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lunes, 6 de julio de 2026

Necrofilia, canibalismo y madres asesinas

 




Necrofilia, canibalismo y madres asesinas: el origen secreto de los cuentos de los hermanos Grimm

Parte indisoluble de nuestro acervo cultural, los cuentos de hadas sufrieron un azaroso viaje hasta ser como los conocemos hoy. La catedrática de Filología Alemana Isabel Hernández reúne en este volumen 17 relatos inéditos que muestran cómo los hermanos Grimm crearon durante décadas sus seminales 'Cuentos de la infancia y del hogar'

miércoles, 11 de junio de 2025

Jennifer Croft: "Los traductores no somos unos parásitos, tenemos mucho poder"

 

Jennifer Croft

Jennifer Croft: "Los traductores no somos unos parásitos, tenemos mucho poder"

La premiada traductora publica 'La extinción de Irena Rey', una hilarante sátira sobre el mundillo literario llena de profundas reflexiones artísticas y humanas. "La literatura puede ser intensa y profunda sin renunciar a entretener al lector"

lunes, 31 de julio de 2023

Kafka desconocido / La vida de un bromista encantador


Kafka desconocido, la vida de un bromista encantador

Pocos autores han estado tan perseguidos por los estereotipos como el escritor checo, que ha arrastrado la fama de taciturno, depresivo y atormentado. En '¿Este es Kafka?' (Acantilado) su biógrafo, Reiner Stach, reúne un centenar de fragmentos que nos muestran la cara más imprevisible y humana del autor de 'El proceso'.

Andrés Seoane
11 de mayo de 2021

La inagotable figura de Franz Kafka (Praga, 1883-Viena, 1924) ha trascendido el puñado de innovadoras e influyentes novelas y sus numerosos relatos y cartas para erigirse en el último siglo en epítome de lo trágicamente absurdo, impregnando al escritor, junto a su obra, de un aura de fatalismo, incomprensión, melancolía y culpa existencialista.

lunes, 20 de marzo de 2023

Sara Mesa / "Si la escritura es reductible a una explicación, es errónea"

Sara Mesa


Sara Mesa: "Si la escritura es reductible a una explicación, es errónea"

Tras ‘Cara de pan’, la escritora regresa con ‘Un amor’ (Anagrama), su novela “más realista”, que explora nuestra incapacidad para comunicarnos y las zonas grises de la moral humana


Andrés Seoane
2 de septiembre de 2020

Año a año, libro a libro, Sara Mesa (Madrid, 1976) se consolida en el panorama narrativo español como una escritora versátil y sorprendente, que en cada nuevo escrito es capaz de, sin perder su estilo, explorar y añadir elementos muy diferentes a los habituales. Tras el unánime reconocimiento de su anterior novela, Cara de pan (Anagrama, 2018), la escritora regresa ahora con una historia totalmente diferente, la de Nat, una joven que deja su vida en la ciudad por motivos misteriosos para irse a vivir a una pedanía alejada de todo donde comenzará a integrarse (o a intentarlo) en el complejo microcosmos humano que la puebla.

Reconoce Mesa que Un amor (Anagrama), nació antes que la obra anterior, pero que tuvo que apartarse de la historia para pulir “algo que no cerraba bien, pequeñas obsesiones, un dar vueltas tontamente... vete a saber. De lo que no me cabe duda es de Un amor es una novela mucho más compleja y ambigua que Cara de pan, que era una historia más transparente y cerrada, con algo casi de cuento infantil. Lo mismo por ahí decepciona a algunos lectores”.

Pregunta. Ha dicho muchas veces que en toda literatura reside algo autobiográfico, cosa más evidente en algunos otros de tus libros, pero ¿qué hay camuflado de usted en Un amor? 

