentro del mundo de la fotografía.

Durante años Koudelka compaginó su trabajo de ingeniero aeronáutico con el de fotógrafo, que cada vez le quitaba mucho más tiempo. Tomó la firme decisión de dejar su antiguo trabajo y dedicarse a la fotografía en cuerpo y alma.

Entre 1961 y 1969 empieza a forjar lo que sería su gran obra fotográfica; “Gypsies”. Un impecable documento sobre el estilo de vida de los gitanos en la profunda Rumania de los años 60.

Praga, Agosto de 1968. Las tropas del Pacto de Varsovia invanden Praga.

Praga, 1968

Praga, 1968

Praga, agosto 1968. Invasión de Praga por las tropas del Pacto de Varsovia. En las proximidades de la estación central de radio.

martes, 20 de enero de 2015

Jan Saudek o la fotografía como eco del subconsciente




Jan Saudek
o la fotografía como eco del subconsciente

Ana Capicúa
19 AGOSTO 2014 20:01

La oscura seducción del mito del subconsciente. Lo que no somos para poder ser. Aquello que desterramos para no mostrar, para, ni siquiera, dejar intuir. Todas las posibles interpretaciones de la realidad que ocultamos a la luz del sol para no ser juzgados, para no revelar unas debilidades y unos miedos que, por otra parte, siempre nos perseguirán. Pero es en el terreno onírico donde se mueven libres, sin etiquetas, y sentimos esa especie de liberación de aceptarnos como somos, de dejarnos invadir por aquello que pudiera parecer perverso, incluso sórdido. Allí convivimos con fantasías oscuras que si bien podrían justificar reproches morales, no tendrían por qué hacernos menos humanos. La sociedad que nos rodea es una construcción y como tal, edifica su sustento en una tabla de valores cuyo anverso queda, inmediatamente, sometido a condena, quemado en la plaza pública. Y es en la represión, en el dolor que subyace de la contención del yo, donde a veces surge el arte más salvaje, el más profundo, el más mordaz.

viernes, 25 de octubre de 2013

Jan Saudek / Erotismo descarnado y obsceno

Jan Saudek
Jan Saudek
EROTISMO DESCARNADO Y OBSCENO

Jan Saudek es un fotógrafo y artista plástico nacido en Praga, entonces Checoslovaquia, el 13 de mayo de 1935.

Estudia en la Escuela de Fotografía Industrial de Praga entre 1950 y 1952 y seguidamente ejerce numerosos oficios, tanto en el campo como en las fábricas.


Jan Saudek
Recibe su primera cámara en 1950, una Kodak Baby Brownie, sobre la que el propio Saudek dice: “lo único que se puede hacer con esta cámara es cargar la película, apretar el botón y hacer la foto; y eso es exactamente lo que he hecho hasta 1963”.

En 1951 colorea una foto, que su madre enseña al médico de la familia. Ésta asevera que es absolutamente mala, kitsch y que su estilo está pasado de moda, lo que desanima a Saudek a continuar con la fotografía por un tiempo. Paradójicamente, serán estas fotografías en blanco y negro coloreadas manualmente las que caracterizan y hacen, hoy en día, internacionalmente reconocible su trabajo.

En 1963 cae en sus manos el catálogo de la exposición Family of Man del fotógrafo americano Edward Steichen y entonces decide que lo que realmente quiere es dedicarse a la fotografía y que su inspiración sean, exclusivamente, las personas con las que se haya sentimentalmente ligado. Posteriormente, afirmará que con su trabajo lo que intenta es “capturar todas las cosas que conozco y amo, pero sobre todo me gustaría dejar una huella del tiempo en que he vivido”.




01 Zuzanka













miércoles, 22 de noviembre de 2006

Josef Koudelka / En el corazón del exilio y el dolor

Praga, agosto de 1968
Los tanques del Pacto de Varsovia entran en Praga
Fotografía de Josef Koudelka


Josef Koudelka

En el corazón del exilio y el dolor

Josef Koudelka, el fotógrafo que inmortalizó la invasión de Praga, presenta un libro antológico con 158 imágenes

ÁNGELES GARCÍA
Madrid 21 NOV 2006




En el corazón del exilio y el dolor

Se define como un observador de la vida. Es de los que creen que si las cosas pudieran ser contadas sólo con palabras, no sería necesario cargar todo el día con una cámara. Pero Josef Koudel-ka (Moravia, 1938) sigue con su cámara al hombro inmortalizando todo aquello que le llama la atención y que durante los últimos años tiene mucho que ver con el paisaje. Ayer, el mítico fotógrafo de la agencia Magnum presentó en Madrid Koudel-ka (Lunwerg editores), un repaso a toda su obra en 158 imágenes. El teatro, los gitanos, el exilio y el caos son los temas que inspiran su obra.
A sus 68 años, Josef Koudel-ka conserva el aspecto de un vital y curioso retratista de la vida y los sucesos diarios. Vestido con una camisa verde olivo y un chaleco negro sobre pantalones deportivos, empezó el encuentro con los periodistas asegurando que desde los años setenta considera España como su propio país. "Desde que tuve que dejar Checoslovaquia, empecé a pasar temporadas todos los años en España. Aquí descubrí la música y el gusto por la vida de los españoles. Las playas de Castellón, de Valencia, la Semana Santa sevillana, los toros... no tienen secretos para mí", explica con una mezcla cantarina de castellano e italiano.





