Cuando oigo la lluvia golpear en las ventanas vuelvo a escuchar sus gritos. Aquellos gritos que se me pegaban a la piel como si fueran ventosas. Subían de tono a medida que la olla se calentaba y el agua empezaba a hervir. También veo sus ojos, unas pequeñas cuentas negras que se les salían de las órbitas cuando se estaban cociendo.
miércoles, 8 de abril de 2026
Amparo Dávila / Alta cocina
Cuando oigo la lluvia golpear en las ventanas vuelvo a escuchar sus gritos. Aquellos gritos que se me pegaban a la piel como si fueran ventosas. Subían de tono a medida que la olla se calentaba y el agua empezaba a hervir. También veo sus ojos, unas pequeñas cuentas negras que se les salían de las órbitas cuando se estaban cociendo.
domingo, 28 de enero de 2024
Amparo Dávila / El huésped
Nunca olvidaré el día en que vino a vivir con nosotros. Mi marido lo trajo al regreso de un viaje.
lunes, 8 de noviembre de 2021
Amparo Dávila / Música concreta
«Se parece a Marcela», piensa Sergio deteniéndose, y se da vuelta para observar mejor a la mujer que sólo ha visto de reojo al pasar por la Librería Francesa… «¡Pero si es Marcela misma!», y no sale del asombro al comprobar que esa desalmada y ensombrecida mujer que mira con desgano el escaparate es su amiga Marcela. Tiene urgencia de llegar a la oficina antes de las seis de la tarde pero se queda unos minutos platicando con ella. No puede impedir preguntarle antes de despedirse:
—Te noto desmejorada, ¿has estado enferma?
—No precisamente —dice Marcela con desaliento—, tal vez se debe a que duermo mal.
—Por qué no tomamos un café, cuando tú quieras, y platicamos un buen rato. Hoy me encantaría, pero tengo que revisar algunas cosas antes de que salga mi secretaria.