Respuesta. Resumiéndolo mucho diría que la novela es una mezcla de sueños míos, o un gran sueño que los engloba a todos. Durante un tiempo tuve pesadillas recurrentes (todavía a veces vuelven, pero entonces eran diarias) en las que alguien entraba en mi casa inadvertidamente o mediante alguna argucia para hacerme daño, aunque ese daño jamás se concretaba. Otra variante era que el techo de la casa se desmoronaba, las paredes se derretían o empezaba a salir agua del suelo… Ya sabes que, según el psicoanálisis, en los sueños las casas nos representan; de hecho, estos son sueños muy corpóreos, representan nuestro cuerpo y miedo por la amenaza física. Por otro lado, la semilla narrativa de la relación entre el casero y la inquilina la tomé de una amiga a la que le pasó algo similar. Metes todo eso en una coctelera, mi interés por las relaciones de poder en los pequeños grupos, el asunto de los animales y… ahí está Un amor.


P. ¿Qué es lo que motiva a Nat a viajar a La Escapa y a permanecer allí a pesar de todo lo que le sucede?

R. Ella misma lo cuenta, aunque nadie la entiende y ni siquiera ella lo entiende plenamente: renuncia a su trabajo en la ciudad a raíz de un pequeño hurto y, para organizarse una nueva vida, se marcha a un lugar barato donde subsistir varios meses con los ahorros que tiene. No quiero dar más detalles ahora porque la historia está contada en un momento concreto y no puede sacarse de su contexto, pero el asunto del hurto es importante como reflejo de una inadaptación vital.

P. Los habitantes de la pedanía y de los hechos de la novela aparecen únicamente vistos por ella, ¿por qué limita la historia a su punto de vista?

R. Es una elección narrativa que tomé casi naturalmente, porque permite asomarse no a lo que ocurre, sino a lo que la protagonista cree que ocurre. Como la primera persona, pero con más distancia, porque uso la tercera. Esto debería hacer que los lectores cuestionen lo que leen. Por ejemplo, si los vecinos son retratados bajo una luz oscura… ¿de dónde viene esa negatividad? ¿De ellos mismos o de los ojos que los miran?

Una experiencia inexplicable

P. En este sentido, obliga al lector a tomar partido, a decantarse a la vez que a implicarse mucho en la lectura. ¿Por qué esta exigencia y esta fe en el lector?

"Mi lector no sacará de la lectura conocimientos o ideas, no alcanzará explicaciones ni juicios. La literatura no se explica, se siente"

R. Pues yo creo que mis libros no son nada exigentes. Cualquier lector medio puede acceder a ellos, a veces casi mejor que yo misma. Lo que ocurre es que no sacará de la lectura conocimientos o ideas, no alcanzará explicaciones ni juicios. No hay por qué tomar partido ni llegar a una conclusión. Como mi admirada Flannery O’Connor, yo creo que la lectura es una experiencia, como lo es ver una puesta de sol o escuchar una canción. No se explica, se siente. Por supuesto, un análisis crítico profundo puede explicar ciertas cuestiones, pero eso no tiene mucho que ver con la lectura. Si la escritura es reductible a una explicación, entonces es errónea.

P. Precisamente defiende que es de esa clase de escritores que escribe para entender. ¿Un escritor debe simplemente plantear preguntas?

R. No se trata solo de plantear preguntas, sino de caminar de la mano con los lectores para que experimenten un proceso similar al de la escritura. Cuando yo escribo estoy indagando, estoy experimentando y buscando. Es una sensación inquietante y placentera a partes iguales. Escribo para compartir eso, para comunicarlo.

Esta visión personal de la escritura no se hace extensiva a la lectura, donde la escritora sí reconoce desmarcarse más de su terreno. “Leo a muchos contemporáneos, por supuesto también en español, entre los que admiro a Mariana EnriquezMariano Peyrou, Pablo Gisbert, Giuseppe Caputo, Esther García Llovet, Miguel Serrano Larraz… Fuera de nuestra lengua, leeré todo lo que escriban Fleur JaeggyHerta MüllerLionel ShriverJ. M. CoetzeeLydia DavisMichel HouellebecqGeorge Saunders... Todos ellos tienen algo que ya me gustaría a mí tener”. No obstante, en cuanto a influencias literarias asegura que “no siento que nadie se parezca a mí ni que yo me parezca a nadie, pero esa sensación de singularidad sé que es falsa, estoy convencida de que hay puntos en común con otros que no soy capaz de ver. Son preguntas que tiene que responder la crítica literaria, no los propios escritores”.