"Soy un hombre muy simple y fotografío lo que veo. No me hago ningún planteamiento filosófico previo"



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La retrospectiva de su obra recogida en el libro recupera una selección de imágenes de los gitanos, tal vez su serie más conocida y en la que el fotógrafo captura conmovedores instantes de la vida cotidiana de niños y adultos en Eslovaquia, la República Checa y Rumanía. La siguiente tanda de fotografías recogen lo que fue la invasión de Praga en agosto de 1968 junto a las imágenes cargadas de tristeza ya en 1969.
El tema de los exilios copa la parte central del libro: desgarro, sombras, soledad, miseria, desalojos, partidas, escombros y muchas miradas perdidas nutren este apartado inspirado en Francia, Suiza, Italia, España, Alemania, Sicilia...
Bajo el epígrafe de El caos, están los paisajes tomados por el fotógrafo durante los últimos 20 años. Se trata de fotografías hechas a partir de los ochenta y, en apariencia, muy diferentes a lo que había realizado hasta entonces. Son miradas panorámicas que, sin embargo, había utilizado en sus primeros años. ¿Qué le interesa en esta última parte? En estas escenas de conjunto, se ocupa de la pobreza, de las catástrofes ecológicas, del abandono de los cultivos, de los desplazados por las guerras. "Estas imágenes panorámicas", explica el fotógrafo, "son como la historia del mundo vista a través de los ojos de la gente, de lo que ella ve".
Asegura que no busca expresamente el dolor. De hecho, explica que lo que busca es la huella que el dolor ha dejado en la gente.
"Soy un hombre muy simple y fotografío lo que veo. No me hago ningún planteamiento filosófico previo. Me impresiona el dolor porque yo también lo siento y por eso lo retrato. Los pobres soldados rusos que iban en los tanques al entrar en Praga tampoco querían estar allí, también sufrían igual que yo".
Koudelka pone cierta cara de espanto cuando un periodista le pide su opinión sobre las cámaras digitales y el uso de teléfonos móviles para obtener imágenes. No, por supuesto que no tiene, contesta. "No estoy contra los tiempos, pero soy producto de otra época y utilizo mis cámaras de toda la vida. Mi hija, de 15 años, me pidió una de esas cámaras y se la compré, es de lo más cerca que la he visto. No las he utilizado nunca. Son otra cosa".
Tampoco tiene unas reglas claras antes de ponerse a trabajar. "Cada uno tiene sus propios principios morales y fluyen solos cuando escoges el objeto que vas a fotografiar, cuando lo revelas, cuando lo editas. Pero no hay leyes escritas ni normas universales".
* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 21 de noviembre de 2006

martes, 21 de noviembre de 2006

Josef Koudelka / El viajero impenitente


Irlanda, Peregrinación Croagh Patrick, 1972.
Fotografía de Josef Koudelka

Josef Koudelka

El viajero impenitente

ALBERTO MARTIN
21 NOV 2006
Josef Koudelka lleva más de cuatro décadas fotografiando y casi el mismo tiempo viajando. En buena medida podría encarnar un cierto tipo de fotógrafo "nómada" dedicado a buscar y registrar por diferentes países el "teatro de la vida". En parte por vocación natural y en parte por circunstancias políticas y biográficas, Koudelka ha sido un eterno emigrado, un viajero constante. Nacido en Moravia en 1938, inició su trayectoria en los años sesenta fotografiando la escena teatral checa, para la revista Teatro. De este periodo arranca sin duda ese gusto por lo teatral y por lo escenográfico que muestra toda su obra, y que hace que hasta las escenas más cotidianas estén construidas siempre con un fuerte sentido del drama y el ritual. A partir de esos inicios, la obra de Koudelka se articulará en torno a cuatro grandes grupos de trabajo sucesivos: Gitanos, Invasión, Exilios y Caos. A comienzos de los años sesenta ya había empezado a realizar el que sería su trabajo más característico y carismático, un retrato de la vida cotidiana de los gitanos eslovacos, que luego extendería a otras zonas. En 1968, la invasión de Praga por los tanques soviéticos daría lugar a la serieInvasión. Imágenes que envió clandestinamente a Estados Unidos, donde fueron difundidas a los medios de comunicación por Elliot Erwitt, entonces presidente de la agencia Magnum. Este trabajo tuvo como consecuencia el exilio de Koudelka y su entrada en dicha agencia. Pese a su pertenencia a Magnum, Koudel-ka nunca realizó un trabajo específico como reportero, manteniendo su interés por proyectos de más largo alcance. El exilio daría lugar a su siguiente bloque fotográfico, llamado precisamente Exilios: una mirada hacia la vida cotidiana y popular de países como Italia, España, Portugal o Irlanda, en los que reflejó un mundo aún conectado al pasado y a las raíces, a las tradiciones y los rituales, con atmósferas cargadas de dramatismo y cierto sentido de religiosidad. Su última gran aportación, supuso también un cambio de formato fotográfico, pasando a utilizar la panorámica. Se trata de Caos, paisajes de gran belleza plástica, en los que refleja la tensión entre el hombre y la naturaleza a través del registro de territorios en los que el desarrollo ha dejado una huella especialmente dramática.
Francia, Hauts-de-Seine, Parque de Sceaux, 1987.
Fotografía de Josef Koudelka





A lo largo de su trayectoria, Koudelka ha ido plasmando una mirada tradicionalmente asociada a la fotografía humanista, pero que en su caso tiene algunos rasgos distintivos: un profundo sentido del drama entendido como capacidad para captar "el teatro de la vida" a través de escenas cotidianas que se cargan de trascendencia casi ritual, una cuidada atención hacia lo que permanece y resiste, un profundo respeto hacia la libertad y la diferencia, sea esta política, cultural o étnica.
Koudelka es así, ante todo, un fotógrafo nómada, con un profundo sentido de la libertad y un profundo respeto hacia el hombre y lo que éste significa culturalmente.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 21 de noviembre de 2006