

Es considerada la primera novela gráfica en español y una de las obras cumbre de la ciencia ficción latinoamericana. Pero nunca antes había sido llevada a la pantalla, hasta ahora.
![]() |
| Héctor Germán Oesterheld |
15 de octubre de 2023
Hace unos meses me quise mudar. Me gusta mi casa pero tiene muchos achaques, es vieja, es difícil. Por supuesto vivo acá y aunque suelo distraerme, sabía de la crisis habitacional y los alquileres en dólares. Pero me sorprendió no encontrar ni una casa. Ni una. Ni un departamento tampoco. Todo lo que estaba en pesos era tenebroso. Y lo demás, inaccesible.
Mariana Enriquez estará al frente del área de Letras del FNA / A. GrinbergEscritora, periodista, crítica literaria y ahora también directora de Letras del Fondo Nacional de las Artes (FNA). Mariana Enriquez, quien a fines del año pasado obtuvo el Premio Herralde de Novela por Nuestra parte de noche, fue la elegida para ocupar el cargo que otorga becas, préstamos y subsidios y organiza concursos en el área de literatura, en el organismo creado en 1958, con el objetivo de financiar y apoyar el desarrollo de artistas, gestores y organizaciones culturales sin fines de lucro.
Fue Diana Saiegh, actual directora del FNA, la que pensó en Enriquez para ocupar el puesto que dejaba María Negroni y que en otros tiempos ejerció Liliana Heker. “Pensé en ella por varias razones: me pareció importante percibir en ella una mirada amplia, atenta, a lo que está pasando en la literatura, pero también en el arte”, cuenta Saiegh a Clarín y aclara que no conoce en persona a Enriquez, nacida en Buenos Aires en 1973, con lo cual, expresa, eligió a alguien sin vínculo previo ni con ella ni con el Fondo.
Arquitecta y gestora cultural, Saiegh agrega, además, que la autora de Las cosas que perdimos en el fuego “tiene una voz que interpela a los jóvenes y esto es fundamental porque el Fondo siempre es visto como una estructura muy formal y hasta elitista, y pensé que esa faceta de ella, de escritora y periodista, podía ayudar a buscar nuevas expresiones en lo profesional”.
La intención es modificar el formato de los concursos que hasta el momento están estructurados en las categorías “Poesía”, “Cuento”, “Novela” y “No ficción” (ensayo, crónica, biografías, memorias, reportaje), dado que en la actualidad las disciplinas se relacionan unas con otras, originando “géneros híbridos”.
La arquitecta Diana Saiegh, directora del Fondo Nacional de las Artes, eligió a Mariana Enriquez para formar parte del directorio del organismo.Enriquez, que aceptó la propuesta y ocupará el cargo por cuatro años, participó esta semana de su primera reunión de directorio por Zoom. De todas maneras, falta su nombramiento formal, que debe ser firmado por Presidencia de la Nación: su expediente debe pasar previamente por la Secretaría Legal y Técnica y antes por el Ministerio de Cultura nacional, de quien depende el FNA, pese a ser un ente autárquico. El puesto de Enriquez es ad honorem y sólo recibirá viáticos fijos.
El Fondo Nacional de las Artes tiene sede en la Casa Victoria Ocampo, sobre la calle Rufino de Elizalde. Permanece cerrado por la pandemia de coronavirus.Mario Rapoport, en Economía, e Ignacio Hernaiz, en Educación (una disciplina recién incorporada) son algunos de los directores que forman parte del actual directorio del FNA. A estas dos áreas y a la de Letras se suman Arquitectura, Artesanías, Arte y Tecnología, Arte y Transformación Social, Artes Audiovisuales, Artes Escénicas, Artes Visuales, Diseño, Música y Patrimonio.
Artistas como Antonio Berni, Jorge Luis Borges, Sara Facio, Leonardo Favio, Julio Le Parc, Ricardo Piglia, Alejandra Pizarnik y Leopoldo Torre Nilsson, entre otros, participaron de los programas del FNA, que en la actualidad aspira a tener un alcance “más federal”.