Una sociedad hipócrita

P. Muchos de sus protagonistas siempre tienen relación con la literatura, en este caso Nat es traductora. ¿Es algo consciente o le sale así?

R. Yo creo que la relación no es con la literatura, sino con la escritura, un intento de expresión verbal aproximativo, nada profesional, no siempre acertado ni exitoso. Es verdad que muchos de mis personajes escriben diarios o cartas o, como en el caso de Nat, tratan de llegar más allá con la literatura. Pero Nat es una traductora comercial que, por primera vez en su vida, intenta traducir un libro literario… y fracasa. De momento no me interesa la literatura como tema, pero sí la escritura, el lenguaje y su inadecuación, las dificultades expresivas y los modos tan diversos en que se interpretan los textos.

P. Cuestiona, como en otros libros, zonas grises de la moral donde anida la intolerancia de la sociedad. ¿caminamos hacia una sociedad cada vez más intolerante o simplemente cambian las formas y los modos de serlo?

"La sociedad actual enmascara todo bajo el disfraz de la tolerancia. No somos más intolerantes que antes, pero sí más hipócritas"

R. Es complicado saberlo, pero tiendo a creer que lo segundo. De hecho, lo más decepcionante es comprobar cómo la sociedad actual se coloca el disfraz de la tolerancia y las buenas palabras para enmascarar acciones en esencia profundamente intolerantes. Quizá no somos más intolerantes que antes, pero sí más hipócritas.

P. La culpa es un tema siempre presente en sus novelas. Ésta muestra cómo las comunidades siempre necesitan un culpable, alguien a quien criticar y convertir en chivo expiatorio de los más peregrinos impulsos y prejuicios, ¿es algo inherente al ser humano?

R. Según René Girard sí, y de hecho es lo que explica la aparición de la violencia tanto en las sociedades primitivas como en las contemporáneas. Pero también dice Girard que el chivo expiatorio no se crea por las diferencias, sino por las similitudes, es decir, en el ámbito de la competición. A mí este mecanismo siempre me ha resultado interesantísimo y aterrador, aunque claro, mi aproximación es únicamente literaria. En esta historia lo interesante era describir una comunidad cerrada, la sensación de pertenencia o de exclusión, el desconocimiento de las reglas por parte del intruso, el poder del grupo y, finalmente, la creación del chivo expiatorio.

La vacuna de la lectura

P. Desde hace años sus novelas y cuentos han recibido elogios ininterrumpidamente, ¿cómo se vacuna uno contra la soberbia?

R. ¡No creyéndome nada! No, en serio, siempre he hablado del factor suerte, y también soy consciente de que los elogios, por sí mismos, no son nada ni son para siempre e incluso pueden ser obstáculos en tanto que generan expectativas demasiado altas en los lectores o pueden llevar al acomodamiento creativo. He sido muy afortunada con la crítica y también con los lectores, así que estoy muy agradecida, pero soy también tremendamente insegura y cada vez que publico siento una especie de culpa por no haberlo hecho mejor. La mejor vacuna es leer mucho y bueno, lo que te devuelve a tu verdadera dimensión. Ah, y una última cosa: cuando escucho elogios muy entusiastas de libros que a mí no me gustaron nada o que incluso me parecieron malísimos, pienso: eso también puede pasar conmigo y no me estoy dando cuenta.

"La mejor vacuna para un escritor contra la soberbia es leer mucho y bueno, lo que te devuelve a tu verdadera dimensión"

P. En mayo nos contaba que había planeado en un gran cambio para 2020, centrarse plenamente en la literatura. Más allá de esta terrible interferencia que vivimos, ¿por qué sentiste que era el momento? ¿Un escritor literario puede vivir de los libros en España?

R. Dependerá de lo que necesite, de las personas que deba mantener, de su capacidad de adaptarse a otras tareas paralelas a la escritura (en las que yo soy, por cierto, bastante torpe), del lugar económico de partida... Yo no tomo nada como definitivo. Decidí que en esta época lo haría así y fíjate qué época más dura y extraña nos está tocando. El tiempo me irá diciendo si me lo puedo permitir o no… Pero quiero pensar que una dedicación más exclusiva a la escritura hará que escriba mejores libros.

