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| Samanta Schweblin.B. P. |
Buenos tiempos para lo paranormal
De Enriquez a Schweblin, una nueva generación de escritoras introduce el fantástico en novelas que trascienden a la narrativa de nicho
Laura Fernández
Barcelona, 15 de febrero de 2020La literatura se está poblando de monstruos. Ya no es solo que la pesadilla aceche al lector desde el bastión del género, sino que la llamada literatura seria está virando hacia lo siniestro. Tal vez en un intento de reflejar la incertidumbre del momento o el agorero y cada vez más inexplicable presente, o tal vez, simplemente, en una inevitable expansión narrativa de creadores que crecieron libres de prejuicios. Desde Distancia de rescate de Samanta Schweblin, aún en plena conquista del mundo, hasta el último Premio Herralde, el gótico romántico Nuestra parte de noche, de Mariana Enriquez, pasando por los cuentos entre lo social y lo sentimentalmente macabros de Anna Starobinets o Carmen Maria Machado, el vampirismo venezolano de Michelle Roche Rodríguez, o la realidad deformada por lo extraño de Cristina Sánchez-Andrade y lo último de Elvira Navarro, buena parte de lo que se publica está impregnado de un lado oscuro que hace pensar que estos son buenos tiempos para lo paranormal.