![]() |
| Dorotea Muhr Fotografía de Diego Sampere |
Las vías del tren están a pocos metros, al otro lado de la calle sombreada por árboles añosos. Detrás de pequeños muros, detrás de pequeños jardines, detrás de rejas bien pintadas, las casas se ven sólidas y limpias como si acabaran de pulirlas. Es mediodía y hay un silencio de siesta, sin autos, sin gente. Nada ha cambiado mucho en los últimos cien años. Las vías del tren ya estaban allí, algunos de estos árboles ya estaban allí. La casa también. Ocupa toda la esquina de esta calle de Olivos, un suburbio elegante de la zona norte de Buenos Aires, pero apenas se ve al otro lado de la puerta de rejas, del muro agobiado por la hiedra. El timbre emite un ruido ronco, doloroso. Por el portero eléctrico se escucha la voz de una mujer.
![]() |
| María Kodama, Buenos Aires, 18 de marzo de 2020MARIANA ELIANO |
Pocos minutos después de las tres de la tarde de un jueves de febrero, durante la primera entrevista con María Kodama (que, como las siguientes, se lleva a cabo en el bar que está frente a su departamento, en el barrio norte de la ciudad de Buenos Aires), se produce este diálogo:
![]() |
| Ilustración de Fernando Vicente |
Mario Vargas Llosa
Me encuentro en un café de La Recoleta con Juan José Sebreli, a quien siempre he respetado, incluso en una época de liberalismo frenético. La primera vez que nos vimos, en París, hace muchos años, tuvimos una discusión feroz sobre “Rayuela” de Julio Cortázar, a la que yo defendía y él atacaba, como un juego un tanto superficial. Debo reconocer que él tenía razón, y que el deslumbramiento que me producía esa novela ha perdido mucho de su prestigio en esta época, como todos los libros que, como los de Julio Cortázar, se dedicaban a jugar. Le digo que los libros de Cortázar, que me parecen más importantes ahora, son los de los cuentos fantásticos. No sé si él asiente.
![]() |
| Hebe Ubart |
Para escribir su libro, la autora viajó a Barcelona para entrevistarse con Mario Firmenich , uno de los responsables del secuestro y asesinato de Pedro Eugenio Aramburu, que asumió la presidencia de facto entre 1955 y 1958, luego del golpe de Estado. Con ese crimen, argumenta la autora, Montoneros se situó a la vanguardia de la violencia política en la convulsionada década de 1970 en la Argentina. O'Donnell muestra el pulso de una escritora de novelas policiales en la reconstrucción del hecho y los perfiles de la víctima y los guerrilleros que intervinieron, y del contexto histórico en que un episodio como ese pudo tener lugar.
Esta investigación, ágil y entretenida como un buen partido de fútbol, se suma a la biblioteca de libros sobre Mundiales, que en la Argentina no son pocos. El autor evoca escenas del "Pájaro" Caniggia en el banco, la fractura de Nery Pumpido, el regreso con gloria de Diego Maradona, el pase agónico de la selección argentina a octavos de final, la definición por penales contra Yugoslavia, los abucheos y silbidos de la hinchada italiana y el " siamo fuori " de la despedida. La edición incluye un cuadernillo de fotos, que se puede ver mientras suenan los acordes del himno del Mundial de Italia 1990 .
A partir del asesinato de una pareja de ancianos, propietarios de una industria gráfica en el pueblo de Terra Alta, un joven policía taciturno, lector voraz (admirador de los Los miserables , de Victor Hugo), debe asumir la investigación. En principio, Melchor Marín intenta comprender por qué las víctimas han sido torturadas de un modo tan cruento; luego, avanzará en su pesquisa mediante encuentros con sospechosos, informantes y colaboradores varios. El autor, que ganó el Premio Planeta de Novela 2019 con esta obra , probó por primera vez su oficio narrativo en el terreno de la literatura policial y salió victorioso.