P. También nos decía que nunca escribe de la actualidad y que no planeaba usar nada de estos últimos meses en su escritura, pero ¿está ya trabajando en algo nuevo? ¿Ha sentido la influencia de todo lo que ha pasado de alguna forma?

R. He escrito mucho, pero aislándome del exterior, de momento solo borradores que precisan todavía mucho trabajo. Pero estoy convencida de que todo lo terrible e inesperado que está pasando terminará colándose de una manera u otra en mi percepción del mundo, aunque no mencione expresamente la pandemia. Soy una escritora de digestión lenta y, como la protagonista de Un amor, tengo que subirme a lo alto del monte para poder ver bien lo que no se distingue de cerca.

EL CULTURAL


sábado, 8 de octubre de 2022

Annie Ernaux / “Escribo contra el olvido que todos sufriremos”

Annie Ernaux

 


Annie Ernaux: “Escribo contra el olvido que todos sufriremos”

BIOGRAFÍA

Maestra y pionera de la literatura autobiográfica, la escritora francesa, que recoge esta noche el Premio Formentor, ensalza la importancia de la memoria

Andrés Seone
20 de septiembre de 2019

“Escribo para salvar aquello que nunca volverá a ser”, asegura quien es una auténtica maestra de la primera persona, quien desde la reflexión sobre sí misma consigue devolver el reflejo de todos los aspectos de la sociedad en que ha vivido. Ampliamente reconocida en Francia y considerada un referente por autores como Emmanuel Carrère, Virginie Despentes o Édouard Louis, la obra literaria de Annie Ernaux (Normandía, 1940) es un mapa que recorre, desde las propias experiencias y el pensamiento íntimo, una memoria colectiva en la que se mezclan derechos sociales, feminismo, lucha de clases y todo aquello que compone la vida, como el amor la enfermedad y la muerte.

miércoles, 5 de octubre de 2022

John Banville / "El destino del escritor es el fracaso cotidiano"




JOHN BANVILLE
Poster de T.A.



















Aunque ningún historiador lo va a admitir, todos los personajes históricos son personajes de ficción"


John Banville

BIOGRAFÍA

"El destino del escritor es el fracaso cotidiano

El escritor irlandés se viste de nuevo de Benjamin Black para hacer un viaje a la Praga del siglo XVI en Los lobos de Praga(Alfaguara), la historia de un turbio crimen que queda en segundo plano al lado del deslumbrante retrato de la histórica capital checa que destila la prosa del mejor Banville.

ANDRÉS SEOANE | 05/02/2019

Igual que el barbecho de los campos, la prosa de John Banville (Wexford, Irlanda, 1945) necesita un respiro entre novela y novela. Un descanso que el escritor aprovecha para cultivar otro grano, el de la novela negra, por el que se mueve bajo el ya inútil disfraz de Benjamin Black. Y es que cada vez es más difícil no advertir en los libros de Black los ecos del gran estilista que es Banville, hasta el punto de que original y copia se confunden estéticamente. Y en el caso de Los lobos de Praga (Alfgaguara) también en la trama, pues el irlandés plantea en su nuevo noir la historia de un turbio crimen que queda en segundo plano al lado del deslumbrante retrato de la histórica capital checa a caballo entre los siglos XVI y XVII. Una Praga a la que el escritor ha rendido homenaje en Imágenes de Praga (Herce, 2008) y a cuyo pasado ya viajó en 1981 con Kepler(Edhasa, 2004), donde ya se paseaba por la mágica, maravillosa y terrible corte de Rodolfo II, con su recua de cortesanos sibilinos y conspiradores, alquimistas embaucadores y eruditos, obispos corruptos y damas lascivas, que enmarcan esta nueva novela.

martes, 4 de octubre de 2022

John Banville / "El artista solo existe cuando está creando"



John Banville

John Banville

BIOGRAFÍA

"El artista solo existe cuando está creando"


Únicamente un escritor tan estético como John Banville, dueño de una prosa tan precisa y audaz, podría atreverse a tratar de emular a un maestro de la novela como Henry James. En La señora Osmond (Alfaguara) el escritor irlandés resucita a Isabel Archer, emblemática protagonista del mítico Retrato de una dama, y propone un final para la obra de James.


Andrés Seoane
4 de mayo de 2018

"Habrá autores más inteligentes, más profundos, más ingeniosos, pero Henry James es el mayor novelista puro, con seis u ocho obras maestras. Así que, en mi arrogancia o estupidez, no quería morirme sin haber intentado, al menos, emularlo". Así justifica John Banville (Wexford, Irlanda, 1945) el osado atrevimiento de reescribir una de las obras más emblemáticas de Henry James, Retrato de una dama, "que él mismo no daba por terminada". Para el irlandés, que ya acometió una imitación similar al adentrarse en la piel de Raymond Chandler en La rubia de ojos negros, la principal motivación para abordar en La señora Osmond (Alfaguara) el personaje de Isabel Archer, la heroína de James, era adentrarse en la psicología femenina.

domingo, 14 de febrero de 2021

Walter Benjamin / El filósofo que venció al olvido


Walter Benjamin




Walter Benjamin, el filósofo que venció al olvido

Tras una existencia de intensos pesares que incluyeron el ostracismo profesional y el exilio, la potente figura intelectual del filósofo y pensador alemán Walter Benjamin conocería póstumamente el reconocimiento que se le negó en vida. La reciente publicación de varias de sus obras y de libros sobre su vida, así como su influencia en otras disciplinas, resaltan claramente la amplia influencia que su pensamiento ejerce en la actualidad.

Andrés Seoane
25 de enero de 2018

Despreciado intelectualmente por las instituciones alemanas y la élite cultural parisina, forzado al exilio errante y vagabundo por el delirio megalómano y racista de su patria, borracha de nazismo, y muerto finalmente en un pueblo perdido de la frontera hispanofrancesa donde se suicidó debido a la desesperación. La vida de Walter Benjamin (Berlín, 1892-Portbou, 1940) fue fiel reflejo de la época que le tocó vivir, esa brutal primera mitad del siglo XX donde tantas cosas desaparecerían para no volver jamás. Pero entre tanta oscuridad, el filósofo alemán fue capaz de alumbrar una obra límpida y luminosa cuya influencia ha ido creciendo exponencialmente tras su muerte hasta ser capital en la actualidad.

viernes, 27 de noviembre de 2020

Manuel Borrás / "Debemos señalar a quienes ven la cultura solo con la calculadora"

Louise Glück

Manuel Borrás: "Debemos señalar a quienes ven la cultura solo con la calculadora"

El editor de Pre-Textos, "decepcionado y triste" por la traición de la Nobel Louise Glück, agradece la "tremenda ola de solidaridad" que ha levantado el caso y defiende "la ética por encima de los beneficios".

ANDRÉS SEOANE
16 noviembre, 2020

Las mañas y manejos de la poderosa Agencia Wylie, con el temible y casi mítico Andrew “chacal” Wylie a la cabeza, son bien conocidos en el mundo editorial internacional. Muchos son los casos donde un premio importante ha alejado a autores hasta entonces minoritarios de las editoriales que los introdujeron en otros países, siendo ofrecidas sus obras al mejor postor, normalmente grandes grupos que hacen imposible la competencia.

Manuel Borrás


Por ello, aunque no exactamente inesperado, sí ha sido “un auténtico atropello” para Manuel Borrás (Valencia, 1952) —fundador y editor de Pre-Textos desde hace más de 40 años— saber hace unas semanas que tras casi tres lustros publicando en España a la poeta Louise Glück, la noticia de su reciente Premio Nobel ha servido para que, a espaldas del editor, la implacable agencia estadounidense haya ofrecido los derechos de sus futuros libros a la competencia.

lunes, 3 de agosto de 2020

Petros Márkaris / «La única vía de reforma social es redistribuir la riqueza»

La hora de los hipócritas | Librotea


Petros Márkaris: «La única vía de reforma social es redistribuir la riqueza»

Referente actual de la mejor tradición de la novela negra, esa cuyo espíritu inconformista se identifica con los perdedores del sistema, el escritor griego publica en España ‘La hora de los hipócritas’ (Tusquets) un envolvente y revelador thriller donde explora las ruinosas entrañas del Estado del bienestar.

Andrés Seone
15 de mayo de 2020
Petros Márkaris
«Mi trabajo diario frente al ordenador no ha cambiado, pero sí mi tiempo libre. Solía ​​salir todas las tardes para reunirme con amigos, conversar y tomar una copa de vino. Ahora esto es imposible, y estoy deprimido de estar sentado en casa día tras día», reconoce el novelista Petros Márkaris (Estambul, 1937), que en los últimos cinco lustros se ha convertido a través de sus novelas del comisario Jaritos en esa voz que nos recuerda desde la cuna de la democracia occidental que no habrá futuro, si no luchamos contra los que pisotean nuestra dignidad. Algo que él, que siempre afirma escribir desde el enfado y la indignación (contra los políticos, Europa, los bancos, la clase privilegiada…), no ha dejado de hacer criticando también la peor cara de su país y sus conciudadanos. Del mismo modo ve «justo decir que los griegos están lidiando excepcionalmente bien con la pandemia. Siguen estrictamente las instrucciones de los especialistas y son muy cuidadosos y disciplinados. Francamente, no creo lo que ven mis ojos«, asegura bromista.
Más allá de esta realidad de los últimos meses, sobre la que no descarta escribir, Márkaris centra su última novela, La hora de los hipócritas (Tusquets) en criticar la actual sociedad ficticia de la apariencia, de lo falso, donde las medias verdades de la política o la economía, esconden una creciente precariedad que afecta al grueso de una población que durante años asistió al banquete y no probó bocado. Y como siempre, la novela encaja en el criminal un plano distinto y más familiar, copado en esta ocasión por el nacimiento del nieto de Jaritos, ese investigador de corte maigretiano, todo sentido común y sencillez, que se preocupa, como cualquier abuelo, por qué futuro le aguarda al bebé. No obstante la edad, el escritor es tajante: “No tengo intención de escribir una novela que se publicará después de mi muerte. Prefiero, cuando sienta que se acerca mi final como escritor, jubilar a Jaritos”. Algo que, en el mundo actual, parece imposible.
Pregunta. Ha vivido con Jaritos durante 25 años, ¿cómo ha madurado la relación? ¿Cómo ha cambiado el personaje y usted mismo?
Respuesta. Como mis orígenes políticos están en la izquierda, fui muy reservado hacia él en las dos primeras novelas, pues la policía en Grecia se ha relacionado durante años con la represión dictatorial de la derecha. Lo que me ayudó a superar mi distancia con él fue su vida familiar, especialmente la relación con su esposa Adrianí. El otro personaje que me ayudó a entenderlo mejor es Lambros Zisis, su viejo amigo comunista. Ahora tengo un enfoque diferente y una relación diferente con Jaritos. Cuando algunos lectores comentan que el comisario ha cambiado con los años, mi respuesta es que él no cambió, sólo que ahora lo conozco mejor.
P. En todo ese tiempo, el gran tema de su escritura, Grecia y su sociedad, también ha cambiado mucho. ¿Qué grandes diferencias ve entre los años 90 y la actualidad?
«Los grandes novelistas del XIX ya utilizaron lo policíaco o el crimen como punto de partida para hablar sobre la realidad social de su tiempo. Nosotros volvemos a las raíces»
R. Nunca podría haber imaginado que terminaría comparando los 90 y los duros años de la crisis con estos tiempos de Covid-19. La década de los 90 fue un período de riqueza virtual y felicidad virtual en Grecia. En Francia haya un dicho: «Después de la lluvia, el buen tiempo». Pues en Grecia fue al revés. Primero vivimos el buen tiempo y luego las lluvias. Los años de riqueza virtual fueron seguidos por la insospechada dureza de la crisis. Los griegos estaban furiosos y culparon y se lamentaron de todo el mundo: sus políticos, la Unión Europea, el FMI. Ahora, en estos meses del coronavirus, los griegos se comportan de manera totalmente diferente. Quizá porque no esperan nada de nadie. Pero no esperaba este cambio y me hace feliz.
P. ¿Sigue siendo la novela negra el género por excelencia para tomarle el pulso a la sociedad, para descubrir y describir sus miserias?
R. Sí lo es. Si uno se fija, ve que la ficción criminal actual está utilizando el crimen como pretexto o como punto de partida para describir los trastornos sociales, económicos y políticos. Esta es la tarea principal de la novela negra, sea mediterránea, escandinava o latinoamericana. Por otro lado, no es nada nuevo, se trata de recoger una herencia. Si miras la novela del siglo XIX, muchas utilizaron una historia policial como punto de partida. Los miserables de Victor Hugo, Crimen y castigo y Los hermanos Karamazov de Dostoievski, así como las novelas de Balzac y Zola. Todos estos escritores utilizaron lo policíaco o el crimen como punto de partida para hablar sobre la realidad social de su tiempo. Lo que hacemos no es tan diferente. Volvimos a las raíces.

Una clase media con cartas marcadas

P. La trama de esta novela se centra en torno a la hipocresía de los adinerados y poderosos, ¿por qué la considera uno de los aspectos más destacables del momento social actual?
«Hoy los políticos celebran la subida de un indicador económico sin pensar en su repercusión real en la vida de las personas»
R. Las dos palabras sagradas de nuestro tiempo son inversión y crecimiento, es decir, riqueza. Todo el mundo habla de inversión y crecimiento, pero nadie discute sobre la distribución de la riqueza, que fue el gran debate desde el fin de la Segunda Guerra Mundial hasta finales de los años ochenta y es la única manera de reformar una sociedad. Hoy, los políticos y los medios de comunicación celebran cada nueva inversión y los nuevos empleos que se están creando, pero no les importa si los salarios son insuficientes incluso para la supervivencia. Es decir, se magnifica cada subida de un indicador económico sin que nadie piense cómo se traduce esto en la vida real. Además, muchas empresas tienen sus sedes en paraísos fiscales, evadiendo así el pago de impuestos, cuando los empleados y las pequeñas empresas de clase media pagan cada centavo. Jugamos con cartas marcadas ¿Cómo especificarías esta situación si no fuera hipocresía?
P. Explora la delgada línea que existe entre la ley y la justicia, pues, objetivamente, los asesinatos podrían considerarse justos aun siendo ilegales. ¿Es legítima la ira, la sed de venganza, del hombre de a pie?
R. En los últimos años ha habido un cambio capital en la cuestión principal de la ficción criminal. La pregunta clave ya no es «quién» (quién es el asesino), sino «¿por qué»? ¿Por qué este hombre se convierte en un asesino? Si se excluye el crimen organizado, la respuesta a menudo está relacionada con personas que exceden sus límites. Y esto no solo está relacionado con los problemas psicológicos del individuo, sino también, y de forma muy significativa, con los problemas sociales y económicos. Por supuesto, no todas las personas que exceden sus límites terminan como asesinas. Pero la literatura, incluida la ficción criminal, trabaja con explosiones y exageraciones.
P.  A través del personaje de Zisis, representante de esa izquierda donde usted militó, introduce el idealismo de mejorar la sociedad. ¿Dónde está hoy esa ideología solidaria, qué queda de ella?
R. Aquí debo pedirle a usted y a los lectores que por favor sean un poco paciente. Sabrán la respuesta tan pronto como llegue a España la novela que acabo de escribir. No digo más.
«Las noticias falsas son aceptadas con naturalidad porque vivimos en parte en una realidad falsa alimentada por la globalización, el nuevo liberalismo y el sistema financiero universal»
P. También habla del concepto tan en boga de «lo fake«, ¿vivimos hoy en día en una sociedad donde el triunfo de la imagen y las nuevas tecnologías nos ha empujado a un mundo de lo falso?
R. Absolutamente. No quiero sonar como un anciano cascarrabias, pero creo que la razón por la cual las noticias falsas se están extendiendo tan rápido y muchas personas las aceptan con naturalidad, es que estamos viviendo en parte en una realidad falsa. Y la globalización, el nuevo liberalismo y el sistema financiero universal, unidas al feroz componente tecnológico, son en parte responsables de esta falsa realidad.
P. Advierte en la novela de la tan comentada y estudiada desaparición de la clase media, un fenómeno común a toda Europa. ¿Qué implicaciones tendrá, está teniendo, esta situación en el futuro de la democracia?
R. Es evidente que la existencia de la clase media es fundamental para la democracia y que su declive es una amenaza directa a la democracia liberal. A nadie que razone un poco se le escapa que el aumento del nacionalismo y de la extrema derecha están directamente relacionados con el declive de la clase media y su condición desesperada. Ahora bien, ¿por qué la clase política tradicional no intenta atajar esta desaparición que puede condicionar su propia supervivencia? No tengo respuesta, pero es un juego peligroso.

No habrá ganadores

P. Con la complicidad de Jaritos, ha hecho libro tras libro una profunda radiografía de las consecuencias de la crisis de 2008 en su país. Ahora que parecía que iba siendo historia, llega el coronavirus, ¿qué consecuencias tendrá para Grecia?
R. No podría detallar cuáles fueron las lecciones de la crisis financiera para mis compatriotas griegos. Sin embargo, su reacción a la pandemia de coronavirus ha sido una gran y muy agradable sorpresa para mí. El gobierno reaccionó muy rápido y dejó la iniciativa a los médicos. Los griegos siguieron estrictamente los consejos y las reglas del comité de profesionales. Fue una experiencia única. Por otro lado, se espera que las consecuencias de la pandemia en la economía griega sean muy duras, especialmente hasta finales de año. No tuvimos tiempo para recuperarnos de la crisis anterior y estamos entrando en la próxima. ¿Cómo reaccionarán los griegos? Aún no sé la respuesta, pero soy optimista.
P. incluso en Grecia, ¿esta crisis acrecentará más la desconfianza y el rechazo hacia las instituciones políticas, nacionales y europeas, y hacia sus representantes?
«No habrá ganadores después de la pandemia. La prueba de fuego para el sistema será la respuesta de gobiernos y UE a las consecuencias económicas»
R. Aunque es cierto que algunos gobiernos, como el mío, reaccionaron de manera más eficiente y, como se ha ido viendo paulatinamente otros subestimaron el impacto del virus, como el caso de Reino Unido, creo que la desconfianza y el rechazo crecerán no tanto debido a las medidas sanitarias y de seguridad tomadas y a sus consecuencias, sino que sí lo harán, y mucho debido a las consecuencias económicas y a la forma en que los gobiernos nacionales y la Unión Europea reaccionarán ante ellas. Ahí está la prueba de fuego, porque la crisis anterior puso más qeu en duda la llamada austeridad.
P. Siempre ha sido muy crítico con Europa. Primero vino, como apunta, la austeridad, luego el rechazo a los migrantes y ahora la insolidaridad con el coronavirus. Tras todo esto, ¿sobrevivirá la Unión Europea?
R. Hay un poema de Bertolt Brecht que me gusta mucho. Se llama «Leyendo a Horacio»: Ni el diluvio / duró eternamente. / Un día se retiraron / las negras aguas. / Eso sí, ¡qué pocos / duraron más tiempo! La pregunta es, ¿si la UE durara más, bajo qué condiciones y circunstancias?
P. Su generación vivió guerras, dictaduras, crisis… De cara al futuro, ¿cree que esta pandemia obliga a repensar el mundo tal y como lo conocíamos o, más allá de su gran dramatismo, es una molestia pasajera para el orden social habitual?
R. Hasta donde puedo recordar, el único momento en que los países y las personas reformaron el mundo fue después de la Segunda Guerra Mundial. No creo que la pandemia tenga el impacto de obligarnos a repensar el mundo. No habrá ganadores después de la pandemia. Pero habrá perdedores que tratarán de obtener ganancias y serán apoyados por el sistema para cubrir sus pérdidas y otros que continuarán sufriendo las consecuencias de la pandemia. Ya lo sabemos por la crisis de 2008 cuando los bancos fueron rescatados y las personas empujadas a la austeridad. Sé que algunos lectores dirán que soy pesimista. Mi respuesta a esto es una cita del famoso escritor alemán Heiner Müller, quien dijo que «el optimismo es solo falta de información».
EL CULTURAL